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Miguel Bravo

Miguel Bravo
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NombreMiguel Bravo
NacimientoChilpancingo, Estado de Guerrero, Bandera de los Estados Unidos Mexicanos México
Fallecimiento15 de abril de 1814
Puebla, Bandera de los Estados Unidos Mexicanos México
Causa de la muerteFusilado
NacionalidadMexicana

Miguel Bravo. Militar mexicano que participó en la Guerra de Independencia de su país, se une al ejército junto con sus tres hermanos, Leonardo, Víctor, Máximiliano y su hijo Nicolás. Durante la contienda permanece bajo las órdenes de los caudillo Hermenegildo Galeana y José María Morelos y Pavón.

Síntesis biográfica

De Miguel Bravo, se desconoce la fecha de nacimiento, solo que nace en Chilpancingo, Estado de Guerrero. Es el segundo de los hermanos Bravos, sus hermanos son Víctor, Máximo y Leonardo.

Guerra de Independencia

La familia Bravo vivía en la hacienda Chichihualco, esta estirpe simpatizaba con la causa insurgente, al extremo de haberse tenido que esconder de las autoridades realistas para evitar que los obligaran a cooperar.

En mayo de 1811, llega a la hacienda Chichihualco Hermenegildo Galeana, que por orden de José María Morelos buscaba hombres para que se les uniera a la guerra contra los españoles. Enseguida se brindaron para unirse a la contienda Miguel Bravo y sus tres hermanos Leonardo, Víctor, y Maximiliano con su hijo Nicolás.

El cuartel se estableció en Chilapa, aquí el ejército se dividió en tres, uno guiado por José María Morelos y Pavón, el segundo dirigido por Galeana que debía atacar Taxco y el tercero por Miguel que venía siendo observado por Morelos y descubre en él algunas aptitudes guerreras o porque lo viese persona formal y con hábito de mandar, le dio desde luego el mando de una pequeña fuerza para que se dirigiera al sur y atacara días después a Chilpancingo y lo utilizara también en las ocupaciones Tixtla y de Chilapa.

El 29 de enero de 1812 se libró la batalla en la que Bravo quedó derrotado, a pesar de que se defendió valerosamente e hizo funcionar con acierto el único cañón que tenía y que le fue quitado a la bayoneta.

Despues de la expedición a Oaxaca, Bravo regreso a Azúcar, y el 8 de febrero de 1812 entra en Cuautla con su división ya convenientemente reforzada, ya contaba con infantería, caballería y tres cañones”.

Durante el Sitio de Cuautla ocurrido entre el 19 de febrero al 2 de mayo de 1812, acompaña a Mariano Matamoros en busca de víveres. Aqui contribuyó a rechazar el ataque del 19 de febrero, y antes de que la plaza quedase circunvalada salió de ella así como Larios y el Cura Tapia, para estar en observación y ayudar a la introducción de víveres y a las salidas que hiciesen los sitiados; no obstante que la mayoría de sus fuerzas eran de caballería, para no ser sorprendidos se fortificaron hábilmente en Ocuituco y Tlayacac, desde donde amenazaban con un movimiento combinado, que obligase a los sitiadores a abandonar los puntos de línea distantes entre sí.

Callejas hizo salir el batallón de Lobera al mando del Mayor Enriquez y cuatrocientos caballos a las órdenes de Moran y Flon, con dos cañones; esta división marchó durante la noche y en la madrugada del 16 de marzo logra sorprender a los insurgentes a quienes desbarató, no obstante que ocupaban una buena posición en los cerros del rancho de Mayotepec, habían reunido ochocientos caballos, mil quinientos indios honderos y tres cañones”.

Pocos días después volvió a rehacerse Miguel Bravo, y el 28 de marzo, unido a Larios y a Tapia, atacó en Malpaís, al Norte de Cuautla, el convoy que conducía Armijo; ocupaban los insurgentes ambos lados del camino, y aunque fueron batidos no perdieron su artillería; Armijo fue auxiliado por el Batallón de Asturias, que libró una segunda batalla con Bravo. Miguel con gran constancia, reunió nuevos elementos, y se situó en Tlayacac, donde de acuerdo con Matamoros, que había salido de la plaza, trató de introducir proviciones por Amalcingo y Barranca Hedionda; el 27 se intentó la operación, pero advertido Calleja a tiempo, había establecido una nueva batería, y aunque se vio acometido furiosamente por Bravo, por los sitiados y por otros mil quinientos que atacaron el mismo campamento del jefe realista, fueron todos rechazados, no sin que corriese riesgo de caer prisionero todo el batallón de Lobera, y perdieron todo el convoy. Este fracaso fue el que obligó a Morelos a romper el sitio, pues ya materialmente no tenía provisiones para sostenerse en la plaza.

