Quería saber (disco)

Quería saber
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 de Silvio Rodríguez
Publicación 7 de junio de 2024
Duración 40:33 minutos
Discográfica Estudios Ojalá

Quería saber Es un disco del cantante y compositor cubano Silvio Rodríguez. Fue publicado en junio de 2024, aunque desde unas semanas antes se dieron a conocer dos de las obras contenidas en el disco. Contiene canciones compuestas entre 2015 y 2020, excepto una, que son dos poemas de Rubén Martínez Villena, escritos en 1923 y que Silvio musicalizó en la década de 1970. Es un disco de estudio y fue el número 21 en la discografía de este artista.

Proceso de creación

Este disco reunió un grupo de canciones, que fueron compuestas por Silvio Rodríguez, fundamentalmente entre los años 2015 y 2020. Las había interpretado en sus conciertos gratuitos por los barrios de La Habana y que marcaron una etapa importante de su carrera, visitando diferentes zonas de la capital cubana y siempre, fuera de teatros, estadios y salas, sino montando un escenario en un lugar de un barrio y ofreciendo su arte a todo el que llegara. Estos Conciertos en el barrio se hicieron muy populares y tuvieron una gran afluencia de público.

Estas canciones escogidas, aunque eran conocidas por el público que asistía a dichos conciertos gratuitos y masivos, e incluso, pudieran haberse divulgado por grabaciones tomadas generalmente en los celulares por los espectadores, excepto una, las demás no estaban grabadas en ninguno de los discos de estudio.

El propio Silvio ha declarado que, en el proceso de creación, se le hace difícil ponerle nombre a un disco. En este caso, primero iba a ser “Canciones del siglo XXI (menos una)”. Después pensó en “Después”. Por último, se decidió por “Quería saber”, que es el nombre de una de las canciones incluidas. Y en las Notas que acompañaron al disco en su publicación, Silvio reconoció que cuando ya estaba conformado, pensó incluso que debería llamarse “Quiero saber”, “…porque eso es lo que me mueve”.

Sobre la única canción que no es del Siglo XXI y ya había una grabación de estudio, se trata de la que aparece como última en el disco. Se refiere a “Tonada para dos poemas de Rubén Martínez Villena”. Es una canción que ya era conocida, que él compuso la música a principios de la década de 1970, cuando Roberto Fernández Retamar le pidió que hiciera un disco con poemas de José Martí y Silvio le respondió que no se atrevía, por la calidad de los que habían salido con la autoría de Pablo Milanés, Sara González y Amaury Pérez. Entonces, Retamar le sugirió que lo hiciera con poemas de Rubén Martínez Villena, poeta y revolucionario de la década de 1930, que ambos admiraban. Finalmente, compuso la música para algunos de sus versos, pero lo único que decidió mostrar fue su acercamiento a esas dos intensas cuartetas, que Silvio valora como “alejandrinas” y “tan vigentes”. En aquellos años, grabó una versión con Emiliano Salvador, Eduardo Ramos y Leoginaldo Pimentel, integrantes, como él, del famoso Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC.

Y en las Notas del presente disco, Silvio valoró la nueva versión realizada de esta canción:

"Creo que esta nueva versión también vale la pena, por los excelentes músicos que me acompañan. Las demás canciones, las actuales, las canté en muchos conciertos de barrio. Y creo que son como este joven y maltrecho siglo, al que espero que un buen día le crezcan las alas."

Producción

Para este disco, fueron tomadas canciones grabadas durante cinco años, entre 2019 y 2024 en los Estudios Ojalá, situados en La Habana, Cuba.

  • Dirección musical y producción: Silvio Rodríguez
  • Grabación y mezcla: Olimpia Calderón Arias y Merlín Lorenzo
  • Grabación: Jerzy Belc (Danzón para la espera) y Juan Carlos Delgado (Ángel ciego)
  • Masterización: Orestes Águila
  • Asistente de producción: Juan Mario Chávez
  • Auxiliar: Orlando Valdés
  • Foto: Daniel Mordzinski
  • Diseño: Arístides Torres

El disco tiene una duración total de 40:33 minutos.

Carátula

La carátula del disco tiene varios aspectos que han llamado la atención de los seguidores y de los especialistas:

Primero, la carátula contiene una única imagen de un cerebro rojo que aparece limitado por alambres de púa. Se han publicado artículos con diferentes interpretaciones, pero varias han coincidido en el contenido de algunas canciones, que critican el dogmatismo y las normas absurdas, así como las propias declaraciones del artista sobre estos temas en canciones incluidas aquí.

Segundo: es la única portada de sus discos en la que el nombre está escrito de su puño y letra. Se ha interpretado como un símbolo de reafirmar sus ideas en lo que transmite en estas canciones.[1]

Lanzamiento

Por los datos publicados, el disco estuvo prácticamente listo desde el 29 de febrero de 2024, ya que las Notas que redactó Silvio sobre “Quería saber” y que se publicaron en su sitio web Zurrón del Aprendiz, tienen esa fecha, después de haber firmado dichas notas.

Como ocurre con frecuencia en los procesos de lanzamiento de los discos, antes que salga la versión completa, se divulgan algunos sencillos de los mismos. En este caso, dos semanas antes de la publicación, se emitió un sencillo con una de las canciones. Fue el 24 de mayo de 2024 y contenía la canción «Quería saber», que daba título al disco. Una semana más tarde, el 31 de mayo, se publicó otro sencillo, con la canción “América”.

Y finalmente, el 7 de junio de 2024, el disco completo se presentó en las principales plataformas digitales de música.

