Saltar a: navegación, buscar

Némesis

Némesis
Información sobre la plantilla
Nemesis.jpg
Religión o MitologíaGriega
Patrón(a) o Dios(a) deVenganza divina
País o región de origenGrecia antigua
Venerado enGrecia antigua

Némesis. En la mitología griega, (llamada Ramnusia, la «diosa de Ramnus» en su santuario de Ramnus) hija de Nix (la diosa noche) personifica la venganza divina, y por eso se encarga de castigar a quienes caen en la desmesura. Esta desmesura o Hubriz es por ejemplo el exceso de felicidad en los humanos, el orgullo, la soberbia, y por supuesto el desafío a los dioses.

Genealogía

Su origen, el mismo es bastante oscuro, atribuyendo los autores griegos su paternidad a varias divinidades. Usualmente, se la hace hija de Nyx y de Erebo, pero también a veces se considera como su padre a Océano en vez de a éste último. Otros, como Eurípides, la consideran hija de Zeus.

La mayoría de los autores, la consideran hija de los primeros; Nix y Erebo, u Océano, por lo que se la tiene por una deidad primordial. Esto implica que, al igual que las Erinias, no están sometidas al dictado de los Olímpicos y actúan con total independencia de los mismos si así lo desean. Las Furias, de hecho, se separaron absolutamente de estos, sin embargo Némesis en ocasiones se ponía al servicio del padre de los Dioses, Zeus, ayudándole en sus cometidos.

Representación

Némesis suele ser iconizada con la rama de su árbol por excelencia; el manzano, con una balanza las menos veces o con una espada en su mano izquierda. Siempre lleva una corona y, a veces, la cubre un velo el rostro.

Señas de identidad

Es una deidad primordial, por lo que no está sometida a los dictámenes de los dioses olímpicos.Castiga sobre todo la desmesura. Sus sanciones tienen usualmente la intención de dejar claro a los hombres que, debido a su condición humana, no pueden ser excesivamente afortunados ni deben trastocar con sus actos, ya sean buenos o malos, el equilibrio universal. Un claro ejemplo lo encontramos en Creso, que al ser demasiado dichoso fue arrastrado por Némesis a una expedición contra Ciro que provocó su ruina.

También se considera que era la diosa griega que medía la felicidad y la desdicha de los mortales, a quienes solía ocasionar crueles pérdidas cuando habían sido favorecidos en demasía por la Fortuna. Con este carácter nos la presentan los primeros escritores griegos, y más tarde fue considerada como las Furias, es decir, como la diosa que castigaba los crímenes.

El poder irresistible de Némesis está expresado por su asociación con Adrastea, divinidad asiática que se confundió con ella, hasta ser este nombre uno de sus epítetos. Némesis es uno de los atributos del dios supremo, y era, en unión de Adrastea, el instrumento de la cólera divina.

La existencia de esta venganza divina encuentra su explicación en la cosmovisión que tenían los griegos, para quienes el equilibrio (svfrosunh) era lo más importante. Cuando éste se rompía, se ponía en peligro el orden de las cosas, por lo que era necesario el castigo Como vengadora no podemos compararla con las Erinias, pues estas actuaban con independencia de los hechos que pudieran atenuar el castigo mientras que Némesis sólo llevaba lo malo a aquellos que se lo “merecían” porque la fortuna les había sonreído.

Tampoco puede ser comparada con Hécate, porque esta vengaba únicamente a mujeres heridas y burladas en su amor.

También como justicia debe ser diferenciada de Adrastrea, de Temis y de la prole de esta, pues no pretendía solventar los conflictos entre los hombres, sino recuperar el equilibrio existente entre ellos favoreciendo a los desafortunados.

Culto

Culto a Némesis

Su culto es similar al de Hades en el sentido de que era una diosa temida y, por ello, reverenciada al mismo tiempo. Debido a ese miedo al castigo de la venganza su culto se realizaba y se la trataba con mucho respeto.

Este se extendió por Asia Menor y Egipto, considerada como la fuerza del Sol para los persas, asirios, babilonios y egipcios, y llegó a Occidente gracias a Orfeo, quien la colocó entre sus principales divinidades bajo el nombre griego de Némesis.

El primer templo y los primeros altares dedicados a Némesis estuvieron en Ramnonte, en la región del Ática, donde se mantuvo por mucho tiempo antes de extenderse. Su altar estaba en el Capitolio, donde los guerreros dejaban como ofrendas machetes o cuchillas antes de partir para los combates. Pero el verdadero origen del culto a Némesis hay que buscarlo en el temor que sentían los griegos a la cólera divina.

Descendencia

La descendencia es también objeto de discusiones. Usualmente se la considera sin parto, sin embargo una minoría de autores la hace madre de la bella Helena de Troya. Cuenta la leyenda que Zeus se apasionó por su ayudante y la persiguió por todos lados mientras la joven se transformaba para burlar su deseo. Sin embargo, cuando ella se convirtió en Oca, Zeus aprovechó para unirse a ella como Ganso. Entonces, Némesis puso un huevo que Hermes llevó hasta Esparta. Allí lo encontró Leda. De este huevo nacieron los Dioscuros -Castor y Polux- y la bella Helena, a la que Leda adoptó como hija, y quien luego sería la causa de la terrible Guerra de Troya.

Castigos

Con los mismos pretendía que los humanos no olvidaran que ante toda la suerte o mala fortuna que pudieran tener, sólo los Dioses podían actuar y que, si así lo deseaban, podían quitarles lo otorgado o bendecirles a partes iguales.

Fueron muchos los castigados por ella, pero destacamos entre todos a Narciso, que se vanagloriaba de su belleza y se reía de las muchachas a las que seducía para, después, abandonarlas. Sólo se amaba a sí mismo y las jóvenes, despechadas, clamaban al cielo por venganza.

Tras escuchar sus ruegos, Némesis bajó a la tierra para castigarlo. Aquel día Narciso estaba cazando y debido al ejercicio y al calor, que la propia diosa había provocado, acabó marchando a un arroyo para beber. Todo ello, por supuesto, estaba preparado por la venganza para que, al ver su reflejo en el agua se quedara enamorado de sí mismo de forma que se quedara allí, mirándose, hasta morir.

Némesis es una Diosa temida enormemente por escupirle a los hombres sus errores y sus excesos en su propia cara y castigarlos por ello.

Véase también

Fuentes