Amoníaco anhidro

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Amoniaco anhidro
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Concepto:Entre los abonos gaseosos sólo se emplea el amoniaco anhidro, que es un gas a la temperatura y presión normal.

Amoniaco anhidro. Es el amoníaco puro, sin agua. Se le añade anhidro para distinguirlo de otros productos a los que se les denomina impropiamente amoniaco. A las soluciones amoniacales, soluciones de amoniaco en agua, se les llama, comúnmente, amoniaco en vez de agua amoniacal o hidróxido amónico. Al sulfato amónico, sal amoniacal sólida y cristalina, se llama, en medios agrícolas, "amoniaco", posiblemente porque fue el primer abono amoniacal que se empleó masivamente. El amoníaco ha sido usado en la agricultura desde principios del siglo XX.

Contenido

Historia

El francés Mazé, en 1896, hizo la primera experiencia para demostrar la posibilidad de las plantas de valerse del nitrógeno amoniacal para su nutrición. Pero no tuvo aplicación práctica porque la utilización de un gas licuado bajo presión, era, en aquel momento, imposible. En 1930 las investigaciones fueron reanudadas en los Estados Unidos por LEAWITT.

Con un arado tirado por mulas y un pequeño depósito de amoníaco comenzó, en 1930, una nueva era en el modo de alimentar a las plantas. Con esta experiencia en el delta del Mississippi comienza el abonado del suelo con gran cantidad de nitrógeno. Al fin de la segunda guerra mundial, la necesidad de buscar nuevos mercados para el amoniaco al haber disminuido la demanda para usos bélicos, hizo que las industrias se dirigieran hacia el campo, comenzando el crecimiento de la aplicación directa del amoniaco anhidro como abono nitrogenado. El Dr. W.B.Andrews y su equipo en la Universidad del Estado de Mississippi montaron las bases para el crecimiento del uso agrícola del amoniaco. Hubo que solucionar los problemas de los depósitos del gas, idear las herramientas necesarias para su inyección en el suelo agrícola y vencer las dificultades de su manejo.

Se llegó así en poco tiempo al uso agrícola en gran escala del amoniaco anhidro, con tan buenos resultados que en pocos años llegó a ser de uso ordinario en Estados Unidos.

Abonado con amoniaco anhidro

Traslado del Amoníaco
Traslado del Amoníaco

En líneas generales el amoniaco anhidro llega a los centros de distribución mediante cisternas ferroviarias o de camión. Estos centros representan los puntos de partida del amoniaco para su utilización agrícola.

Desde estos centros se suministra a los depósitos nodriza fijos o móviles situados en las fincas y desde estos se reposta a las abonadoras que llamamos aplicadores. Estos aplicadores inyectan el amoniaco agrícola en el suelo donde gasifica totalmente difundiéndose de una a otra parte de la zona de inyección.

Se componen fundamentalmente de las partes siguientes:

  • Un tanque de acero, para contener el amoniaco.
  • Un dispositivo que regula la cantidad de amoniaco que sale del depósito.
  • Un divisor de flujo que distribuye equitativamente el amoniaco entre los inyectores.
  • Una serie de inyectores que depositan el amoniaco dentro del terreno.
  • También se han montado aplicadores de amoniaco en los arados de forma que se simultanea la operación con una operación de laboreo del terreno con el consiguiente beneficio económico.

La aplicación será mucho mejor en suelos bien labrados que cerrarán mejor y contendrán espacios de aire suficientes para que el amoniaco se difunda y se una a la arcilla y a la materia orgánica.

La distancia entre los dientes inyectores depende de: la cantidad de amoniaco, del cultivo y de la época de la aplicación del abono. En el caso de la inyección efectuada en presiembra para un cereal de primavera-verano, (por ejemplo el maíz) puede oscilar alrededor de los 50 cm.

En el caso de cultivos del tipo de remolacha, patata y maíz, se puede también recurrir a la inyección del amoniaco durante el curso de la vegetación de la planta, haciendo pasar un diente inyector entre cada línea y naturalmente habrá que adaptar el espacio entre los dientes inyectores a la de las líneas de siembra.

Cuando abonar con amoniaco anhidro

El amoniaco anhidro permite abonar con una única aplicación de nitrógeno para todo el ciclo de vida de la planta. Esta única aplicación permite una mejor nutrición del cultivo ya que la nitrificación al igual que el desarrollo de la planta van ligadas a la temperatura con lo que la planta tiene la dosis de nitrógeno nítrico que necesita en cada momento y el nitrógeno no se pierde por las lluvias o el riego.

