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Obelisco

Obelisco
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Concepto:Monumento religioso o conmemorativo que consiste en una columna cuadrada y alta, un poco más estrecha en la parte superior que en la base y acabada en punta piramidal

Obelisco. Monumento religioso o conmemorativo que consiste en una columna cuadrada y alta, un poco más estrecha en la parte superior que en la base y acabada en punta piramidal. Los antiguos egipcios construyeron los primeros obeliscos en honor del dios Sol.

Origen

Préstamo (s. xvii) del griego obelískos, diminutivo de obelós ‘asador’, que se aplicó a los monumentos egipcios por comparación de forma.

Introducción

La palabra común para el monumento que los antiguos egipcios llamaban “tejen” es obelisco, que es derivada del griego “ơβєλίσкоѕ = obeliskos”, que significa asador, daga, lanza, punta de espada, etc. Los obeliscos, son también conocidos como “grandes agujas del faraón”, a través de la traducción de la palabra árabe “misallatî Fir̀ûn”, denominación hecha por el físico árabe Abd al-Latîf en el siglo XII.

El obelisco fue la forma simbólica arquitectónica más antigua de Egipto, consiste de una columna alargada cuadrangular montada sobre una pequeña base ligeramente mayor que la dimensión de la columna, cuyos lados se van reduciendo hasta llegar al tope, terminando en una punta piramidal llamada piramidión.

Generalmente los lados eran tallados con inscripciones jeroglíficas que indicaban el nombre y los títulos del rey que había ordenado la fabricación del obelisco, la divinidad a la que había sido dedicado y la narración del acontecimiento político o histórico en cuya conmemoración había sido erigido.

Datos de su construcción

Desde un punto de vista escultórico, los obeliscos egipcios eran considerados como una forma de menhir y se construían principalmente de granito, basalto gris o cuarcita. Sus dimensiones eran variables, los más pequeños de menos de 1 metro llegando algunos a alcanzar más de 28 metros de altura y más de 350 toneladas de peso. Aunque no es una regla, la altura corresponde a normalmente 9-10 veces el diámetro de la base de la columna.

El piramidión estaba recubierto de oro, bronce o de una aleación de metales, de manera que resplandeciera cuando la luz solar incidía sobre él, o también, podía llevar inscripciones en la cual el faraón rinde culto al dios Ra, Amón-Ra, o cualquier forma de éste ofreciéndole incienso o vino.

Origen

Los obeliscos más antiguos se remontan a la Dinastía V (2.494-2.345 AC), época en la que al faraón se le llamaba Hijo del dios Sol, título que se añadió a partir de ese momento a la titulatura del faraón. En los comienzos de esta dinastía se había afianzado la leyenda de que el nacimiento del faraón era consecuencia de la unión del dios sol y la reina que le había dado a luz. Al final de la dinastía surge el culto rival de Osiris, un dios que había sufrido muerte y resurrección. En este sentido, de acuerdo a la religión de Osiris, el faraón se asimilaba a Osiris al morir, y el heredero real, el Horus encarnado, era identificado con Horus, hijo de Osiris.

La influencia del culto al Sol dejó su marca en la arquitectura. El dios Sol era reverenciado en templos en los cuales se encontraba su emblema en un patio a cielo abierto, la piedra Ben-Ben, una piedra cónica levantada sobre un pilar formando un obelisco, estructura que a su vez descansaba sobre una base de forma de pirámide truncada. El conjunto, de líneas no tan esbeltas como las de los monumentos posteriores constituye el origen de las agujas de piedra. Se cree que el primero de este tipo de templo fue el templo de Ra en Heliópolis. Aunque este templo ha desaparecido, seis faraones de la dinastía V , construyeron copias de él como anexos en sus monumentos funerarios. Dos de estos monumentos han sido excavados, aunque sólo el templo del sol de Niuserre, en Abu Gurab, cerca de Abu Sir, da suficientes datos para tener una verdadera idea de su plano y detalles.

La construcción de obeliscos proliferó a lo largo de Egipto, especialmente durante el Imperio Nuevo en el cual estas estructuras eran erigidas frecuentemente en los templos delante del primer pilono, aunque también podían encontrarse en forma individual en el interior del tempo a lo largo de su eje central.

Significado

La columna del obelisco puede ser considerada como ofrenda en honor al dios sol, y el piramidión como el símbolo de los rayos de sol esparciéndose cuando descienden sobre la tierra. Además de su simbolismo solar, algunas veces fueron dedicados a manifestaciones del amanecer y del atardecer del dios sol Ra, aunque también pudieron estar relacionados en cierta extensión como una forma de la dos montañas del horizonte sobre las cuales los pilonos de los templos fueron modelados. Como Ra era eterno, el obelisco simbolizaba estabilidad y permanencia, y todos los poderes de renacimiento, virilidad, fertilidad y fuerza creativa que dicho dios poseía.

Extracción, transporte y levantamiento

Obelisco inacabado por aparición de grietas

Hoy en día no deja de causarnos desconcierto la técnica utilizada por los antiguos egipcios para la preparación y levantamiento de los obeliscos. Hasta la fecha no se han encontrado documentos que expliquen el proceso; solamente se encuentran disponibles algunos grabados en los que se detallan partes del mismo: El famoso obelisco inacabado que encontramos en las canteras al sureste de Asuán, ha servido como fuente de información de las técnicas utilizadas por los antiguos egipcios para la extracción de grandes bloques de piedra. Aunque su datación es desconocida, se ha asumido que corresponde al período thutmosida y que fue encargado por la faraona Hatshepsut. De 41,75 metros de largo y con peso de 1.168 ton, hubiera sido el más grande de todos de los obeliscos si hubiera sido completado. Su extracción fue descontinuada cuando la aparición de grietas convencieron a los ingenieros de que la calidad del granito no era la adecuada y que el mismo no hubiera podido ser extraído sin quebrarse.

Obeliscos existentes

Desde los tiempos romanos, los obeliscos fueron trasladados a las grandes ciudades del mundo para adornarlas, o bien como trofeos de una tierra conquistada. Arsubanipal, rey asirio, trasladó dos a Nínive, los emperadores romanos movieron varios a Roma y Constantinopla. En la época moderna, esta movilización continuó, como el de Luxor, regalado por el virrey Mehemet Alí al rey Luis Felipe de Francia. Es por esto que a pesar de que los obeliscos estaban diseminados por todo el territorio egipcio, y a que no había ningún templo de una capital que no tuviera uno, hoy en día, de los 27 antiguos obeliscos egipcios que se encuentran erguidos, solo quedan 6 en Egipto: el de Heliópolis, los tres de Karnak, el de Luxor y el de El Cairo.

El resto se encuentran esparcidos en cada continente.Los obeliscos continúan siendo elementos arquitectónicos que adornan plazas y parques en cada rincón del mundo. Muy pocos conocen el significado y el esfuerzo requerido para su construcción, sin embargo siguen evocando una sensación de estabilidad, permanencia y majestuosidad como lo fue para el antiguo pueblo del río Nilo.

Fuente