Ernesto Tizol

Ernesto Adolfo Tizol Aguilera
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Ernesto Tizol
Nacimiento15 de junio de 1926
Santa Lucía, Holguín, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento1 de julio de 1984
Bandera de Cuba Cuba
Causa de la muerteEnfermedad
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
EducaciónAvicultura
Alma materBandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos
Partido políticoPartido Comunista de Cuba
CónyugeEmma Martínez Araraz
PadresRafael Tizol Von Soboctket y María Estela Aguilera Aguilera

Ernesto Adolfo Tizol Aguilera. Destacado revolucionario cubano, natural de Santa Lucía, en la provincia de Holguín. Fue miembro activo de la lucha clandestina, organizador y participante de las acciones del Asalto al Cuartel Moncada. Después del 1 de enero de 1959 ocupó diferentes cargos en el gobierno. Fue fundador del Partido Comunista de Cuba.

Síntesis biográfica

Nació el 15 de junio de 1926, en la calle 9 e/c 8 y 10 en Santa Lucía, Rafael Freyre, municipio de la actual provincia Holguín. Su padre, el dominicano Rafael Tizol Von Soboctket, laboraba en los ferrocarriles del Central del mismo nombre, y allí fue a vivir la madre, la holguinera María Estela Aguilera Aguilera.

Lo bautizaron con el nombre de Ernesto Adolfo. Ernesto por un bisabuelo puertorriqueño y Adolfo por el abuelo materno, el subteniente de la Guerra de Independencia Adolfo Aguilera Artigas.

Ernesto Tizol fue el segundo hijo del matrimonio. Poco tiempo después de su nacimiento, la familia decidió trasladarse a la ciudad de Holguín.

Ernesto, con sólo 15 años de edad, había culminado sus estudios secundarios y el primer año de bachillerato, en la propia ciudad de Holguín. Junto a su hermano Rafael, decidieron independizarse del padre con el fin de darle un poco de alivio económico. Contando con alrededor de 16 años de edad, se trasladó hacia La Habana con el propósito de mejorar económicamente.

Comenzó a estudiar en la escuela nocturna, lo que posibilitó que adquiriera una mayor preparación académica. De esa forma llegó a obtener un puesto en la SEARS, en el Departamento de Avicultura. Su aptitud ante el trabajo lo hizo merecedor de ganar una beca para estudiar Avicultura en los Estados Unidos. Después de culminado sus estudios, retornó a Cuba, y continuó su trabajo en la SEARS, como vendedor de muebles, en la Roebuck and Company de La Habana.

Trayectoria revolucionaria

Tizol, decidió afiliarse al Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), que gozaba de la simpatía de gran parte de la juventud cubana y en las elecciones que se celebrarían en junio de 1952, llegaría al poder; lo que fue frustrado en la madrugada del 10 de marzo de 1952 por el golpe de estado. Para Tizol y los jóvenes de esa generación, todos sus anhelos y esperanzas de cambios en la estructura del país se desmoronaron.

Preparativos para el asalto al cuartel Moncada

Al conocerse la noticia del cuartelazo traidor, encabezado por Fulgencio Batista y apoyado por el imperialismo yanqui, en toda Cuba existió un gran descontento, en especial por parte de los integrantes del Partido Ortodoxo. En ese contexto surgió el movimiento de la Generación del Centenario, liderado por Fidel Castro. Meses después, Ernesto Tizol conoció a Fidel, por la relación que éste último sostenía con su cuñado, Raúl Martínez Araraz. Tizol se ganó rápidamente el cariño y respeto del líder, quien comenzó a darle tareas dentro del movimiento. Fue designado junto a Pedro Miret y José Luis Tassende como los encargados del adiestramiento militar de arme y desarme de fusiles, así como para la coordinación y control de los ejercicios en la Universidad de La Habana.

Por el antecedente que tenía Tizol de ser negociante avícola, la máxima dirección del grupo, le confió la tarea para la adquisición de armas. El podía hacerle creer a los dueños de las armerías, que las compraba, porque eran encargos de clientes que querían cazar y así podía ganarse las propinas. De esta forma no despertaba sospechas. Así lo testimonió, posteriormente, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz:

“Siempre destacamos el rol de un compañero: Ernesto Tizol, un muchacho joven que tenía una pequeña granjita de pollos. Estaba casado con una hermana de Martínez Araraz y militaba en el Movimiento. Era un muchacho alto, delgado, rubio; muy sereno, muy flemático, que, además, poseía un pequeño negocio… Siempre andaba vestido como un burgués, con unas botas altas. Tizol nos prestó servicios muy importantes para adquirir el grueso de las armas. Lo hicimos socio de un club de tiro, sacó la licencia, todo absolutamente legal, y lo enviamos a hacer contactos. Tenía un tipo de inglés, de burgués, de hombre de negocios, que nadie podía sospechar que fuera un revolucionario.