En Ocuituco esperaba Bravo a los dispersos de Cuautla y allí llegó Morelos, que se encontró con una pequeña fuerza que fue el núcleo del nuevo ejército que con gran rapidez empezó a formar, y se trasladó a Chiautla, Miguel Bravo acompañó a Morelos a Chilapa y a Tuxtla, que fueron recobradas por los insurgentes, y en julio de 1812 salió en auxilio de Trujado, que estaba sitiado en Huajuapam, pero Caldelas lo desbarató, le quitó dos cañones y lo obligó a replegarse sobre Morelos, que le seguía, y el que al fin hizo levantar el sitio.

Estaba Bravo en Tehuacán cuando supo la muerte de su hermano Leonardo, que le afectó bastante; Morelos, para distraerle, lo envió dos mil hombres, y se dirigió después a incorporarse al grueso del ejército, que marchó sobre la importante plaza de Oaxaca; en esta función de armas estuvo a las órdenes de Galeana y ocupó el punto de Marqueado. Despachado a Jamiltepec, en la costa, se hizo dueño de todas las poblaciones de aquella y en unión de su hermano Víctor, consiguió que todas las fuerzas realistas se refugiasen en el castillo de Acapulco y que el Comandante Rionda saliese para México; al mismo tiempo auxiliaron a su otro hermano Máximo, que se encontraba en aquellos rumbos, y terminada esa campaña se acantonaron los tres en Chilapa para tener en respeto a los realistas de Palizada, mientras Morelos proseguía con toda libertad las operaciones que dieron por resultado la capitulación del citado castillo.

Muerte

Miguel recibió el encargo de cuidar de la seguridad del Congreso celebrado en Chilpancingo en septiembre de 1813; mientras que el Generalísimo se dirigía sobre Valladolid, y al efecto se situó en Totolcintla con mil hombres, y tuvo por segundo a su hermano Víctor. Como se previó sucedió, pues derrotado Morelos, el sur fue invadido por diversos puntos, forzados los vados del río de Mexcala, a los que no pudieron atender los dos hermanos, y el Congreso emprendió una peregrinación difícil y llena de peligros.

Miguel, cuyas fuerzas estaban muy disminuidas por haber tenido que reforzar varias veces a su hermano, siempre atacado por fuerzas superiores, estaba en Chila cuidando el paso del río en ese punto intermedio entre el Sur y Oaxaca; Félix La Madrid marchó contra él y logró rodearlo, por lo que a pesar de la desesperada resistencia que opuso y de haber conseguido rechazar varias veces a los realistas, fue hecho prisionero en la cabecera del actual municipio de Chila de la Sal y conducido a Puebla, tras un consejo de guerra que lo juzgó fue fusilado y decapitado, y su cabeza exhibida en una jaula de hierro como trofeo de guerra el 15 de abril de 1814 en los antiguos Parrales.

A la hora de la muerte Miguel Bravo tenía el grado de Mariscal de campo del ejército independiente.

Trascendencia histórica

El sitio de la ejecución fue el llamado hoy Paseo Nuevo, y en él se colocó, por decreto del Congreso de 1824, un pequeño monumento rematado por el busto de Bravo, pero la administración de Don Mucio Martínez, ignorante de las leyes, lo mando destruir, substituyéndolo por un monumento a la Independencia, en el que no hay la menor alusión a Miguel Bravo; es difícil que, en vista de lo hecho, se repare la injusticia cometida. Miguel fue el segundo de la familia que subió al cadalso por haber servido la causa nacional desde el principio de la revolución con valor y constancia; está declarado benemérito de la patria y su nombre debe inscribirse con letras de oro en el salón del Congreso.
En el templo de San Marcos Evangelista —donde desde 1836 ya no fue posible hallar el cadáver—, una columna de piedra sostiene una placa con el epitafio de Miguel Bravo, un personaje de la lucha de Independencia.

Fuentes