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Periódico La Discusión

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Periódico La Discusión
Información sobre la plantilla
La Discusion.jpg
Periódico cubano
Director(ar):Tomás A. Juliá
Fecha de Fundación29 de enero de 1879
PaísBandera de Cuba Cuba
IdiomaEspañol
Notas

Periódico La Discusión. Periódico cubano de estilo conservador, fundado en el siglo XIX, en La Habana. Durante la Guerra de Independencia de 1895 a pesar de la censura colonial, el diario hacía público lo que acontecía en la manigua cubana. En los inicios de la República se erigió como un arma de denuncia contra la ocupación estadounidense, imputación que se fue moderando con el tiempo. Fue el primer periódico cubano de circulación dominical.

Fundación

Es fundado el 29 de enero de 1879 en La Habana por Adolfo Márquez Sterling, quien lo dirige hasta 1883. A partir de ese año lo encabeza Antonio San Miguel. Luego cambió de nombre para escapar a la condena impuesta por el Tribunal de Imprenta.

Entre 1889 y 1894 lo dirige Luis Santos Villa. En 1895 se hace cargo de la dirección el ex coronel del Ejército Libertador Manuel María Coronado, hasta 1923. En 1899 lo dirige de manera provisional Alfredo Martín Morales. De 1924 hasta el final de la existencia en 1936, lo dirige Tomás A. Juliá. El diario sufrió suspensión en 1889.

Ubicación

La redacción estaba ubicaba una casona en la Plaza de la Catedral, en La Habana, conocida en esa época por encontrarse allí el diario, como Plaza de la discusión.

Durante la Guerra de Independencia

En el periódico laboraba Alvaro de la Iglesia, - escritor cubano-español - quien "decidió jugarse a una carta su porvenir", en la sección de noticias de las provincias, introducía muy discretamentelo que acontecía en la guerra independentista. El periódico recibía cartas de las provincias donde se detallaban las operaciones de guerra, los desembarcos y todo aquello que era de interés para la ciudadanía. Cuando se conocía alguna información que no llegaba por esta vía, entonces se inventaba una carta con los detalles. La población conocía de esta artimaña, y los lectores disfrutaban de este juego.

En el otoño de 1895, más antes, los periodistas inventaban cartas para dar a conocer las informaciones. El trabajo era como la telar de Penélope: después de muchas horas de labor intelectual, la redacción la tachaba con un lápiz rojo. El teniente coronel español Don Emilio Arjona era quien fungía como censor, y desempeñaba el cargo a conciencia. Así reflejaba el diario en la edición del 25 de abril de 1895, lo apreciado sobre las prefecturas creadas en las zonas bajo el dominio del Ejército Libertador.

"En breve incursión por los campos insurrectos no dejó de llamarnos la atención la existencia de un campamento en condiciones excepcionales. Hallase asentado en una intrincada y abrupta sierra".
"Aquello más que un inmenso campamento, constituye un verdadero poblado, donde han buscado albergue multitud de familias, hay pequeños huertos y estancias con siembras y crianzas, y se lleva una vida aislada por completo de la jurisdicción. Allí han resucitado los prefectos".

Anécdota

"Y ocurrió que por las costas de Santa Clara desembarcaron varios cañones para los mambises, y la noticia llegó al periódico. Lo difícil era colocarla en un texto público. Los redactores elaboraron cuatro cartas, presuntamente provenientes de Las Villas, en las que se explicaba con mucha habilidad que Máximo Gómez había recibido varias piezas de campaña".
"Como era de esperar, el redactor a quien tocó ese día ir a la censura regresó al periódico con las cuatro cartas rayadas de arriba a abajo. Pero no perdieron el ánimo. Las cuatro primeras, ya censuradas, se había establecido que provenían de Corralillo, Ceja de Pablo, Ranchuelo y Crimea, y a ellas siguieron cuatro más que los periodistas fecharon en Quemado de Güines, Rancho Veloz, Carahatas y Caibarién. Las misivas no eran ya tan explícitas, y se decía que el Generalísimo había hallado, no se precisaba dónde, unos cañoncitos".

La disminución de potencia en la artillería libertadora no dio mejor resultado, y el redactor volvió de palacio con sus cartas igualmente tachadas. Durante tres días los cañones fueron y vinieron, y parecía imposible dar a conocer la noticia a los lectores.

