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Danza isleña de Taguasco

Danza isleña de Taguasco
Danzaislena.jpg
Por su trascendencia se ha ganado el derecho de constituir Símbolo Cultural del municipio.
Lugar:Taguasco. Sancti Spíritus. Cuba
Participantes:Taguasquenses.

Danza isleña de Taguasco. Se origina en las comarcas tabacaleras, destacándose entre ellas Santa Julia, Santa Rosa y Limpios de Carbonell. Documentos originales hablan de sus inicios en 1917 cuando participa en varias festividades de origen canarios como Agrupación Danzaria. Es fundada por Manuel Pérez Sánchez y se ha mantenido como grupo portador hasta nuestros días.

Algunos apuntes históricos. Organización y fundación

El municipio de Taguasco se considera uno de los más importantes asentamientos de canarios, favorecido por la apertura del tramo del ferrocarril central hacia 1902 en la próspera zona del Zaza del Medio, donde se comienza a sentir con más fuerza, los primeros impactos de la inmigración canaria directa, contándose a canarios de todas las islas sin excepción, con preferencia en cuanto a niveles cuantitativos para La Palma, Tenerife y La Gomera por ese orden; los que en definitiva van a ofrecer el impulso al desarrollo territorial y su comarca.

En este sentido se tiene en cuenta que el largo proceso de inmigración transoceánica canaria, constituye la cuestión clave para definir los niveles de asentamiento, contando en menor medida con el impulso que en este sentido ofreció el proceso de migración interna, que partiendo de la zona norte de la actual provincia de Villa ClaraCamajuaní y zonas aledañas -, tuvo en nuestro territorio influencias de permanencia hasta hoy. Sin embargo, por encima de esta aportación propiamente localizada en las proximidades de la geografía local, existe otra cuestión semejante en su contenido pero con una dimensión diferente: la llegada desde Vuelta Abajo de cientos de familias de canarios, que desde principios de siglo comenzaron a poblar en algunos casos las escasas dependencias habitables de los incipientes núcleos urbanos, para afincarse mayormente en las comarcas tabacaleras de las renombradas fincas que rodeaban a éstos.

Al nutrirse el fenómeno de tres oleadas migratorias casi consecutivas en el tiempo durante los primeros treinta años de la pasada centuria, la ascendente línea migratoria desde Canarias como factor de primer nivel en su condición de agente externo, y las correspondientes vías de migración nacionales en su papel de tipo secundario, se arriba a la composición casi exclusiva de cómo se pobló el actual territorio y en que sentido se origina en unos pocos años un crecimiento desmedido de la población, se trata en este caso del componente español que tiene como protagonista a la comunidad canaria, convertida desde entonces en la preponderante.

El surgimiento temprano de las principales poblaciones territoriales, obedece en buena medida a los mecanismos económicos que promueven muchos de los inmigrantes llegados, que funcionan en dependencia de su capacidad para enfrentar una situación totalmente novedosa, pero que en un corto período de tiempo encontrarían una lógica adaptación con unidades familiares estables y lazos cada vez mas indisolubles en materia socio - cultural.

Se destaca la manera en que estos grupos de inmigrantes lograron organizarse en Sociedades de Instrucción y Recreo, aquellas recordadas Delegaciones Canarias creadas en varios puntos de la isla y que respondían a los intereses de la Asociación Canaria, quien dirigía el trabajo de estos organismos de manera central desde la capital, tocando muy de cerca los casos de Zaza del Medio y Taguasco, puntos vitales para descubrir de manera oficial bajo que circunstancias cumplían su ciclo de vida los laboriosos canarios, afirmativo en la temprana fundación de la Delegación Canaria de Zaza del Medio, ocurrida el 31 de mayo de 1911, aunque ya funcionaba una Comisión o Comité Gestor desde 1907, constituyéndose en una de las primeras y de mejor funcionamiento en la República, punto de arrancada para que toda esa riqueza portadora se manifestara en nuevas condiciones.

Manuel Sánchez Pérez “Marrano” junto a su esposa Asunción
Los inmigrantes arribaron con sus tradiciones, sus comidas, sus bailes, su música y sus cantos. El ejemplo más representativo resultó una agrupación danzaria fundada en 1917 por Manuel Pérez Sánchez, la conocida hasta hoy en día como Danza [isleña de Taguasco], se organiza en la zona de Taguasco en fincas como [Santa Julia], [Santa Rosa] y los Limpios de Carbonell. Su fundador, más conocido por [“Marrano”], nació el 17 de abril de 1898 en Breña Baja, La Palma.

Siendo una cuna pródiga en la organización de grupos danzarios - en su tiempo coincidieron hasta cuatro de ellas - la referida supo mantenerse con el transcurso de los años, girando como afirman muchos por la esmerada “pasión marranista”, lo que se traduce en la perenne motivación de su director por su afianzamiento dentro del contexto cultural. Ya a principios de 1918 - concretamente el 24 de febrero - se conoce su primera participación oficial según la Revista Tierra Canaria, ocurrida en una fiesta de bandos de la casa de comercio y escogidas de Braulio Díaz Armas, un entusiasta Palmero afincado en Los Limpios de Taguasco, uno de los sitios preferentes para toda clase de festividades.

