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Retinopatía de la prematuridad

Retinopatía de la prematuridad o fibroplasia retrolental
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Retinopatía de la prematuridad o fibroplasia retrolental. Es una enfermedad que se observa una semana después del nacimiento, en niños prematuros o bajo peso que han recibido altas concentraciones de oxígeno.

Cuadro clínico

Los primeros signos son la dilatación de las venas retinianas y la aparición de manchas nebulosas blancas en la periferia de la retina, por la formación de nuevos vasos, que crecen hacia el vítreo y provocan hemorragias frecuentes, con formación de tejidos fibrosos, los cuales continúan desarrollándose y se produce una masa continua por detrás del cristalino.

Esta actividad puede cesar de manera espontánea en cualquier fase, pero en muchos casos progresa hasta desprender la Retina y, por tanto, se pierde la visión.
El padecimiento suele ser bilateral.

Detección

Debe sospecharse una fibroplasia retrolental en:

- Niños prematuros.
- Niños bajo peso que hayan recibido oxigenoterapia en altas concentraciones y transfusiones, y en aquellos que hayan sufrido un distrés respiratorio.
- Niños normopeso que hayan recibido oxigenoterapia (esto es raro, pero puede aparecer) .

Estos pacientes deben ser examinados en Oftalmología: se les realizará oftalmoscopia indirecta con midriasis máxima en ambos ojos, para buscar signos e indicarles un tratamiento adecuado antes de que ocurran complicaciones.

Tratamiento

- Fotocoagulación con láser y crioterapia.
- Obstrucciones vasculares.
- Obstrucción de la arteria central de la retina y sus ramas.

La obstrucción puede afectar directamente la arteria central, así como toda la retina, o una de sus ramas; los efectos se localizan en la zona irrigada por ella.

Síntomas

El síntoma principal es la pérdida brusca de la agudeza visual, lo que ocurre sin dolor alguno y en contados segundos.
Puede existir el antecedente de episodios anteriores de Amaurosis fugaz.

Signos

- Palidez intensa de la retina, que se torna casi blanca, y aparición de una mancha rojo cereza en la mácula.
- Adelgazamiento de las arteriolas de la retina y segmentación de la columna sanguínea; en ocasiones, puede evidenciarse la presencia de un émbolo arteriolar en la retina.

Diagnóstico diferencial

- Oclusión aguda de la arteria oftálmica.
- Neuropatía óptica isquémica arterítica.
- Inyección intraocular inadvertida de gentamicina.

En todas estas afecciones se produce una palidez marcada de la retina.

Causas

- Hipertensión arterial.
- Émbolo (especialmente carotídeo o cardiaco).
- Trombosis.
- Enfermedades del Colágeno (lupus eritematoso sistémico, poliarteritis nudosa, etc.).
- Trastornos de Hipercoagulación (anticonceptivos orales, policitemia vera).

Tratamiento

- Se aplicará una vez realizado el diagnóstico y antes de las 24 h.
- Medir la tensión arterial y regularla, si está elevada.
- Se recomienda, de inmediato, masaje ocular digital.
- Paracentesis de cámara anterior.
- Acetazolamida de 500 mg.
- Timolol al 0,5 %, 1 gota 2 veces al día, para disminuir la tensión ocular.
- Considerar la hospitalización del paciente para realizar tratamiento con carbógeno (95 % de oxígeno y 5 % de dióxido de carbono), durante 10 min cada 2h, sin interrupción, por 48 h.

Se debe vigilar la presión arterial, el pulso y el estado mental del paciente.
Si la obstrucción de la arteria central de la retina no se resuelve entre 24 y 48 h, las células nerviosas degeneran y mueren.

Fuentes

  • Libro Manual de Oftalmología Clínica
  • Colectivo de Autores Cubanos