El trabajo de Tizol fue perfecto. Claro, ya el llevaba otros que lo ayudaban, y siguió haciendo el papel de hombre rico durante meses. Se iban movilizando determinados recursos; pudimos comprar, digamos un tercio de las armas. Como todo se organizó la tarde del viernes 24 y la madrugada del sábado, al otro día nosotros trasladamos dos tercios de las armas desde La Habana hasta Santiago de Cuba. ¡Increíble¡, y fue una por una”.[1]

En la primera semana de abril de 1953, Ernesto Tizol fue seleccionado por Fidel, como el encargado de contactar con José Vázquez, propietario de Villa Blanca, (hoy museo Granjita Siboney), con el fin de alquilarle la finca para que sirviera de Campamento General de los asaltantes al Moncada. Inicialmente el joven Tizol no logró su objetivo de arrendarla, debido a que el dueño estaba negado. Logró concretarlo en su retorno a Santiago de Cuba, a finales de abril de ese mismo año. Luego se trasladó a La Habana y siguió apoyando en los preparativos de la acción.

En los días anteriores al asalto, comienzan a trasladar las armas, quizás desde el 22 de julio, cuando Tizol fue responsable de acompañar a Haydée Santamaría con los equipajes hacia el ferrocarril. Algo similar sucedió con Melba Hernández, pero el día 23 de julio.

Es válido destacar que este no fue el primer envío de armas, ya que en la Granjita Siboney había armamentos que los adquirió Renato Guitart en Santiago de Cuba. Y en otros momentos habían enviado algunas armas por expreso desde La Habana hasta Santiago de Cuba, así como las enviadas por Tizol como supuesto alimento para pollos y que fueron escondidas en el pozo seco que se encuentra en la Granjita, los encargados fueron Renato y Abel Santamaría.

Traslado hacia Santiago de Cuba

En los últimos días cercanos a la acción, Fidel le dió una nueva misión a Tizol, que era la del arrendamiento de 5 autos que serían utilizados para trasladar a los jóvenes hacia Santiago de Cuba. Entre estos el que Ernesto alquiló por un valor de $35.00, marca Buick del 1953, que fue utilizado por Fidel. En el caso de Ernesto utilizó su Oldsmobile de 1949, que fue el penúltimo en partir de una caravana integrada por 14 autos. Durante todo el viaje Tizol condujo a baja velocidad, pues Fidel así se lo había orientado, con el fin de que pudiera detectar cualquier problema ocurrido durante el trayecto a los demás carros.

“Tizol manejó a poca velocidad el tramo de Holguín hacia Bayamo. Le preocupaba no haber visto a Fidel durante el trayecto hasta Oriente. Casi al llegar a la ciudad monumento divisó por el espejo retrovisor un Buick azul con el techo color crema que se acercaba en la misma dirección. Aminoró más la marcha hasta ser alcanzado, Fidel le hizo señas que lo siguiera y entraron uno detrás del otro en Bayamo.


Cuando están próximos a Bayamo, Teodulio Mitchell va dando alcance a un carro verde. Más cerca ve que es un Oldsmobile. Reduce la velocidad. Sí se trata de Ernesto Tizol. Al pasarlo, Fidel hace señas para que lo siga. Uno detrás de otro entran en Bayamo alrededor de las seis de la tarde del sábado. Ambos se detienen frente a las oficinas de los ómnibus La Cubana y conversan durante un rato en la acera. Fidel piensa en dejar a Tizol en Bayamo, pero después recuerda que, anteriormente, le ha fijado la misión de partir de Santiago a Bayamo al frente de una columna para reforzar esta avanzada frente al Cauto cuando tomen el Moncada, y decide que continúe el viaje. Manda a decir a Abel que ya él se encuentra en Bayamo y que después seguirá para allá. Tizol parte en su auto a cubrir el último tramo que le resta para llegar a Santiago de Cuba, y Fidel va hacia el lugar de concentración de los hombres que combatirán en Bayamo”.[2]

Ya en Santiago de Cuba, Tizol fue el primero en entrar a la Granjita Siboney, aproximadamente las 8:00 de la noche.

Asalto al Cuartel Moncada

En la madrugada del 26 de julio, Fidel decidió reunirse con los 129 jóvenes que se encontraban en la Granjita Siboney para informarles cual era el objetivo de la acción. Partieron hacia el Moncada alrededor de las 4.15 de la mañana, en caravana de 16 autos. Ernesto iba en el número 14 rumbo hacia la posta tres de la fortaleza.

Al fracasar la acción, debido a que se frustró el factor sorpresa, Fidel dió la orden a los asaltantes que se encontraban en la posta tres, que se retiraran. Muchos retornaron a la Granjita Siboney, otros fueron protegidos por los habitantes de la ciudad.

Tras el fracaso de la acción, Tizol pudo retirarse y salir de Santiago de Cuba. Logró llegar a Holguín, pero cuando se encontraba en la casa de unos amigos fue delatado y detenido. Lo trasladaron a Santiago de Cuba y enjuiciaron con Fidel y el resto de los compañeros. El 1 de agosto de 1953, fecha en la que fue detenido y trasladado Fidel Castro al Vivac, Tizol ya se encontraba en esta prisión provisional. En la tarde de ese mismo día fue conducido a la prisión de Boniato.