Hay tres épocas diferenciadas de aplicar el amoniaco: en presiembra en otoño, en presiembra en primavera y en postsiembra inyectando entre líneas de cultivo. También se está aplicando en un solo pase al sembrar, sobre todo en la siembra directa.

Aplicación otoñal. La aplicación otoñal debe practicarse en las zonas en que las temperaturas medias del suelo en invierno sean inferiores a 10 °C. A esta temperatura la nitrificación es muy baja y es nula a 0 °C. Puede aplicarse en otoño no sólo para las siembras otoñales sino incluso para las siembras de primavera. Por las bajas temperaturas es muy corriente en el norte del Oeste americano y en el Medio Oeste por las pocas lluvias. Puede hacerse una aplicación otoñal en suelos con muchos residuos de cosechas porque una gran parte de lo que nitrifique será aprovechado por los microorganismos del suelo para destruir estos residuos.

Así se reducirán las pérdidas por lixiviación pero la eficiencia de este nitrógeno en el año siguiente puede ser menor, ya que dependerá del momento en que se restituya al suelo. La aplicación otoñal puede tener la ventaja de hacerla en un momento de menos trabajo y en los que la tierra suele estar en buena sazón. Ha dado los mejores resultados en los años secos.

Aplicación en primavera. La aplicación en primavera es la más empleada a pesar de ser el momento de más trabajo, por los buenos resultados conseguidos y también porque la dosificación ya se puede hacer sabiendo con seguridad el cultivo que se va a implantar.

Aplicación entre las líneas de cultivo

La aplicación entre líneas es una buena forma de aplicar el amoniaco porque:

  • Según el estado del cultivo se puede calcular la cantidad a aplicar.
  • Pueden haberse controlado las malas hierbas y así no se las abona.
  • Hay un período largo de aplicación (En maíz desde el momento de la siembra hasta que tiene 60 70 cm. de altura).
  • Se evita el problema del poco tiempo entre el laboreo y las siembras tempranas.

Fijación y transformación en el suelo

El amoníaco puede ser absorbido en suelos por los minerales o por los coloides del suelo por varias reacciones sumamente importantes, desde el punto de vista del uso de los fertilizante, por dos razones:

  • La absorción previene las pérdidas de amoniaco hacia la atmósfera y lo conserva en el suelo para el uso por los microbios y las plantas;
  • Alguno de estos mecanismos de absorción convierte directamente el amoniaco anhidro en forma de amonio.

Ventajas de la amonización

Mayor contenido en energía. Como consecuencia de la mayor digestibilidad el contenido en energía de la paja tratada aumenta considerablemente. El valor energético de una paja tratada puede alcanzar las 0.60 U.A.

Mayor contenido en Materias Nitrogenadas Totales. El tratamiento, fija en la paja una parte del nitrógeno que es aprovechado por el ganado como nitrógeno no proteico (NNP). El contenido en materia nitrogenada total (MNT) alcanza el 9 % con facilidad.

La mejor distribución del NNP. El tratamiento con amoniaco aventaja a cualquier otra fuente de NNP por la uniformidad de la distribución ya que el gas se difunde por toda la paja. El amoniaco no fijado se escapa al abrir la pila, así, al contrario de lo que ocurre con otros métodos, no queda ningún álcali residual.

Incremento del consumo. El ganado come mejor la paja tratada que la sin tratar. Por su mayor digestibilidad pasa más rápidamente por el tracto digestivo, aumentando la capacidad de ingestión. Consecuentemente aumenta el consumo.

Disminución del coste de la alimentación. Al aumentar la digestibilidad, el contenido nitrogenado y el consumo de un alimento barato, hay que emplear menos alimentos concentrados, para equilibrar la ración, con el consiguiente beneficio económico.

Mejora la asimilación de los nutrientes. Las raciones en las que entra la paja, tienen siempre un alto contenido en fibra, lo que favorece la fermentación en el rumen. Además el amoniaco tiende, generalmente, a solubilizar la proteína del alimento al que se añade.

Conservación de los productos tratados. La paja tratada se conserva bien para el año siguiente. El amoniaco en dosis del 1.5 al 2.00 % sobre MS, es un buen fungicida. Protege bien a los subproductos con un contenido de humedad de hasta el 30 %.

Se revaloriza un forraje pobre. Se puede aumentar el rebaño sin aumentar la superficie dedicada a forrajes o disminuir el cultivo de forrajes para dedicar estas superficies a otros cultivos. Se prepara un stock de seguridad para un otoño o invierno demasiado secos o largos, y ante una emergencia se puede reservar el mejor forraje para el ganado de más alta producción.

Métodos de tratamiento

Se pueden utilizar hornos en los que se trata de forma automatizada la cantidad necesaria para uno o varios días. Sin embargo, por su elevado coste, la adquisición del horno necesita una buena planificación y tener garantizado el suministro continuo de amoniaco y paja u otro subproducto barato.