Ya para ese entonces, los canarios en cualquier escenario iniciaban sus primeros pasos en originales formas de concebir la [Danza,] habían arribado con sus bailes, su música y sus cantos, convirtiéndose las fincas comarcales de Zaza y Taguasco en verdaderos centros de festividades populares, con un arraigo que mantiene una expresividad viva hasta la actualidad, donde la expresión danzaria ocupa un lugar significativo al hablar de la existencia de agrupaciones danzarias desde estos primeros momentos, contando con documentos y medios que valoran sus posibilidades, cuando el 1 de marzo de 1914 en la [finca Pozo Azul], una de las primeras abiertas a la producción tabacalera, se observa a varios campesinos canarios agrupados en una Danza típica de la época, que conjuntamente con otras de corte similar se mantuvo hasta bien entrados los años 20.

Por la constante pasión “marranista” en la motivación de su director por su afianzamiento en el contexto cultural, ya el 24 de febrero de 1918 se conoce la primera participación oficial de la Danza Isleña de Taguasco, según la revista “Tierra Canaria”, ocurrida en una fiesta de bandos que patrocinó la casa de comercio y escogidas del palmero Braulio Días Armas en Los Limpios de Taguasco, un sitio muy cercano a la actual cabecera municipal que se había convertido en la preferencia para toda clase de festividades.

En esta fecha ya se encontraba organizada y estaba funcionando como agrupación, señalando que todo parece indicar que su creación oficial se originó en 1917, cuando se presenta en una actividad competitiva que organizó la Delegación Canaria de Zaza del Medio, en atención a todos los elementos que presupone el montaje no solamente de su repertorio sino la presentación en una fiesta de aquella magnitud.

Con su típica manera de realizar sus movimientos, fueron muy bien acogidos por los campesinos que concurrieron, repitiendo a solicitud de ellos los números principales. Esta manera tan especial de reunirse, con la idea de lograr espacios festivos en puntos de marco típicamente rurales, atrajo la atención de canarios en un amplio radio de acción, invitados especiales que compartían jornadas memorables al compás de la música, el baile, los cantos, la lucha canaria, el juego del palo, etc., teniendo como colofón la presentación de la Danza. Los jinetes de los dos bandos del torneo (azul y punzó), se enrolaban en una porfía enconada por llevarse lo selectivo del premio, siendo las presidentas y madrinas junto a los responsables de la fiesta los encargados del veredicto final.

En momentos como este, donde el encuentro familiar estaba presente en la masa contenida de canarios, nació la Danza Isleña de Taguasco, siendo el sitio de campo por situaciones muy favorables el lugar que acogió tan importante acontecimiento cultural, impulsado por cientos de miles esforzados productores de tabaco que lo habían poblado. Aquí se organiza en su naciente etapa de trabajo, alcanzando su verdadera plenitud al ocurrir una posterior reorganización que la hace transitar por una estructura aproximada a la actual. Aunque todavía no se tiene evidencia exacta del lugar en que se organizó la Danza, se conoce por información oral que tuvo relación con algunas de las principales fincas comarcales de Taguasco, lo que se conoce como la sitiería de Taguasco, bien pudo originarse en Santa Julia, Santa Rosa (aquí se realizaron los primeros ensayos), El Lebrige o en otra próxima a las mencionadas.

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“Marrano” junto a su hija Sila, enfermo en la Quinta Canaria
Muchas eran las dificultades que tuvo que enfrentar Don Manuel y sus noveles participantes, pues otras agrupaciones de un corte semejante vestían sus mejores galas en la zona, y las condiciones para sistematizar los ensayos no eran las mejores teniendo un tiempo muy limitado. La propia Sila (hija) insiste con vehemencia: “No habían muchas jornadas para el descanso, eran largas y agotadoras, pero papá y demás integrantes se divertían, contagiando a todos con su manera tan única de bailar y dirigir, siendo invitado a realizar presentaciones en diversos puntos de la antigua provincia de Las Villas”.

