Héctor Gallego Herrera

Héctor Gallego Herrera
Información sobre la plantilla
Jesus Gallego Herrera 6.jpg
Combatiente revolucionario cubano
NombreHéctor Gallego Herrera
Nacimiento7 de enero de 1938
Montebello, Municipio Salgar, Bandera de Colombia Colombia
Fallecimiento10 de junio de 1971
Hospital Militarde Ciudad Panamá, Bandera de Panamá Panamá

Héctor Gallego Herrera . Sacerdote de origen colombiano llegó a Panamá, procedente de Colombia en 1967. Trabajó en los campos de Santa Fe de Veraguas, luchando contra las injusticias y los abusos de los terratenientes, organizando a los campesinos en cooperativas, llevando la Palabra de Dios a todas las comunidades, denunciando en los medios de comunicación las situaciones injustas.

Síntesis biográfica

Nació en Montebello, pueblo del municipio de Salgar, en Colombia, el 7 de enero de 1938. Fue el mayor de once hijos del matrimonio de Horacio Gallego y Alejandrina Herrera, ambos de origen campesino. Desde muy temprana edad se sensibilizó con los problemas sociales y políticos que afectaban a la población más pobre de las áreas rurales y se forjó el propósito de hacerse sacerdote y llevar la palabra de Dios a cualquier parte donde se requiriera sus servicios.

Cuando contaba sólo 27 años, fue informado por uno de sus compañeros seminaristas, que en la Diócesis de Veraguas, Panamá, sólo había 9 sacerdotes para prestarle servicios espirituales a 160.000 almas. Dos años, después, en 1967, es ubicado en San Francisco de Veraguas desempeñándose como Diácono.

Ese mismo año retorna a Medellín, Colombia para consagrarse como sacerdote el 16 de julio de 1967. El encargado de ordenarlo en la parroquia del Carmen de su ciudad natal sería el Obispo de Santiago de Veraguas, Mons. Marcos Gregorio McGrath. Su buena relación con este le facilitaría ser nombrado misionero en Panamá para desempeñar su labor eclesiástica.

El arresto

El 2 de julio de 1970, uno de los terratenientes que se consideraba afectado por la organización que Gallego había impulsado en la comunidad campesina, acusó al mismo de ser el responsable de haber quemado la planta eléctrica que él había prestado durante la campaña política de 1968. Los servicios de seguridad de la dictadura arrestaron al sacerdote y con la asistencia de Mons. Marcos Gregorio Mcgrath, pudo librarse de nefastas consecuencias. El incidente fue muy comentado en todo Veraguas, llegando La Conferencia Episcopal a emitir un pronunciamiento público el 16 de julio de 1971.

Durante el mes de marzo de 1971, Gallego se desempeñaba como vocero de los campesinos de Santa Fe en los encuentros que impulsaba el gobierno para discutir un plan de desarrollo para esa comunidad. El sacerdote se reunía con los campesinos, escuchaba sus puntos de vista y portaba las peticiones a las autoridades gubernamentales. En ese sentido, el sacerdote se reunió con el jefe de Estado, el 30 de marzo y recibió los documentos sobre el nuevo plan de desarrollo.

El 23 de mayo de 1971 elementos de la policía militar del régimen le prendieron fuego al rancho de Gallego, obligándolo a buscar refugio en casa de una familia del lugar. Este y otros incidentes intimidatorios hicieron que Gallego presintiera que algún acto violento contra él estaban planeando los sicarios de la dictadura. Por eso, les comunicó a los campesinos de la cooperativa "Esperanza de los Campesinos" que si algo le sucedía ellos deberían de continuar la lucha.

El 1 de junio de 1971 el padre Gallego hizo un nuevo intento para obtener una entrevista con el jefe del Estado Mayor, con el propósito de presentarle las principales peticiones de los dirigentes campesinos sobre el plan de desarrollo para el campo. Su gestión no logró materializarse. Durante los 3 días siguientes, Gallego estuvo en la ciudad capital participando en un curso sacerdotal. Su estancia fue aprovechada por la emisora católica Radio Hogar para realizarle una entrevista.

En la entrevista concedida el 4 de junio de 1971, Gallego arremete contra los grandes comerciantes y terratenientes de la región y señala que la orientación del movimiento social y político que se estaba gestando en Santa Fe tenía que irradiarse a todo el país. Sus declaraciones alarmaron enormemente a los dirigentes de la dictadura, quienes giraron instrucciones para desmembrar la cooperativa.

