Saltar a: navegación, buscar

Filosofía natural

Filosofía natural
Información sobre la plantilla
Filosofia natural.JPG
Concepto:Filosofía acerca de la naturaleza, a la que interpreta en un plano eminentemente especulativo considerándola en su totalidad.
Filosofía natural.(del latín «natura»: naturaleza). Filosofía acerca de la naturaleza, a la que interpreta en un plano eminentemente especulativo considerándola en su totalidad.

El ascenso del hombre del Renacimiento hasta la comprensión de su condición humana significó el renacer del hombre en el mundo. El gran resultado de ese proceso fue que el individuo asumió su relación con éste como parte integrante y constitutiva de sí mismo. La profundización de sus conocimientos sobre el universo y sobre su propia naturaleza humana, constituyen el eslabón que lo vincula al mismo. De ese modo, él fue adquiriendo conciencia plena de su existencia y así comenzó a reconocerse como parte de la naturaleza, pero con diferencias que lo distinguían de ella. Las características generales de la filosofía de la naturaleza, como forma del pensamiento social orientó la reflexión filosófica hacia la reivindicación de la originalidad e independencia espiritual del hombre renacentista.

Otras denominaciones

Los límites entre la ciencia y la filosofía naturales, así como el lugar de la Filosofía natural en el sistema de las otras disciplinas filosóficas, han cambiado en la Historia de la Filosofía. En la Antigüedad, la Filosofía natural se fundía, de hecho, con la Ciencia de la Naturaleza, y en la época clásica a menudo se denominaba Física.

La expansión humanista del hombre renacentista le permitió comprender, que para hacer realidad el propósito de dominar el mundo, era indispensable investigarlo para descubrir sus secretos. De esa forma, la investigación naturalista comenzó a exigir la necesidad de aplicar métodos efectivos para la realización de los fines humanos en el mundo. La investigación comenzó a adquirir rigor científico y devino gradualmente recurso fundamental de estudio y conocimiento de la naturaleza. Así fue alcanzando identidad propia la llamada filosofía de la naturaleza, como la más importante dirección de la filosofía renacentista.

La filosofía de la naturaleza resaltó las cualidades espirituales y naturales del hombre y los contrapuso a los postulados sobrenaturales con que operaba el pensamiento teológico; por consiguiente, la filosofía de la naturaleza estimuló el renacer del espíritu de libertad de un ser humano que pugnaba ya por insertarse en la naturaleza y en la historia como protagonista de sus cambios. Las características más significativas de la filosofía de la naturaleza son las siguientes:

  1. Los representantes de la filosofía de la naturaleza desarrollaron concepciones tanto idealistas como materialistas. Los idealistas sostuvieron posiciones filosóficas penetradas por la magia, cábala, astrología y alquimia. Las concepciones filosóficas materialistas las introdujo Telesio y las profundizó Bruno.
  2. Sus representantes manifestaron un acentuado interés por el estudio de la naturaleza.
  3. El carácter panteísta. El panteísmo tuvo dos direcciones fundamentales, una idealista representada por Cusa y otra materialista representada por Bruno.
  4. El hilozoísmo. Para los filósofos de la naturaleza la sensibilidad y la vida son inherentes a todas las cosas de la naturaleza.
  5. Reconocían la eternidad e infinitud del mundo.
  6. Sostuvieron la concepción sobre el movimiento perfectible de la naturaleza y plantearon la posibilidad de su disfrute estético por el hombre, con lo cual rompieron las fronteras entre la naturaleza orgánica e inorgánica.
  7. La dialéctica espontánea, que ponía de manifiesto el movimiento de los objetos y fenómenos de la naturaleza. Sin embargo, producto del insuficiente desarrollo de las ciencias naturales y del experimento, no fue posible la comprensión cabal de los nexos causales entre los fenómenos y procesos naturales. Por esa razón los primeros representantes de la corriente, al intentar dar respuestas a los distintos problemas no siempre encontraron las respuestas acertadas o las soluciones apropiadas y no les quedó otra alternativa que apoyarse en la magia, la alquimia, la astrología y la cábala (Astrología es el conjunto de cálculos supersticiosos respecto a problemas cósmicos. Cábala son los cálculos supersticiosos que tienen como objetivo penetrar en los secretos divinos).

