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Josefina de Beauharnais

Josefina de Beauharnais
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Emperatriz consorte de los franceses
432px-Josephine de Beauharnais, Keizerin der Fransen.jpg
Reinado 2 de diciembre de 1804 - 10 de enero de 1810
Nombre real Marie Joséphe Rose de Tascher de la Pagerie
Nacimiento 23 de junio de 1763
Les Trois-Îlets, Martinica, Bandera de Francia Francia
Fallecimiento 29 de mayo de 1814
Rueil-Malmaison, Bandera de Francia Francia
Entierro Rueil-Malmaison, Bandera de Francia Francia
Sucesor María Luisa de Austria
Consorte Alexandre, vizconde de Beauharnais
Napoleón I
Cónyuge/s Alexandre François Marie de Beauharnais
Napoleón Bonaparte
Descendencia Hortensia de Beauharnais
Eugène de Beauharnais

Josefina de Beauharnais. Emperatriz de los franceses. Casó con el vizconde Alexandre de Beauharnais, con quien tuvo dos hijos, aunque el matrimonio se separó a causa de las «maneras provincianas» de Josefina a los ojos de él. Durante la Revolución su marido fue ejecutado y ella misma estuvo confinada hasta el 9 de Termidor. A través de Barras conoció a Napoleón Bonaparte, con quien contrajo matrimonio. Josefina intervino, mediante sus influencias, en el nombramiento de su esposo como general en jefe del ejército de Italia. Llevó una vida bastante desordenada, lo que causó la incomodidad de Bonaparte, aunque éste conservó su afecto por ella hasta 1809, en que, deseoso de un heredero para su trono de emperador, la repudió. Tras esto, Josefina se retiró, pródigamente compensada, a Malmaison, donde moriría.

Síntesis biográfica

La literatura describe a Josefina como una mujer de altura promedio, esbelta, con buena figura y cabellos castaños y sedosos, ojos marrones y una tez morena-amarillenta. Su nariz era pequeña y simétrica, su boca bien formada, sin embargo, mantenía su boca constantemente cerrada para no descubrir sus malos dientes. Con frecuencia era elogiada por su elegancia, estilo y su voz baja y bellamente modulada.

Joseph, padre de Josefina, llegó a la isla Martinica como muchos, huyendo de las presiones sociales de Francia. Para entonces, las propiedades de la familia de Josefina se calculaban en un valor cercano a las 60 mil libras francesas. La plantación de los Tascher, en la cima de un desfiladero al suroeste de Martinica, era conocida en ese entonces como la Pequeña Guinea por el origen de la mayoría de sus esclavos.

Por razón de que su crianza ocurrió lejos de París y de la influencia de otras niñas de distinción, su porte y manierismos eran expresión de su vida en el campo y no la de una joven de los círculos nobles de Francia. Además, la constante tradición de chupar la caña de azúcar y consumir sus productos, hizo que sus dientes se decoloraran e infectaran de caries. Josefina fue educada en un colegio de monjas llamado Dames de la Providence en Fort-Royal.

A pesar de que una plantación de caña de azúcar era una empresa lucrativa, la familia de Josefina tuvo dificultades económicas durante más de 10 años a raíz de la destrucción que causara un huracán a su propiedad en el año 1766 y de la adicción que su padre Joseph tenía a los juegos de azar. De hecho, como consecuencia de la destrucción de su casa por el huracán, la familia de Josefina vivía en el segundo piso del edificio que tenía los calderos de cocción de la caña.

