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Central de Trabajadores de Cuba

Central de Trabajadores de Cuba
Ctc.jpg
Secretario/a generalUlises Guilarte[1]
Fundación1961
Ideología políticaComunista
ÁmbitoGeneral
Sede centralLa Habana, Bandera de Cuba Cuba
Sitio webCuba Sindical

Central de Trabajadores de Cuba. Es la Central Sindical que agrupa a los trabajadores cubanos.

Surgió en 1939 tras disolverse la CNOC y fue fundamental en la lucha por la aprobación de la Constitución de 1940, la más avanzada de su época en América. Intervenida en la década de 1940 por los gobiernos oligárquicos cubanos devino en instrumento de sometimiento de la clase obrera al capital, aunque los principales líderes provenientes del partido comunista siguieron luchando por las reivindicaciones obreras.

Tras el triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959 se restableció la unidad sindical y la CTC se sumó a las tareas de la construcción de la nueva sociedad.

Historia

La CNOC

La CTC tuvo su antecedente en la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC), que fue considerada como la primera central proletaria cubana, y que desde sus inicios apoyó e impulsó las luchas de clases. La CNOC, bajo la guía del Partido Comunista, llevó a cabo dos conocidas huelgas: la primera en agosto de 1933 que derribó al gobierno despótico del General Gerardo Machado, y la segunda en marzo de 1935 que resultó brutalmente reprimida por el gobierno de Carlos Mendieta y el jefe del Ejército, Fulgencio Batista.

La FOH y su líder Alfredo López serían los grandes animadores en el Congreso Obrero de Camagüey (agosto de 1925) de la primera central sindical nacional: la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC). A pesar de sus iniciales debilidades ideológicas y organizativas, lógicas por el nivel de madurez y experiencia del proletariado cubano de entonces, la CNOC marcó un hito en la historia del movimiento obrero cubano al agrupar unitariamente a lo más honesto de las organizaciones sindicales.

Rubén Martínez Villena, asesor legal de la CNOC

El dictador Gerardo Machado comprendió el peligro que significaba la Confederación e intentó neutralizarla con el asesinato de Alfredo López en 1926. A partir del año siguiente, gracias a la influencia de Rubén Martínez Villena, quien de asesor legal como abogado devino de hecho en su máximo dirigente, se logró un robustecimiento de los sindicatos, al punto de que en la huelga de marzo de 1930 se paralizó casi todo el país durante 24 horas.

En condiciones de ilegalidad, la entidad desempeñó un papel muy activo en el derrocamiento de la tiranía machadista. También se opuso a la tiranía del coronel Batista y del embajador estadounidense Caffery, y participó en la huelga de marzo de 1935, a la que la falta de unidad entre las fuerzas revolucionarias llevó a la derrota. La represión fue tremenda. Ocuparon militarmente los sindicatos y militarizaron la Universidad Nacional y los centros de trabajo. La CNOC quedó desarticulada y los pocos sindicatos que pudieron desarrollar una actividad semilegal tenían sobre sí constantemente amenazas de muerte o de cárcel.

En 1937, ante la situación internacional existente y la creciente presión de las masas que comenzaban a rebelarse contra el terrorismo de Estado instaurado, Batista comprendió que no podía seguir gobernando con esos métodos si quería mantenerse en el poder y emprendió la llamada “apertura democrática en la que hizo concesiones a la oposición.

En diciembre de ese año, liberó a tres mil presos políticos; luego, restableció la autonomía universitaria y permitió la actividad sindical. José María Pérez Capote y otros destacados líderes obreros fundaron en 1938 la Federación de Trabajadores de la Provincia de La Habana (FTPH), la cual, como la FOH de 1921, serviría de motor impulsor para la nueva central sindical nacional.

En el Segundo Congreso Obrero Latinoamericano que se efectuó en México en septiembre de 1938, los líderes sindicales cubanos que participaron fraguaron el compromiso de lograr la unificación del movimiento obrero en Cuba.

La CTC

En cumplimiento de la promesa hecha en el Segundo Congreso Obrero Latinoamericano, se realizó del 23 al 28 de enero de 1939 en La Habana el Congreso Constituyente de la Confederación de Trabajadores de Cuba, en el cual participaron alrededor de 1 500 delegados provenientes de 700 organizaciones de masa.