Lo más sencillo es amonizar las pilas de pacas. No hay que mover la paja y no se necesita ninguna inversión. Pueden tratarse pacas de cualquier tipo y tamaño en pilas de cualquier tipo y tamaño. Envueltas en plástico las rotopacas se tratan como una pila.

Tratamiento en pilas. Puede tratarse en cualquier época del año. Siempre previniendo que, salvo en verano, se van a pasar dos meses desde la aplicación hasta que la paja se pueda dar al ganado. En el caso de tratamiento de otros subproductos, con mucha humedad, la amonización debe hacerse inmediatamente de recogidos para evitar el calentamiento o el enmohecimiento.

Inyección del amoniaco. Se inyecta del 3 al 3.5 % de amoniaco por Kg. de materia seca. El amoniaco es una materia peligrosa y su manejo y el de los aparatos necesarios debe hacerlo un profesional. El suministrador del amoniaco deberá encargarse de hacer la aplicación. Después de hecha la aplicación no hay ningún riesgo en manejar la paja.

Ciclo del amoniaco dentro de la pila. El amoníaco (NH3) se transporta en forma líquida y así se inyecta en la pila. Al perder la presión gasifica. El frío producido al evaporarse congela en el exterior de la pila el final de la manguera y la lanza de inyección. Sin embargo dentro de la pila el proceso se invierte. El gas amoniaco al combinarse con la humedad de la paja produciendo hidróxido amónico (NH4OH) desprende una gran cantidad de calor. El agua contenida en la paja se evapora y combinado con el amoniaco circula dentro de las pacas condensándose en la parte superior al contacto con la lámina de plástico, enfriada por el ambiente. Esta agua escurre por las paredes de los plásticos dentro de la pila hasta formar un charco de agua amoniacal en el fondo. Esta agua amoniacal sigue desprendiendo amoniaco que vuelve a combinarse con la humedad y repite el ciclo. La paja tratada se hace más suave al tacto y toma un color caramelo que la hace distinguirse perfectamente de una paja sin tratar. Al abrir la pila el gas amoniaco sobrante se escapa a la atmósfera.

Apertura de la pila después del tratamiento. Hay que abrir la pila y dejarla airear por lo menos 24 horas antes de ofrecerla a los animales. El gas amoniaco no fijado escapa y no produce molestias ni a personas ni a animales. La paja de piso de la pila puede estar empapada en agua amoniacal, que se forma al reaccionar el amoniaco con la humedad de la paja. Hay que dejarla secar totalmente antes de dársela al ganado, para que escape a la atmósfera el amoniaco que pudiera contener en exceso. Analizar la paja antes y después del tratamiento, haciendo constar en la muestra “paja tratada con amoniaco” y pidiendo como mínimo los datos Materia Seca y Materia Nitrogenada Total. Es un buen dato para hacer la ración.

Raciones. Para obtener toda la eficacia de cualquier alimento es preciso equilibrar las dietas. La paja tratada no es diferente. La cantidad de nitrógeno presente en la paja tratada, después de aireada para eliminar el amoniaco no fijado, está en equilibrio con su valor nutritivo.

Para utilizar eficientemente el nitrógeno no proteico (urea, biuret, amoniaco, etc.) se debe aportar una cantidad de proteína verdadera que ayude a algunas familias de bacterias y protozoos a establecer un buen equilibrio en el rumen. Una norma muy segura, es dar en forma de proteína verdadera, como mínimo, un tercio del contenido proteico total de la dieta. Es preferible que esta proteína verdadera sea de baja degradabilidad para que permaneciendo más tiempo en el rumen su utilidad sea lo más duradera posible. Es mejor suministrarla a la vez o después que la paja tratada y no antes.

Es muy importante distribuirla a lo largo del día para que el N se libere cuando existen radicales energéticos (ácidos acético, propiónico y butírico) en la panza. Mejor aún es si se mezcla con otros componentes que lo equilibren, de forma que el ganado no lo pueda separar en el comedero. Un comedero de fondo plano (el simple suelo es el mejor si se evita el pisoteo) consigue que no se puedan separar fácilmente los componentes más densos.

Ver además

Fuentes

  • Artículo Amoniaco anhidro. Disponible en "antiguo.itson.mx". Consultado: 18 de agosto del 2011.
  • Artículo Amoniaco en la agricultura. Disponible en "es.wikipedia.org". Consultado: 18 de agosto del 2011.
  • Artículo Abonos gaseosos. Disponible en "www.infojardin.net". Consultado: 18 de agosto del 2011.