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Embalse Hanabanilla

Hanabanilla-Jibacoa
Información  sobre la plantilla
Presa Hanabanilla (2).png
Embalse Hanabanilla-Jibacoa visto desde el espacio exterior.
Localización
PaísBandera de Cuba Cuba
DivisiónVilla Clara
SubdivisiónManicaragua
Cuenca hidrográficaArimao y Agabama
RíoHanabanilla y Jibacoa (Negro y Guanayara)
Datos generales
PropietarioInstituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH)
UsoConsumo humano, producción de energía eléctrica y turismo.
Datos de la presa
NombreHanabanilla-Jibacoa
Altura364 m
Cota de coronación40 m
Población cercanaSalto del Hanabanilla
Datos de la central
NombreHanabanilla
Potencia instalada43 MW
Datos del embalse
Capacidad total286.000.000 m 3
Superficie13 km 2
Poblaciones ribereñasSalto del Hanabanilla, Guanayara, Manantiales y El Nicho

Embalse Hanabanilla, oficialmente Embalse Hanabanilla-Jibacoa, es un lago artificial perteneciente al municipio villaclareño de Manicaragua, construido en el Macizo de Guamuhaya, en el centro de la isla de Cuba. Se asienta fundamentalmente en lo que fuera el Valle de Siguanea, siendo el Hanabanilla y el Jibacoa, afluentes del Arimao y Agabama respectivamente, los ríos que lo alimentan y de los cuales recibe su nombre.

Lago Hanabanilla visto desde el hotel del mismo nombre
En la imagen, excavación durante construcción del embalse.
Fotografía de una de las tantas familias desalojadas forzosamente durante la construcción del embalse.
Paisaje del embalse Hanabanilla-Jibacoa
Fotografía de los afamados Saltos del Hanabanilla antes de su desaparición con la construcción del embalse.
En la imagen el Hanabanilla y a la derecha la Colicambiá.
Hidroeléctrica del embalse Hanabanilla, primera de su tipo construida en Cuba.
Embalse Hanabanilla. En primer plano la cortina que represa el cauce de los ríos Guanayara y Negro, en el Valle de Jibacoa.
Embalse Hanabanilla visto desde las cercanías del hotel de igual nombre
Embarcación típica del lago para el transporte de pasajeros.
Vista del embalse Hanabanilla en lo que fuera el Valle de Siguanea.
En la imagen, el lago Hanabanilla-Jibacoa atravesando el valle de Guanayara. A la izquierda, cubierto por las nubes, el Pico Tuerto, punto culminante de la geografía de Villa Clara con sus 923 msnmm.
Cascada del arroyo Trinitario, a orillas del Hanabanilla.
Embalse Hanabanilla-Jibacoa, visto desde el mirador de Río Negro.
Rivera del lago
Cueva El Brollo, en las márgenes del Hanabanilla
Restaurant de Río Negro, hasta el que se llega en embarcación desde el hotel Hanabanilla
El Nicho, en las inmediaciones del embalse Hanabanilla

Historia

Los antecedentes del embalse datan de mediados del siglo XX, cuando durante el gobierno de Fulgencio Batista se concibiera su construcción con la finalidad de emplazar una hidroeléctrica, garantizar el abastecimiento de agua a las ciudades de Cienfuegos y Santa Clara y desarrollar el turismo. El lago, primero con características intramontanas del país (actualmente el Mayarí, en Holguín, se inscribe dentro de la misma categoría) sería el epicentro de una de las escenas más bochornosas que recuerde la historia de Cuba con el desalojo de los humildes campesinos que habitaban el Valle de Siguanea; emigrantes gallegos en su mayoría, dedicados, fundamentalmente, al cultivo del café. [1] Por otro lado, con la construcción del embalse y la hidroeléctrica, serían borrados para siempre de la geografía cubana los afamados Saltos del Hanabanilla, cuya belleza aun hoy es apreciable en postales de la época.

La obra, no concluida durante el período prerrevolucionario sería terminada en 1962. El Che, en su afán por concluirla, la visitaría cuando fungía como ministro de Industrias, lo cual haría también el Comandante en Jefe Fidel Castro el 15 de febrero de 1971.

Características geográficas

El embalse cuenta con dos presas principales: Hanabanilla y Jibacoa; dos presas auxiliares y el aliviadero, donde vierten sus aguas los ríos Hanabanilla, Negro y Gua­nayara, y los arroyos El Trinitario, El Junco, Economía, El Solitario y El Cacao. Los terrenos seleccionados fueron expropiados completamente o en parte durante su construcción; en el valle radicaba un pueblo, así como las fincas La Lima, Cuchilla del Guayabal, San José de Guaniquical, La Potencia, Bruselas, El Nicho y Los Cocos.