El juicio contra los asaltantes al Moncada comenzó a sesionar a partir del 21 de septiembre del propio año 1953, El abogado defensor de Tizol fue el joven Baudilio Castellanos. No negó su participación en los hechos y fue condenado. A pesar del excelente desempeño del jurista, el día 6 de octubre, Tizol, Raúl Castro, Pedro Miret y Oscar Alcalde fueron sancionados a trece años de privación de libertad.

Presidio

El 12 de octubre, el Ministro de Gobernación, Ramón Heredia, dispuso que el grupo de revolucionarios condenados por los sucesos del Moncada, dentro del cual se encontraba Ernesto Tizol, fuera trasladado al Reclusorio Nacional de la Isla de Pinos. Según las disposiciones del Tribunal deberían permanecer en locales especiales, separados de los presos comunes.[3] En aviones DC - 3, del ejército, bajo fuerte custodia militar fueron trasladados desde la provincia de Oriente hasta la Isla de Pinos.[4]

Ernesto Tizol junto a otros moncadistas

Ernesto Tizol fue ubicado, junto al resto de sus compañeros, en una de las salas del hospital del presidio. Estaban separados de los presos comunes por una pared de ladrillos que fue levantada para ese fin.[5] Poco después les permitieron recibir una visita al mes y alguna correspondencia, que siempre era severamente revisada y censurada.

Como el resto de sus compañeros, Tizol se negó a aceptar la cena especial del 24 de diciembre de 1953, en protesta por los asesinatos cometidos por el ejército y la guardia rural durante los sucesos del Moncada.[6]

El 12 de febrero de 1954, cuando el dictador Fulgencio Batista visitó el Penal para inaugurar la planta eléctrica de la prisión, Ernesto Tizol, junto a sus 25 compañeros,[7] entonó a toda voz la Marcha del 26 de Julio. Batista prestó atención a la letra y visiblemente disgustado sólo preguntó que quiénes cantaban, luego abandonó rápidamente el reclusorio. Por esta acción fue castigado severamente junto a Fidel Castro, Israel Tápanes, Ramiro Valdés, y Agustín Díaz Cartaya.

Tizol fue enviado al Pabellón Dos (el de los enfermos mentales) a una celda de castigo: un nicho cuboidal de 2 metros de largo por 1.5 de ancho, donde sólo se podía permanecer de pie estando encorvado. La puerta sólo contaba con una abertura para pasar los alimentos, pero ninguna luz. Las necesidades fisiólogicas de los presos se realizaban en un agujero en el suelo. Allí permaneció castigado por espacio de quince días.

Desde 1954 y con mayor fuerza a partir de 1955 comenzó un amplio movimiento nacional, que abarcó a casi todas las tendencias políticas y clases del país, en pro de una amnistía general que incluyese a los moncadistas. El 10 de marzo de 1955, en medio de los festejos oficiales por el tercer aniversario del golpe de estado, fueron presentados en ambas cámaras del Congreso cubano sendos proyectos de amnistía general. El 6 de mayo, luego de ser aprobada por ambas cámaras del Congreso cubano, Fulgencio Batista firmó la Ley de amnistía que ponía en libertad a todos los presos políticos,[8] incluidos los asaltantes de los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes que cumplían su condena en el presidio de la Isla de Pinos.

Exilio

Al salir de prisión, por la amnistía que el pueblo logró para los revolucionarios, regresó a Holguín, sin embargo no encontró trabajo y el Movimiento decidió que partiera hacia los Estados Unidos y continuara laborando desde allí.

Revolución en el poder

Tras el triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959, retornó para Holguín y promovió el desarrollo avícola en la zona norte de Oriente. Más tarde le asignaron tareas en La Habana. Ocupó diferentes cargos en el Gobierno. Dirigió la sección avícola del INRA, en esa etapa visitó el Central Santa Lucía. En 1970 comenzó a trabajar en el Ministerio de Comunicaciones (actualmente MIC) y después en el ICRT.

Más tarde pasó al Ministerio de Relaciones Exteriores y fue designado para el servicio exterior. Por tal motivo viajó a Checoslovaquia donde permaneció durante 6 años como embajador.

Después comenzó su labor en la Marina de Guerra Revolucionaria y encontrándose en este frente enfermó.

Documento que acredita a Ernesto Tizol como militante del PCC

Integró el Comité Central del Partido Comunista de Cuba desde que su fundaión hasta el momento de su muerte en 1984.

Muerte

Murió el 1 de julio de 1984, producto a una terrible enfermedad.

Referencias bibliográficas

Fuente

  • Fuente: M. Sc. Iraida Nieves Portelles Rodríguez. Historiadora del municipio Rafael Freyre.
  • Blanco, Katiuska: Conversaciones con el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz El guerrillero del Tiempo. Casa Editorial Abril. La Habana, 2011.
  • Mencía, Mario: El Grito del Moncada, Volumen I. Editora Política. La Habana, 1986.
  • Archivos del Museo Granjita Siboney
  • Entrevista a Eladia Cudeiro (Yeyé) por Roger Guerrero. Pendiente de Publicar.