Désirée, una tía paterna de Josefina, estaba casada con François, vizconde de Beauharnais, un aristócrata francés. En 1778, al disminuir la salud de éste, Désirée hizo arreglos para que la hermana de Josefina, Catherine, se comprometiera con el hijo de François, Alejandro, vizconde de Beauharnais, de 17 años y oficial de la armada francesa. Sin embargo, sin que lo supiera la tía Désirée, Catherine había fallecido de tuberculosis dos meses antes, el 16 de octubre de 1778. Para cumplir los deseos de la tía en París, se tomó la decisión de enviar a Manette, la hermana menor de Josefina, de tan solo 11 años, pero la niña enfermó; y finalmente fue Josefina quien tomó el lugar de su hermana y se desposó con Alejandro. Dicho matrimonio sería de gran beneficio económico para la familia de Josefina, ya que la familia de Beauharnais era adinerada. En agosto de 1779, Josefina y su padre Joseph partieron rumbo a París. A finales de octubre, Josefina conoció a su prometido y su familia. Josefina causó una buena impresión en la familia, a pesar de que sus maneras provinciales aún no se habían ajustado a los modos sofisticados de la aristocracia parisiense.

Matrimonio con Alexandre Beauharnais

En octubre de 1779, poco antes de la batalla de Martinica, Josefina arribó a Francia con su padre y contrajo matrimonio con Alejandro el 13 de diciembre de 1779 en una pequeña iglesia de Noisy-le-Grand, al este de París. Los Beauharnais vivían en un vecindario que una vez fue de lujo pero que había empobrecido, no muy lejos de los mercados cubiertos de París y de la entrada a la Corte de los Milagros.

El padre de Josefina, quien llevaba cerca de un mes enfermo, se alivió bajo los tratamientos de los médicos en París. Josefina encontró que París era una ciudad sucia, mal oliente y con demasiada gente y bulla, sin embargo quedó impresionada con la cantidad de objetos de venta en tiendas y mercados por toda la ciudad. En París, Josefina tomó clases de ética, literatura, escritura y otros elementos de actualización para situarse cómodamente y comportarse adecuadamente entre la nobleza de Francia. Muchas de las clases las tomó a petición de su esposo, un joven amante del lujo y la intriga política, muy conectado en el círculo de personajes aristocráticos poderosos en París.

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EugeneBeau

Para cuando Josefina contrajo matrimonio, Beauharnais ya había tenido al menos una amante, una mujer 11 años mayor que él, pero Josefina se enfocó en ser una esposa amorosa y entregada. El3 de septiembre de 1781, Josefina dio a luz su primer hijo, un varón que nombraron Eugène. Alejandro, quien había partido casi seis meses atrás, vino a visitar a Josefina y su recién nacido primogénito. Sin embargo, partió de inmediato en una gira de ocho meses de Italia.

Los viajes de Alejandro eran tan numerosos y de tan larga duración que en un período de cuatro años, Josefina vio a su esposo un total equivalente a 10 meses. La relación de los recién casados se condujo mayormente por correo, cosa que le dificultaba a Josefina, por su mala ortografía. Esas cartas de Josefina y su mala ortografía horrorizaban a Alejandro y era una de las causas de problemas en el matrimonio de Josefina. Un mes después del nacimiento de Eugène, en octubre de 1781, Josefina se entera que Alejandro había tenido amoríos con la prima de Josefina, Laure de Girardin de Montgérald (1764-1816) y que juntos habían tenido un hijo.

En julio de 1782, Josefina se reconcilió con su esposo. Las evidencias sugieren que hasta septiembre de ese año la pareja vivió sin altercados. Para diciembre, Alejandro partió para Martinica, en las Antillas Menores al norte de Venezuela, tierra natal de Josefina, para trabajar como asistente del gobernador. Josefina decidió quedarse en Noisy-le-Grand porque estaba embarazada por segunda vez y Eugène era muy pequeño para tan larga y tediosa travesía.

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Hortensia Eugénie Cécile

Josefina dio a luz prematuramente el 10 de abril de 1783 a una niña que llamaron Hortensia Eugénie Cécile. Hortensia se casaría con Luis Bonaparte, hermano de Napoleón, en 1802 y es ascendiente directo de las casas reales actuales de Bélgica, Suecia, Dinamarca, Grecia, Noruega, Luxemburgo, Liechtenstein y Mónaco. Mientras tanto, Alejandro, aún en Martinica avergüenza a su familia por motivo de su comportamiento desenfrenado, dado al alcoholismo, a los juegos de azar y teniendo amoríos con diversas damas de la región, inlcuyendo a la misma Laure, quien para entonces había enviudado.

