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Visita Apostólica de Benedicto XVI a Cuba

Visita Apostólica de Benedicto XVI a Cuba
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Santo-Padre-El-Cobre-2012.jpg
Benedicto XVI durante su visita el Santuario de El Cobre, en Santiago de Cuba.
Fecha:26 al 28 de marzo de 2012
País:Bandera de Cuba Cuba
Papa:Su Santidad Benedicto XVI
Anfitrión:Raúl Castro Ruz
Misa(s):
Primera Misa:26 de marzo
Plaza Antonio Maceo, Santiago de Cuba
Segunda Misa:28 de marzo
Plaza de la Revolución, La Habana
Visita Apostólica de Benedicto XVI a Cuba. Visita realizada entre el 26[1] y el 28 de marzo de 2012 como parte de la segundo viaje apostólico a América Latina desde la coronación de Benedicto XVI. Durante su visita realizó dos Santas Misas, una en Santiago de Cuba y otra en La Habana, también visitó el Santuario de Nuestra Señora de la Virgen de la Caridad del Cobre[2].

Durante su estancia en Cuba el Papa recibió al líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro[3].

Anuncio del viaje

En noviembre de 2011, varios medios de comunicación internacional resaltaron el anuncio del Vaticano sobre la posibilidad de un viaje del Sumo Pontifice de la Iglesia Católica a Cuba. Federico Lombardi, vocero de la Santa Sede declaró en ese momento que el Papa Benedicto XVI estaba estudiando con detenimiento la posibilidad de emprender un viaje hacia México y Cuba como posibilidad primero de fortalecer los vínculos con las comunidades católicas de dichos países además de servir como oportunidad de conmemorar los 400 años del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, que se conmemoran en 2012[4]. Durante la conferencia de prensa, Lombardi señaló el creciente interes del Papa de comprobar el estado actual de las relaciones entre Cuba y la Santa Sede, sobre todo de patentizar su apego por los avances de la comunidad católica en la Isla, hecho que el Papa habia destacado durante agosto de 2011 en ocasión en que saludó la primera peregrinación de católicos cubanos a Roma.

Saludo (...) a los fieles llegados de Cuba, acompañados por el cardenal Jaime Ortega Alamino, quien encabeza la primera peregrinación de cubanos a los sepulcros de los apóstoles y renuevo mi cercanía y afecto a todos los hijos de ese amado país
Federico Lombardi, vocero del Vaticano 10 de noviembre de 2011[5]

Un día después, en la primera postura oficial del gobierno cubano, el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ricardo Alarcón de Quesada expresó que la posible visita de Benedicto a Cuba causa a la Isla una “gran alegría” y es un “honor”.

Esperamos recibirlo para brindarle la hospitalidad y el cariño que los cubanos sienten por él (...) El Papa le ha dado prioridad a Cuba. México era como una deuda, pero Cuba es una prioridad
Ricardo Alarcón 11 de noviembre de 2011[6]

Confirmación del viaje

El domingo 12 de diciembre durante una misa en la Basílica de San Pedro, Benedicto XVI anunció de manera oficial su decisión de realizar una visita pastoral y oficial a México y Cuba en antes del inicio de la Semana Santa[7]. El 18 de diciembre de ese mismo año, una semana después del anuncio del Papa, el presidente cubano Raúl Castro recibía en el Palacio de la Revolución de La Habana, al doctor Alberto Gasbarri, responsable de la organización de los viajes pontificios internacionales[8].

El presidente cubano, Raúl Castro, durante su reunión con el representante del Papa, el doctor Alberto Gasbarri

Una vez culminadas todas las coordinaciones entre el gobierno cubano y la Santa Sede, el 3 de enero de 2012 los medios de información de Cuba y el mundo publicaron la nota de prensa sobre la visita del Papa Benedicto XVI.

Una vez realizadas las coordinaciones entre los organizadores de los viajes papales, las autoridades cubanas y la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, se ha aprobado que la visita del Sumo Pontífice a nuestro país, tendrá lugar del 26 al 28 de marzo de 2012.

El Papa será recibido en Santiago de Cuba, procedente de México, donde presidirá la celebración de una misa en la Plaza de la Revolución "Antonio Maceo" y visitará el Santuario Nacional de la Virgen de la Caridad del Cobre.