A mediados de los años 20, Don Manuel y esposa habían trasladado su hogar para el entonces pequeño pueblo de Taguasco, dedicándose a las actividades del comercio. La vivienda se convirtió rápidamente en improvisado lugar de esparcimiento y de forma simultánea en el lugar idóneo de reunión y coordinación de los ensayos, siempre con el acordeón de inseparable compañero, bailando en todas direcciones melodías españolas y propias de Canarias que combinaba a su manera. Entonces se iniciaría una nueva etapa en el trabajo de la Danza, un tanto mas citadina y la incorporación de nuevos integrantes, algunas de sus primeras figuras no podían abandonar su status de campesinos arrendatarios en su vinculación directa con el cultivo y producción del tabaco, único medio de subsistencia para la mayoría de los canarios, pero sus presentaciones continuarían alcanzando hasta los más apartados rincones, especialmente algunos domingos que eran seleccionados previamente por determinada relevancia dentro de un programa festivo, celebración religiosa, carnavales, etc, siendo muy recordada en velorios, romerías, verbenas, y fiestas de la Cruz de Mayo. De muy significativo resultaron sus presentaciones en 1926 en la tienda del palmero Anselmo Lorenzo en El Lebrige y en 1927 en el establecimiento de víveres del tinerfeño Pedro Ramírez en Las Varas.

Estructura. Sus componentes

La Danza se destaca por su sentido cultural, algunos componentes relacionados con representaciones del baile de las cintas, algo común en otras que existieron en su tiempo, en las que prevalece la utilización de arcos y astas para la ejecución de sus pasos o ritmos coreográficos, con estilo marcial o militar. Sus integrantes eran de la totalidad personas del sexo masculino, pues las mujeres se dedicaban a la confección y preparación del vestuario, los arcos con los detalles en flores, la forma de los quepis, las bandas de músicos y director con personal auxiliar, entre otras cosas. Sin embargo, en los primeros años de la década del 60 y dentro del nuevo proceso social que se había gestado, estas se incorporaron con su toque elegante, de frescura y belleza, dando inicio a una novedosa etapa en su actividad danzaria con el formato actual. Siendo una norma técnica el término astas, en el lenguaje popular sus componentes lo denominan de forma común palo mayor y palos menores (2) en alusión al tamaño de ambos. Iniciada con 16 hombres que conformaban 8 parejas en calidad de bailadores, los 6 miembros que componían la música acompañante, incluyendo a los abanderados, director y personal auxiliar, encargado de hacer cumplir algunas orientaciones especiales, venían a completar la cifra de 22 elementos que originalmente tuvo la Danza.

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“Marrano” siempre encabezando la Danza, su hija de abanderada y demás integrantes
En los años 70 en un gesto de su dirección por incorporar nuevos números, aumenta no significativamente hasta 12 parejas para 24 bailadores (masculinos) sin contar el resto del elenco, cifra promedio de acuerdo a las nuevas necesidades. Sin embargo, con la actualización del programa danzario que implicaba la participación femenina, se convirtió en una agrupación de tipo mayor al arribar a la cifra de 30 bailadores, 20 varones y 10 hembras, si a ello le añadimos 4 abanderados (2 varones – 2 hembras) , 2 portaestandarte (2 varones), 1 palo mayor (varón) y 2 palos menores (varón y hembra) con 9 músicos (7 varones – 2 hembras), bajo la tutela de un director, llegando a la cifra de 49 integrantes, 37 del sexo masculino y 12 del femenino, cifra que debe ser la real de la agrupación en cualquier caso, porque en varias ocasiones se ha tenido que reajustar en dependencia de las condiciones existentes para lograr sus presentaciones.

El uniforme masculino se componía de pantalón largo normal y camisa de mangas largas sin cuello y con galones, cinta roja en el cuello, medias altas y zapatos bajos de material flexible pero resistentes, todos de blanco y un quepis de igual color, sin fajas ni bandas alrededor de la cintura, de corte un tanto ancho en ambas piezas para poder evolucionar, el quepis de forma circular y estrecho en la cabellera, al colocarse quedaba sujeto en su parte inferior con un pequeño elástico situado a su alrededor para ajustarlo, con bombachos en su parte superior o podía colocarse en plano a manera de un plato, en cuestión, semejante a una boina común. En la actualidad estas piezas que formaban parte del vestuario y complementos auxiliares han tenido cambios sustanciales, pues se utiliza por encima de la camisa un chaleco a la cintura sin mangas de colores variados, con pantalones largos adornados con una franja azul en sus laterales, una faja azul prende de aquella (en los 60 ya se utilizaba) y el quepis adoptó una forma estrecha y horizontal con el predominio del azul y detalles amarillos consecutivos en sus bordes. Las medias utilizadas son de cualquier tipo y el calzado dista mucho del necesario al romper con la armonía que presupone la utilización de vestimenta apropiada.

En lo relativo a las integrantes del sexo femenino se adoptó un traje similar en algunas de sus partes al masculino, buscando uniformidad en torno al grupo; a la blusa blanca de mangas cortas se coloca encima una chaqueta sin mangas estampada, la sayuela blanca y la saya hacia la rodilla con las estampas de la segunda, la banda azul en la cintura, un pañuelo blanco que rodea el cabello y un pequeño sombrero a la costumbre isleña.

