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Enrique Troncoso

Enrique Troncoso Castro
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Enriquetroncoso.jpg
Mártir revolucionario cubano.
NombreEnrique Troncoso Castro
Nacimiento30 de noviembre de 1938
Los Palacios, Pinar del Río, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento12 de abril de 1958
Moa, Holguín, Bandera de Cuba Cuba
Causa de la muerteAsesinato
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
Conocido porEnriquito
CónyugeAgustina Cruz Roche
HijosSolangel
PadresZoila Castro y Adrián Troncoso
FamiliaresAdrián

Enrique Troncoso Castro. Conocido como Enriquito fue un revolucionario cubano que ofrendó su vida por la libertad del pueblo de Cuba.

Síntesis biográfica

Nació el 30 de noviembre de 1938 en Los Palacios, Pinar del Río, en la casa marcada con el # 34, en la antigua calle Serafín García, hoy calle 28, entre Jovellar y Len (29 y 31), pasando muy pronto a residir a la calle José Martí (hoy calle 21) esquina a Serafín García, donde desarrolló la mayor parte de su niñez y toda su juventud. En la actualidad, en esta casa radica el Museo Histórico del Municipio Los Palacios. Hijo de Zoila Castro y Adrián Troncoso. Enrique fue el menor de los hijos de Zoila.

Tenía el pelo rubio y rebelde, los ojos grandes y claros, las cejas espesas y su boca siempre risueña. Era fuerte y proporcionado, quizás con algunas libras de más. Le encantaba la aventura y la vida del monte. Durante las vacaciones realizaba junto a sus amigos viajes de exploración hacia la zona del arroyo de la majagua, o al Entronque de Los Palacios, atravesando por la curva de los corojos. Siempre en busca de la aventura.

Durante su niñez y juventud mantuvo fuertes lazos de amistad con sus vecinos y compañeros de estudio contribuyendo notablemente la afinidad de ideas y gustos que más tarde derivaron en una absoluta comunión de ideas político – revolucionarias. Gustaba de salir a pescar con sus amigos cuando llovía torrencialmente y las calles del pueblo, que eran de tierra, se inundaban producto del desborde de la laguna de “Piche”, llamada así porque se encontraba en la finca propiedad de Francisco Salgado “Piche”.

A Enrique siempre le gustó el deporte y trataba de mantenerse en forma haciendo ejercicios. Cada tarde se reunía con sus amigos para llevar a cabo la tarea de mantenerse en forma y con el decursar de los años esta costumbre se convirtió en un punto de contacto para sus actividades revolucionarias y la de sus compañeros. Enrique poseía una inteligencia natural, pero a pesar de ello sus notas no eran brillantes, solo le importaba aprobar; estudió en la escuela “José de la Luz y Caballero” conocida como la escuela de “Las Guerras”. Era un muchacho alegre y divertido, participaba en las fiestas que se hacían en la escuela y era un gran bailador, sobre todo de Mambo.

Trayectoria revolucionaria

En 1952 al producirse el Golpe de Estado del 10 de marzo en Cuba, Enrique sólo contaba con 14 años, pero su corta edad no influyó para que este se sintiera predispuesto a los futuros acontecimientos. El ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, produjo en Enrique y sus compañeros una profunda admiración hacia aquel grupo de jóvenes y en especial hacia su líder, Fidel Castro. Haciendo que creciera a su vez el odio hacia la tiranía batistiana, ya en aquel momento lo más importante era derrocar a Batista.

Muy joven conoce el amor, cuando por tener dificultades académicas un compañero de estudios, Vicente Cruz Roche, comenzó a repasarle en su casa, allí conoció a su hermana Agustina. No importó la diferencia de edades, ni la oposición de los padres de la joven, el amor triunfó y el 17 de mayo de 1954 nació su hija Solangel, la mayor alegría que había recibido en su vida.

Enriquito no conocía el miedo, y cumplía de inmediato cada tarea que se le asignaba, siempre con su eterna sonrisa en el rostro. Entre sus primeras actividades estuvo la creación de fondos para el Movimiento 26 de Julio. En septiembre de 1955 conoce a Juan Palacios Beltrán en una reunión junto a los compañeros Juan Manuel Márquez, José Suárez Blanco (pepe), Antonio Lamela Pérez (Ñico) y Rodolfo Ramírez Mendoza. De esa reunión salió la necesidad de incrementar la recogida de fondos y todo tipo de actividades de divulgación para que el pueblo conociera que la llama de la rebeldía encendida el 26 de julio de 1953 en el Moncada se mantenía crepitando.

Enrique tenía una mente muy ágil y se le ocurrían cosas increíbles. En una ocasión se le asignó la tarea de incendiar toda la caña posible. La noche siguiente se trasladó junto a otros compañeros hacia el cañaveral propiedad de “los Remedios” que bordeaba ambos lados de la carretera, después de pasar el caserío de Fusilazo. Allí amarró un alambre a la barriga de un gato negro sobresaliendo más o menos un metro y en la punta un pedazo de estopa que impregnó en aceite y gasolina para posteriormente prender fuego. El felino salió como una flecha rumbo al cañaveral incendiando todo a su paso. En los meses finales del año 1957 la vigilancia sobre Enrique se recrudeció por parte de los órganos represivos ordenándosele por parte del Movimiento 26 de Julio suspender momentáneamente las actividades que estaba realizando a fin de protegerlo, pero su carácter impulsivo no le permitía mantener una posición pasiva.

El 28 de diciembre de 1957 es obligado a salir de la provincia bajo amenaza de muerte por parte de la tiranía batistiana, y sale para Oriente con la ayuda de Juan Pérez “Billo Piloto”, precisamente hacia Moa donde Billo tenía un hermano. A los pocos días Enrique comienza a trabajar como engrasador de grúas, advirtiéndosele que no diera su nombre verdadero, a lo que hizo caso omiso, alegando que eso no tenía importancia. Eran lo primeros días del año 1958, tres meses más tarde le costaría la vida, al recibirse un informe procedente de la guardia rural de Los Palacios donde se le acusaba de ser un elemento peligroso.

Muerte

Fue encarcelado y asesinado el 12 de abril de 1958 en el lugar conocido como Joboclaro en las cercanías de Sabana, en Maisí, Baracoa junto a otro revolucionario. Sus cuerpos masacrados fueron recogidos por el pueblo, que aún sin conocerlos, les dio sepultura en el cementerio local. Contaba al morir 20 años. Al triunfar la Revolución se rumoraba que estaba muerto pues no daba señales de vida por lo que se designa a tres compañeros para que fueran a Oriente a indagar sobre él. A su regreso al pueblo trajeron la triste confirmación de la muerte del joven y la localización del lugar donde reposaban sus restos.

El 21 de octubre de 1987, a instancia del Partido y con su mayor apoyo material, se exhuman los restos de Enrique Troncoso Castro, y a petición de los combatientes del municipio Los Palacios, se trasladaron a esta localidad. A los que el pueblo palaceño rindió póstumo y sentido homenaje. Hoy descansan en el Panteón de los Mártires Palaceños. En su honor un Centro Escolar y el Molino Arrocero llevan su nombre.

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Fuente