Luego se trasladará a La Habana, donde sostendrá un encuentro oficial con el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, se reunirá con los obispos católicos cubanos, y presidirá la Santa Misa en la Plaza de la Revolución, antes de regresar a Roma
Nota oficial publicada en el Diario Granma el 3 de enero de 2012[9][10]

Criterios sobre el viaje

Posición del Gobierno cubano sobre el viaje

Días antes del anuncio oficial de la fecha del viaje de Benedicto XVI, el presidente Raúl Castro Ruz, durante el discurso de clausura del 8vo Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 23 de diciembre del 2011 expresó en relación a la visita de Benedicto XVI a Cuba.

(...)Antes de Semana Santa recibiremos la visita apostólica de Su Santidad, el Papa Benedicto XVI, Jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano y Sumo Pontífice de la Iglesia Católica. Nuestro pueblo y gobierno tendremos el honor de acoger a Su Santidad con afecto y respeto. Los cubanos no olvidamos los sentimientos de amistad y respeto que dejó en 1998 la presencia en nuestra tierra del Papa Juan Pablo II.
Raúl Castro Ruz, 23 de diciembre de 2011[11]

Posición de la Iglesia Católica cubana

Esta visita cumple un deseo que por largo tiempo ha estado vivo en el corazón de los católicos y de muchos cubanos que se identifican o se sienten parte de la Iglesia Católica. Este ha sido, también, un deseo del Papa quien, a pesar de los límites que le impone la edad y su gran responsabilidad en la Iglesia y en el mundo, ha querido venir a acompañar y a celebrar con los cubanos el IV Centenario del hallazgo y la presencia de la bendita imagen de la Virgen de la Caridad en nuestra patria.

El Santo Padre nos visitará en su condición de Pastor Universal de la Iglesia Católica, sucesor del apóstol San Pedro a quien Jesucristo encomendó la misión de confirmar en la fe a sus hermanos y ser signo de la unidad de la Iglesia en el mundo. Desde Roma los Papas han presidido a la Iglesia hace veinte siglos, en la Verdad del Evangelio y en el Amor Cristiano. Benedicto XVI es el Papa 265, a partir del apóstol San Pedro, quien fue el primero, hasta nuestros días.

El Papa viene a nuestro país como Peregrino de la Caridad. Como sabemos Caridad es el nombre que los cubanos damos a la Virgen María, la madre de Jesucristo, y con este nombre ha acompañado, protegido y aliviado a nuestro pueblo en todos los momentos de nuestra historia desde hace 400 años. Caridad quiere decir, también, amor cristiano, como el que nos mostró y mandó Jesús al decirnos "ámense unos a otros como yo los he amado". (Jn 15, 12)

Relevancia particular tiene la visita del Papa a Cuba dentro del Año Jubilar Mariano, después de la preparación que durante tres años se ha tenido en las comunidades y con el inolvidable y gozoso recuerdo del recorrido de la imagen de la Virgen Mambisa a lo largo y ancho de nuestro país.

Con estos sentimientos y aspiraciones, los Obispos de Cuba queremos invitar a todo el pueblo a recibir al Santo Padre Benedicto XVI con el cariño y el entusiasmo de quien viene en nombre del Señor.

El Año Jubilar 2012 está dedicado a agradecer a Dios el regalo que nos ha hecho de la Virgen de la Caridad, a poner en práctica, con mayor esmero y generosidad, el amor cristiano, a peregrinar hasta su Santuario del Cobre y tendremos, además, la oportunidad de meditar sobre las enseñanzas que el Santo Padre nos deje y de afianzar así las raíces cristianas de nuestra nación.

Actividades realizadas

26 de marzo

Raúl Castro y Benedicto XVI en el Aeropuerto Internacional Antonio Maceo.
Benedicto XVI durante el recibimiento popular en las calles de Santiago de Cuba.

Procedente de México, el avión de Alitalia donde venía el Papa Benedicto XVI y la delegación que lo acompaño en su viaje a Cuba, tocó tierra a las 2:25 pm en el Aeropuerto Internacional Antonio Maceo de la ciudad de Santiago de Cuba, donde lo esperaba el presidente cubano Raúl Castro, quien recibió a su Santidad al pie de la escalerilla del avión junto a unos niños quienes entregaron flores al Sumo Pontífice. Luego los dos líderes avanzaron juntos hasta el podio preparado sobre la pista de aeropuerto para que pronunciasen sus discursos.