El singular sacerdote fue secuestrado la noche del miércoles 9 de junio de 1971, en la comunidad campesina veragüense de Santa Fe, según versiones fue asesinado aquella misma noche. Cuando empezaba a escribirse el martirologio de la Iglesia latinoamericana, entre los caídos de la primera hora, a sus 33 años, Héctor Gallego fue pionero sin pretenderlo.

Desde ese momento hubo movilizaciones para que lo devolvieran, pero fueron en vano.

En apenas tres años de itinerario, aquel hombre, de apariencia insignificante, transformó un remoto rincón del campo panameño y el corazón y el cerebro de muchas de sus gentes. Y conmovió a todo Panamá. Un auténtico record pastoral.

Desarrollo de los hechos

El lunes 7 de junio de 1971, cerca de las 10 de la mañana, los señores Eugenio Nelson Magallón Romero y Melbourne Costantino Walter Nevans, miembros de la "inteligencia" militar llegaron a la tienda de la Cooperativa indagando sobre el Padre Gallego. Bajaron a "El Carmen" donde Gallego estaba trabajando en la Casa Comunal y hablaron con él.

Más de una docena de testigos afirman que desde las 8:30 de la noche del 9 de junio de 1971, un Jeep Toyota Land Cruiser color verde, con la capota blanca, recorrió las comunidades que van desde San Francisco hasta el Carmen (10:30 p.m.) y Santa Fe (12:10 a.m.). En el vehículo, al parecer, viajaban tres hombres.

Secuestro y asesinato

Los militares del régimen dictatorial de Panamá secuestraron el 9 de junio de 1971 al padre Gallego en la población de Santa Fe, provincia de Veraguas.

Edilberto Del Cid y Juan González, de los Macho de Monte, participaron en la captura de Gallego. Testigos directos de la desaparición del padre Gallego fueron el campesino Jacinto Peña y su esposa Clotilde Toribio de Peña, quienes habían dado posada en su humilde hogar a Gallego después que manos siniestras le prendieron fuego a su casita.

Los verdugos privaron violentamente de su libertad al padre Gallego, lo secuestraron y lo forzaron a desaparecer. En la madrugada de esa misma noche, se trasladaron hasta el Instituto Nacional de Agricultura de Divisa (INA), lugar en el que se había realizado en la tarde la reunión para afinar los detalles del secuestro.

Poco antes de que saliera el sol ese 10 de junio de 1971, los verdugos se percataron de que las heridas que le habían ocasionado al sacerdote eran de suma gravedad y que los síntomas que manifestaba eran la de un moribundo: "el cráneo de Gallego sufrió fracturas como consecuencia de golpes que recibió después de ser detenido," lo que obligó a sus secuestradores a trasladarlo al hospital militar de la capital del país. En dicho centro de atención médica murió el sacerdote.

Los médicos que examinaron las heridas que traía Gallego y revisaron cuidadosamente el estado del paciente, llegando a la conclusión de que si lograba salvarse después de ser operado, era muy posible que quedara inválido. Mientras era sometido a una cirugía de emergencia en el Hospital Militar, sufrió una embolia cerebral que lo paralizó.

Desaparición del cadáver

La muerte del sacerdote originó serias preocupaciones en la cúpula del régimen militar. Si el cadáver se le entregaba a los directivos de la comunidad católica, podía constatarse las consecuencias de las torturas a las que fue sometido el sacerdote y el mundo se enteraría de las atrocidades con la que se manejaba la dictadura militar. Por otra parte, un conflicto diplomático con el Vaticano era lo que ellos menos deseaban. Sin embargo, el pueblo clamaba continuar con las investigaciones hasta esclarecer la desaparición y muerte del padre Gallego.

El cadáver del padre Gallego fue ocultado por los sicarios de la dictadura y hasta el día de hoy no se ha podido localizar, aunque los actores materiales fueron enjuiciados y condenados por este infame crimen.

El nombre del padre Jesús Héctor Gallego Herrera pasó a formar parte de la lista de los más de cien asesinatos y desapariciones forzadas que generó el terrorismo de estado durante los 21 años de dictadura militar.


