Carlos Enríquez

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Carlos Enríquez
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Pintor cubano, reconocido nacional e internacionalmente
NombreCarlos Enríquez Gómez
Nacimiento3 de agosto de 1900
Zulueta, Las Villas, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento2 de mayo de 1957
La Habana, Bandera de Cuba
NacionalidadCubana
OcupaciónPintor
Conocido porCarlos Enríquez
HijosSantillana del Mar Enríquez y Isabel Enríquez Lillian
Obras destacadasRey de los Campos de Cuba
Las bañistas de la laguna
El rapto de las mulatas
Campesinos felices
Dos Ríos
Combate
PremiosSalón Nacional de Pintura y Escultura

Carlos Enríquez Gómez. Pintor cubano de grandes cualidades naturales. Fue un rebelde del pincel que formó parte del grupo de pintores que por los albores de 1925 rompieron con todo el academicismo para crear un estilo nuevo dentro de la pintura cubana. Considerado como uno de los más grandes artistas de la plástica cubana de la primera mitad del siglo XX.

Contenido

Síntesis biográfica

Nació en Zulueta, antigua provincia de Las Villas, el 3 de agosto de 1900. Sus primeros estudios los realizó en esta región y con posterioridad se traslada a La Habana para cursar el bachillerato. En 1920 es enviado a Filadelfia, Estados Unidos, para tomar estudios de Comercio.

Alice Neel tenía la misma edad que Carlos Enríquez. Había nacido en Merion Square, Pensilvania. Los dos exhibían parejo rechazo por los convencionalismos del arte. El 1 de junio de 1925 se casan en La Habana, la pareja vive con los padres de Carlos en su casa en El Vedado, trasladándose más tarde a una vivienda ubicada en la calle Revolución No. 3, del barrio La Víbora.

El 26 de diciembre de 1926 nace su primera hija, Santillana del Mar Enríquez, nombre de una poética localidad española, quien murió cuando tenía menos de un año de edad producto de la difteria. El 24 de noviembre de 1928, nace su segunda hija llamada Isabel Enríquez Lillian, quien fue separada de su madre y criada por las hermanas de Carlos, luego la pareja se separó. En 1930, Alice Neel, abandonada por su marido y separada de su hija, intentó suicidarse varias veces y tuvo que ser hospitalizada.

Estudios

En 1924, ante su insistencia de estudiar pintura, le permiten matricular un curso de verano en la Pensnsylvania Academy que no concluyó por contradicciones con el profesorado. Regresa a Cuba en 1925, acompañado por Alice Neel, pintora norteamericana con quien se casó, y comienza a trabajar de contador en la Lonja del Comercio, pero no descansa su labor creadora.

Trayectoria artística

En 1927 participa en el II Salón de Bellas Artes e inicia sus colaboraciones en diferentes publicaciones de la época. Ese mismo año interviene en la Exposición de Arte Nuevo, en la que expuso ocho telas. En 1927 deja de ejercer su oficio de economista, marcha nuevamente a los Estados Unidos y se dedica por completo a la pintura.

Regresa a Cuba en 1930 y es suspendida una muestra suya por presentar obras de fuerte contenido político y un desacostumbrado tratamiento del desnudo. En agosto de ese mismo año parte hacia Europa.

Su estancia en Francia, España, Italia y Gran Bretaña le sirve para consolidar su formación. Se pone en contacto con las numerosas tendencias vanguardistas. Profundiza en el estudio y asimilación de los conceptos y valores del Surrealismo y sus antecedentes.

Luego de una etapa conocida como española, de fuerte expresionismo con matices oníricos, a mediados de los años 1930 se define su personal estilo que da lugar a algunas de las piezas mayores de la pintura cubana: Primavera bacteriológica, Crimen en el aire con Guardia Civil y su Virgen del Cobre, obra donde el tópico afrocubano asume un sincretismo religioso, símbolo del mestizaje antillano que se contrapone a la imagen tradicional de la Patrona de Cuba, dado por el Cristianismo.

De vuelta a Cuba en 1934, trae una nueva visión del mundo y del arte, lo que contribuye al redescubrimiento de su isla, de su paisaje y de su gente. En abierto contraste con el medio burgués, su exposición en la galería del Lyceum de 1934 es clausurada pocas horas después de su apertura por lo audaz del tratamiento de los desnudos femeninos; pero al año siguiente obtiene premio en el Salón Nacional de Pintura y Escultura con su óleo Manuel García. Radicado definitivamente en Cuba, en 1935, Carlos Enríquez comienza a definir sus nuevas orientaciones plásticas, las que apuntaron al mundo rural de los cubanos, etapa que identificó como el Romancero guajiro.

Sin abandonar el erotismo y la anatomía femenina, sus cuadros recogen las leyendas del campo, la imagen de héroes y bandidos, el recuerdo de los patriotas y una fina denuncia social. En esa época vieron la luz obras antológicas de la plástica criolla: su obra El Rey de los Campos de Cuba, es premiada en la Exposición Nacional de Pintores y Escultores de 1935. Publica artículos en revistas y periódicos.

El rapto de las mulatas, 1938, suerte de testimonio y resumen de su credo artístico: referencia clásica derivada de El rapto de las sabinas, caracteres surgidos de leyendas campesinas, una atmósfera como de sueño que establece sensuales nexos entre hombres, mujeres, caballos y el paisaje. El tratamiento formal lo desarrolla a base de sueltas pinceladas, matices, veladuras y transparencias. Esta obra es premiada en la II Exposición Nacional de Pintores y Escultores en La Habana. Son también de esta época: Las bañistas de la laguna, Campesinos felices, Dos Ríos y Combate, imágenes que lo ubican a la vanguardia del modernismo cubano.

Entre 1939 y 1946 realiza una intensa labor expositiva de su obra pictórica, en Estados Unidos, México, Haití, Guatemala, Argentina y Cuba. Pronuncia conferencias, escribe artículos, ilustra libros.

En 1946 es premiado nuevamente en la tercera Exposición Nacional. En 1947 diseña la escenografía del ballet Antes del alba y realiza las ilustraciones de Son entero de Nicolás Guillén.

Galería

Ejercicio literario

Su desbordada sensibilidad lo lleva al ejercicio literario y publica su primera novela Tilín García. Por esta fecha comienza a vivir en su finca de las afueras de La Habana que bautizara con el nombre de Hurón Azul. En la década de 1940 escribe otras novelas: La Vuelta de Chencho y La Feria de Guaicanama publicada después del Triunfo de la Revolución.

Muerte

Los años 1950 fueron para Carlos Enríquez de tristeza. Los problemas de salud debido a huesos rotos y curas de alcoholismo hacen que le abandonen familiares y amigos. Sólo unos pocos le acompañan hasta su muerte, ocurrida en La Habana el 2 de mayo de 1957, día en que debía inaugurar una exposición en la Editorial Lex y que fue abierta en el mes de junio como homenaje póstumo.

Fuentes