Saltar a: navegación, buscar

Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica

Enfermedad pulmonar obstructiva crónica
Información sobre la plantilla
EPOC 0.jpg
Enfermedad pulmonar que se caracteriza por la existencia de una obstrucción de las vías aéreas.

La Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) (en inglés COPD - chronic obstructive pulmonary disease) es una enfermedad pulmonar que se caracteriza por la existencia de una obstrucción de las vías aéreas (progresivamente) y en general no reversible. Está causada, principalmente, por el humo del tabaco y produce como síntoma principal una disminución de la capacidad respiratoria, que avanza lentamente con el paso de los años y ocasiona un deterioro considerable en la calidad de vida de las personas afectadas, causada por bronquitis crónica, enfisema pulmonar y la enfermedad de las pequeñas vías aéreas.

Fisiopatología

En el aspecto fisiopatológico, el desarrollo de la EPOC comienza con una enfermedad de las vías aéreas de calibre mediano y pequeño con incremento de la producción de moco y destrucción del parénquima pulmonar; se puede hallar broncospasmo, pero este no es lo principal. La obstrucción mucosa de las vías aéreas y el incremento de la distensibilidad pulmonar debido a la pérdida de tejido pulmonar producen colapso espiratorio de las vías aéreas y atrapamiento de aire. La taquipnea inducida por hipoxia o hipercapnia contribuye al atrapamiento aéreo al reducir el tiempo espiratorio disponible. En los pacientes con EPOC hay una disminución de la fuerza y la resistencia de los músculos respiratorios. En esta enfermedad las proteasas de los neutrófilos (PMN) y de los macrófagos alveolares pulmonares (MAP) destruyen las estructuras alveolares.

El tabaquismo incrementa los PMN y MAP y estimula la liberación de proteasas y de factores quimiotácticos de los MAP que atraen más PMN; de igual forma reduce la concentración de antielastasas rebasando los procesos de reparación hística e inactiva las antiproteasas debido a la oxidación.

Diagnóstico

Se diagnostica casi siempre entre los 50 y 65 años de edad, su principal causa es el tabaquismo y es más frecuente en hombres, aunque el aumento del hábito de fumar en la mujer ha ido cambiando esta correlación.

El déficit homocigótico de α-1-antitripsina hace a estos sujetos más susceptibles a la aparición de enfisema en edades más tempranas; aunque este déficit no es tan frecuente, es un elemento más que se debe tener en cuenta. Disnea progresiva, tos matutina, expectoración abundante, sibilancias, hemoptisis, pérdida de peso, etc. Estos síntomas son bastante comunes a cualesquier enfermedad respiratoria, por lo que es muy difícil, en ocasiones, distinguir una reagudización de los síntomas habituales.

El examen físico en los estadios iniciales puede ser normal, o se auscultan sibilancias a la espiración forzada. En la EPOC grave, la respiración puede ser difícil ante pequeños ejercicios o aun en reposo, asimismo se puede hallar cianosis y edema en zonas declive.

En estadios avanzados pueden aparecer síntomas de cor pulmonale, es decir, cianosis central, edema periférico, hepatomegalia e incremento de la distensión venosa yugular.

Tratamiento

Se tomarán las siguientes medidas:

  1. Abandono del hábito de fumar: es la medida de mayor prioridad en el cuidado de los pacientes con EPOC, en cualesquiera de los estadios de la enfermedad.
  2. Rehabilitación respiratoria: la limitación que produce la disnea en estos pacientes de forma progresiva los va limitando de forma gradual hasta impedirles hacer sus cuidados personales. Por ello, se deben mejorar los músculos respiratorios mediante entrenamiento de ejercicios físicos generales de acuerdo con el grado de incapacidad individual y el entrenamiento de la musculatura respiratoria con el uso de diferentes técnicas. Este es uno de los objetivos fundamentales sobre los que debemos insistir y que requieren de muy poco equipamiento, y sí de una gran voluntad y dedicación.
  3. Adecuada nutrición del paciente: evitar el sobrepeso que es un elemento que empeora la disnea, así como dietas altas en hidratos de carbono para reducir el exceso de producción de CO2. Lograr una nutrición balanceada que garantice una adecuada estabilidad inmunológica.
  4. Apoyo psicológico: es un aspecto que no se debe descuidar en estos pacientes, ya que el deterioro progresivo de la función pulmonar, con la consiguiente limitación que le produce al paciente en la vida, causa una verdadera incapacidad para la inmensa mayoría de las actividades diarias, que van desde las que demandan mayor esfuerzo hasta terminar en aquellas que requieren de menos esfuerzo y que tienen que ver con las actividades imprescindibles para la vida: comer, defecar, asearse, sexo, etc. Si a las preocupaciones propias de estas incapacidades sumamos las que se producen por los sufrimientos de la enfermedad y la terapéutica, existen las condiciones propias para demandar atención psicológica y ayudar a aprender a vivir con estas limitaciones.
  5. Control de las infecciones respiratorias: emplear vacunas antigripales en epidemias de gripes y usar de fármacos antivirales como amantadita y rimantadina, así como velar por una integridad del aparato inmunológico del paciente, muchas veces deteriorado por múltiples factores nutricionales, medicamentosos y otros.
  6. Mejorar la broncoconstricción reversible con el uso de forma adecuada de los fármacos disponibles ya sean agonistas, anticolinérgicos y teofilinas. Preferiblemente se emplearán por vía inhalatoria con una técnica correcta y se vigilará el cumplimiento de la pauta terapéutica de forma adecuada.
  7. Control de la tos y expectoración: se tratarán de forma enérgica las exacerbaciones, y se vigilarán las infecciones y elementos irritantes bronquiales asociados que puedan ser responsables de ellas.
  8. Oxigenoterapia: en estadios avanzados de la enfermedad, es la medida más eficaz para mejorar la hipertensión arterial pulmonar y la recuperación cardiaca congestiva. La oxigenoterapia domiciliaria de forma continua (16-18 h) ha demostrado ser una de las medidas terapéuticas que pueden llegar a mejorar las expectativas de vida de los pacientes con EPOC muy avanzada.

Epidemiología

La prevalencia mundial de la EPOC oscila entre el 5 y el 10%; ha aumentado en las últimas décadas y es más frecuente en hombres que en mujeres dada la mayor prevalencia de tabaquismo en los hombres, aunque esto se espera que cambie en las próximas décadas ya que el consumo de tabaco en mujeres jóvenes es significativamente mayor al de los hombres jóvenes. Aunque la prevalencia depende en gran parte de la definición fisiológica utilizada el valor más simple y con mayor sensibilidad es usar la relación FEV1/FVC <0,7 (<70%). En España se han realizado varios estudios epidemiológicos con base poblacional, obteniendo una prevalencia global de 9,1% (el 14,3% en hombres y el 3,9% en mujeres). El proyecto Platino, llevado a cabo por la ALAT (Asociación Latinoamericana del Tórax), permitió conocer la prevalencia de la EPOC en cinco países de Iberoamérica (Brasil, Chile, México, Uruguay y Venezuela), variando mucho los porcentajes de un país a otro, entre un 7,8% en Ciudad de México y un 17 % en Montevideo

Etiología

La EPOC está fundamentalmente asociada al tabaquismo, sobre todo en países desarrollados. En algunas sociedades muy deprimidas, debido a la exposición a humos tóxicos, puede desarrollarse EPOC. También se da casos, aunque cada vez menos en países desarrollados, de mujeres que cocinan con fuego de leña en espacios reducidos y mal ventilados.

Definición

En el año 2002, el Segundo Consenso Mexicano para el Diagnóstico y Tratamiento de la EPOC, lo define como una enfermedad caracterizada por limitación al flujo aéreo la cual no es modificable significativamente y es usualmente progresiva. Esta limitación se asocia con una respuesta inflamatoria anormal de los pulmones y la vía aérea cuyos factores de riesgo más importantes son la exposición a partículas nocivas y gases, principalmente derivados del consumo de tabaco y exposición a humo de leña.

Según la iniciativa GOLD de 2006, en la Guía para el manejo y prevención de la EPOC: La EPOC es una enfermedad prevenible y tratable, con afección sistémica extrapulmonar que puede contribuir a la gravedad en algunos pacientes. El componente pulmonar se caracteriza por una limitación al flujo de aire (respiratorio) que puede o no ser completamente reversible. La limitación al flujo de aire (respiratorio) es por lo general progresiva y se asocia con una respuesta inflamatoria pulmonar anómala a partículas o gases tóxicos.

Fuentes

  • Matarama Peñate, M. Medicina Interna. Diagnóstico y Tratamiento.