Al darle la bienvenida al Papa Benedicto XVI en Cuba, el presidente cubano Raúl Castro expresó:
Cuba lo recibe con afecto y respeto y se siente honrada con su presencia. Encontrará aquí a un pueblo solidario e instruido que se ha propuesto alcanzar toda la justicia y ha hecho grandes sacrificios. (...) La Nación ha seguido, invariablemente, cambiando todo lo que deba ser cambiado, conforme a las más altas aspiraciones del pueblo cubano y con la libre participación de este en las decisiones trascendentales de nuestra sociedad, incluidas las económicas y sociales que en casi todo el mundo son patrimonio de estrechas élites políticas y financieras. (...) Sin razón, a Cuba se le calumnia, pero nosotros confiamos en que la verdad, de la que jamás nos apartamos, siempre se abre paso. (...) En nombre de la Nación, le doy la más calurosa bienvenida.[14]
Por su parte el Sumo Pontífice expresó:
Me complace vivamente unirme a vuestra alegría con motivo de la celebración del cuatrocientos aniversario del hallazgo de la bendita imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre. Su entrañable figura ha estado desde el principio muy presente tanto en la vida personal de los cubanos como en los grandes acontecimientos del País, de modo muy particular durante su independencia, siendo venerada por todos como verdadera madre del pueblo cubano. La devoción a “la Virgen Mambisa” ha sostenido la fe y ha alentado la defensa y promoción de cuanto dignifica la condición humana y sus derechos fundamentales; y continúa haciéndolo aún hoy con más fuerza, dando así testimonio visible de la fecundidad de la predicación del evangelio en estas tierras, y de las profundas raíces cristianas que conforman la identidad más honda del alma cubana. Siguiendo la estela de tantos peregrinos a lo largo de estos siglos, también yo deseo ir a El Cobre a postrarme a los pies de la Madre de Dios, para agradecerle sus desvelos por todos sus hijos cubanos y pedirle su intercesión para que guíe los destinos de esta amada Nación por los caminos de la justicia, la paz, la libertad y la reconciliación.
Vengo a Cuba como peregrino de la caridad, para confirmar a mis hermanos en la fe y alentarles en la esperanza, que nace de la presencia del amor de Dios en nuestras vidas. Llevo en mi corazón las justas aspiraciones y legítimos deseos de todos los cubanos, dondequiera que se encuentren, sus sufrimientos y alegrías, sus preocupaciones y anhelos más nobles, y de modo especial de los jóvenes y los ancianos, de los adolescentes y los niños, de los enfermos y los trabajadores, de los presos y sus familiares, así como de los pobres y necesitados.[15]

Tras el recibimiento en el aeropuerto de Santiago de Cuba Su Santidad Benedicto XVI recorrió las calles de la ciudad[16], donde una representación del pueblo le dio la bienvenida y lo recibió con el respeto y el cariño que caracteriza a los habitantes de este territorio. Desde el aeropuerto Antonio Maceo, a 11 kilómetros de la ciudad, la población mostró alegría y respeto, hasta llegar al Arzobispado, lugar donde descansó hasta el inicio de la misa que celebró en horas de la tarde de ese día en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo.

Santa Misa en Santiago de Cuba

Santa Misa de Benedicto XVI en Santiago de Cuba.

Sobre la cinco y media de la tarde[17] el Sumo Pontífice llegó Plaza de la Revolución Antonio Maceo para celebrar su primera Santa Misa en Cuba. En medio de una plaza atestada de feligreses (unos 250 mil feligreses[18] según datos conservadores), cientos de miles de personas pudieron a saludar a Su Santidad Benedicto XVI, quien se abrió paso a bordo del papamóvil poco antes de dar inicio a la Santa Misa. Benedicto, amigo, se escuchó gritar entre la multitud, muchos de los presentes lo esperaban desde primeras horas de la mañana.

Una gran valla con el mensaje la Caridad nos une acompañaba a los reunidos, todos prestos a celebrar los 400 años de la Virgen de la Caridad del Cobre. El Arzobispo de Santiago de Cuba, Dionisio Guillermo García Ibáñez, quien dio la bienvenida a su Santidad Benedicto XVI, expresó:
Dondequiera que estemos, llevamos con orgullo el nombre de cubanos.
Recelamos de toda injerencia foránea en nuestros asuntos y nos sentimos comprometidos en lograr, con esperanza y decisión, una República próspera, incluyente, participativa, con todos y para el bien de todos.[17]

Obispos del Vaticano estuvieron presentes en la misa, junto a personalides políticas de la Isla encabezadas por el Presidente Raúl Castro. A la misa, también asisten los 17 obispos cubanos, encabezados por el cardenal de La Habana, Jaime Ortega, y numerosos prelados latinoamericanos.