Llegó el día en que el redactor de turno llevaba tan sólo dos cartas. El texto se había reducido considerablemente, y sólo decía:
"Personas llegadas de Ceja de Pablo dicen que con motivo de ser los días de Máximo Gómez, se han oído salvas en su campamento".
El periódico consideraba que así pasaría el cañón por la censura.

Pero Arjona parecía aquel día más alto, fuerte y amenazador que nunca. El redactor aparentaba la mayor inocencia, como si en los textos no llevara nada comprometedor ni estuviera tratando de pasar un cañón de contrabando. Arjona comenzó a leer, y de pronto tronó como apocalíptica trompeta, con una potente voz de mando:

"-¡Voto a Satanás! ¡Ya apareció el cañón! ¡Pero esto es desesperante! ".
"Al periodista se le puso la piel de gallina. Y Arjona, quien acostumbraba a decir a los redactores el nombre de su periódico, continuó tronando".
"- Discusión, oiga usted bien lo que voy a decirle. Le comunica usted a su director que está jugando conmigo, pero que hoy se acaba el juego. Dígale usted que ni cañón grande, ni cañón chico, ni cañón viejo, ni cañón nuevo, ni cañón de plaza, ni cañón de sitio, ni cañón de montaña, ni rayado, ni sin rayar, ni mortero, ni culebrina. Vamos, que el cañón no pasa de mi escritorio".
"Colérico aún, entregó las cartas al infeliz, quien ya se veía encerrado en la cárcel. ".
"--Tome. Vaya usted con Dios".
"El redactor salió de la censura como alma que lleva al diablo, y se dirigió a la redacción, situada en la calle de O´Reilly, a dos pasos de la Plaza de Armas. Allí lo esperaban ansiosos sus compañeros".
"--¿Pasó el cañón? ".
"--¿El cañón? Acaba de explotar en la censura".

Entre los reporteros del diario se cita a Eduardo Varela Zequeira, quien ingresó a fines de 1884 y durante la Guerra de Independencia de 1895, unido a las tropas de Antonio Maceo y Máximo Gómez, reportó los acontecimientos de esa gesta mambisa. Zequeira publicó en el diario el 1 de febrero de 1895 una entrevista a Manuel García, conocido como el Rey de los campos de Cuba.

Otros de los periodistas que laboran en el diario es Antonio Escobar Laredo, un cronista popular defensor de la causa independentista, desterrado por publicar en el diario los acontecimientos de la gesta libertadora cubana.

Sobre Dos Ríos

El 31 de mayo de 1895, - doce días después de la muerte de Martí]] - el corresponsal en La Habana, Eduardo Varela Zequeira, describiría de la forma siguiente las condiciones del lugar de la caída en combate del Apóstol:

"La columna se hallaba acampada en un lugar intermedio, entre Bijas y Dos Ríos. Aquel sitio es una llanura formada por dos sabanas, divididas por una cerca de alambre, de un radio como de 500 metros, teniendo a un lado el río Contramaestre, y más allá en esa dirección, como en la restante, el monte".

Contra la Enmienda Platt

El 21 de marzo de 1900 el periódico publicaba una caricatura titulada Asalto y robo. Suceso escandaloso, que mostraba al Tío Sam encañonando a Cuba con la Enmienda Platt, a un lado estaban los frutos del robo: el Tesoro Nacional, la Isla de Pinos y el saco de carbón. Un ratón roe el documento conocido por Resolución Conjunta, forma imaginativa de decir cómo con la Enmienda Platt Estados Unidos echaba por tierra lo planteado en la Resolución Conjunta.

Sobre esta tratado, Juan Gualberto Gómez escribió:
"Esto equivale a entregarles las llaves de nuestra casa, para que puedan entrar en ella cuando les venga el deseo, de día o de noche, con propósitos buenos o malos".

El gobernador Leonardo Wood también fue objeto de la ofensiva satírica. Otro incidente notable fue cuando el ingeniero, politiquero y contratista estadounidense Michel J. Dady, estableció una querella criminal contra el periódico por injurias contenidas, según él, en una caricatura en la cual Ricardo Torriente denunciaba los sucios manejos de las obras del servicio público. El 5 de abril de 1901, - Viernes Santo - otra caricatura realizada por Jesús Castellanos y que apareció en el periódico, puso fuera de sí al militar que hasta ese momento había aguantado callado la andanada satírica de los dibujantes cubanos. La caricatura en cuestión, se titula El Calvario cubano. El pueblo aparecía como Cristo, clavado en la cruz, y lo flanqueaban dos ladrones, personificados en este caso por Wood y el presidente Mc Kinley. Completaba el dibujo imagen de la Virgen María, a manera de símbolo de la opinión pública, y se preguntaba: ¿no nos deparará el destino nuestro Sábado de Gloria?. El gobernador Wodd, actuó sin intermediarios, ordenó la prisión inmediata de Manuel María Coronado y de Jesús Castellanos y la clausura del periódico.