Los arcos originales eran más amplios, se adornaban con tirillas de papel en colores y unas florecitas rojas artificiales muy pequeñas, todo sobre una base de papel blanco normal, buscando la limpieza de los movimientos y que ningún tipo de objeto entorpeciera el deslizamiento de las manos de los bailadores. En los últimos tiempos se ha determinado el uso de un nuevo arco más pequeño, estrecho y poco funcional, forrado con papel especial de brillo y con varias flores de colores rojo y amarillo.

En el caso de los antiguos músicos, algunos de ellos portaban por encima de su traje normal una banda ancha de color rojo, que cruzando el pecho se envuelve a la cintura para colgar en el lado derecho después de cerrar un lazo. Otros tocadores vestían una indumentaria diferente, con trajes semejantes al que usan los marineros, primando el color azul y blanco, el propio “Marrano”, que vestido a la manera de un capitán de barco mostraba con alegría infinita sus dotes histriónicas, con una banda roja que decía Danza Isleña de Taguasco y una batuta o bastón de mando, aferrado a una pequeña acordeón se convertía en la atracción popular. El carácter marcial de la música deriva de que, originalmente la Danza representa una embarcación, con una clara imitación de los trajes de algunos de sus componentes y el de su indiscutible líder.

Hay que tener en cuenta que varias de estas agrupaciones danzarias de principios de siglo en el municipio, se iniciaron y en algunos momentos continuaron, con esta ancestral manera demostrativa del vínculo natural de los habitantes de las islas con el mar, especialmente los campesinos y los sectores menos favorecidos de la sociedad canaria de entonces, quienes al llegar a Cuba sintieron la necesidad de identificarse con la anuencia de otros recursos y materiales, con esa huella que constituye la tradición marinera isleña, donde el Atlántico, mas que un océano resulta una manera de comportamiento, existencia y definición de sus valores como comunidad insular. Inclusive, existe un caudal amplísimo de materiales fotográficos de época, que relacionan la evolución de estos grupos danzarios de las comarcas de Taguasco y Zaza del Medio, con la construcción de embarcaciones rústicas que tenían todos los aditamentos y atavíos para su funcionamiento, llevados a escena a la manera de representación teatral o tomado como símbolo en la coreografía, en la medida de su significación para el grupo danzario.

En las zonas de campo y en las diferentes actividades que la Sección de Recreo y Cultura de las Delegaciones Canarias organizaban, hubo momentos en que la embarcación se colocaba en el centro del espacio y los bailadores con sus movimientos lo hacían a su alrededor, en una festividad que la reivindicación por el mar estaba implícito en su contenido y estructura. Mas allá de cualquier apreciación en torno a esta expresión artística dentro de las formaciones danzarias de entonces, varios de los primeros mensajes que mostraron las fiestas de barrios en Zaza del Medio guardaron relación con el mundo del mar y todas sus formas convencionales de intercambio-vida, llevando en sus elegantes carrozas una pequeña nave que rodeada de tripulantes, ofrecía un carácter de esperanza por la vida en el vórtice de un inmenso océano, lo que constituye un elemento de íntima vinculación con la tradición isleña.

Expertos carpinteros palmeros y tinerfeños que ya dominaban el oficio, poseían una especial manera de retratar la vida en el mar con los pescadores en primer plano, también llevado a la plástica por artistas locales que se avecindaron en la zona procedentes de las islas.

El abanderado, vestido de uniforme militar con la bandera de España enarbolada, ha sufrido una sustancial modificación, dadas las condicionantes que versan en las relaciones actuales de Canarias con su estatuto autonómico y la península, en defensa de una política nacionalista que ha cobrado fuerza en los últimos años.

La Danza Isleña de Taguasco, ha tomado como experiencia novedosa la sustitución del pabellón español por el canario, retomando la bandera cubana y un óleo que anuncia a la agrupación a manera de estandarte.

Los instrumentos han variado de forma categórica, pues al bombo, redoblantes (tipo de tambores), acordeón, guitarra, chácaras, platillo, se han unido algunos de viento (trompetas en lo fundamental). En sus inicios contaba con acordeón, una especie de corneta pequeña, y alguno de viento que no se ha podido precisar, suficiente para las 8 parejas. A tenor de los cambios conocidos en el orden de un aumento global entre sus participantes, era preciso dimensionar la sonoridad en función del nuevo formato, destacando el uso continuado de hasta tres trompetas y saxofón, aunque han tenido que adaptarse a los tejidos y accesorios disponibles en cada momento.

El tema musical puramente instrumental y en dependencia de las evoluciones coreográficas de la Danza, aparece estructurada de forma episódica. Un tema constituido por una sencilla melodía cuyo desarrollo de forma secuencial descendente conduce a la tónica, sirve de introducción y se repite una o dos veces de manera inalterable, entre cada uno de los episodios o pasajes intermedios que son fragmentos de distintas piezas populares sobre todo pasos doble, interpretado con un cierto carácter marcial. Este patrón musical mantenido en la Danza desde 1918, en la actualidad aparece ampliado con el himno. Se trata de un pasaje cantado al unísono por todos los miembros de la Danza que sirve de salutación inicial con el texto siguiente:

¡Que viva Cuba! , ¡Viva Canarias!

