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Fernando Figueredo

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Fernando Figueredo Socarrás
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Patriota cubano
NombreFernando Figueredo Socarrás
Nacimiento9 de febrero de 1846
Puerto Príncipe, Camagüey, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento13 de abril de 1929
La Habana, Cuba, Bandera de Cuba Cuba
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
OcupaciónMilitar

Fernando Figueredo Socarrás. Patriota cubano que participó en las luchas independentistas de la isla de Cuba.

Síntesis biográfica

Nació en Puerto Príncipe, Camagüey el 9 de febrero de 1846. Era hijo del rico hacendado Bernardo Antonio Figueredo Téllez y Doña Tomasa Socarrás Varona, natural de Puerto Príncipe.

La familia se asentaría definitivamente en Bayamo, donde fue educado hasta que en 1862 viaja a La Habana y permanecen en la capital de la Isla casi dos años. En 1864 matricula en la Academia de Ingeniería Civil de Hudson, Estados Unidos.

Participación en las guerras independentistas

Al estallar la Revolución en 1868 Fernando regresó a Cuba y se incorporó al Ejército Libertador durante el asalto a Bayamo. Su afinidad con el carácter y los propósitos de Céspedes le llevaron a ocupar cargos de la mayor significación y responsabilidad: secretario del consejo, canciller, jefe de su cuerpo de ayudantes, y virtualmente, siempre su secretario privado. A él entregaría la escarapela que como precioso distintivo usaba el Presidente en su sombrero, la misma que años después Figueredo daría a José Martí, y que formaba parte del atuendo de éste, el 19 de mayo de 1895.

Contrajo nupcias en plena manigua el 3 de noviembre de 1873 con la joven manzanillera Juana Antunez Antunez, con quien tuvo nueve hijos: Bernardo, María de la Concepción, Tomasa, María de la Luz Evangelina, Pedro, Fernando, Carmen, Leonor y Bernarda.

Luego de la deposición del Presidente, el gobierno opta por nombrarle jefe del Estado Mayor de la Primera División del Primer Cuerpo del Ejército de Oriente, comandado por un amigo fiel de Céspedes: el mayor general Manuel de Jesús Calvar; más tarde sería secretario del gabinete del Presidente Juan Bautista Spotorno, cargo que declina, en marzo de 1876, al ser elegido miembro de la Cámara de Representantes por Oriente. En este órgano ocupó el cargo de secretario.

Rechazó con ardor el Pacto del Zanjón, calificándolo como el hecho más bochornoso escenificado por las armas insurgentes. Rápidamente Figueredo marchó al campamento del general Antonio Maceo, con quien el 15 de marzo de 1878 protagonizó la viril Protesta de Baraguá, contra la paz sin independencia y sin abolición de la esclavitud. Al formarse el Gobierno Provisional presidido por el general Titá Calvar correspondió al coronel Figueredo el puesto de secretario.

En mayo de 1878, vencidos los últimos esfuerzos de los cubanos en armas por la política de atracción y las activas operaciones militares del capitán general español Arsenio Martínez Campos, el coronel Figueredo marchó al exilio, radicándose en República Dominicana. Permaneció en el país antillano hasta 1881 en que se trasladó a Cayo Hueso, en los Estados Unidos.

Su prestigio como ciudadano le llevó a ser el primer cubano a la legislatura estadual por el condado de Monroe, confiriéndosele la responsabilidad de superintendente de instrucción pública. De su memoria y conocimientos personales sobre los hombres de la gran guerra surgieron amenas conferencias sobre episodios trascendentes de la Guerra de los Diez Años, las que impartió entre 1882 y 1885, las que más tarde sintetizó en su acucioso libro La Revolución de Yara, contentivo de un artículo sobre la Protesta de Baraguá que mereció el juicio ponderativo del apóstol Martí, en carta memorable al Mayor General Antonio Maceo.

Para Figueredo, Martí fue amigo dilecto; en su hogar, en el Cayo, existía una alcoba perennemente preparada para él. Fue allí donde escribió algunas de las páginas más sobresalientes entre sus cartas, artículos y documentos políticos. Desde Tampa desempeñó funciones como subdelegado del Partido Revolucionario Cubano y Agente de la República de Cuba. De esa entrañable amistad dejó constancia la pluma de Martí en una semblanza publicada en enero de 1893 en el Periódico Patria.

"De uno de esos caracteres trajo El Yara a poco una noticia de interés, y es que nuestro coronel Fernando Figueredo, que da hoy sobra a su familia bajo el cocal que sembró en el destierro con su mano, acaba de renunciar al puesto distinguido de Inspector de Aduana que según la costumbre de estas políticas yanquis, le hubieran pertenecido aún largo tiempo, a pesar del cambio del puesto que trae consigo en el sorteo (…no tiene ahora el día que Figueredo no emplee, ni el Cayo un cubano que trabaje más que él por la independencia. El de maestro de pobres; el de corresponsal de esta casa, el de tenedor de libros en aquella; él, en todas partes, de secretario o presidente; el sol le sale en la faena, y se pone siempre antes que su trabajo; los ojos le chispean como en los grandes días; ni abandona el bastón de caminos, ni el sombrero de veterano: ¡No lo podíamos ver nunca, yendo de un trabajo a otro, sin pensar en aquellas otras marchas, que anduvo él tantas veces, - que andaremos!"
Periódico Patria, 1893

Durante la República neocolonial

En la República que sobrevino luego del fin de guerra por la intervención y posterior ocupación militar de los Estados Unidos, Don Fernando desempeñó varios cargos públicos, entre ellos, Director General de Comunicaciones, Interventor General del Estado y Tesorero General de la República, los que ocupó con probidad irreprochable. Fue miembro distinguido de la Academia de la Historia, dedicándose en los últimos años de su vida al oficio de historiador.

Muerte

Falleció en La Habana el 13 de abril de 1929.

Obras

Entre los artículos y obras escritas por este patriota cubano se puede destacar:

Fuente