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Miguel Ángel Orozco Crespo

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Miguel Angel Orozco Crespo
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Terrorista de origen cubano
NombreMiguel Angel Orozco Crespo
NacimientoCuba, Bandera de Cuba Cuba
ResidenciaEstados Unidos


Miguel Angel Orozco Crespo. Terrorista de origen cubano reclutado por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos

Síntesis biográfica

Nació en Cuba. Ex militar del ejército de los Estados Unidos. Fue reclutado por la CIA y entrenado para ejecutar tareas de infiltración. Jefe del Grupo de Misiones Especiales (GME) creado por la CIA, para introducir en Cuba armas y explosivos y realizar acciones terroristas. Detenido en Pinar del Río en 1962. Hermano de otro connotado terrorista, Ramón Ignacio Orozco Crespo, quien estuvo estrechamente vinculado a Luis Posada Carriles en distintas acciones contra Cuba.

Sabotaje en Minas de Matahambre

Historia

Transcurría la Crisis de los misiles o Crisis de Octubre, el país estaba en alarma de combate a causa de las amenazas de agresión militar directa de Estados Unidos. Por esos días, los aviones militares norteamericanos violaban el espacio aéreo, las defensas antiaéreas situadas en Cuba derribaron un avión espía U-2.

La magnitud de esos acontecimientos opacó, en cierto sentido, lo acontecido en Minas de Matahambre, donde la combinación de los operativos de los servicios de contrainteligencia y la conciencia y vigilancia revolucionaria del pueblo cubano impidieron la ejecución de un siniestro sabotaje de la CIA contra ese centro extractor de cobre. En razón de que no hubo víctimas, el hecho no existió para la prensa internacional.

Infiltración

Miguel Angel Orozco Crespo y Pedro Vera Ortiz desembarcaron en las costas de Cuba el 20 de octubre de 1962 y enterraron en un lugar media tonelada de armamentos y explosivos destinados a una red subversiva que operaba en Pinar del Río. Otro equipo de infiltración lo hizo simultáneamente para apoyar el sabotaje en Minas de Matahambre.

Ambos grupos serían recogidos por un helicóptero en un lugar conocido como Loma Pelada, desde donde serían trasladados a un barco, que esperaría mar afuera.

Fijaron la fecha del 7 de noviembre para reunirse en Loma Pelada, lo que no llegó a ocurrir, pues dos días antes de esa fecha, Orozco y Vera fueron sorprendidos y capturados.

El sabotaje

Eran aproximadamente las 7:30 de la mañana del jueves 25 de octubre. El trabajo en las Minas de Matahambre se desarrollaba normalmente. Hacía poco menos de dos horas que 180 mineros habían bajado a las entrañas de la tierra a recoger el preciado cobre.

De pronto, en el departamento concentrador sonó el timbre de alarma. --¡Paren!, ¡paren! -gritó el obrero Paul Peter, un negro panameño que hacía 37 años trabajaba en las minas. Inmediatamente, el funicular que transporta el mineral desde las propias minas hasta la planta de sulfometales "Patricio Lumumba", ubicada en el Puerto de Santa Lucia, quedó paralizado.

Minutos después, volvió a sonar el teléfono. Solamente dio dos timbrazos. La alarma había pasado, al menos momentáneamente. Desde el depósito de mineral, en Santa Lucía, hablaba el obrero Felipe Iglesias, que llevaba 22 años "engrampando" los vagones que conducían alrededor de mil libras de mineral cada uno.

--Compañeros, pongan el freno. No vuelvan a echar andar el funicular pues hay algo raro encima del vagón, en la guía, que al principio me pareció un aura tiñosa...pero...¡no!... ¡Aquí una autoridad me dice que parece una bomba!. Esta última palabra movilizó inicialmente a los obreros del departamento concentrador.

Al darse el toque de alarma, el vagón se habían detenido a ¡sólo diez pies! del lugar en que, inevitablemente, se debió producir la explosión. Lucas Alejo, técnico de la planta eléctrica de Santa Lucía, se dispuso a desactivar el artefacto de dinamita, después de que, con la ayuda de una soga, logró deslizarse por el cable transportador de los vagones.

--¡Ya pasó el peligro! -exclamaban todos en Santa Lucía, mientras admiraban la heróica decisión de Lucas Alejo. El peligro, sin embargo, no había pasado. Cerca del departamento concentrador, en el cable por el que avanzan los vagones vacíos desde Santa Lucía, había sido hallada otra bomba, colocada de igual manera que el primer artefacto descubierto.

Frente a tal hecho, el administrador de la empresa dispuso que se hiciese un patrullaje por tierra entre las dos estaciones o terminales del funicular. De las Minas de Matahambre partió un grupo, de Santa Lucía salió otro, ambos con la misión de revisar la línea.

El primer grupo, o sea el que salió de las minas, al llegar cerca del lugar conocido por "La Loma de Dos", logró establecer contacto con las otras dos bombas colocadas por los agentes de la Agencia Central de Inteligencia. Estos artefactos no habían sido colocados en el tendido, sino en la base de la torre mayor que sostiene el funicular y eran distintos a los anteriormente hallados en los cables que transportan los carros de minerales. Se trataba, en este caso, de dos bombas de tiempo, unidas con mechas explosivas al centro de la torre.

Inmediatamente después de cortar con un cuchillo las mechas explosivas, se procedió a localizar a un ingeniero chileno que trabajaba en las minas, para que desarmase ambas bombas de tiempo.

Así quedó frustrado el siniestro plan de la Agencia Central de Inteligencia yanqui que hubiese provocado la muerte de no menos de 400 obreros de las minas y hubiese dañado seriamente la producción.

Captura de los terroristas

Dos de los agentes de la CIA que habían participado en la operación de colocación de las bombas en Minas de Matahambre fueron capturados días después en Malas Aguas, cerca del municipio de Viñales. Fueron sorprendidos por un humilde campesino en una casa de tabaco ubicada al fondo del bohío en que vivía. Vestían de verde olivo, tratando así de engañar, pues había muchos integrantes del Ejército, obreros y campesinos movilizados en esos días por el Gobierno Revolucionario.

El campesino envió a un hijo de su hermano a que avisase de la presencia de dos hombres sospechosos en la casa. Media hora después, el hermano y otro vecino llegaron a la casa, y no se movieron de allí hasta que llegó un jeep del Ejército, al que otros vecinos habían avisado. Se trataba de los contrarrevolucionarios Miguel Ángel Orozco Crespo y Pedro Vera Ortiz.

Informaciones obtenidas

Orozco Crespo dijo que había realizado 25 misiones especiales similares contra Cuba en 1962, y que sus jefes en la Florida eran los oficiales de la CIA, "Rip" Robertson y Robert Wall. (William "Rip" Robertson fue uno de los norteamericanos que desembarcó con la brigada mercenaria de Playa Girón, el 17 de abril de 1961).

Contó, además, de que había reclutado gente para la organización terrorista Alpha-66 y participado en el entrenamiento de esas fuerzas.

Otra información importante ofrecida fue sobre un plan de sabotaje a la planta de níquel de Moa.

Habló también de un plan para lanzar un ataque de mercenarios cubanos en coordinación con el dictador nicaragüense Anastasio Somoza Debayle contra Puerto Cabezas, aparentando ser una represalia de Cuba por su colaboración con Estados Unidos en la invasión mercenaria

Fuentes