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Tirion Vadín (World of Warcraft)

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Tirion Fordrin
Información sobre la plantilla
Personaje de Ficción
Tirion.jpg
CreadorBlizzard Entertainment
Ocupación-Gran Señor de la Mano de Plata
-Comandante Supremo de la Cruzada Argenta
-Señor de Mardenholde Keep
Otras obras en las que aparece:
- World of Warcraft
- World of Warcraft: The Burning Crusade
- World of Warcraft: Wrath of the Lich King
- World of Warcraft: Cataclysm
Título-Alto Señor
- Supremo Comandante de la Cruzada Argenta
-The Ashbringer
RazaHumano
ClasePaladín, Caballero, Guerrero
AfiliaciónCruzada Argenta
- Veredicto Cinéreo (actualmente)
- Caballeros de la Mano de Plata
- Alianza de Lordaeron (anteriormente)
AllegadosTaelan Fordring (hijo)
- Karandra (esposa)
CompañeroEitrigg

Tirion Fordrin (lore o historia original) o Tirion Vadín (WoW). Es un personaje de ficción del Mundo de Warcraft (World of Warcraft) creado por la compañía de videojuegos Blizzard Entertainment. Fue uno de los cinco primeros Caballeros de la Mano de Plata elegidos por el Arzobispo Alonsus Faol y uno de los héroes durante la Segunda Guerra. Más tarde se convirtió en el Señor de la fortaleza de Mardenholde Keep en Vega del Amparo antes de ser despojado de su título y obligado a exiliarse por defender a un orco llamado Eitrigg.

Tras la reciente muerte de su hijo Taelan Fordring, Tirion se propuso a sí mismo refundar la orden de la Mano de Plata. Ahora lidera la Cruzada Argenta, una organización nacida de la unión de los viejos paladines de la Mano de Plata con los soldados del Alba Argenta. Juntos se enfrentarán al Rey Exánime y al Azote.

Biografía

El incidente con Eitrigg

Como gobernador de la Alianza en Vega del Amparo, Tirion vivió una vida confortable, respetado en su trabajo y honrado por el amor de su esposa Karanda y su hijo Taelan. Gran guerrero y gobernante, Tirion fue famoso por su papel en el reino de Lordaeron. A pesar de su reconocido poder militar y su experiencia como paladín durante las invasiones orcas, la región gozaba de una valiosa paz. Tras el fin de la guerra, Tirion rezó cada noche para que ningún conflicto volviera a afectar a su hogar y sus conocidos.

Un día mientras exploraba las afueras de Mardenholde, se encontró con un viejo orco que vivía como ermitaño. Los dos inmediatamente se lanzaron a la batalla, y en la intensidad de la misma, llegaron hasta una vieja torre abandonada. Mientras combatían, una parte de la torre se desplomó sobre Tirion y lo dejó inconsciente. Días después despertó para descubrirse durmiendo en su cama, y se enteró de que había sido encontrado inconsciente vagando sobre su caballo, Mirador, por su ambicioso segundo al mando, Bartilas. Tirion se sentía tremendamente confundido, porque después de valorar todas las posibilidades, el único que había podido subirlo de nuevo al caballo, era el orco. Sin embargo, durante su sueño, Bartilas había dado la advertencia de que los orcos se preparaban para asaltar Vega del Amparo.

Una vez repuesto, Tirion regresó a la torre abandonada, donde halló nuevamente al orco. Este dijo llamarse Eitrigg y le narró una impresionante e incompresible historia, en la cual los orcos, muchos años antes de invadir Azeroth, habían vivido en una sociedad noble basada en los principios del chamanismo. Durante la guerra, Eitrigg había desertado de la Horda al comprobar cuán viciosa y destructiva se había vuelto.

Para Tirion aquello era algo que estaba más allá de su imaginación. Sintiendo gran honor en el viejo orco, le prometió guardar en secreto su existencia. De regreso a Stratholme, Tirion informó al pueblo que no existía ninguna amenaza orca, pero Bartilas, aprovechando la situación llamó al patrón de Stratholme, Salden Dathroham, que tomó la senda que llevaba a los bosques y realizó una incursión junto a un grupo de rastreadores que no tardaron en localizar a Eitrigg. Durante la captura del orco, Tirion luchó contra los hombres de Dathroham. Bartilas inmediatamente lo acusó de traición. Tirion fue llamado a Stratholme para probar su lealtad.