El humanismo le proporcionó a la filosofía de la naturaleza en la época del Renacimiento el sustrato ideológico necesario para revelarse como arma espiritual de la naciente clase burguesa contra los dogmas de la religión y los privilegios de la Iglesia. El vínculo con las ciencias permitió a la filosofía de la naturaleza asumir su rol metodológico en el proceso histórico de nacimiento de las ciencias particulares y le aportó los recursos teóricos fundamentales para la superación de la escolástica. Su primera tarea histórica fue romper los esquemas de pensamiento y acción impuestos por la tradición medieval. La otra tarea fue mostrar al hombre renacentista, que ya miraba hacia la modernidad, el camino del saber y los métodos científicos como la clave para transformar el mundo.

Antigua Filosofía natural

Era propio de la antigua Filosofía natural dar una interpretación dialéctica espontánea e ingenua de la naturaleza como un todo concatenado y vivo, considerar idénticos el microcosmo (el hombre), y el macrocosmo (la naturaleza) (Hilozoísmo). También formaban parte orgánica de la Filosofía natural la cosmología y la cosmogonía.

Escolástica medieval

Hasta en la escolástica medieval se encuentran elementos de la Filosofía natural, que estribaban, ante todo, en la adaptación de ciertos principios de la Filosofía natural y de la cosmología aristotélicas a la imagen geocéntrica del mundo.

Renacimiento

Durante el Renacimiento, la Filosofía natural alcanza gran difusión (conserva en lo fundamental los conceptos y principios de la Filosofía natural de la época grecorromana, pero se basa en un nivel más elevado de los conocimiento científico-naturales), y en su lucha contra la visión escolástica de la naturaleza desarrolla diversas y profundas ideas materialistas y dialécticas, por ejemplo, la de infinitud de la naturaleza y la de innumerabilidad de los mundos que la componen , la de coincidencia de contrarios en lo infinitamente grande y en lo infinitamente pequeño.

Siglo XVII

Obra "Principios matemáticos de la filosofía natural". Newton.

En el siglo XVII, aunque de la Filosofía de la naturaleza se separan varias ramas de las ciencias naturales, ante todo, la matemática y la mecánica, aquélla se sigue concibiendo como formando una estrecha unidad con dichas ciencias. No es una casualidad que la obra principal de Newton, en la que se formulan los principios de la mecánica y de la astronomía, se denomine «Principios matemáticos de la filosofía natural».

Siglo XVIII

En el siglo XVIII, en la Filosofía de la Ilustración francesa y europea y en la del materialismo, la Filosofía natural formula la idea de la conexión enciclopédica de todas las ciencias, que se amplían y ahondan en comparación con el siglo precedente.

Características generales de la filosofía moderna.

La filosofía moderna, en su maduración durante el siglo XVII, planteó al saber universal nuevos problemas a resolver. La mayor parte de los estudiosos coinciden en plantear que la filosofía moderna estuvo representada por una verdadera constelación de estrellas, que brillaron con luz propia. Los grandes genios de la filosofía moderna modelaron sistemas filosóficos que abordaban los más variados problemas.

Como expresión de su universalidad y originalidad la filosofía moderna presentó nuevas características que revelaban su condición de autoconciencia de su época; entre esas características sobresalen las siguientes:

  1. Predominio de una concepción materialista del mundo: Esta concepción materialista del mundo era la expresión filosófica de los intereses de clase de la burguesía en ascenso, que al expresar sus puntos de vista reflejaba el mundo tal y como era. Dicha concepción estaba respaldada por el extraordinario desarrollo de las ciencias y por la necesidad de aplicar sus resultados a la producción. Por otra parte, la batalla ideológica desplegada por la burguesía contra el oscurantismo medieval había logrado disminuir la influencia de la religión en el desenvolvimiento de la vida social y particularmente en el desarrollo de las ciencias. La no existencia de un monopolio ideológico absoluto de la Iglesia como en los tiempos medievales, sino que existía una tolerancia religiosa que admitía la doctrina de la doble verdad y las posiciones deístas de algunos filósofos y naturalistas de la época facilitó también el desarrollo impetuoso de las ciencias y la técnica. Sin embargo, hay que dejar claro que la Iglesia era todavía una institución poderosa, lo cual provocó serios enfrentamientos que matizaron el panorama ideológico de los siglos XVII y XVIII. Durante el siglo XVIII en Francia el materialismo, asociado a los últimos logros de las ciencias naturales, adquirió un profundo carácter ateo y constituyó una poderosa arma ideológica de combate contra el idealismo y la escolástica.
  2. El carácter mecanicista de la filosofía: El mecanicismo invadió la reflexión filosófica y la matizó con generalizaciones que privilegiaban los enfoques cuantitativos de los resultados de la ciencia y la técnica. El mecanicismo brotaba de modo particular en la concepción que predominaba sobre el movimiento. La gran mayoría de los hombres de ciencia de la época no concebían el movimiento en su diversidad cualitativa, sino ajustado a los mandamientos de las leyes de la mecánica y de acuerdo a la teoría deísta del primer impulso. Este mecanicismo fue quien le otorgó a la filosofía burguesa su carácter determinista, al establecer el carácter concluyente y decisivo de los factores causales en los procesos de la naturaleza y la vida social, lo cual condujo a la comprensión de modo rígido y unilateral de eso procesos. Puede decirse que el mecanicismo y el determinismo sentaron las bases epistemológicas para el nacimiento de la metafísica como método.
  3. Predominio del método metafísico en la reflexión filosófica: La aplicación generalizada del método metafísico en todas las ramas del saber y de modo peculiar en la filosofía moderna, tuvo como causa principal el estado de las ciencias, que en aquellos momentos se erigían como ciencias particulares; es decir, eran aún sistemas teóricos que trabajaban en la conformación de sus respectivos aparatos categoriales. Por otra parte, en la época predomina en las ciencias y en la filosofía el método analítico de descomponer el todo para estudiar sus partes por separado, pero sin sintetizar. Es por ello que los investigadores no estaban interesados en el estudio de los fenómenos naturales como procesos, sino que estudiaban la naturaleza por esferas. Todo esto contribuyó a que los filósofos, naturalistas, políticos y pedagogos al estudiar los diferentes fenómenos lo hicieran sin tener en cuenta su concatenación general.
  4. Predominio del problema gnoseológico: Este problema fue dirigido hacia diferentes tópicos de carácter gnoseológicos o metodológicos como los siguientes:
  • El primer asunto que llama la atención es el marcado interés de los filósofos modernos por suprimir de la mente humana los prejuicios de la ideología escolástica y la religión. Por esa razón los principales representantes de la filosofía de la época elaboraron doctrinas dirigidas a la purificación del entendimiento humano. Sin embargo, es importante aclarar que la contraposición entre la filosofía y la religión no discurrió mediante batallas frontales, sino de modo encubierto. Los filósofos exponían sus desacuerdos con reservas y a través de tesis abstractas, y las doctrinas del conocimiento facilitaban el alcance de estos propósitos, por ejemplo: R. Descartes, evitó cualquier choque violento con las instituciones religiosas por las diferencias ideológicas existentes entre las partes, sin embargo fue muy radical en sus teorías sobre el conocimiento y el método científico.
  • Otro tópico que ocupó la atención de los filósofos y naturalistas fue el referido al papel de las sensaciones y la razón en el conocimiento. De la posición que adoptaron los filósofos al abordar el asunto surgieron dos tendencias filosóficas, la empirista y la racionalista cuyas diferencias gnoseológicas, metodológicas y ontológicas matizaron toda la trayectoria histórica de la filosofía moderna. Bacon y Descartes iniciaron la gran polémica acerca de los métodos del conocimiento y ambos fueron los fundadores de las dos tendencias que de ella derivaron: empirismo y racionalismo.

En el surgimiento y desarrollo de ambas tendencias jugó un papel muy importante el progreso del conocimiento científico, que ante todo se caracterizó por el empleo intensivo de los métodos de la investigación empírica activa: el experimento y la observación que eran los métodos fundamentales de la tendencia empirista, la cual era la doctrina filosófica que afirmaba que las ideas y l conocimiento en general provienen de la experiencia. El empleo de estos métodos fue el rasgo distintivo de la ciencia de la era moderna. Al apoyarse en la investigación empírica de los distintos procesos y fenómenos de la naturaleza los filósofos y científicos de vanguardia no sólo se preocuparon por elaborar sus respectivas propuestas de método de investigación, sino que las fundamentaron filosóficamente. Sin embargo, en estas condiciones caracterizadas por el predominio del pensamiento metafísico en la filosofía y en la ciencia, y por el desarrollo vertiginoso de la ciencia naturales y en particular por la mecánica, la metodología de la investigación empírica comenzó a presidir todo el panorama investigativo, lo cual condujo a una absolutización ilegítima del papel de la experiencia en el proceso cognoscitivo, pues era considerado que todo conocimiento tenía su punto de partida exclusivo en la experiencia.

Pero el empirismo no logró hacer cumplir sus tesis básicas en la investigación de los planteamientos teóricos de las matemáticas y en las ciencias naturales vinculadas estrechamente a los procedimientos matemáticos, cuyos resultados no eran obtenidos directamente mediante procedimientos empíricos.