Laure, la amante de Alejandro, le informó del nacimiento prematuro de su hija, considerado evidencia en ese entonces de que el bebé no podría haber sido suyo. Para la época, era considerado normal que un bebé naciera tarde, pero, por lo general, el que un recién nacido naciera prematuramente era indicios de infidelidad. Alejandro, sobornó a los esclavos de la hacienda de la familia de Josefina en busca de evidencias de que Josefina, en su juventud, había sido promiscua. Uno de ellos cooperó por la suma equivalente de US$5,000, a pesar de que solo tendría unos 5 años para cuando Josefina partió de la isla. Adicional a la historia del joven esclavo, no existen evidencias de que Josefina había sido infiel a su esposo o que no haya llegado a su matrimonio una mujer virgen. La familia de Josefina así como la familia de Alejandro mismo le apoyaron y afirmaron su inocencia.

En septiembre de 1783, al volver a París, Alejandro expulsó a su esposa Josefina de su casa y la envió, con los niños, a una abadía habitada por mujeres en situaciones matrimoniales similares a la de Josefina. Alejandro se mantuvo fuera del alcance de su familia, sus amigos y de Josefina, estableciéndose permanentemente en casa de un familiar de Laure Longpré. Finalmente, el 27 de noviembre de 1783, Josefina, de 20 años de edad, se muda a la abadía, aunque los insólitos ataques de Alejandro no paraban.

La rudeza de Alejandro era tal que en diciembre, Josefina solicita a Mr Joron, abogado del Rey y comisionado de Chastelet, una carta de separación legal. El padre de Mr Joron, quien acompañó al abogado a visitar a su cliente Josefina, la describe como una «fascinante persona joven, una dama de distinción y elegancia, con estilo perfecto, una multitud de gracias y la más bella de las voces habladas». Los abogados convencieron a Josefina de la más numerosa lista de desventajas en una separación legal, en especial el futuro financiero de sus hijos.

La mudanza fue económicamente difícil para madre e hijos por razón de que Alejandro no hacía sus pagos como había prometido y la pensión del padre de Alejandro iba disminuyendo cada año. Los hijos de Josefina extrañaban al abuelo más que a Alejandro, a quien rara vez veían. Sin embargo, en la abadía Josefina adquirió sofisticación parisina de sus compañeras de casa, absorbiendo de ellas no solo habilidades sociales sino cierto grado de valentía para impulsarse al centro de la política de París.

A comienzos de 1785, Alejandro se llevó a su hijo Eugène sin que su familia o Josefina lo supieran, porque pensaba que el niño no debía ser criado en una casa con solo mujeres. Al descubrir el paradero de Eugène, Josefina notificó a las autoridades, quienes le concedieron una audiencia para el siguiente mes, marzo de 1785. Ese mismo mes, Laure de Montgérald, prima de Josefina y amante de Alejandro, contrajo matrimonio con un General, Arthur Dillon. Alejandro se declaró culpable en la audiencia de la corte con la condición de que obtendría la custodia de Eugène a partir de la edad de 5 años. A cambio, Alejandro prometió pagar mensualmente la cantidad de 5.000 libras como pensión y 1000 libras más por Hortensia hasta que cumpliera la edad de 7 años, a partir de cuando pagaría 1.500 libras cada año. Desafortunadamente, pocas veces cumplió con su parte del acuerdo.

Inicios de la Revolución francesa

La Bastilla había sido tomada, la nobleza había perdido sus derechos feudales y la democracia había triunfado. Josefina se reunió con su hija Eugène y se quedaron a vivir temporalmente en la casa de Fanny de Beauharnais, tía de Alejandro y madrina de su hija Hortensia.

