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Pueblo gitano

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Gitanos
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Concepto:Pueblo nómada originario de Egipto o India que ha conservado rasgos físicos y culturales propios o relacionado con él. Los gitanos tienen el pelo y la piel oscuros.

El pueblo gitano es una etnia de origen nómada que llegó a Persia en el siglo III, procedente de la India. Se los llamó entonces "sindis", o "hindis". En el siglo XI arribaron al mar Mediterráneo, a Grecia particularmente, donde fueron llamados "egipcios", ya que se creyó que provenían de Egipto, término del que surgió la palabra "gitano".

Se los ha conocido con distintos nombres: gitanos, ciganos, cigány, zíngaros, sinti, rom (o rhom).

Origen

Origen indio del pueblo gitano en el noroeste del subcontinente indostánico.

El pueblo gitano ―o rromanò thèm― es indio de origen y europeo y transnacional de proyección. El origen indio del pueblo gitano ―en concreto en el noroeste del subcontinente indostánico, que abarca las regiones del Panyab y el Sinth― es compartido por la casi totalidad de los investigadores. Según el lingüista Vania de Gila Kochanowski, en el siglo IX los guerreros islámicos invadieron la India y los indios que moraban en los territorios noroccidentales de la península indostánica emprenden una gran migración hacia el oeste. La segunda migración se produce en el siglo XIII, cuando los hoy llamados gitanos abandonan sus casas ante la llegada de los ejércitos mongoles que conquistan el territorio. A partir de entonces el éxodo de viajeros es continuo.

Gran parte de ellos prosiguieron luego su desplazamiento hasta Europa y sus descendientes son los gitanos de hoy". Los oficios que ejercían estos hombres iban desde soldados y agricultores hasta artesanos y artistas. Las hambrunas, las invasiones de los hunos, de los árabes o de los mongoles, las guerras y los desórdenes, y la esperanza de encontrar unas mejores condiciones de vida en otra tierra hicieron que poco a poco diversos grupos de gitanos viajasen en pos del Sol, atravesando el Bósforo y llegando a Europa.

Llegada a Europa

Grecia y Armenia fueron importantes cabezas de puente en este paso desde Oriente al continente europeo. A mediados del siglo XIV se detectan ya asentamientos gitanos en casi todas las islas del Mediterráneo y en la Grecia continental. Según algunos autores, el primer territorio europeo que pisaron los romà fue Corfú a principios del siglo XIV. Poco a poco los grupos gitanos se fueron extendiendo por toda Europa. Dependiendo de las costumbres, la zona geográfica que ocuparon y la variante dialectal de la propia lengua hablada por los gitanos, se van configurando los grandes grupos gitanos que han sobrevivido hasta hoy en día: kalé, lovari, sinti, kalderash y manouche.

Los primeros romà que llegan a Europa deambulan de país en país relatando las más extraordinarias y misteriosas historias sobre su origen. Los habitantes de los países a los que llegan les escuchan embelesados, pero cuando desaparece la magia por lo desconocido los empiezan a ver como invasores, cuando no como vagabundos, delincuentes o ateos. A partir de ahí, la historia de los romà está sembrada de persecuciones, castigos e incomprensión.

Derechos humanos

Muchos romà de Europa se enfrentan actualmente a terribles situaciones en las que sus derechos son violados y el ejercicio de sus libertades públicas se ve restringido. Muchos son apátridas, refugiados, asilados políticos y repatriados como consecuencia de las recientes guerras balcánicas y de los acontecimientos ocurridos tras la caída de los regímenes de la Europa del Este.

Son muchos los romà del centro y del este de Europa que tienen que huir de sus países ante la creciente ola de racismo y de ataques violentos que hacen temer por sus vidas, viéndose obligados a solicitar asilo político o refugio en los estados de la Unión. En la mayor parte de los casos, las autoridades fronterizas de la Unión impiden que estas personas entren en su territorio.

También son condenables los acuerdos de repatriación firmados entre estados miembros de la Unión Europea y los Estados de la Europa Central y Oriental en los que los refugiados son tratados como mercancías.

El racismo contra los romà

Discriminación y represión contra el pueblo gitano.

Poco tiempo después de la llegada a Europa de los primeros grupos gitanos empezaron a manifestarse actitudes de rechazo hacia esos extraños personajes que no se sabía muy bien de dónde venían, que vestían llamativos ropajes y hablaban una lengua incomprensible. Los viajeros rojos, diferentes a todo lo que conocían los nativos europeos, fueron despreciados y temidos por las gentes blancas que habitaban los pueblos y ciudades a donde llegaban las caravanas gitanas. Los gobiernos se hicieron eco de este sentimiento de rechazo y empezaron a articular políticas represivas y racistas.

En el siglo XIV había gitanos rumanos que eran esclavos del rey, de la iglesia o de los terratenientes. Hasta el siglo XIX no se liberarían de este ominoso yugo. Una de las categorías serviles en que fueron divididos los esclavos gitanos en Rumanía era la de los skopici: gitanos que eran brutalmente castrados para que sirvieran de cocheros a las damas de alcurnia sin riesgo para sus maridos. En el extremo occidental de Europa las cosas no fueron mejor. Los monarcas españoles construyeron piedra a piedra una completa legislación antigitana.

