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Enrique Vian Ruiz

Enrique Vian
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NombreEnrique Vian Ruiz
Nacimiento16 de diciembre de 1904
Santiago de Cuba, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento4 de febrero de 2001
La Habana, Bandera de Cuba Cuba
NacionalidadCubana
OcupaciónNarrador
HijosIvette Vian Altarriba y Enid Vian Audivert
Obras destacadasCuentos de Enrique Chiquito

Enrique Vian Ruiz. Narrador. Escritor de Cuentos de Enrique Chiquito. Padre de las escritoras cubanas Ivette Vian y Enid Vian.

Datos biográficos

Nació en Santiago de Cuba el 16 de diciembre de 1904. Allí realizó los primeros estudios y a los doce años comenzó a trabajar como dependiente de una bodega en Caimanera.

Más tarde se desempeñó como tranviario y telegrafista y en su juventud viajó a los Estados Unidos, donde fue empleado de varias fábricas y restaurantes de Boston.

En 1924 regresó a Santiago de Cuba y durante un tiempo trabajó en la Casa Ron Bacardí y en el Ayuntamiento. En 1952 se estableció en Holguín, donde administró una línea de ómnibus.

Tras el triunfo revolucionario se hizo procurador público y atendió un tribunal de menores, al tiempo que fue cajero pagador en una dependencia del Consejo Nacional de Cultura. Por estos años fue designado Juez Lego y ocupó la Presidencia de la Sala de lo Criminal en Holguín.

Murió en La Habana el 4 de febrero de 2001.

Logros y contribuciones

Escribió Cuentos de Enrique Chiquito, porque así le decían cuando era pequeño. Aunque se sentía satisfecho porque sus hijas Ivette Vian y Enid Vian publicaban, fue muy feliz cuando se presentó en 1988 su único libro en la calle Obispo frente a la librería La Moderna Poesía. Su nombre y su perso­naje aparecen en el programa televisivo cubano La Sombrilla Amarilla.

Colaboró en Bohemia.

Premios y reconocimientos

Opiniones de sus hijas

En una de las ediciones de Cuentos de Enrique Chiquito sus hijas escribieron:

...Siempre había sido un intenso lector y un fanático coleccionista de libros. En todos los lugares de la casa los había. Su cama estaba casi dentro de un nicho de libreros. Y no solo los compraba por su contenido, sino también por baratos, por «bonitos», por la encuadernación y por otras cosas inverosímiles. Lo impensable podía ser un pretexto para comprar un libro y llegar eufórico con la adquisición. Los amaba. Era un bibliófilo. Y hacía labores alrededor de los libros: fabricaba marcadores muy bien diseñados, al igual que forraba los libros con un sentido plástico; se hizo de varios aparatos para encuadernar, y llegó a hacerlo muy bien.
Espíritu de ángel. Por Ivette Vian
Para los niños mi padre siempre tenía una atención, una son­risa, un obsequio. […] podía estar horas haciendo cuentos. La mayoría de los cuentos de su libro Cuentos de Enrique Chiquito los escuché muchas veces contados por él oralmente antes de escribirlos, con el mismo encanto, picardía y sentido del hu­mor con que los llevó después al papel, cumplidos ya más de ocho décadas de su vida. […] dejó estas narraciones para todos los niños que quieran leerlas, a quienes sin duda […] tiernamente amó.
Enrique es un sueño. Por Enid Vian

Ver además

Fuentes