Doy gracias a Dios que me ha permitido venir hasta ustedes y realizar este tan deseado viaje[17], fueron las palabras del Papa Benedicto XVI al iniciar su intervención en la Santa Misa, cerca de las 6:45 pm (hora local). Su Santidad Benedicto XVI recordó que esta Santa Misa se insertaba
en el contexto del Año Jubilar mariano, convocado para honrar y venerar a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, en el 400 aniversario del hallazgo y presencia de su venerada imagen en estas tierras benditas[17].

El Papa habló del misterio de la encarnación, en el que Dios se hace cercano a nosotros, nos muestra la dignidad incomparable de la vida humana, y dijo a los congregados en la Plaza santiaguera que Cuba tiene necesidad del testimonio de su fidelidad, de su unidad, de su capacidad para acoger la vida humana, especial la más indefensa y necesitada[17]. Durante la celebración eucarística Benedicto XVI le ofreció a la Virgen mambisa una Rosa de Oro.

27 de marzo

Santuario de El Cobre

El Sumo Pontífice durante su estancia en el Santuario de El Cobre.

Justo a las nueve y treinta de la mañana (hora local) del martes 27[2], acompañado por el Séquito Papal y el obispado cubano, el Santo Padre Benedicto XVI arribó a la Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, ubicado en el pequeño poblado del Cobre, en la oriental provincia de Santiago de Cuba. El auto en el que viaja su Santidad entró lentamente al atrio del Santuario, mientras la banda de tambores metálicos Steel Band interpretaba el Ave María de Shubert y la pieza Virgen Mambisa, dedicada a la Virgen de la Caridad.

Tras una eucaristía privada, el Sumo Pontífice subió como Peregrino de la Caridad al Santuario de la Virgen Mambisa, donde fue recibido por monseñor Dionisio Guillermo García Ibáñez, arzobispo de esta ciudad y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, y monseñor Jorge Palma, capellán del recinto. El Santo Padre llegó como humilde peregrino a la Basílica Menor para rezar a los pies de la Virgen de la Caridad, Reina y Patrona de Cuba, encender un cirio y lucrarse de las indulgencias del Año Jubilar, que se celebra con motivo del 400 aniversario del hallazgo en la Bahía de Nipe de la bendita imagen de la Virgen, y de su presencia en Cuba como un regalo de Dios.

Al dirigirse a los hombres y mujeres concentrados frente a la Basílica, Su Santidad dijo que la presencia de la Virgen Patrona es un regalo del cielo para los cubanos, quienes encomendados a ella construirán el futuro por caminos de renovación y esperanza, por el mayor bien para todos. Instó Benedicto XVI a seguir trabajando por la justicia, a ser perseverantes en medio de las más duras pruebas y a impedir que alguien les quite la alegría interior, tan característica del alma cubana. El Papa también recordó a los descendientes de esos hijos de Africa y a los haitianos, que aún sufren las consecuencias del terremoto de 2010.

Al finalizar sus palabras y recibir las muestras de admiración y respeto de los presentes, el Papa partió hacia el Aeropuerto Internacional Antonio Maceo para viajar hacia La Habana, donde realizaría una Santa Misa en la Plaza de la Revolución de esa ciudad.

La Habana

A las 12:02 pm[19] (hora local), tocó la pista del Aeropuerto Internacional José Martí el avión de Alitalia que trajo a su Santidad Benedicto XVI a La Habana, procedente de Santiago de Cuba. El Cardenal Jaime Ortega y Alamino estuvo al pie de la escalerilla del avión. Un grupo de niñas y niños vestidos con trajes nacionales le dieron la bienvenida y le obsequiaron flores.

Miembros del clero cubano, como Monseñor Ramón Suárez Porcari canciller de la Arquidiócesis de San Cristobal de La Habana y Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, participaron en el recibimiento al igual que autoridades gubernamentales, entre ellas Caridad Diego, encargada de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. A las 12:16 pm, un auto de protocolo llevó a su Santidad hacia la Nunciatura Apostólica.

Recibimiento por Raúl Castro
El General de Ejército Raúl Castro, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, obsequia la réplica de la Caridad del Cobre, tallada en madera de guayacán negro, a Su Santidad Benedicto XVI, en el Palacio de la Revolución, en La Habana, el 27 de marzo de 2012.