Diversos acuerdos se adoptaron en este congreso, como el reclamo de que cesara toda forma de persecución y chequeo policiaco a las actividades sindicales, se abogó por una Asamblea Constituyente que dotara a Cuba de una nueva Carta Magna y por la solidaridad con el pueblo español en su lucha contra el fascismo.

Sin dudas, el acuerdo más trascendental fue declarar disuelta la CNOC, la cual ya había desempeñado dignamente su papel al llevar al movimiento obrero a un nivel superior de organización y claridad, para en su lugar crear la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC). Para ocupar el cargo de secretario general de la organización se eligió al obrero Lázaro Peña por su destacada trayectoria como dirigente popular y por su honestidad y valor.

Aunque en ese mismo año se pidió la legalización de la CTC, el Ministerio del Trabajo rechazó tal petición basándose en la festinada interpretación de un viejo decreto-ley. No fue hasta el 9 de abril de 1943 que, por el decreto mil 123, publicado tres días después en la Gaceta Oficial, la organización sindical nacional tuvo reconocimiento legal.Al evaluar el Congreso, Lázaro Peña afirmó por aquellos días:

"En Cuba se han celebrado ya otros grandes congresos con fines significativos y en los que han participado las masas de disímiles organizaciones de trabajo, pero es la primera vez que asistimos a un Congreso consciente, cabal y enteramente, de lo que la unidad es y significa para Cuba. De aquí que para mí, la mayor significación de nuestro Congreso radica en esa unidad consciente, que no oculta las diferencias sostenidas, sino que se basa en ellas para abolirlas en la acción cotidiana y por la acción de la unidad"

Desde sus inicios esta organización estuvo vigilada por los gobiernos que compartían los intereses de Estados Unidos. Al igual que ocurrió con los representantes de la CNOC, los dirigentes de la CTC eran perseguidos, encarcelados y asesinados.

La CTK

De 1939 a 1947, la CTC constituyó un baluarte de la unidad del movimiento obrero cubano y de la defensa de sus intereses de clase. Por ello, resultaba un obstáculo para el imperialismo y la oligarquía burgués-terrateniente criolla, los que en complicidad con el Gobierno de Ramón Grau San Martín (1944-1948), conspiraron para neutralizarla y de paso, desarticular al movimiento obrero.

Con el fin de cumplir tales objetivos, se apoyaron en la traición de dirigentes corruptos como Eusebio Mujal, quien logró amasar una fortuna y convertirse en un próspero propietario. Les sirvió para este propósito el Inciso K, acápite de una ley de impuestos aprobada para pagar nuevas plazas de maestros, cuyos fondos comenzaron a ser robados impunemente por Fulgencio Batista y su titular de Educación, Anselmo Alliegro, durante su presidencia constitucional (1940-1944), para luego alcanzar registros inimaginables de malversación en la etapa de los gobiernos auténticos, con el presidente Grau y su ministro José Manuel Alemán, quienes también utilizaron esos fondos para comprar pandilleros.

Lázaro Peña y otros líderes unitarios fueron ilegalmente desalojados de sus puestos. A otros, como Jesús Menéndez y Aracelio Iglesias, los asesinaron. Una CTC oficialista, deshonesta y complaciente con la patronal se instaló con el aplauso de la reacción. El pueblo, en broma, la llamó CTK, en alusión al inciso de las malversaciones.

La división del movimiento obrero traería al país graves males: cuando Batista dio el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952. En sesión del Consejo de Ministros de febrero de 1954 presidida por Fulgencio Batista se aprobó la cuota sindical obligatoria, una fórmula para fortalecer la camarilla mafiosa de Eusebio Mujal Barniol[2].

No fue hasta seis años después que, bajo una orientación de Fidel emitida desde la Sierra Maestra, las organizaciones genuinamente obreras, patrióticas y revolucionarias coordinaron esfuerzos en el Frente Obrero Nacional Unido (FONU). El proletariado haría su gran aporte a la Revolución con la huelga general de enero de 1959, que dio al traste con los intentos imperialistas de impedir el triunfo popular.

Una vez más se evidenciaba que la unidad entre todos los revolucionarios cubanos seguía siendo la clave esencial en la defensa de los intereses de la patria cubana.