Días después el fiscal de la Audiencia habanera presentaba ante el juez de guardia una denuncia por injuria contra ambos periodistas. Luego de varias gestiones se llegó a un arreglo entre los periodistas con el gobernador militar, y este ordenó la reapertura del diario. En los primeros año de fundada La República, se desempeña como jefe de redacción, Juan Gualberto Gómez, quien renuncia en 1911 a manera de protesta, porque este periódico dejó de combatir y criticar la Enmienda Platt.

Aparece Liborio

El caricaturista Ricardo Torriente publicaría en el periódico varias caricaturas sobre la imposición de la Enmienda Platt. Plantea Adelaida de Juan, - profesora, ensayista y crítica de arte cubana. - este personaje que aparece en las caricaturas de Torriente, es el inicio de Liborio.

A partir de marzo de 1899 empieza a perfilarse El pueblo cubano, a partir de abril de 1900 ya ha adquirido mucho de los caracteres del Liborio definitivo; a finales de 1900 se le nombra Pueblo cubano; y el 17 de enero de 1904 aparece por vez primera el nombre Liborio en una caricatura que se titula La estancia de Liborio.

Otros acontecimientos

En noviembre de 1902 se produce una huelga convocada por los Aprendices del sector tabacalero, la misma es apoyada por la Confederación Tipográfica de La Habana, este diario toma represalias contra los obreros que participaron en la huelga, cesanteando a varios de ellos.

En ese año también es creada la Asociación de la Prensa de Cuba, que no duró mucho en el tiempo. Esta organización la integraron como Vocales Natos: Nicolás Rivero, director de Diario de la Marina; Antonio San Miguel, de La Lucha; Wilfredo Fernández, de El Comercio; Abelardo Novo, de la Unión Española; Manuel S. Pichardo, de El Fígaro; y Manuel María Coronado, por La Discusión.

Sobre la creación del Partido Independiente de Color, publicaba el 21 de abril de 1910:

"El Partido Independiente de Color se ha constituido para responder a las necesidades de que impone el mayor desenvolvimiento de progreso y civilización del elemento de color, aspiración que no han podido satisfacer en los partidos políticos en que hasta ahora han militado".

El 23 de noviembre de 1922 aparece en el este diario el primer artículo de Alejo Carpentier, Pasión y muerte de Miguel Servet por Pompeyo Gener. Con este trabajo el escritor cubano inicia la sección Obras Famosas. El 1 de marzo de ese año se inicia en el diario la sección Teatros.

Redactores, periodistas y reporteros

Dentro de todo el personal que laboró en el periódico, se citan

Primera edición dominical

A principios del siglo XX no existían en Cuba periódicos dominicales, todos circulaban de lunes a sábado. Manuel María Coronado, director del diario en esa época, se interesó por romper la rutina de los lectores habaneros que carecían de periódicos ese día de la semana y discutió entre colegas su interés, pero predominaron los rumores del posible fracaso .

La juventud de los periodistas le estimuló a plantear la necesidad de escribir un trabajo adicional diferente, para engrosar el contenido de una edición dominical. No todos aceptaron y los de más años en la profesión le catalogaron de aventurero.

En 1904 fue aceptada la idea de Coronado entre los redactores, solo quedaba por sumar a la imprenta. A pesar de los tropiezos propios de toda iniciativa, la víspera del domingo cero se realizó un trabajo nocturno sin que funcionara la instalación eléctrica. Con velas colocadas en botellas lograron terminar el trabajo. La llegada del domingo, les permitió observar que habían alcanzado el éxito cuando el periódico caminaba en manos de algunos lectores madrugadores, de lo demás se encargaban los voceadores. Se había dado un paso de avance en la prensa cubana. La primera edición dominical contó con trabajos de corte literario ilustrados, y planos de color sin olvidar algunos avances informativos.

Fuente