El racionalismo, por su parte, es la orientación filosófica que exalta la importancia y el poderío de la razón, y la independiza de su vínculo con la experiencia. El racionalismo moderno, revolucionario para su época, estuvo representado por varias figuras, entre las cuales descollaron Descartes, Spinoza y Leibniz. Los racionalistas, en líneas generales, desconocieron la certeza del saber que proviene de los sentidos y la experiencia y apelaron exclusivamente a la razón y a la suposición de que el buen pensar coincide forzosamente con la realidad. En virtud de ello, al criticar la incapacidad del empirismo para explicar el origen y naturaleza de las verdades teóricas, el racionalismo llegó afirmar que la fuente de estas verdades radicaba en la propia razón, en el intelecto. Esta tesis racionalista fue fortificada con los importantes éxitos de las investigaciones matemáticas, que condujeron a situar esa ciencia en planos muy elevados.

Al mismo tiempo, los grandes aportes de los conocimientos matemáticos y la ampliación del rango aplicativo de estos, como procedimientos de comprobación de resultados en diversas ciencias, condujo a muchos investigadores a considerar que las especulaciones matemáticas debían ser interpretadas, a la manera de construcciones del intelecto creador de los matemáticos, que las utilizaban para acceder inequívocamente al conocimiento, en calidad de creación intelectual.

  1. El deísmo: En líneas generales los filósofos y hombres de ciencia de la época era deístas, pues reconocían la creación del mundo por Dios, aunque una vez creado el mundo, este se rige por sus propias leyes objetivas. El deísmo es una corriente filosófico-religiosa que rechaza la idea de la existencia de un Dios personificado que interviene permanentemente en todos los procesos del mundo y del hombre.
  2. Carácter aristocrático del materialismo: Este materialismo era aristocrático porque fue un materialismo de elite, de las cortes, no llegó a las masas; por ejemplo, Spinoza consideró que la religión era necesaria exclusivamente para las masas. A diferencia de Spinoza, el materialismo francés del siglo XVIII, era un materialismo de panfletos. Sus representantes escribían obras filosóficas de un profundo contenido materialista y ateísta.

El leguaje empleado en la redacción de sus escritos era asequible al pueblo.

Siglo XIX

Schelling

Friedrich Wilhelm Joseph von Schelling.

A fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, alcanzó importante relieve la Filosofía natural de Schelling, en la cual, aunque sobre una base idealista, se formulaba la idea de la unidad de las fuerzas de la naturaleza, se generalizaban varios importantes descubrimientos científicos de la época. Uno de los discípulos de Schelling, Oken, expuso la idea de que el mundo orgánico estaba sujeto a desarrollo.

Caracterización por Engels

Federico Engels.

Caracterizando la Filosofía de la naturaleza, escribió Engels que ésta

« ... no tenía más remedio que suplantar las concatenaciones reales, que aún no se habían descubierto, por otras ideas, imaginarias, sustituyendo los hechos ignorados por figuraciones, llenando las verdaderas lagunas por medio de la imaginación. Con este método llegó a ciertas ideas geniales y presintió algunos de los descubrimientos posteriores. Pero también cometió, como no podía por menos, absurdos de mucha monta. Hoy, cuando los resultados de las investigaciones naturales sólo necesitan enfocarse dialécticamente, es decir, en su propia concatenación, para llegar a un «sistema de la naturaleza» suficiente para nuestro tiempo, cuando el carácter dialéctico de esta concatenación se impone, incluso contra su voluntad, a las cabezas metafísicamente educadas de los naturalistas; hoy, la Filosofía de la naturaleza ha quedado definitivamente liquidada. Cualquier intento de resucitarla no sería solamente superfluo: significaría un retroceso[1]»

Siglo XX

Posteriormente (fines del siglo XIX y comienzos del XX), dieron un paso atrás semejante Ostwald, Avenarius, Lipps, Driesch y otros filósofos idealistas que intentaron superar, con ayuda de la Filosofía de la naturaleza, la crisis de la novísima ciencia natural.

Referencias

  1. «(Marx y Engels, t. XXI, págs. 304-305 - Marx y Engels, «Obras escogidas», Ed. esp., Moscú, 1952, t. II, pág. [189] 363).»

Fuentes

Bibliografía

  1. Abbagnano, Nicolás: Historia de la Filosofía. T.II. Ed. Ciencias Sociales. La Habana 1971.
  2. Dynnik, M. A.: Historia de la Filosofía. T.I. Ed. Grijalbo. México, 1968.
  3. Iovchuk, M. T.: Historia de la Filosofía. T.I. Editorial Progreso Moscú, 1978. Revista Enciclopedia Popular: El Renacimiento. No. 33. La Habana, 1965.
  4. Selección de Textos: Historia Universal Medieval. T. V. Editorial Pueblo y Educación. La Habana, 1973.