Entre sus elementos más significativos que se presencian del lago artificial Hanabanilla son que las aguas de la cuenca presentan buen estado de conservación, la salinización es baja y acumulan poca cantidad de nutrientes. Las aguas del embalse Hanabanilla se emplean para diferentes usos, con particular atención al abastecimiento de agua potable en las provincias de Cienfuegos y Villa Clara. Sin embargo, el 42% de los suelos están afectados por la erosión. Existe una cobertura boscosa actual de 43%, degradadas por efecto antrópico. Las especies forestales propias de la zona han sido sustituidas por otras, en busca de beneficios económicos a corto plazo.

Una particularidad de esta cuenca es que está compuesta por dos subcuencas fluviales pertenecientes a sendos ríos principales independientes: curso alto del Río Hanabanilla hasta la presa que lleva el mismo nombre y curso alto de los ríos Negro y Guanayara, hasta su unión en la presa Jibacoa. El primero es el principal afluente del Río Arimao que desemboca al Sureste de la ciudad de Cienfuegos y los dos últimos dan lugar al Río Jibacoa, afluente del Río Agabama, que desemboca al Este Sureste de la ciudad de Trinidad.

Antes de la construcción de las presas Hanabanilla y Jibacoa, que formaron el lago artificial que alimenta las turbinas de la hidroeléctrica mayor de Cuba, estas corrientes inundaban con frecuencia el valle Siguanea (hoy ocupado por el embalse) y el de Jibacoa. Este último agravado, debido a que dicha corriente presenta un sumidero de muy pequeñas dimensiones por donde desaparece el río subterráneamente y que resulta incapaz de evacuar las aguas de las crecidas provenientes de la Sierra. Gracias a la construcción de la presa Jibacoa, fueron descontados cerca de 90 km2 de área que contribuían a la inundación del valle de Jibacoa.

Flora y Fauna

Esta reserva forestal de Cuba, se ubica en el macizo montañoso del Escambray, y no solo se destaca por su exuberante vegetación, sino, también, por su microclima más fresco (21-25 grados Celsius, como promedio).

En los alrededores del embalse pueden ser apreciados ejemplares de tocororos, cotorras, carpinteros reales y patos floridos, entre otras especies de aves endémicas que habitan la región, todo ello en un entorno que invita al descanso y la meditación en estrecho contacto con la naturaleza.

Entre otras preciosas joyas naturales, este lugar guarda a sus especies endémicas, como es el Sapo de Hanabanilla, que tiene allí su único hábitat.

Investigaciones

En las inmediaciones de la presa Hanabanilla se realizan observaciones sobre varios elementos climáticos. En la cuenca hay un total de 14 pluviómetros. En la actualidad no hay estaciones de aforos; aunque para la fundamentación de las presas, se realizaron aforos en las tres corrientes fluviales, si bien, muy pocas son recurrentes.

Aunque la raza aborigen cubana fue extinguida pocos años después de la llegada de los conquistadores españoles, muchos son los sitios y los vocablos asociados a ellos que han trascendido.

Recreación y Ocio

Cultura e historia se dan la mano en un entorno único para el desarrollo de actividades náuticas, programas de senderismo y opciones dedicadas al turismo de naturaleza en un medio prácticamente virgen y reconocido por la variedad de especies de la flora y la fauna en la región. En tal sentido, El Hanabanilla es la oportunidad privilegiada para descansar y meditar en estrecho contacto con la naturaleza. En el lugar, la pesca de la trucha constituye una de las actividades de mayor interés para los visitantes, ahora mediante el método conocido como "marca y libera", contribuyendo así a preservar la fauna del lago.

La zona cuenta con facilidades de alojamiento en el Hotel Hanabanilla, que con 125 confortables habitaciones, unido a sus servicios gastronómicos, su privilegiada ubicación junto al lago y sus programas de senderismo, le convierten en una opción única para los amantes de la naturaleza. A lo anterior se suma la posibilidad de realizar paseos fluviales por el lago disfrutando de su belleza inigualable, el ambiente campestre de sus alrededores y la gastronomía cubana.

Los viajeros en su recorrido pueden acceder también a la pequeña Cascada del Amor, que en su descenso termina en una refrescante poceta ideal para aliviar el calor del verano cubano en un ambiente agradable y único.