El Sumo Pontífice arribó a la Plaza de la Revolución “José Martí”, a las 5:22 pm hora local[20], como marcaba la agenda en el segundo día de estancia de su Santidad en Cuba. En dicho lugar fue recibido por Raúl Castro, Presidente de Cuba. Poco después, ambos se dirigieron hacia el Palacio de la Revolución, donde saludaron las delegaciones de ambos países, entre los flashes de las cámaras de la prensa acreditada.

Los dignatarios, reunidos en el Salón “Sol de Nuestra América”, del Palacio de la Revolución, abordaron temas concernientes en las agendas del gobierno de la Isla y la Santa Sede. Mientras Raúl conversaba con el Papa, José Ramón Machado Ventura, Primer Vicepresidente cubano, se reunía en otro salón con el Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, y otros miembros de la delegación vaticana, entre ellos el monseñor Dominique Mamberti, Canciller de la Santa Sede.

Al concluir la reunión oficial, que tardó 52 minutos[20], ambos mandatarios intercambiaron regalos -el Presidente le obsequió una hermosa imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, tallada en madera guayacán negro; el Sumo Pontífice trajo a La Habana un facsímil de un volumen muy antiguo de la Biblioteca Vaticana, la traducción latina de la Geografía, de Ptolomeo. Luego, se dirigieron a la escalinata del Palacio de la Revolución, donde dirigieron un saludo con el que cerró el encuentro.

Al concluir el encuentro de Raúl y Benedicto XVI, en la Sala de Prensa, el Salón 1930 del Hotel Nacional de Cuba, se anunciaba la presentación del Monseñor Federico Lombarti, vocero del Vaticano:
El Presidente cubano Raúl Castro recibió al Papa Benedicto XVI en el Palacio de la Revolución, en La Habana, donde sostuvieron un encuentro que se prolongó por una hora, aproximadamente, e intercambiaron regalos, en un ambiente notablemente distendido.[20]

En la tarde-noche, Su Santidad se reunió con autoridades religiosas en la Nunciatura Apostólica de La Habana, par celebrar una cena privada[20].

28 de marzo

Santa Misa de La Habana

La Plaza de la Revolución durante la Santa Misa.
El Papa Benedicto XVI durante la Misa con la Virgen de la Caridad del Cobre a su lado.

Sobre las 8:39 am[21] llegó el Papa a la Plaza de la Revolución de La Habana para auspiciar su segunda Santa Misa en Cuba. El Santo Padre fue recibido por cientos de miles de cubanos, los cuales habían llegado al lugar desde horas de la madrugada para ofrecerle al Sumo Pontífice un caluroso recibimiento.

Cuando llegó Su Santidad, ya estaba allí el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, y otros dirigentes del Partido Comunista de Cuba, así como del Gobierno, junto a las autoridades esclesiásticas.

Creyentes y no creyentes habían partido desde la Catedral de La Habana al amanecer de este miércoles en procesión con la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre[21] hacia la Plaza de la Revolución. Sobre un auto, la imagen iluminada de la Virgen Mambisa fue saludada con aplausos por las calles de La Habana, donde al centenar de fieles que partió desde la Catedral se les fueron agregando los de otras parroquias, en una procesión que debía recorrer seis kilómetros, la más larga en décadas en Cuba.

A las 9:00 am comenzó la Santa Misa. En las palabras inaugurales, el Cardenal Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana, agradeció en nombre de los católicos y de todo el pueblo de Cuba, que Benedicto XVI haya incluido a la Isla en este viaje a América.

Durante la Santa Misa el Papa Benedicto XVI reconoció ante ciento de miles de cubanos, creyentes y no creyentes, que:
(...) en Cuba se han dado paso para que la Iglesia lleve a cabo su misión insoslayable de expresar pública y abiertamente su fe.

El Sumo Pontífice añadió que es preciso seguir adelante[21], y legitimó que los creyentes ofrezcan una contribución a la edificación de la sociedad[21].

Benedicto XVI, al recordar al presbítero cubano Félix Varela, dijo:
educador y maestro, hijo ilustre de esta ciudad de La Habana, que ha pasado a la historia de Cuba como el primero que enseñó a pensar a su pueblo. El Padre Varela nos presenta el camino para una verdadera transformación social: formar hombres virtuosos para forjar una nación digna y libre, ya que esta transformación dependerá de la vida espiritual del hombre, pues no hay patria sin virtud.[21]
El Santo Padre también añadió que:
Cuba y el mundo necesitan cambios, pero estos se darán solo si cada uno está en condiciones de preguntarse por la verdad y se decide a tomar el camino del amor, sembrando reconciliación y fraternidad.[21]

Encuentro con Fidel Castro

Fidel Castro y Benedicto XVI en la sede de la Nunciatura Apostólica de La Habana.