A pesar de los ruegos de Karandra para que olvidara su honor y dijera lo que la corte quería oír, Tirion le dijo que era su deber de paladín decir la verdad y darle así un buen ejemplo a su hijo. Tirion narró al jurado, compuesto por el Almirante Daelin Proudmoore, el archimago Antonidas, el arzobispo Alonsus Faol y el príncipe Arthas Menethil los hechos tal como sucedieron. La corte decidió que, aunque sus intenciones eran justas, había atacado a soldados de la Alianza, por lo que, para evitar su ejecución, decidieron expulsarlo de la Mano de Plata y condenarlo al exilio. Fue enviado a Lordaeron, donde Uther en persona le despojó de sus poderes como paladín y le ordenó volver a Manderholde para prepararse para el exilio. Lo peor de todo era que la corte de Stratholme, a instancias del malvado Bartilas, había decidido que Eitrigg sería condenado a muerte por crímenes de guerra.

Esa noche, Tirion decidió cumplir con la promesa hecha a Eitrigg, por lo que, ensillando a su caballo Mirador, viajó a Stratholme decidido a salvar al orco. Mientras Eitrigg subía la escalinata donde sería colgado, sus verdugos se vieron repentinamente sorprendidos por el ataque del ex-paladín. En ese momento, la ciudad se vio repentinamente atacada por una enorme ola de orcos, que crearon tal confusión, que los guardias de la Alianza no tuvieron más remedio que defenderla, lo que permitió a Tirion y a Eitrigg escapar.

Una vez a salvo en el bosque, Tirion se dio cuenta que Eitrigg se encontraba malherido y agonizante. Sin poder hacer otra cosa, invocó el poder de la Luz para sanarlo, como una última esperanza. Sorprendentemente y a pesar de que sus poderes le habían sido arrebatados, la Luz, que conoce la bondad de los verdaderos corazones nobles, respondió a su llamado y Eitrigg se salvó.

Casi de inmediato, ambos se vieron rodeados por orcos. Uno en especial, montado sobre una hermosa loba blanca, portando una esplendorosa armadura negra y plateada, se acerca a Eitrigg y le ofreció regresar a la Horda, que había vuelto a redescubrir sus tradiciones chamanísticas por medio de su nuevo Jefe de Guerra, Thrall. Eitrigg no dudó en aceptar.

Tirion permaneció en Lordaeron, observando como su hijo Taelan ingresaba como iniciado en la Mano de Plata y convirtiéndose más tarde en el Señor de Mardenholde. Su esposa le dijo a Taelan que su padre había muerto, e incluso colocó una tumba falsa en el Undercroft donde Taelan quemó el martillo de guerra de juguete que su padre le regaló y se lo ofreció como obsequio para honrar su memoria.

Exilio y regreso

Tirion ha estado viviendo desde entonces exiliado en una pequeña casona cerca de Stratholme, junto a la orilla del río Thondroril en compañía de su fiel caballo, Mirador. Durante la Tercera Guerra, luchó a menudo contra los miembros del Azote que se merodeaban cerca de su hogar.

Su mayor decepción vino cuando se enteró que su hijo Taelan, se había unido a la Cruzada Escarlata, llegando a ocupar el cargo de Alto Señor. A pesar de esto, siguió atento a él desde la distancia, e incluso ayudándolo eventualmente como cuando reunió a un grupo de aventureros para asistir a unos cruzados que se encontraban atrapados en el pequeño pueblo de Cinderhome, rodeados de miembros del Azote que trataban de reconquistar la zona. Más tarde, Tirion intentó reunir recuerdos del pasado de su hijo con la intención de convencerlo para que abandonase la Cruzada, solo para ver cómo era asesinado en el intento. La muerte de su hijo lo incitó a refundar la Mano de Plata original como el ejército del bien en el mundo.

World of Warcraft

Tirion Fordring es un humano élite de nivel 61 localizado en un pequeño cobertizo al oeste de las Tierras de la Peste del Este, cerca del túnel arácnido de Terrorweb Tunnel. Acepta ayuda tanto de la Horda como de la Alianza en la cadena de misiones que inicia lo que demuestra que sigue basando sus convicciones en base al honor y no a la raza como ya demostró en su encuentro con Eitrigg.