Canciones

El disco contiene 11 canciones, 10 de ellas creadas entre 2015 y 2020: América (julio 2015) Viene la cosa (julio 2016) De pronto la tatagua (2015) Para no botar el sofá (canción editorial) (agosto 2016) Danzón para la espera (julio 2015) La cuota diaria (2018) Ciudad (junio 2019) Nuestro después (julio 2019) Quería saber (agosto 2015) Ángel ciego (2020) Tonada para dos poemas de Rubén Martínez Villena (texto de Rubén Martínez Villena, 1923)

Dedicatorias

En tres de las canciones, Silvio las publicó en su sitio web con dedicatorias específicas:

  • El cantautor cubano le dedicó una canción a Fernando Núñez de Villavicencio, un reconocido médico cubano, fallecido en 2011. Se trató de la titulada "De pronto la tatagua". La canción fue compuesta en 2015, y cuando salió el disco, en la parte correspondiente a esta obra en el sitio web del compositor, Silvio fijó una nota: "A Fernando Núñez de Villavicencio, en memoria". Esta dedicatoria se interpretó como el homenaje a quien aplicó la innovación de utilizar las canciones de la Nueva Trova en sus sesiones de psicoterapia.[2]
  • Por otra parte, la canción “Ciudad” se la dedicó a Eusebio Leal, quien dejó una obra emblemática como Historiador de La Habana.[3]
  • Y en el caso de la composición “Nuestro después”, la dedicó a su nieto Diego.[4]

Contenidos

Las canciones tratan temas diversos, pero como han valorado diferentes especialistas y críticos, Silvio mantiene su espíritu de no mantenerse quieto y transmitir las ideas que le han hecho famoso mundialmente a través de sus composiciones. Incluso, en el sitio web donde publicó las Notas sobre el disco y las letras de cada una de las 11 composiciones, en una de ellas, puso una nota antes de comenzar la letra: “La ciudad se derrumba y yo cantando”, que recuerda una de sus más icónicas obras: “Te doy una canción”. La que da título al disco, hay análisis publicados de medios internacionales que la definen como “una oda a la inquietud intelectual”. Por otro lado, contiene versos que, a los admiradores que conocen su obra desde hace décadas, les ha recordado cuando siendo joven, se decidió a embarcarse en una travesía en un buque mercante cubano y durante la cual, compuso canciones importantes en su repertorio. Ahora, en “Quería saber”, señala en dos momentos:

“Quería saber

y le di un beso a mi comarca

y me subí a una vieja barca

de viajero…

Quería saber si tras la línea que está lejos, donde se despierta el sol, sería grumete, marinero, timonel o pescador. Quería saber, aunque no siempre comprendiera todo lo que yo quería saber”.[5]

En la canción “La cuota diaria”, hace un análisis sobre momentos que los expertos evaluaron que pudieron pasarle en su vida: “Los impunes me echaron la jauría y entre nuevos colmillos me abro paso. Pero soy de mi día con mi pecho y mis brazos y mi sangre corriente todavía. Mi Parnaso…

El dolor no me saca de la cueva donde canta mi ejército de sol. Yo no tengo cadenas –es decir, sólo apenas el amor–…

Con mi cuota habitual de humillaciones, con mi barro, con mis alumbramientos cargaré mis prisiones, pagaré mis descuentos mientras floten susurros y canciones en el viento”.[6] En “Nuestro después”, se pone en el lugar de padre y abuelo. Se la dedicó a su nieto, pero en la canción no solo habla de los nietos, sino también de los hijos y la grabación se hizo solo con una guitarra de acompañamiento y a dos voces, donde la segunda voz la hizo, precisamente, su hija, Malva Rodríguez: “Cuando se van los hijos, los nietos, el futuro, nos quedan acertijos, nos mira el lado oscuro… Y la verdad se vuelve un estirón, la verdad escondida donde luchan cabeza y corazón, cada cual por su vida. Qué memoria tendrá nuestro después, qué abandonos sabrá nuestro después, y cuán fuerte será nuestro después en su suerte.[7],[8] Y cuando el oyente ya ha escuchado varias canciones del disco, la canción número cuatro entre las 11 que contiene, en el título se basa en una frase “Botar el sofá”, que en Cuba se emplea cuando alguien terminó o eliminó todo, incluso lo que podía valer. Pero, le da un matiz de no cometer ese error y la titula “Para no botar el sofá”. Además, en el propio título la define como “canción editorial”. En una entrevista a la agencia EFE, Silvio declaró:

"Me refiero a cosas que nos traban, que nos entorpecen, que en vez de liberarnos nos atan, nos complican. Algunas fueron culturas heredadas, como el machismo y la homofobia. Otras han sido sacralizaciones absurdas de un sistema de pensamiento que comenzó un alemán cuya divisa, según él mismo, era dudar de todo".

En esta canción, que explica algunos de sus principios en la vida, contra los dogmas y los esquemas, y contra aquellos que no salen de esas normas y los cubanos los llaman “cuadrados”, refiere:

“Qué feos se ven los cuadrados

queriendo imponer su patrón, en nombre de lo inmaculado y de una “sagrada” razón… No quiero el abrazo con horma ni el beso como obligación; no quiero que vicios y dogmas dispongan en mi corazón.[9][10]

Repercusión

El disco ha tenido muchas opiniones favorables. La mayoría de sus seguidores ha coincidido en que siendo este el disco número 21 y haberlo completado con 77 años de edad, se apreció que Silvio mantenía el espíritu que lo hizo una referencia cultural, sobre todo en Hispanoamérica. Las canciones han sido valoradas tanto por su contenido como por su música, donde la guitarra sigue siendo un referente en su obra, aunque lo acompañe un grupo musical. Y parte de ese respaldo se ha visto en la masividad de las giras internacionales, que el artista ha realizado después del lanzamiento del disco, sobre todo en 2025 y 2026, donde ha incluido obras del mismo.

Referencias