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Pielonefritis Crónica

Pielonefritis Crónica
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Región de origen:riñones
Región más común:riñones

Pielonefritis Crónica. Enfermedad causada por una inflamación del tejido que rodea los filtros de los riñones. Las infecciones renales y otros estados inflamatorios pueden ocasionar insuficiencia renal si no reciben tratamiento y que se desarrolla lentamente y dura meses o años.

Normalmente, los Microorganismo ascienden desde la vejiga hasta el parénquima renal. Es una infección aguda o crónica del riñón. Suele ser más habitual en mujeres que en hombres y su origen puede ser desde una infección que asciende desde las vías urinarias al riñón, a directamente una infección del riñón por un cálculo, traumatismo o estenosis del uréter. El riesgo es que evolucione a una insuficiencia renal que ya es una enfermedad muy grave.

Clasificación y Etiología

Para clasificar una pielonefritis debemos tener en cuenta si existen complicaciones o no y el tiempo que lleve la infección. La división más común es la que se establece entre pielonefritis aguda y crónica, que a su vez se pueden subdividir en complicada o no, unilateral o bilateral, u otros tipos según la asociación a diferentes procesos.

Características

Se trata de una infección de vías urinarias más grave que la forma aguda. La pielonefritis crónica ocurre de forma mucho más frecuente cuando existe el llamado reflujo vesico-ureteral, debido a anomalías estructurales congénitas que impiden el vaciado normal de los túbulos colectores renales. Las complicaciones más temibles son el daño de los túbulos renales que puede progresar a una insuficiencia renal crónica. En algunos casos puede existir sepsis.
Al ser una infección por un defecto congénito, es más frecuente diagnosticarlo en niños, a veces de manera tardía, cuando el daño renal está demasiado avanzado.

Edad

Se presenta en adultos, siendo más frecuente en mujeres.

Síntomas de Pielonefritis

La fiebre, el dolor de riñones, quemazón al orinar, dolor abdominal y las nauseas pueden ser algunos de los síntomas de la Pielonefritis.
En las analíticas la presencia de sangre y glóbulos blancos en la orina suele ser un aviso determinante. El problema es que en algunos casos la enfermedad no da síntomas hasta que es demasiado tarde.
En los niños algunos síntomas como palpitaciones, dolor de cabeza, poco apetito, tendencia a infecciones y cansancio crónico podrían estar avisándonos de una Pielonefritis crónica.

Cuadro clínico

Un paciente afectado de pielonefritis, presentará los siguientes signos y síntomas:

  • Malestar general, inapetencia y anorexia.
  • Fiebre mayor de 39°C (102°F) y que dura más de dos días;
  • Escalofríos
  • Dolor del costado o de espalda uni- o bilateral, a veces también abdominal;
  • Náuseas y vómitos
  • Dolor al orinar;
  • Polaquiuria y disuria con orina turbia y de fuerte olor;
  • Hematuria

Diagnóstico

Con los síntomas antes descritos se debe sospechar de una pielonefritis. El paciente presentará dolor al palpar la zona del riñón y en los análisis de orina se podrán detectar proteinuria, hematuria, leucositos y bacterias.

En caso de encontrar también cilindros de leucocitos, significa que la infección ha llegado a los túbulos renales (es el lugar donde se forman los cilindros).

Cultivo de E.Coli.

De la orina se realizará un cultivo que revele el microorganismo causante de la infección. En este mismo urucultivo se podrá realizar un antibiograma para el posterior tratamiento. Los cultivos sanguíneos suelen mostrar la misma bacteria.

Se pueden realizar estudios por imagen del paciente. Así, con una ecografía abdominal se puede descartar litiasis, situación en la que se puede observar hidronefreosis. Los estudios radiológicos en los que se puede inyectar por vía intravenosa una sustancia yodada que de mayor contraste al riñón, se observará una excreción de contraste muy disminuida. Además, en una pielonefritis crónica existirán asimetría e irregularidades en los bordes del riñón, deformación de cálices renales y cicatriz en ellos.

Fitoterapia para la pielonefritis o infección del riñón

Lo más importante es comenzar a tomar abundante líquido a lo largo del día (entre un litro y medio y dos)
La Vara de oro, la Gayuba, el Estigma de maíz, La Velosilla o Pilosella, las hojas de Abedul y la Cola de caballo son algunas de las plantas más utilizadas en estos casos.
La Echinacea y el Propolis siempre serán buenos aliados para luchar contra la infección del riñón.