Burning Crusade

En World of Warcraft: The Burning Crusade, Tirion se encuentra en las Antiguas Laderas de Trabalomas, dentro de las Cavernas del Tiempo. Se encuentra en la posada de Costasur vistiendo la misma armadura que lleva actualmente y discutiendo aspectos acerca de la Ashbringer con algunos de sus compañeros de la Mano de Plata, siendo el primero en referirse a la espada con el nombre con el que ha pasado a la historia. Lamentablemente para él, la mayoría de amigos con los que está reunido se convertirán en el futuro en grandes enemigos al desligarse de la orden y crear la Cruzada Escarlata.

Wrath of the Lich King

Enclave escarlata

Tirion aparece en Neutral [55] La luz del alba , la última de la cadena de misiones de los Caballeros de la Muerte en su zona de inicio, justo cuando el jugador se una a Darion Mograine liderando el ataque de diez mil efectivos del Azote contra trescientos defensores de la Luz, en la Batalla de la Capilla Esperanza de la Luz. Tras morir un centenar de defensores, Tirion entra en escena para enfrentarse a Darion. Alexandros Mograine, padre de Darion, también aparece a través de una visión.

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Tirion luchando contra Arthas

Tras un intenso diálogo entre Darion y Tirion, y más tarde entre Darion y su padre Alexandros, aparece repentinamente el Rey Exánime lanzando un hechizo que incapacita a Tirion. Darion, que porta la Ashbringer Corrupta que una vez llevó con honor su padre, lanza la espada a Tirion y es purificada al instante. Tirion carga sobre Arthas que huye a través de un portal prometiendo terminar la lucha en algún emplazamiento que no repose bajo suelo sagrado. Es entonces cuando Tirion hace el voto de destruir a Arthas, a través de la unión del Alba Argenta con los Caballeros de la Mano de Plata de cuya fusión nacería la Cruzada Argenta. Darion adhiere a sus Caballeros de la Espada de Ébano a la causa.

Rasganorte

Tirion también aparece en el puerto de Valgarde en el Fiordo Anquilonal como un personaje de nivel 73 que inicia diversas misiones. En ese momento ostenta el título de Comandante Supremo de la Cruzada Argenta.

Sin embargo no es el único lugar donde Tirion aparece. En el Argent Vanguard de Corona de Hielo, aparece hablando con el Vigía de Ébano. A través del diálogo, se sobreentiende que el vigía es Darion Mograine que se muestra pesimista acerca de la victoria sobre el Rey Exánime, ya que este es muy poderoso cuando se encuentra lejos del área de influencia de los terrenos sagrados de la Luz. Tirion le indica que no se rebajará al nivel del Azote y que cumplirán su cometido con honor o se convertirán en el monstruo al que intentan matar.

Más tarde en el Coliseo de los Cruzados, Tirion recluta a los héroes más valerosos de la Alianza y la Horda como preparación para el asalto a la Ciudadela Corona de Hielo. Su intención es formar un pequeño ejército de élite con los mejores efectivos posibles mejor que una gran cantidad de soldados sin preparación que podría ocasionar que los caídos fueran levantados a las órdenes de Arthas y utilizados contra ellos. A este pequeño grupo de héroes se les conocerá como el Veredicto Cinéreo.

Juntos, atacan la Ciudadela de Corona de Hielo y se dirigen al Trono Helado donde se encuentra el Rey Exánime. Allí, Arthas encierra a Tirion en un bloque de hielo con la intención de derrotar a los campeones que lo acompañan y levantarlos como miembros del Azote. Sin embargo, cuando Arthas está invocando su hechizo destructor, Tirion consigue romper el hielo y destruir a Frostmourne con la Ashbringer. Las almas de los allí atrapados salen de la espada rúnica y se vuelven contra Arthas, dándole a Tirion y a sus campeones (que son resucitados por el espíritu del Rey Terenas Menethil) una oportunidad para derribarlo.

Cataclismo

Tirion en Cataclismo

Tras su victoria sobre el Rey Exánime, Tirion vuelve a Lordaeron para reclamar su viejo hogar, Vega del Amparo hasta ahora en manos de la Cruzada Escarlata. Por esta razón, su actual localización en la fortaleza de Mardenholde ha sustituido a su antiguo escondite de la cabaña del río de las Tierras de la Peste del Este donde ya no es posible encontrarlo.

Los nuevos reclutas de la Cruzada Argenta son recibidos personalmente por él tratándolos de manera muy amistosa y respetuosa. A pesar de todas las tragedias que ha soportado a su avanzada edad, aún posee el sentido del humor (a veces acompañado de un poco de miedo).

Fuentes