Autores del homicidio

Por el "homicidio", de Héctor Gallego, y tras el juicio que se inició el 26 de octubre de 1993, fueron hallados culpables el 21 de noviembre del mismo año, Melbourne Walker, Eugenio Magallón (actualmente prófugo) y Nivaldo Madriñán, mientras que el 29 de abril Oscar Agrazal fue absuelto.

Un documento archivado desde mediados de los ochenta, registraba el testimonio de un testigo que aseguró haber visto en el Instituto Nacional de Agricultura (INA) a las 4 de la tarde del día en que secuestraron a Gallego, al capitán Edilberto Del Cid.

Edilberto Del Cid, fungía para la fecha del secuestro, al frente de la Compañía Macho de Monte, y la petición para desistir su testimonio fue formulada por Ramiro Fonseca, el abogado de los imputados, Melbourne Walker y Nivaldo Madriñán.

Reveló además haber visto al sargento Juan González, también de los Macho de Monte, en horas de la madrugada cuando, junto a otros allegados al régimen militar transportaban un cuerpo que viajó en un jeep similar al descrito por quienes presenciaron el secuestro de Gallego en Santa Fe.

Casi siete años después, y sin conocer el pre-aludido documento de los ochenta, el señor Melbourne Walker cursó una carta al sacerdote Fernando Guardia involucrando en el caso al jefe de los Macho de Monte, Edilberto Del Cid, en compañía del sargento Juan González.

Investigaciones de la iglesia católica

Por su parte la iglesia católica panameña recopiló una gran cantidad de evidencias documentales y testimoniales sobre el secuestro y asesinato del padre Héctor Gallego, perpetrado en 1971, pero el temor de sus más altos prelados en relación con los militares impidió que se conociera la verdad de los hechos.

La Prensa tuvo acceso a una serie de notas clasificadas como “secretas” que estaban en poder de la Embajada de Estados Unidos en Panamá, la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y el Departamento de Estado norteamericano. Los documentos fueron elaborados durante los tres meses siguientes a la desaparición del sacerdote colombiano y demuestran los esfuerzos, temores y presiones que sufrió la Iglesia católica durante los días posteriores a este hecho, ocurrido el 9 de junio de 1971 en Santa Fe, Veraguas.

Según los documentos, la Iglesia católica designó al obispo de Veraguas, Martín Legarra, para que encabezara la investigación del secuestro. De inmediato se buscaron fondos privados para crear una oficina central y contratar a un abogado, labor que recayó en primera instancia en el doctor Winston Robles. La idea de contratar en México a un investigador privado tuvo su mayor obstáculo en la figura del teniente coronel de la Guardia Nacional, Manuel Antonio Noriega.

El caudal de información obtenido por la Iglesia católica fue fructífero, y, según un informe del 25 de junio de 1971 hecho por la CIA y el Departamento de Estado norteamericano, para esa fecha la alta jerarquía de la Iglesia conocía los cuatro nombres de los miembros de la Guardia Nacional que participaron en el secuestro y homicidio de Gallego, además del nombre de la persona que ordenó este secuestro y de la numeración de la placa del vehículo que fue usado.

La Iglesia tenía temor a divulgar todos sus hallazgos, porque podría significar el derrocamiento de la Junta Provisional de Gobierno, lo que sería utilizado por algunos oficiales “oportunistas” de la Guardia Nacional como los tenientes coroneles Rubén Darío Paredes y Manuel Antonio Noriega para propiciar un Golpe de Estado al general Omar Torrijos.

La investigación del caso Gallego se mantuvo cerrada por dos décadas hasta 1990. Tras el derrocamiento de los militares, se reabrió y en 1993 un jurado de conciencia condenó a 15 años de prisión por el secuestro y asesinato del religioso a los militares Melbourne Walker, Eugenio Magallón y Nivaldo Madriñán. Fue absuelto Oscar Alberto Agrazal. Walker y Madriñán gozan en la actualidad de medidas cautelares. Magallón fue juzgado en ausencia y se encuentra prófugo.


Fuentes

Enciclopedia del Terrorismo de Estado en las Américas
Periódico digital El Tiempo

Enlaces externos

http://www.oremosjuntos.com/SantoralLatino/JesusGallegoHerrera.html
http://www.adital.com.br/Site/noticia2.asp?lang=ES&cod=17262
http://www.epasa.com/gallego/noti3.html
http://mensual.prensa.com/mensual/contenido/2002/12/16/hoy/portada/816565.html