¡Viva la tierra de esta nación!

¡Que viva el pueblo! , ¡Viva la Danza!

¡Viva la paz! , ¡Viva la unión! , ¡Viva la unión!


Y, de despedida al final con este otro:


“Adiós, adiós, pueblo querido,

que nuestra Danza se marcha ya,

dejando impreso en nuestros pechos,

gratos recuerdos de su bondad, de su bondad”

El texto, a raíz de serias propuestas de varios miembros de canarios que han visitado el territorio y han visto la Danza, se transformó radicalmente en su mensaje inicial, pues consistente en un simple detalle, la visión radicalista de los receptores resolvió una vieja polémica que se agudizaba, al no encontrarse un consenso en torno a la correlación de motivaciones actuales, entonces, en la primera estrofa escrita en cuartetos (al igual que la segunda), hubo de omitirse ¡Viva España! por ¡Viva Canarias!, en alusión a definir su propio destino en abierta separación en determinados asuntos con la vieja metrópoli, en un proceso de ruptura insular que se ubica en un distanciamiento cada vez más presente, tanto es así, que la propuesta local en tanto agregaba Canarias al de España no fue vista con buenos ojos, tratando así de salvar la representatividad hispánica, en la medida en que algunas hipótesis plantean el origen de la Danza de cintas en la península.

La marcialidad de la música deriva de que, originalmente la Danza semejaba una embarcación. De ahí que la vestimenta imitara el traje de marinero y el de su director Manuel Pérez, el de capitán de barco. Se desarrolla teniendo en cuenta la reciente incorporación de la salutación y la despedida final, de acuerdo al orden siguiente:

  1. Saludo
  2. Juramento
  3. Puente de arcos
  4. Las Palmas
  5. Las cintas
  6. La ola
  7. Puente de hombres
  8. La rueda
  9. La doble corona
  10. Rueda para paso doble
  11. La doble cinta
  12. Abanico
  13. Media luna
  14. Salida

La lista anterior no refleja todos los números que han sido montados por las diferentes direcciones de la Danza, a partir del retiro y posterior deceso de su histórico líder “Marrano”; la llegada de nuevos valores en calidad de directores le ha dado un matiz contemporáneo a su línea interpretativa, con novedades advertidas en los últimos tiempos que han enriquecido su mensaje.

Es imposible que se mantenga durante 84 años un repertorio clásico, como tampoco se puedan conocer en su totalidad aquellos números que dieron vida a la Danza en sus primeros tiempos, pero al contar con la unidad básica original que formaban “Marrano” y sus paisanos hasta mediados de los 80, se pudo continuar una línea de trabajo que aseguraba la permanencia de su inmensa mayoría. Si se compara el repertorio de aquellos momentos con el actual, se observa no solamente varios cambios esenciales, sino que, hay diferencias en el título de buena cantidad de los números a interpretar, pese a relaciones en su definición. Tales son los casos de Tres Palmas – Las Palmas, Las Coronas y Corona – La Doble Corona, Tejido de Bandera – Las Cintas y La Doble Cinta, siendo observables su vínculo natural. Pero “Ventanas del Capitolio”, “La Pirámide” y “El Castillo”, desaparecieron por la complejidad del montaje y preparación tan exigente que conlleva. Otros como “La Rueda”, “Rueda para Paso Doble”, “Abanico” y “Media Luna” se han incorporado, manteniéndose en común “Saludo”, “Juramento”, “Puente de Arcos”, “La Ola”, “Puente de Hombres” y la “Despedida”.

Sin lugar a dudas, los que contienen alguna acción con las cintas son más elegantes y vistosos, ante la madeja de bailadores y su amplio perímetro para evolucionar. Al describir la coreografía de este imprescindible número: “Despedida”, sería de la siguiente manera:

  1. Tomar cintas
  2. Despliegue. (Nones de frente – Pares volverse)
  3. Mano izquierda alza cinta por fuera
  4. Tejer bandera
  5. Volverse
  6. Mano derecha bajar por dentro
  7. Mano izquierda alza cinta por fuera
  8. Destejido de bandera
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Tejido de la cinta
En ocho movimientos continuos con segundos de intervalo se produce el tejido de la cinta o “tejer la cinta”, que al tener los colores de la enseña nacional se conocía como “tejido de bandera”.

A este esquema era usual en el pasado añadirle al final, para no interrumpir el desarrollo normal de la Danza, la representación de algún acontecimiento notable que se considerase digno de ser representado. Para la ejecución de las siguientes figuras, los danzadores portando el pequeño arco de madera adornado de flores y siguiendo las instrucciones del director situado siempre por fuera del grupo, va dando a los tres danzadores que colocados al frente de los demás ejercen la función de “guías”. Por su parte los portadores de las banderas o “abanderadas”, son las encargadas de mantener y colocar en el lugar y tiempo adecuados los palos con las cintas. Estos palos siguiendo los antiguos modelos están hechos de madera liviana de guásima o ateje, llevan en la parte superior un relleno rectangular o cilíndrico, que permite apreciar mejor a través de las cintas que van arrolladas en él, los colores de la bandera cubana.