Poco después de concluida la multitudinaria misa que ofició en la Plaza de la Revolución, el Papa Benedicto XVI recibió en la Nunciatura Apostólica en La Habana al líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz.

Fidel llegó a las 12 y 20 pm[3] a la sede de la Nunciatura y allí lo acogió el cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado de la Santa Sede, con quien se había encontrado anteriormente en Cuba cuando el segundo en la jerarquía vaticana visitó la isla.

Durante el encuentro con el Papa, que se extendió por media hora, Fidel le explicó al sumo pontífice que había seguido todos los acontecimientos de su viaje a Cuba a través de la televisión cubana y se interesó por detalles de la liturgia de la Iglesia Católica.

El Papa Benedicto XVI agradeció las muestras de cariño que había recibido en Cuba y le explicó sobre el sentido de sus viajes por el mundo para confirmar en la fe a los cristianos, así como el servicio de la iglesia a los pueblos.

Ambas personalidades intercambiaron animadamente sobre temas ecológicos, culturales, científicos, religiosos y sobre los graves problemas que aquejan a la humanidad. Fidel solicitó al Papa que le envíe algunos libros con los puntos de vista que él defiende.

En conferencia de prensa en La Habana, el vocero del Vaticano Federico Lombardi[3] [22], aseguró que el encuentro entre el líder de la Revolución cubana Fidel Castro y el Papa Benedicto XVI fue “muy cordial” y resaltó el buen ánimo y la jocosidad de ambos.

Despedida

Raúl en la despedida a Benedicto XVI en el Aeropuerto José Martí.

En horas de la tarde, pasada las 5:00 pm, tuvo lugar la ceremonia de despedida del Sumo Pontífice en los interiores del Aeropuerto Internacional José Martí debido al fuerte y constante aguacero que había en los alrededores del lugar[23], por lo que se retraso la salida del avión que conduciría al Santo Padre a Roma.

En la despedida de Benedicto XVI el presidente cubano Raúl Castro pronuncio:
Cuba ha tenido como su principal objetivo la dignidad plena del ser humano. Somos conscientes de que ésta no solo se construye sobre bases materiales, sino también sobre valores espirituales, como la generosidad, la solidaridad, el sentimiento de justicia, el altruismo, el respeto mutuo, la honradez y el apego a la verdad.

(...)Es este un pueblo justo que se enorgullece de las virtudes de sus cinco hijos condenados por luchar contra el flagelo del terrorismo y defender la verdad, que los acompaña en cada minuto de su inmerecido encierro y comparte los sentimientos de sus familias que sufren. Satisface a nuestro país estar entre los que más han hecho por la vida, la libertad y la dignidad humana. Compartimos la certeza de que sólo la movilización de la conciencia de los pueblos, el respeto mutuo, el diálogo y la cooperación permitirán al mundo hallar soluciones a los más graves problemas.

(...)Hemos encontrado muchas y profundas coincidencias, aunque, como es natural, no pensemos lo mismo sobre todas las cuestiones. El pueblo cubano, abnegado e instruido, ha escuchado con profunda atención cada una de las palabras que Su Santidad le ha ofrecido. Por su decisión de visitarnos, por sus afectuosos sentimientos hacia los cubanos, que siempre recordaremos, le expreso, en nombre de Cuba y en el mío propio, nuestra profunda gratitud y aprecio. [24]
Por su parte el Sumo Pontífice expresó:
Me llevo en lo más profundo de mi ser a todos y cada uno de los cubanos, que me han rodeado con su oración y afecto, brindándome una cordial hospitalidad y haciéndome partícipe de sus más hondas y justas aspiraciones.

(...)Concluyo aquí mi peregrinación, pero continuaré rezando fervientemente para que ustedes sigan adelante y Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos, donde convivan la justicia y la libertad, en un clima de serena fraternidad. El respeto y cultivo de la libertad que late en el corazón de todo hombre es imprescindible para responder adecuadamente a las exigencias fundamentales de su dignidad, y construir así una sociedad en la que cada uno se sienta protagonista indispensable del futuro de su vida, su familia y su patria.

(...)¡Hasta siempre, Cuba, tierra embellecida por la presencia materna de María! Que Dios bendiga tus destinos. Muchas gracias. [24]

Referencias