En septiembre de 1791 Josefina se mudó a casa de otra tía en Fontainebleau. En septiembre de ese mismo año el Rey juró lealtad a la nueva constitución. Josefina y su esposo Alejandro se habían estado escribiendo desde que Josefina volvió de Martinica y se volvieron a ver a finales de 1791, en Rue Saint-Dominique, la casa de la tía Fanny, celebrando la aprobación de la nueva constitución. La relación entre Josefina y Alejandro parece haber sido, en este punto, una de fraterna amistad, sin que existan evidencias de que hayan vuelto a vivir juntos el resto de sus vidas.

En abril París estuvo bajo toque de queda y en junio el palacio del Rey fue tomado por los revolucionarios. Mientras cientos de personas morían en París y otros cientos eran arrestados, Josefina comenzó a adoptar los modales de la nueva República y a entablar amistad con algunos de sus líderes más influyentes.

Algunos de los amigos de Josefina, incluyendo Armand de Montmorin, el Ministro de Asuntos Exteriores, habían sido arrestados. Por temor de que fuesen guillotinados, Josefina comenzó a abogar a los directivos, incluyendo a Barras y Tallien por la libertad de sus amigos más cercanos. El 3 de septiembre de 1792 Eugène, su primogénito cumplió 11 años en medio de campanas, rebatos y cañones, toque de queda, suspendidas las clases en las escuelas y los tutores privados encarcelados o escondiéndose y su padre al frente de batallas recientemente promovido a mariscal de campo con las masacres de septiembre en pleno apogeo. Montmorin y miles más fueron asesinados en las cárceles de París.

Josefina en Prisón

En prisión, Carmes, el mismo lugar donde ocurrieran las Masacres de Septiembre, se volvieron a encontrar marido y mujer.

A tan solo 5 días de la caída de Robespierre, Alejandro fue guillotinado el 23 de julio junto con su hermano Agustín en la Plaza de la Revolución—actual Plaza de la Concordia—en París, mientras que Hoche escapó de la cárcel con ayuda, probablemente de Barras. Josefina, por su parte quedó libre cinco días después gracias al coup d'état del 9 Termidor (27 de julio) y la ejecución de Maximilien Robespierre, dando fin al Reinado del Terror. Fue Tallien quien firmó la carta de liberación de Josefina, quien al salir de la cárcel es reunida con sus hijos en la casa de su cuñada Fanny.

Las siguientes semanas de su liberación fueron para Josefina un tiempo de recuperación física y emocional. Tras su liberación de la prisión, Josefina intentó rehabilitar la memoria de su esposo y pasó por serias dificultades económicas.

Después de quedar viuda, Josefina de Beauharnais conoció al general Napoleón Bonaparte entre agosto y septiembre de 1795, en casa de madame Teresa Tallien (de soltera Teresa Cabarrús). Mucho se ha escrito sobre la improbabilidad de la relación entre Josefina y Napoleón, pero la pareja tenía un pasado muy similar. Ambos eran isleños, habiendo nacido a tan solo meses después que Francia tomara posesión de Córcega y Martinica. Ambos nacieron de dulces y disciplinadas madres y de padres irresponsables. Se comprometieron en enero de 1796 y se casaron por lo civil el 9 de marzo de 1796.

Josefina Emperatriz

Coronación de la Emperatriz Josefina de Beauharnais

Cuando la coronación del Emperador, Josefina aprovechó la oportunidad para por medio del Papa, quien se negó a consagrar al Emperador y a la Emperatriz si no se realizaba la ceremonia religiosa de matrimonio. Debido a esto, en ceremonia privada realizada en la Capilla Real de las Tullerías el día anterior a la coronación, es decir el 1 de diciembre de 1804. En la ceremonia de la coronación, el trono de Napoleón estaba a la derecha del altar, mientras que Josefina estaba en un trono menor situado cinco escalones más abajo que el de Napoleón. Josefina fue coronada emperatriz por su esposo Napoleón en la catedral de Notre Dame el 2 de diciembre de 1804.

