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Columna 12 Simón Bolívar

Columna 12 Simón Bolívar
Información sobre la plantilla
PaísBandera de Cuba Cuba
FidelidadBandera del Movimiento 26 de Julio Movimiento 26 de Julio
Ejército Rebelde
EspecializaciónGuerra de guerrilla
Guerras y batallas
Guerra de Liberación Nacional de Cuba (1956-1958)

Columna 12 Simón Bolívar. Se constituye en los primeros días de agosto bajo el mando del comandante Eduardo Sardiñas Labrada (Lalo). Inicialmente la integraron unos cincuenta hombres que habían combatido bajo el mando del comandante Lalo Sardiñas en la Sierra. Progresivamente se incorporaron otros compañeros de distintas tropas, incluyendo reclutas de la Escuela de Minas de Frío. Esta columna formó parte del IV Frente Oriental dirigido por el comandante Delio Gómez Ochoa. La iniciativa de poner tan honroso nombre a esta tropa corresponde a Fidel Castro.

Historia

El segundo semestre de 1958 tiene un lugar especial en la historia de las luchas de liberación. En ese período se libraron las acciones decisivas del Ejército Rebelde y demás fuerzas revolucionarias, ininterrumpidamente hasta el derrocamiento de la tiranía batistiana.

Desde mayo y hasta agosto de 1958 las fuerzas del régimen neocolonial emprendieron una ofensiva de gran envergadura sobre las guerrillas de la Sierra Maestra y el Segundo Frente Oriental Frank País. Pero esta embestida de la tiranía concluyó en un rotundo fracaso ante la audacia y alta moral combativa de los revolucionarios. A partir de esos momentos el Ejército Rebelde reorganizó sus tropas e inició la ofensiva estratégica que culminó con la Operación Santiago y la Operación Santa Clara.

Precisamente con los centenares de armas y gran cantidad de parque arrancados al enemigo en la Sierra Maestra, se formaron nuevas columnas guerrilleras, destinadas a operar en otros frentes rebeldes.

La única acción combativa de esta tropa en la Sierra Maestra después de constituirse en columna fue el combate de Cerro Pelado, en las estribaciones de la Sierra Maestra, ocurrido el 27 de septiembre de 1958, en el cual murieron cinco valiosos combatientes: los tenientes Raúl Verdecia y Arturo Vázquez y los soldados René Ibarra, Miguel López y Juan Sardiñas Labrada. Este último fue herido y murió poco después.

Sobre el valor de estos hombres que asaltaron las posiciones enemigas, Fidel anotó en el parte militar del combate del Cerro:

"Merecen especial mención por su bravura y la de los hombres a su mando, el comandante Eduardo Sardiñas y los dos pelotones que realizaron el asalto a las trincheras. El comandante Eduardo Sardiñas y las tropas a su mando que hoy forman la Columna 12 "Simón Bolívar", fue el oficial y los soldados que más combatieron en la Sierra Maestra, a raíz de la última ofensiva de la dictadura".

En el mismo velorio de los caídos en el "Cerro", que se efectuó en Las Mercedes, Fidel comunicó a Lalo la nueva misión de su tropa:

"partir cuanto antes hacia el territorio del término de Victoria de Las Tunas y operar fundamentalmente entre Tunas y Guáimaro, impidiendo el paso de tropas y recursos en cualquier dirección".

De la Sierra Maestra hasta Victoria de Las Tunas

Los preparativos para la partida se hicieron con bastante rapidez. Se consiguieron cuatro bestias para el traslado de un cañoncito antitanque, unas minas eléctricas y útiles de cocina.

El 10 de octubre de 1958 el líder de la Revolución se reunió con los hombres de la Columna, les explicó la misión a cumplir, su importancia y lo riesgoso que era la lucha en el llano. En esta ocasión Fidel presentó al capitán Manuel Fajardo Rivero (Piti) como segundo jefe y auditor. El encuentro terminó de forma emocionante cuando el Comandante en Jefe despidió con un abrazo a cada uno de los integrantes de la tropa.

