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Anaxímenes de Mileto

Anaxímenes
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AnaximenesdeMiletlo.jpg
Filósofo griego, materialista, espontáneamente dialéctico, discípulo de Anaximandro
NombreAnaxímenes de Mileto
Nacimiento585 a.n.e.
Mileto, Asia Menor
Fallecimiento524 a.n.e.
OcupaciónFilósofo

Anaxímenes de Mileto. Filósofo griego, materialista, espontáneamente dialéctico, discípulo de Anaximandro. Según Anaxímenes, todo cuanto existe procede de un principio material único –el aire– y vuelve a él. El aire es infinito, eterno, móvil. Al condensarse, primero forma nubes, luego agua y, finalmente, la tierra y las piedras; al enrarecerse, se convierte en fuego. Esta concepción encierra la idea de que la cantidad se transforma en calidad. El aire lo abarca todo: es el alma y también el medio general de los infinitos mundos del universo. Entendía Anaxímenes que las estrellas son fuego, pero nosotros no percibimos su calor porque están muy lejos (según Anaximandro, las estrellas estaban más cerca que los planetas). Anaxímenes dio una explicación de los eclipses de Sol y de Luna, muy próxima a la verdad.[1]

Síntesis biográfica

Nació en Mileto en el 585 a. n. e., aproximadamente, y murió en el 524 a. de. n. e. También Teofrasto nos describe a Anaxímenes como discípulo y compañero de Anaximandro siendo, al parecer, unos veintidós años más joven que él. Se le atribuye una obra, "Sobre la naturaleza", escrito, según Diógenes, "en dialecto jónico, y en un estilo sencillo y sin superfluidades".

Cosmología

Anaxímenes creía que la tierra era plana, y que se formó por la condensación del aire; los cuerpos celestes, también planos, nacieron a partir de la tierra debido a una rarefacción de su exhalación. Estos astros son de fuego (aire rarificado) y cabalgan sobre el aire, girando alrededor de la Tierra. Además existen otros cuerpos, sólidos e invisibles, que servirían para explicar los meteoritos y los eclipses. Anaxímenes concibe el aire como un elemento primordial. Del aire cabe decir, como del agua en el caso de Tales, que es un elemento imprescindible para la vida.

La Tierra flota sobre el aire, el sol no se pone bajo el límite (de la Tierra), pero es ocultado por las partes más altas de la tierra). La diversidad de los seres se debe a dos procesos del aire: rarefacción y condensación. El aire mismo es lo más dilatado, una piedra es aire muy condensado. En asuntos meteorológicos, consideró que los terremotos ocurren en períodos de sequía o de muchas lluvias, puesto que cuando la tierra está seca se resquebraja y con el exceso de humedad se deshace.

Cosmologia de Anaximenes

El rayo, el trueno y el relámpago se forman por el viento que corta las nubes; la lluvia cuando las nubes se condensan, el granizo cuando la lluvia se solidifica y la nieve cuando se le agrega una porción de viento. Un fragmento muy discutido de Anaxímenes dice que "así como nuestra alma, que es aire, nos mantiene unidos, de la misma manera el aire envuelve al cosmos". Podría indicar una cierta correlación entre el ser humano y el mundo, ya que ambos tienen una exhalación y están cubiertos por el aire protector. Esta idea sería la base de la popular homología posterior entre el hombre y el mundo, muy usada por la primera medicina.

Se opone a Anaximandro y a Tales en cuanto a la determinación del primer principio o "arjé" que Anaxímenes considera ser el aire. Probablemente haya tomado esta elección a partir de la experiencia, influyendo la observación de los seres vivos y la importancia del fenómeno de la respiración; en cuanto toma como "arjé" un elemento particular, su pensamiento supone un retroceso con respecto a Anaximandro; pero Anaxímenes nos ofrece un mecanismo de explicación de la generación de las cosas a partir de otro elemento distinto de ellas: ese mecanismo de generación se apoya en las nociones de "condensación" y "rarefacción". Por condensación del aire, dice Anaxímenes, se forman las nubes; si las nubes se condensan se forma el agua; la condensación del agua da lugar a la constitución del hielo de la tierra; y la condensación de esta da lugar a la constitución de las piedras y los minerales; el proceso inverso lo representa la rarefacción: piedra, Tierra, agua,nubes, aire y, por último la calefacción del aire produciría el fuego.

Anaxímenes pretende basar la explicación de lo cualitativo en lo cuantitativo; encontramos en él, por lo tanto, un intento de explicar el mecanismo de transformación de unos elementos en otros, del que no disponían Tales ni Anaximandro. Al igual que ellos insiste, sin embargo, en afirmar una causa material como principio del mundo y, por lo tanto, en tratar de llevar a la unidad la diversidad de la realidad a simple vista.

Como Tales y Anaximandro, Anaxímenes parte del principio del cambio universal. Todas las substancias tiene la propiedad de adquirir formas diversas, capaces de unir y desunir las partículas mediante un proceso universal de condensación y rarefacción.

Fecundo en sus conjeturas respecto a estos procesos físicos, es menos clarividente y productivo en sus representaciones astronómicas, entre las que cabe sólo destacar el supuesto de que los cuerpos celestes emisores de luz, van acompañado de cuerpos oscuros, que por su naturaleza se asemejan a la Tierra. Un paso atrás con respecto a sus antecesores, fue sostener que los astros tienen una forma plana.

Física

Consideraba que la archee, principio de todas las cosas es el aire, de donde ha salido todo por condensación y rarefacción. El aire domina y mantiene unido al Cosmos de la misma manera que el alma lo hace con el cuerpo. Observó que el cielo parecía girar alrededor de la estrella polar.

Obras

Escribió Peri Physeos (Sobre la Naturaleza), obra que hoy día se ha perdido pero de la que tenemos constancia gracias a Diógenes, quien dijo de Anaxímenes que «escribió en dialecto jónico en un estilo sencillo y conciso». Según menciona Plinio el Viejo en su Historia Natural, Anaxímenes fue el primero en analizar el cómputo geométrico de las sombras para medir las partes y divisiones del día, y diseñó para ello un Reloj de sol que denomina Sciothericon.

Posteridad

La importancia de Anaxímenes no radica en su cosmología sino en su intento de descubrir la naturaleza última de la realidad.

Enlaces externos

Referencias

  1. Rosental M. y P. Iudin. Diccionario Filosófico. Ediciones Universo, Argentina, 1973, p. 14.

Fuentes

  • Historia de la Filosofía. Tomo I. Historia de la Filosofía Premarxista. Segunda edición. Ed Progreso. Moscú 1983. Pag 54.