Senderismo

La oferta de naturaleza contempla además programas de senderismo que transitan por la montaña junto al cauce alto del río Hanabanilla y numerosos saltos de agua en sucesión, en un paisaje calificado de maravilla por los vacacionistas. Al respecto, existen en esta zona seis senderos de naturaleza, que se presentan a continuación:

Un reto a la loma del Atalaya

La ruta posee una longitud de 17 km que se recorren en un aproximado de 7 horas. Consta de visita a casa de campesino y almuerzo campestre. La mayor dificultad de la ruta es su longitud, siendo apta solo para personas con buenas condiciones físicas. La comodidad del camino, su extensión por zonas abiertas con visuales exclusivas, la diversidad del paisaje, flora, fauna y la posibilidad de disfrutar y compartir con los campesinos del área, conociendo sus costumbres, tradiciones y técnicas de cultivos, son, entre otros, los mayores valores del trayecto. Desde la máxima altura de la ruta se disfruta de un magnifico paisaje hacia los 4 puntos cardinales con visuales panorámicas de la ciudad de Cienfuegos, llanuras de Santa Clara, Municipio de Santa Clara y el embalse Hanabanilla. La ruta concluye con la visita a la cueva El Brollo, la mayor de la provincia de Cienfuegos. Sus amplios salones, de aproximadamente 600 m de longitud, permiten el fácil acceso y la contemplación de sus bellezas interiores. En el encuentro con los campesinos y niños de escuelas rurales, se puede conocer la riqueza humana y la atención priorizada de la Revolución a la montaña cubana.

La Colicambiada o Colicambiá

La parte inicial del recorrido hasta el mirador es relativamente fácil, a través de terrenos de poco declive. En el resto del recorrido se combinan pendientes más o menos fuertes. Los mayores valores de la ruta incluyen recorrer bosques húmedos de frondosos árboles asociados a sumideros cársicos, arroyos estacionales, vaguadas y el lento curso del Río Negro. Abundan los helechos, curujeyes, la mariposa y orquídeas como atractivas plantas sobre el carso, zonas cultivadas, bosques siempre verde, vegetación secundaria, aves como la cartacuba, el tocororo, el arriero, el negrito, el bobito chico, el pitirre guatíbire, el zorzal real y en ocasiones algún bando de cotorras o cateyes. Se observan además lagartos, destacándose el coronel y algunas especies de moluscos como los Zachrysia auricoma. Aunque la mayor parte de la ruta proporciona la observación del paisaje, es desde la cima de la loma la Colicambiada donde se logran los mejores visuales sobre el valle de Río Negro.

La montaña por dentro

El Traslado en barco desde el hotel al inicio de la ruta 35 min. Desde el final de la ruta al hotel, 1 h. La ruta tiene dificultad por su longitud y las fuertes pendientes, se realiza totalmente caminando aunque el tramo del campamento al poblado del Nicho puede hacerse en transporte automotor, como bien dice su nombre recorre la montaña por dentro, comenzando con la contemplación de un bello salto de agua asociado a las estaciones del año y primavera. Continúa por riveras de arroyos, antiguos caminos empedrados, pendientes más o menos fuertes y simas, entre otros accidentes de relieve, interpretando los valores de la diversidad de la montaña, se disfruta de la compañía de lagartos, mariposas moluscos aves, etc. Se logran hermosas visuales del macizo montañoso, concluyendo la ruta en el poblado de montaña del Nicho , que como bien dice su nombre, es el nicho de bellos paisajes, riqueza natural, cultural y social.

La rivera por dentro

Tiene poca dificultad y se realiza totalmente caminando con una longitud de 3,4 km. El primer sector de la ruta se transita por bosques húmedos, asociados a arroyos con sembrados de café en algunos sectores. Se observan grandes árboles como el Algarrobo, La Guásima, El Cuajaní, etc. Abundan las mariposas, Curujeyes y otras epifitas. Las facilidades de la ruta, lo agradable del microclima y el compartir con la familia campesina, son sus principales atractivos. La ruta concluye en el centro turístico Río Negro, sitio de arquitectura singular.

El mirador

En general, presenta poca dificultad, con excepción de un tramo de 341 m. con pendiente aproximada de 45 grados. Se realiza totalmente caminando. El sendero transcurre en su mayor extensión por un bosque seminatural, donde resaltan ejemplares de árboles frondosos de importancia ecológica y/o económica. Entre las especies que se pueden observar, tenemos el Jagüey, la Ceiba, El Cuajaní, la Ayúa, entre otros. Numerosas epifitas abundan sobre árboles y arbustos, resaltando por su belleza, singularidad y abundancia la Guajaca. Los últimos 90 m en el ascenso a la máxima altura transcurren por una zona abierta, logrando visuales de extraordinaria belleza. El sendero concluye en el centro turístico Río Negro, sitio de original arquitectura.

Los helechos

El sendero transcurre en su totalidad por un bosque húmedo asociado a la rivera del arroyo trinitario, curso de agua de mayor atractivo del área protegida. En los últimos 120 m de su recorrido se pueden observar saltos y posetas de gran belleza escénicas, siendo el conocido como La Cascada un sitio propicio para un refrescante baño. La sombra de los frondosos y tupidos árboles, acompañada de la humedad del arroyo, han favorecido la abundancia de helechos, destacándose los milenarios helechos arborescentes. Entre las aves que más abundan tenemos el tocororo, la Carta Cuba, el Zorzal, el Negrito, el Cabrero y más de 15 especies de bijiritas en la etapa de migración, por solo citar algunos ejemplos.

Fuentes

Referencias