Dos informes enviados por Manuel Piti Fajardo, uno a Fidel, el 25 de octubre y otro a Celia Sánchez Manduley , el 27 de ese mismo mes, valoran la situación del ejército enemigo y el apoyo brindado por la población campesina a los rebeldes: A Fidel le dice:

"Hace hoy siete días que estamos en esta zona (...) Podemos informar a nuestro Comandante en Jefe que aunque hayamos hoyado los llanos no aparece militar alguno, habiendo recibido la más calurosa bienvenida por los campesinos de la zona, estableciéndose la columna 12 "Simón Bolívar" en este lugar".

A Celia Sánchez:

"... Las atenciones que se le dispensan al soldado rebelde son extraordinarias, cuidan de nuestra tropa, de nuestros males, y hasta de nuestro aspecto (...). Es así mismo agradable el sentirse admirado y poder brindar garantías a pobres campesinos que solo habían recibido malos tratos por parte del ejército de la dictadura (...)".

La llegada de esta importante fuerza guerrillera constituyó el paso a una etapa superior de la lucha armada en estos llanos. Los grupos guerrilleros que operaban en la región fueron incorporados a la columna, lo cual le imprimió organización y unidad a la guerra.

Desde el primer momento la jefatura de la Columna luchó por limpiar la zona de masferreristas, chivatos y recogedores de cédulas electorales. En una parte del primer informe de Eduardo Sardiñas a Fidel le explica que los masferreristas venían siguiéndole los pasos a la columna haciendo una intensa labor de espionaje, con la colaboración de elementos conocedores de la región, detuvieron a tres de ellos, incluyendo al jefe Armando Díaz, alias Bazarillo. En los juicios celebrados, estos individuos reconocieron su participación en la banda de Masferrer y fueron condenados a la pena de muerte.

Estructura y organización

Con la incorporación de los grupos de alzados de Victoria de Las Tunas, la columna se estructuró con 7 pelotones dirigidos por los capitanes: Juan Olivera, Silvio García, Roger García, Angel Soto Mayor, Ernesto Labrada, Salvador Sosa y Marcos Carmenate; además de un pelotón operativo en la comandancia bajo del mando del capitán Manuel Fajardo.

Contaban con cinco secciones de las cuales tres estaban bajo la dirección del aguerrido Piti Fajardo: auditoría, sanidad y finanzas. Atendía los servicios, Rolando Salgado y Renato Costa las comunicaciones. Construyeron un almacén y una cárcel.

Establecieron relaciones con Rafael Ortega y Rafael Arteaga, de la dirección del M-26-7 en Las Tunas.

La labor política entre los moradores del lugar era desplegada por Evaristo Baranda, miembro del Partido Socialista Popular, enviado por la dirección de esa organización, así como por los combatientes de mayor prestigio y preparación.

Con fecha 11 de noviembre, se le ordenó al capitán Concepción Rivero trasladarse a Puerto Padre para reorganizar y colocar bajo su mando a los grupos de los tenientes Otto Mustter e Iván Leyva.

Principales acciones en Las Tunas

Creadas las condiciones mínimas para la vida en campaña, los intrépidos guerrilleros de la Columna 12 "Simón Bolívar" combatían prácticamente a diario, reduciendo los territorios del enemigo y paralizando el tránsito por la carretera central, con lo cual hacían un aporte valioso a la batalla final que exitosamente desarrollaba el Ejército Rebelde contra la tiranía.

El día 30 de octubre se escenificó una acción importante cuando los hombres del capitán Angel Sotomayor, emboscados en la carretera central, al este de Las Tunas, capturaron una caravana compuesta por tres camiones rastras cargados de mercancías y dos ómnibus de la ruta Santiago-Habana. Poco después llegaron soldados entablándose un violento combate, la situación empeoró con la aparición de un refuerzo enemigo con una tanqueta. Los guerrilleros se retiraron sin ninguna baja después de dos horas y media de combate.

No se precisaron las bajas enemigas, pero según informes llegados al mando de la Columna, fueron varias. Los vehículos ocupados se quemaron en el lugar y la mercancía ocupada se distribuyó entre los vecinos de la localidad y la fuerza guerrillera.

En un informe de Lalo Sardiñas a Fidel le explica otra acción: "Al mismo tiempo que estos hechos ocurrían, fuerzas rebeldes al mando del capitán Néstor Labrada, situados en la carretera de Jobabo a Tunas, quemó un camión cargado de lecheras. Cinco horas más tarde llegó un carro patrullero siendo tiroteado a diez metros de distancia, produciéndose cinco bajas, entre ellas el jefe militar del central Jobabo, primer teniente Issac Gómez Camejo, herido de gravedad en la cara.