CTC (R)

Con el triunfo revolucionario, el proletariado cubano recuperó su CTC. Para diferenciarla de la CTK, el pueblo comenzó a llamarla CTC Revolucionaria. El 20 de enero de 1959 fueron depuestos de sus cargos todas las personas que el 31 de diciembre de 1958 integraban las directivas de la Confederación de Trabajadores de Cuba, federaciones de industria y provinciales, sindicatos, uniones y gremios de todo el país.

A los efectos de reestructurar la central obrera, extirpar el gansterismo sindical y restablecer el respeto a la voluntad democrática de los trabajadores, se nombró un Comité de Dirección Provisional de la CTC, encabezado por David Salvador Manso e integrado por ocho miembros, pertenecientes todos ellos a la Dirección Nacional de la Sección Obrera del Movimiento 26 de Julio[3].

El mismo día 20 de enero fueron derogadas todas las leyes que obligaban a los obreros al pago de la cuota sindical obligatoria. Cesó con ello la obligación impuesta de forma arbitraria a los obreros de pagar cuotas u otras contribuciones a los organismos sindicales sin contar con la voluntad de los afectados[3].

El 20 de abril el Consejo de Ministros aprobó la Ley No 22, por la cual eran depuestas de sus cargos las personas que el 31 de diciembre de 1958 integraban la dirección de la CTC, las federaciones provinciales, sindicatos, uniones y gremios obreros en todo el país. Para reorganizar el movimiento sindical cubano se creó el Comité Nacional de la CTC, integrado por David Salvador Manso, responsable general; Octavio Louit Venzant, responsable de organización; José Pellón Jaén, responsable de finanzas; Antonio Torres Chedebau, responsable de Organismos Oficiales y Patronales; Conrado Bécquer Díaz, responsable de Actas y Correspondencia; José María de la Aguilera Fernández, responsable de Propaganda; Reinol González González, responsable de Relaciones Exteriores; Jesús Soto Díaz, responsable de Relaciones Interiores y José de J. Plana del Paso, responsable de Asuntos Jurídicos.

En noviembre de 1959 se eligieron en todos los sindicatos del país, en limpias asambleas generales, los delegados al X Congreso Obrero, primero de la CTC-R, paso democrático que no se veía en Cuba desde aquel asalto gangsteril de 1947. Posteriormente en el año 1961 cambia su nombre al de Central de Trabajadores de Cuba.

Estructura y funciones

La estructura de la CTC consta de: Congreso, Consejo Nacional, Comité Nacional, Secretariado Nacional, sindicatos nacionales, ramales, comités provinciales, buró sindical a nivel de empresa, y sección sindical.

Existen 18 sindicatos nacionales que agrupan a unos 2 998 634 trabajadores afiliados, aproximadamente.

El ingreso a sus filas es de manera voluntaria y la conforman unos 19 sindicatos nacionales. Está establecido en sus Estatutos que se efectúen congresos cada 5 años en donde se elige al Secretario General y a los nuevos representantes que están comprendidos en el Consejo Nacional, el Comité Nacional y el Secretariado. En cada centro de trabajo en el que trabajen más de 5 personas puede existir una sección sindical. Varias secciones sindicales conforman un buró sindical. El 96% de los trabajadores cubanos pertenecen a la CTC. Esta organización se abandera como una fuerza muy importante para la defensa de los intereses del pueblo y de la Revolución. El Secretario General de la CTC es miembro de la máxima dirección del Estado y del Partido Comunista.

El periódico oficial de la organización es Trabajadores que se publica semanalmente para todo el territorio nacional. Los dirigentes sindicales reciben capacitación en los 14 centros provinciales y en la Escuela Nacional de Cuadros Lázaro Peña. Las mujeres trabajadoras y los jubilados reciben una buena atención en los sindicatos y tienen a su favor leyes que apoyan sus derechos a no ser discriminados, poder trabajar y recibir una pensión al retirarse.

Referencias

  1. Asiste Raúl a clausura del XX Congreso de la CTC; Ulises Guilarte nuevo Secretario General. Disponible en Cubadebate. Consultado el 23 de febrero de 2014.
  2. Mencia, Mario. La Prisión Fecunda. Editora Política. La Habana. Cuba. 1980
  3. 3,0 3,1 Cantón Navarro, José y Duarte Hurtado, Martín. Cuba 42 años de Revolución. Cronología histórica 1959 - 1982 Tomo I. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. 2006. ISBN 959-06-0906-6

Fuentes