El racismo se extiende con la colonización de otros pueblos por las potencias europeas. En plena era de expansión y descubrimento del mundo, Europa formuló suposiciones científicas que promulgaban la diferencia entre los pueblos y, sobre todo, la superioridad de unos sobre otros. Esta superioridad legitimaba la explotación de los individuos considerados inferiores.

El Holocausto nazi

El siglo XX trajo consigo más calamidades para los romà. En la Europa central nació el Holocausto nazi, que arrasó casi todo el continente. En 1934 el régimen nazi selecciona a los gitanos que deberán ser esterilizados con inyecciones o castrados, en campos como Dachau o Sachsenhausen. También en enero de 1940 tiene lugar la primera matanza en masa del Holocausto gitano: 250 niños son utilizados como conejillos de indias para experimentos científicos en al campo de concentración de Buchenwald. El 1 de agosto de 1944, durante las primeras horas, 4000 gitanos fueron gaseados e incinerados en Auschwitz-Birkenau, en una noche que se recuerda como La noche de los gitanos (Zigeunernacht). Se calcula que al término de la II Guerra Mundial entre un 70% y un 80% de la población gitana había sido aniquilada por los nazis. Más de medio millón de personas.

Después de la caída del muro de Berlín en 1989 se culpa a los gitanos, en ocasiones desde instancias oficiales, de muchos de los males que aquejan a los Estados de la antigua órbita soviética. A raíz del cambio que supone la desaparición del telón de acero, la Europa Occidental tiene conocimiento de la situación desastrosa en la que viven las minorías étnicas en aquellos regímenes totalitarios.

Distribución geográfica

Resulta muy difícil cuantificar el número de gitanos que habitan Europa. Los actuales censos ofrecen poca fiabilidad por el carácter tradicionalmente nómada de los romà, que si bien en claro descenso, especialmente en algunos países, todavía perdura. Por estas razones todas las cifras que se den tienen que ser tomadas con mucha cautela.

Hoy en día los romà europeos forman una comunidad de 10 millones de personas. La mayoría vive en la Europa del Este, en concreto ocho millones, mientras que los casi dos millones restantes pueblan el territorio de los países miembros de la Unión Europea. La cifra aproximada de romà que habitan el planeta ronda los 12 millones de personas.

Cultura y costumbres

Carreta tradicional gitana

Debido a la dispersión de los gitanos, su cultura y organización social varía ampliamente. Sin embargo, una de las características sobresalientes es su arraigado sentido de cohesión de grupo y de exclusividad, y el marcado carácter sagrado de sus tradiciones, muchas veces contrarias a las de la sociedad en la que tienen que vivir. El contacto con individuos ajenos a su pueblo se considera en principio arriesgado por la posible pérdida de identidad que puede provocar; ello quizá derive de las creencias religiosas de sus antepasados hindúes, aunque admitan en su seno a cualquier persona que acepte sus leyes y costumbres. La influencia de la lengua romaní, que está formada por varios dialectos pertenecientes a la rama índica de las lenguas indoeuropeas, es otro factor de unificación. La mayoría de los miembros del pueblo gitano hablan algún tipo de dialecto de la lengua romaní, y otros utilizan dialectos de lenguas locales con abundancia de préstamos romaníes.

En el aspecto religioso, algunos han adoptado la religión del país en que viven; por ello hay católicos, ortodoxos, protestantes y musulmanes. Sin embargo, prefieren realizar sus ritos en sus propios templos, en sus hogares o durante la celebración de sus fiestas.

Las diferentes naciones gitanas se dividen en clanes, compuestos cada uno de ellos por distintas familias emparentadas por ascendencia común o asociación histórica. Los gitanos tienen una organización familiar en la que los ancianos (patriarcas) ocupan posiciones de respeto y autoridad. Los matrimonios se suelen concertar y son la expresión de un deseo por crear alianzas entre familias o clanes. Existe una moral sexual muy estricta y es todavía frecuente que las muchachas solteras salgan acompañadas. Algunos grupos mantienen la costumbre del 'precio de la novia', pago realizado por la familia del novio como indemnización por la pérdida de la hija y como garantía de que recibirá un buen trato.

Otra institución importante es el kris, juzgado informal que dirime las disputas y asuntos relativos al derecho común y a las costumbres gitanas. En general, el pueblo gitano apenas depende de las estructuras sociales formales de las sociedades en que viven.

En casi todas partes, y con las lógicas excepciones, los gitanos ocupan posiciones de escaso prestigio y tienden a dedicarse a actividades económicamente marginales. Suelen buscar ocupaciones tradicionales, entre ellas las musicales y recreativas, la chatarrería y la metalistería, la trata de caballos y ganado, la venta ambulante y minorista, la adivinación y la curandería, o la artesanía.

Integración social

Los gitanos están más integrados, cultural y económicamente, en las regiones menos industrializadas del sur de Europa, los Balcanes y Oriente Próximo. En los antiguos países del campo socialista algunos padecen la actual penuria económica; muchos han intentado cruzar las fronteras hacia Europa Occidental, donde es evidente el rechazo. En casi todas partes están sometidos a fuertes presiones para que abandonen su tradicional estilo de vida. En España la mayoría de los gitanos vive en los suburbios de las grandes ciudades. Aunque la Constitución de 1978 ampara la igualdad sin discriminación de raza ni condición social, la convivencia con este colectivo muestra brotes de racismo y segregación por parte de algunos sectores de la sociedad.

Fuentes