Tratamiento

Los objetivos del tratamiento son es la remisión de la infección y la reducción de los síntomas agudos, que, generalmente, persisten incluso más de 48 horas después del inicio del tratamiento. Para ello se debe utilizar:

Antibióticos selectivos para controlar la infección bacteriana. Si la infección es grave y el riesgo de complicaciones es alto, los antibióticos se suministrarán vía intravenosa. Puede que se necesite estar con antibiótico durante un largo período de tiempo. Es necesario realizar un antibiograma del uricultivo para administrar los antibióticos más efectivos contra las bacterias sin llegar a concentraciones nefrotóxicas.

Analgésicos y atitérmicos, para controlar el dolor, la fiebre y el malestar.

Líquidos intravenosos (sueros) en los primeros días de tratamiento, para hidratar lo mejor posible y acelerar la llegada de los antibióticos al riñón.

Por otra parte, el tratamiento de cualquier complicación debe ser rápido y completo. Puede incluir hospitalización con cuidados intensivos, medicación para mejorar el estado cardiovascular, u otros tratamientos. El tratamiento suele conllevar cultivos de orina para asegurar que la bacteria ha sido eliminada por completo.

Pronóstico

La mayoría de los casos de pielonefritis se resuelven sin complicaciones después del tratamiento. A veces el tratamiento puede resultar largo y agresivo. En cualquier caso, el objetivo es evitar complicaciones como:

  • Recurrencia de la pielonefritis aguda, provocando una pielonefritis crónica;
  • Sepsis o infección diseminada por todo el cuerpo;
  • Insuficiencia renal o incapacidad del riñón para fabricar orina por el daño severo al parénquima renal.

Prevención

Acuda al médico rápidamente para tratar las infecciones renales agudas, que incluirán 2 semanas o más de tratamiento con antibióticos. El rápido y completo tratamiento de las cistitis y el resto de infecciones urinarias en general, especialmente si son crónicas o recurrentes, podría prevenir el desarrollo de muchos casos de pielonefritis.

No interrumpa la medicación recetada aunque los síntomas desaparezcan a los pocos días del tratamiento. Asimismo, el tratamiento previo de las situaciones que aumentan el riesgo, como el reflujo vesico-ureteral o la uropatía obstructiva, previenen esta situación. En algunos casos de cistitis a repetición, se intenta usar de manera profiláctica el uso de antibióticos para evitar las reinfecciones. En las embarazadas, se podría evitar un gran número de casos si se detectase la bacteriuria cuando aún es asintomática.

Acuda al médico para tratamiento de cualquier anomalía del conducto urinario que cause infección.

Factores de riesgo

Nutrición para la pielonefritis o infección del riñón

  • Hay que evitar los picantes y las especias, así como el tabaco, café y el alcohol.
  • La sopa, sobre todo de cebolla, apio y tomillo, favorecen la producción de orina y la eliminación de gérmenes.
  • El zumo de naranja o de arándanos, gracias a su riqueza en vitamina C, son muy eficaces sobre todo cuando hay tendencia a que el problema se vuelva crónico.

Consejos para la pielonefritis o infección del riñón.

  • Lo más importante es acudir rápidamente a nuestro médico a fin de descartar una piedra de riñón y sobre todo para evitar una complicación tan grave como una insuficiencia renal aguda.
  • La Medicina tradicional China tiene mucho en cuenta los síntomas de calor o frío. En la mayoría de casos vemos que las molestias nos sobrevienen después de haber cogido mucho frío. El riñón y en general las vías urinarias son muy sensibles al frío.
  • En estos casos un baño bien caliente y una buena infusión diurética pueden ser de gran ayuda hasta recibir el tratamiento médico.
  • Si no disponemos de bañera podemos hacer un baño de pies. Pondremos los pies en un cubo con agua caliente. Iremos añadiendo agua más caliente durante unos diez minutos y terminaremos poniendo los pies en otro cubo con agua fría durante sólo dos segundos. Secaremos ligeramente los pies y nos pondremos dos calcetines gruesos en cada pié a fin de hacerlos reaccionar. Al cabo de unos minutos hemos de sentir calor. Ese calor ascenderá por las vías urinarias y ayudará a mejorar la mayoría de problemas de las vías urinarias.

En todos los casos le recomendamos consultar con su médico, terapeuta u otro profesional de la salud competente. La información contenida en este artículo tiene una función meramente informativa.

Véase también

Fuentes

Enlaces externos