La movilización intensa por parte del ejército, la llegada de los carros tiroteados que lograban escapar y las bajas producidas al enemigo creaban gran alarma dentro de la ciudad".

El 31 de este mes fueron tiroteados los carros que a gran velocidad pasaban por la carretera central. Los rebeldes quemaron un camión propiedad del magnate Francisco Lima el cual había ido a recoger las piezas de las rastras quemadas el día anterior.

Un pelotón al mando del capitán Silvio García, logró detener con una loma de tierra el tránsito por la carretera central. Quemaron un camión rastra y se batieron con el ejército que apareció en aquel momento. Los rebeldes escaparon y los sicarios batistianos descargaron su furia e incendiaron las casas del vecindario.

En el paradero Mariátegui , el teniente Walfrido Agüero y sus hombres asaltaron y quemaron el tren de carga y pasaje de la línea Manatí - Tunas.

El 28 de octubre la mayor parte de la tropa rebelde llegada desde la Sierra Maestra, había ocupado posiciones alrededor de la carretera central, operando en una gran extensión desde las cercanías de Guáimaro hasta el poblado de Buenaventura. Ya en los primeros días de noviembre el tránsito por aquella vía había sido detenido y sólo una patrulla del Escuadrón de Tunas hacía el recorrido una vez al día y estaban en jaque constante, corriendo para aquí y para allá, tratando de impedir la paralización del tránsito por la carretera central.

El 1 de noviembre a las 11 am el pelotón capitaneado por Angel Sotomayor "Ango", atacó los suburbios de la parte sur de la ciudad de Las Tunas . Realmente constituyó una acción de hostigamiento, consistente en un tiroteo cruzado con efectivos batistianos que duró media hora. No se reportaron bajas, pero el hecho produjo un fuerte impacto en el enemigo y demostró la osadía de los combatientes revolucionarios al aproximarse a la ciudad, tirotear y retirarse sin ser perseguidos. Se intensificó la labor de sabotaje y esa noche se buldoceó la línea central del ferrocarril, se colocaron obstáculos en la carretera central, se destruyó el teléfonoy el telégrafo, se quemaron puentes y fue destruida la carretera de Jobabo en varios tramos.

Ese mismo día Fidel le escribió una extensa e importante carta a Lalo, en la cual le informaba que los planes se mantenían iguales a como habían sido trazados, del envío de una patrulla con 13 armas y de mil balas de M-1 a través de Orlando Lara.

Constantemente se observa en esta misiva de Fidel su interés por fortalecer la zona de operaciones de la Columna 12 por considerarla como la más importante:

"... La falta de un mando superior en todo el territorio de esos municipios puede ser muy perjudicial. Siendo la zona tuya la más importante, en un momento dado podría ser necesario llevar refuerzos en la zona de Holguín y Gibara..."
"... Yo le he dicho a Ochoa que el grueso de las tropas deben concentrarse en la zona tuya..."
"... Lo que me ha decidido precisamente a crear un mando superior es asegurar el éxito del objetivo estratégico que a tu columna corresponde (...) "... Hacia esa línea seguiré mandando refuerzos cada vez que pueda pues la considero la más importante de toda la provincia..."

Le insistía que ante esa y otras circunstancias cerrara la provincia para evitar la fuga de las armas, las cuales debían ser para los rebeldes.

El 6 de noviembre se libró uno de los más recios combates en la carretera central, en la Guanábana más o menos equidistante entre Las Tunas y Guáimaro. En este sitio fue emboscada una caravana militar que protegía al representante batistiano Rafael Díaz-Balart, quien andaba en campaña electoral por Oriente y se dirigía a Camagüey. La comitiva incluía varios camiones, algunos vehículos blindados y contaba con protección aérea. Según parte enemigo sobre los hechos, cuantifica en sus filas cuatro heridos. Testigos participantes por las fuerzas revolucionarias aseguraron que las bajas fueron más. Un refuerzo procedente de Camagüey rescató las diezmadas huestes. Varios vehículos fueron quemados en el lugar.

Fuentes

  • Archivo de la Oficina del Historiador de la ciudad de Las Tunas