Para marcar su matrimonio con Josefina, Napoleón mandó a fabricar una tiara entregada al Papa Pío VII. En la pintura de Jacques-Louis David de la coronación, aparece Josefina de rodillas a punto de recibir la corona restaurada de Carlomagno, mientras que su esposo portaba la corona de laureles de oro al estilo de los emperadores romanos. La ceremonia de la coronación duró más de tres horas.

En su rol de emperatriz, Josefina tuvo que sujetarse a una vida de rituales, guiada por elaboradas etiquetas dignas de las reinas de Francia del pasado. La mayoría de sus apariciones públicas ocurrieron en los Palacios de las Tullerías, Saint-Cloud y Fontainebleau, así como en el Malmaison y, con menos frecuencia en Élysée y Rambouillet. Josefina también viajó al exterior: Estrasburgo, Maguncia, Baden, Wurtemberg y el reino italiano.

Fin del matrimonio de Napoleón y Josefina

El fin del matrimonio de Napoleón y Josefina fue el tardío descubrimiento de que Napoleón no podría tener heredero con Josefina. Por varios años se supuso que Josefina podía tener hijos con Napoleón, evidenciado en el hecho de que Josefina ya tenía dos hijos, de modo que Napoleón asumió que era él el responsable de que su matrimonio se veía sin hijos. Sin embargo, en 1806 Napoleón llegó a ser el padre de un hijo ilegítimo. Luego en 1809 su amante para la época, una condesa polaca, Maria Walewska, le reveló que estaba embarazada de su hijo. Al verse claramente que Josefina era incapaz de darle un hijo a su esposo, aceptó divorciarse para que Napoleón pudiera volver a casarse y tener el heredero que tanto ansiaba. El divorcio (10 de enero de 1810) fue el primero bajo el Código de Napoleón. En 1811, Napoleón contrajo matrimonio con la Archiduquesa María Luisa de Austria, con la que tuvo un hijo ese mismo año: Napoleón II de Francia.

Después de su divorcio

Josefina se trasladó a vivir al Castillo de Malmaison, cerca de París. Después de completar la renovación de Malmaison, Josefina se dedicó casi por completo a sus jardines, en especial los rosales. Bajo la tutela de Josefina, la carrera del pintor Pierre-Joseph Redouté floreció, dedicándose éste a pintar todo tipo de flores. Una rosa fue nombrada en honor al castillo de Malmaison y sus 650 rosales, la especie Souvenir de la Malmaison.

El divorcio le asignó a Josefina rentas para vivir con holgura y varias propiedades a nivel de compensación, sin embargo, la ex Emperatriz siempre fue una mujer derrochadora, amante del buen gusto, con lo cual sus ingresos, durante toda su vida, nunca alcanzaban a cubrir sus egresos y excesos en compras y gastos. Pese al divorcio, se mantuvo en permanente relación con Napoleón mediante cartas y siguió amándolo hasta su muerte. Napoleón, por su parte, afirmó que lo único que los separaba eran las deudas de ella.

Muerte

Josefina falleció el 29 de mayo de 1814, por complicaciones de un resfriado y fue enterrada en la iglesia de San Pedro y San Pablo de Rueil. Cerca de 20.000 personas pasaron a ver el féretro de la emperatriz e inundaron París con folletos elogiando su nombre. Su hija Hortensia está enterrada junto a ella. La tumba está hecha de mármol proveniente de Carrara, Italia, y tiene a la emperatriz arrodillada en la misma postura que aparece en la pintura La coronación de Napoleón, por Jacques-Louis David.

Descendientes

El hijo de Hortensia llegó a ser Napoleón III. La nieta de Josefina, Josefina de Leuchtenberg, hija del duque Eugène de Beauharnais, contrajo matrimonio con el rey Óscar I de Suecia, el hijo de quien fuera prometida de Napoleón, Désirée Clary. Por ese último enlace, Josefina es ancestro directo de los actuales soberanos de Grecia, Suecia, Bélgica, Luxemburgo, Dinamarca, Liechtenstein, Mónaco y Noruega.

Fuentes