Las actividades realizadas por la Danza Isleña de Taguasco, única de su tipo en Cuba dado su carácter eminentemente espectacular y festivo, no religioso o procesional como es frecuente en las islas, siempre estuvieron vinculadas con las festividades más importantes de la zona, mostrando solamente algunos detalles en el tejido de las cintas que son comunes con otras que existen en la isla de Tenerife, dado que en esta isla resulta característico esta manera tan peculiar de bailar al compás de tejer y destejer las cintas a un palo o vara, consecuencia tal vez de la evolución de costumbres prehispánicas descritas por autores como Viera y Clavijo.

Las agrupaciones más selectas de este tipo en Tenerife difieren en casi toda su evolución de la del territorio taguasquense, incluyendo la Danza de Guamasa, Tegueste, Guimar, Icod de Los Vinos, etc., todas en la isla mencionada, y otras que se crearon en varios países del continente americano con una fuerte inmigración canaria, no mantuvieron las formas tan arcaicas ni se mantuvieron activas durante tantos años, por lo que despierta un gran interés en cualquier sector de la población, dejando a un lado las favorables opiniones de especialistas y estudiosos del tema. El ejemplo más claro lo tenemos en la comunidad de Pozas en el municipio de Cabaiguán, de la mano del grupo danzario homónimo, y considerando sean contemporáneos (aún distando 16 años de diferencia), solamente se observan similares manejos en la coreografía cuando sus bailadores tejen las cintas de diversos colores a un palo, lo demás es absolutamente desigual en toda su proporción.

La forma de proyectarse el bailador, mas que pasos o movimientos rítmicos, es el avance de las parejas por medio de una marcha con trazos cortos, las posiciones rígidas con los arcos al lado de los brazos, las demostraciones de individuos aptos y preparados con ejercicios de fuerza, rapidez y destreza, habilidades ganadas en su formación general, inducen a pensar que reflejan una etapa histórica en que Canarias, se enroló como posesión española en varias acciones bélicas dentro del marco euroafricano, siendo sus hijos llamados a formar filas en el servicio militar en tiempos de las famosas “quintas”. Las evoluciones parten de estas condiciones físicas en una mezcla con ritmos más alegres, contagiosos y con un alto desenfado, la alegría se apodera de los rostros más curtidos y los jóvenes hacen ademanes de un regocijo natural.

La Danza representa lo más genuino del folklore canario en Cuba, manteniendo inalterable su participación en numerosas conmemoraciones, jornadas y encuentros, donde se mezclan aquellos veteranos del 60 con los jóvenes valores de estos tiempos en una combinación para mantener bien en alto el nombre de Canarias y Cuba.

Sus características la convierten en el único reducto de su tipo en Cuba y no cuenta con semejantes en el continente americano, salvo algunas coincidencias con otras del propio estilo en Canarias y la de Pozas en Cabaiguán, pero en ninguno de los casos tratados resulta comparable, al mantener inalterables la mayor cantidad de valores originales en la estructura, composición, coreografía, vestimenta, accesorios, música, etc., no por su originalidad en cuanto a componentes a preservar, sino, que esta forma de bailar al ritmo y pasos detallados, se ha perdido con el paso del tiempo hasta en las propias Islas Canarias, de ahí su sello especial, con la imposibilidad de reportar la literatura contemporánea otra con estas condiciones, siendo la Danza en activo más antigua del país.

Dinámica evolutiva en su proyección cultural

Tomando como punto de partida la llamada bonanza económica de principios de la década del 20, el crecimiento territorial fue resultado o producto de nuevas condiciones en la actividad productiva, un alza significativa de las producciones de tabaco y granos con el respaldo de unos precios altos que favorecen a los productores del primero, los vegueros pueden como en pocas ocasiones fijar tarifas a las casas comerciales que operaban en la zona, son los momentos en que “el tabaco se vendía bien”. La actividad comercial goza del reconocimiento popular, la inmigración duplica la cifra de lustros anteriores, canarios de mayor solvencia monetaria concurren en un esfuerzo colectivo para organizarse social y jurídicamente.

Acontecimientos históricos de primera magnitud no escapaban a la participación de la Danza, el 24 de febrero de 1951 cuando se organiza el Día del Taguasquense Ausente en la Sociedad “Colonia Española” (fundada en 1925), expresión del quehacer cultural de los peninsulares y de canarios simpatizantes, se inicia una etapa de presentación continua en tan importante fecha anual, así como en veladas y otras actividades culturales que la Sección de Cultura y Adorno de esta sociedad concebía en sus programas.

En festividades religiosas que a modo de romerías se efectuaban desde 1918 en la finca La Larga y a principios de los 30 en Santa Mauricia, ambas en la zona de Zaza del Medio, en calidad de invitada especial al término de las procesiones que a la Virgen de la Caridad del Cobre y La Candelaria (patrona de Canarias), constituía lo más esperado para los presentes dentro de un elenco artístico de primer nivel.

Las Delegaciones Canarias de Zaza del Medio (funcionaba desde 1907) y Taguasco (1917), invitaban a la Danza a sus mejores funciones culturales- recreativas, de hecho, se convertiría en un grupo selecto que disfrutaba de un rango distintivo en el territorio.

Cuando los zaceños hicieron de sus fiestas de barrios un acontecimiento que rebasó las fronteras locales, la danza de “Marrano” había aportado sobremanera con sus reiteradas presentaciones, donde la colonia canaria era más sólida que en la actual cabecera.

En las zonas de campo se integraba a la diversión, el juego, y la acción creadora que generó los llamados velorios parrandeados, en una primicia abarcadora de incontables manifestaciones culturales, de igual manera, en los recordados día de la Cruz, el 3 de mayo, fecha católica en que se enramaba aquella como pretexto para buscar un momento de esparcimiento en los campesinos.

En estas Sociedades de Instrucción y Recreo, incluyendo a la elitista “Unión Club”, al Gremio de Escogedores y Cosecheros de Tabaco y en varias comunidades de campo que ofrecían encuentros festivos los fines de semana, la participación de la danza era imprescindible al ser solicitada por los directivos y dueños de comercios y de establecimientos, negocios que eran regentados por canarios y peninsulares.

Uno de los acontecimientos culturales que marcó pautas en el futuro trabajo de la Danza, resultó su participación en un programa de fiestas canarias celebradas en Portada Prieta, cerca de Zaza del Medio, asentamiento canario de primer nivel, único reporte que se conoce hasta hoy del baile del sirinoque, uno de los más antiguos y tradicionales de las islas. La Danza de “Marrano” cerró por todo lo alto la brillante actividad, corría el año 1951, los fondos recaudados serían para dotar de escuela al lugar según los propósitos del patronato. Ya para estos momentos se había convertido en todo un símbolo, dejando huellas visibles en la vida cultural de las principales poblaciones del territorio.

El Triunfo de la Revolución trae consigo una continuidad en el trabajo, pero en nuevas condiciones adoptadas con el transcurso y profundización del proceso, integrándose a las regulaciones que emanan de las autoridades y representando incluso en su coreografía, aspectos vinculados con los nuevos momentos que se comenzaron a vivir en el país. Las banderas del M–26 de Julio se enarbolaron en aquellos primeros momentos post-59, como firmes estandartes de la efervescencia revolucionaria, compromiso contraído por la Danza con el nuevo orden político – social en Cuba.

En 1960 se convierte en colectivo artístico de la Unidad Militar 1630, que la lleva a presentarse en el Primer Festival del Ejército del Centro en Manicaragua, coincidiendo con la primera bailarina absoluta del actual Ballet Nacional de Cuba, Alicia Alonso, quien compartió con “Marrano” y algunos de sus integrantes cuando habían concluido una vistosa demostración, elogiando con sentidas palabras lo que calificó como un “verdadero espectáculo”, algo que hasta esos momentos nunca había observado en su carrera como profesional.

En 1963 es invitada a participar en el Festival de Aficionados del Centro en el Teatro La Caridad de Santa Clara.

Los momentos de mayor esplendor del carnaval, la década de los años 70 y 80, que tenían en la rivalidad de los bandos La Paloma y La Cotorra su principal atracción como parte de las tradicionales fiestas, contó con la participación en diferentes ocasiones de la Danza Isleña, apareciendo en diferentes programas y carteleras como espectáculo mayor, siendo preferidos entre las presentaciones de las comparsas y carrozas, los fuegos artificiales y otros trabajos de pirotecnia, los recordados encuentros de Marrano y sus muchachos ante el público presente, con solicitudes especiales para los pasos doble que hacían el deleite de todos. No es común encontrarse en este tipo de festividad anual, una secuencia participativa de una agrupación folklórica que no se avenga con los intereses carnavalescos, pero al lograr insertarse demostró su importancia como grupo y el favoritismo ante su público.

En 1959 a raíz del Triunfo de la Revolución, se convierte en la principal animadora de la Fiesta de La Libertad que se realiza en la Delegación Canaria de Taguasco.

En 1965 participa en el Festival de la ANAP en Sancti Spíritus, obteniendo dos trofeos y $300.00 donados a la organización provincial.

En 1970 participa en los festejos carnavalescos del Santiago Espirituano, conquistando el primer premio y trofeo.

Se integra perfectamente a la línea de trabajo del Consejo Nacional de Cultura como la principal de las agrupaciones danzarias, desarrollando numerosas actividades en Taguasco, Zaza del Medio, y otras localidades de la región espirituana, en fechas significativas, acontecimientos socio - culturales y de contenido histórico.

El perfil de la Danza se amplía considerablemente, iniciándose un riguroso trabajo de estudio para la captación del personal femenino, y acompañar a los tradicionales hombres en la nueva estructura, buscando un toque novedoso en la manera de dinamizar un tanto su funcionamiento. La Danza está concebida dentro de un proyecto artístico teniendo en cuenta su importancia como grupo portador, creando las bases para su mejor funcionamiento y organización, ampliando de manera considerable su capacidad de trabajo en función de una planificación correcta de los medios y recursos que se destinen, lo que enfoca su proyección a un riguroso tratamiento por las autoridades de la Dirección Municipal de Cultura y la Delegación Canaria del territorio. En este sentido, esta agrupación ha sido anfitriona de las Jornadas por el Día de Canarias en Cuba, que se celebran anualmente cada 30 de mayo, día que resulta todo un acontecimiento por otorgársele la autonomía a las islas, actividad que se ha venido ofreciendo desde 1994 con proyección internacional. De igual forma ha sido invitada a participar de estas fiestas en otros municipios, como es el caso de Cabaiguán y Sancti-Spíritus, ante numerosas delegaciones de canarios acompañados por funcionarios y representantes del Gobierno Autónomo, de los Cabildos Insulares, de los Ayuntamientos de Tenerife, La Palma, Gran Canaria, etc.

En 1992 se recibe una nutrida delegación del Hogar Canario Venezolano de Caracas en Taguasco, se efectúa una luchada entre el equipo local y el visitante, a manera de colofón se presentó la Danza Isleña.

Numerosas han sido las personalidades de Canarias que han visitado el territorio, Presidentes de Cabildos, Alcaldes, Teniente de Alcaldes, Concejales de Cultura y Deportes de los Ayuntamientos, amigos de Cuba provenientes de las islas que han recalado a manera de intercambios en Taguasco, entre otras no menos distinguidas a partir de 1989, siendo de forma exclusiva muy halagada el grupo danzario local.

Una de las razones principales que motivó la firma del acta de hermanamiento, entre los municipios de Breña Alta y Breña Baja de la isla de La Palma con Taguasco el 17-18 de octubre de 1993, devino en que la danza estuvo asociada desde sus orígenes con inmigrantes breñuscos, especialmente su principal animador y sostén que era natural de las cercanías de San José, capital de la actual Muy Noble y Honorable Villa de Breña Baja. Cuando se produjo este impresionante acercamiento cultural, los visitantes al conocer la presencia de la agrupación no atinaban a dar credibilidad, el desconcierto y la admiración por lo observado se apoderó de la sensibilidad colectiva, al nunca imaginar que en tiempos actuales existía una huella que sus abuelos iniciaron a principios de siglo. Más reciente, en noviembre del 2000 una delegación oficial del Gobierno de la Villa La Victoria de Acentejo en Tenerife, se hermanó con su homólogo de Taguasco, causando la Danza una gran curiosidad entre los hermanos visitantes.

El cine en su afán de recrear los elementos culturales que los canarios trajeron a Cuba, dejó plasmado en el documental “El largo viaje de Rústico” la presencia de la Danza Isleña, filmado en locaciones de Canarias y Taguasco, en alusión a la presencia de Rústico País Martín, un emigrante de El Paso en la isla de La Palma, que se asentó en la población de Siguaney, donde se convierte en todo un personaje popular. Este cortometraje de apenas 40 minutos, obtuvo premios importantes en festivales europeos y en la edición anual del festival del Nuevo Cine Latinoamericano de 1995. La premier se efectúo con todo éxito en el cine-teatro de Taguasco. Las diferentes Ferias Nacionales de Arte Popular, que indistintamente organizan Sancti Spíritus y Ciego de Ávila de forma bianual, han contado con la presencia de la agrupación. Más reciente, en el 2000, obtuvo el premio Memoria Viva que auspicia el Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana “Juan Marinello”.

La Dirección Municipal de Cultura concibe a la Danza dentro de un proyecto artístico, ante las nuevas posibilidades que emanan como grupo portador, perfeccionando algunos de sus elementos en la música y los integrantes que se incorporan, dando un matiz mas contemporáneo a su perfil, convirtiéndose al concluir varias investigaciones en el componente esencial de la cultura canaria en el territorio, teniendo las bases creadas para su funcionamiento de acuerdo a una lógica programación. La protección especial a una descontrolada programación sin un análisis objetivo adecuado, constituye lo medular en su acción cultural dentro y fuera de la comunidad, teniendo un especial tratamiento en la medida que se planifican las diferentes actividades que durante el año debe realizar.

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Fuentes

  • Biblioteca Pública Municipal Demetrio Barrios Gil
  • Alejandro Camacho Ventura. Museólogo. Museo General de Taguasco.