Santiago de Chile

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Ciudad de Chile
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EntidadCiudad
 • PaísBandera de Chile Chile
 • RegiónMetropolitana de Santiago
 • Fundación12 de febrero de 1541
Población 
 • Total5,428,590 habitantes, hab.
GentilicioSantiaguino(a)

Ciudad Capital Santiago
Santiago de Chile. Capital y principal núcleo urbano de Chile. El área metropolitana que forma es denominada también Gran Santiago y corresponde asimismo a la capital de la Región Metropolitana de Santiago.

Aunque es posible concebirla como una única gran ciudad, Santiago no constituye una sola unidad administrativa sino, por el contrario, forma parte del territorio de 37 comunas, de las cuales 26 de estas se encuentran completamente dentro del radio urbano y 11 con alguna parte fuera de él. La mayor parte de la metrópolis se encuentra dentro de la Provincia de Santiago, con algunos sectores dentro de las provincias de Maipo, Cordillera y Talagante.

Santiago se encuentra aproximadamente en las coordenadas 33°26'16?S 70°39'01?O? / ?-33.43778, -70.65028, a una altitud media de 567 msnm.[2] En el año 2002, la conurbación se extendía sobre 641,4 km² y tenía una población de 5.428.590 habitantes,[3] lo que equivale a cerca del 35,9% de la población total del país. De acuerdo con dichas cifras, Santiago, además, es la séptima ciudad más habitada de América Latina, y, según algunas estimaciones, una de las 50 áreas metropolitanas más grandes del mundo.

La ciudad de Santiago alberga los principales organismos administrativos, comerciales, culturales, financieros y gubernamentales del país, a excepción del Congreso Nacional, ubicado en Valparaíso. Santiago de Chile, además, es sede de la CEPAL y es considerada como la tercera ciudad latinoamericana con mejor calidad de vida, tras Montevideo y Buenos Aires[5] y como una ciudad global de clase alfa –, a la altura de Ámsterdam, Estocolmo o Roma, y superando a grandes urbes como Berlín, Los Ángeles y Manila.[6] Finalmente, es considerada como la 53º ciudad con mayores ingresos del mundo, con un PIB (PPA) de US$91.000 millones en 2005 y estimado de US$160.000 millones hacia 2020.

Contenido

Historia

Orígenes y fundación

De acuerdo con ciertas investigaciones arqueológicas, se cree que en la cuenca de Santiago se establecieron los primeros grupos humanos hacia el 10.000 a.de C. Dichos grupos eran principalmente nómadas cazadores-recolectores, que transitaban desde el litoral hacia el interior en búsqueda de guanacos durante la época de los deshielos cordilleranos. Cerca del año 800, comenzaron a instalarse los primeros habitantes sedentarios debido a la formación de comunidades agrícolas junto al río Mapocho, principalmente de poroto, papa y maíz, y la domesticación de los auquénidos de la zona.

Los pueblos establecidos en la zona pertenecían a grupos picunches o promaucaes, sometidos al Imperio inca desde fines del Siglo XV y comienzos del Siglo XVI. Los incas establecieron en el valle algunos mitimaes, siendo el principal uno instalado en el centro de la actual ciudad, fortalezas como el huaca de Chena y el santuario del cerro El Plomo. La zona habría servido como base para las expediciones incaicas hacia el sur, y como nudo vial del Camino del Inca.

Tras haber sido enviado por Francisco Pizarro desde el Perú y realizar una larga travesía desde Cuzco, el conquistador extremeño Pedro de Valdivia llegó al valle del Mapocho, el 13 de diciembre de 1540. Las huestes de Valdivia acamparon junto a las aguas del río, en los faldeos (faldas) del cerro Tupahue y comenzaron lentamente a entablar relaciones con los indios picunches que habitaban la zona, tras lo cual Valdivia convocó a los caciques de la zona a un parlamento donde les explicó su intención de fundar una ciudad en nombre del rey Carlos I de España, que sería la capital de su gobernación de Nueva Extremadura. Los indígenas habrían aceptado e incluso le habrían recomendado la fundación de la localidad en una pequeña isla ubicada entre dos brazos del río junto a un pequeño cerro llamado Huelén.

El 12 de febrero de 1541, Valdivia fundaría oficialmente la ciudad de Santiago del Nuevo Extremo (Santiago de la Nueva Extremadura) en honor al Apóstol Santiago, santo patrono de España, en las cercanías del Huelén, renombrado por el conquistador como "Santa Lucía". Siguiendo las normas coloniales, Valdivia encomendó el trazado de la nueva ciudad al alarife Pedro de Gamboa, el cual diseñaría la ciudad en forma de damero. En el centro de la ciudad diseñó una Plaza Mayor, alrededor de la cual se seleccionaron varios solares para la Catedral, la cárcel y la casa del gobernador. En total se construyeron ocho cuadras de norte a sur, y diez de oriente a poniente, y cada solar (un cuarto de cuadra) fue entregado a los colonizadores, que construyeron casas de barro y paja.

Santiago colonial

El puente de Calicanto sobre el río Mapocho fue el principal símbolo de la ciudad de Santiago tras su inauguración en 1779.

A pesar de que Santiago estuvo a punto de desaparecer por el ataque indígena, un terremoto y una serie de inundaciones, la ciudad comenzó a poblarse rápidamente. De las 126 cuadras diseñadas por Gamboa, en 1558 ya habían sido ocupadas cuarenta, y en 1580, la totalidad,[10] mientras que las tierras cercanas acogieron a decenas de miles de cabezas de ganado. En el ámbito arquitectónico, comienzan a construirse los primeros edificios de importancia de la ciudad, destacando el inicio de la construcción en piedra de la primera catedral en 1561 y de la iglesia de San Francisco en 1572, siendo ambas construcciones realizadas principalmente en adobe y piedra.

Una serie de desastres pondría en jaque el desarrollo de la ciudad durante los siglos XVI y XVII: un terremoto en 1575, epidemia de viruela en 1590, desbordes del Mapocho en 1608 y 1618 y por último, el terremoto del 13 de mayo de 1647, donde fallecieron más de 600 personas y quedaron más de cinco mil damnificados.[10] Estos hechos no detendrían el crecimiento de la capital de la Capitanía General de Chile, en una época donde todo el poder del país se concentraba alrededor de la Plaza de Armas santiaguina.

En 1767, el corregidor Luis Manuel de Zañartu, dio inicio a unas de las principales obras arquitectónicas de todo el período colonial: el Puente de Calicanto, que permitió unir eficientemente a la ciudad con La Chimba (al norte del río) y el inicio de las construcciones de los tajamares para evitar los desbordes del Mapocho. Aunque el puente logró ser construido, los tajamares fueron constantemente destruidos por el río. En 1780, el gobernador Agustín de Jáuregui contrató al arquitecto italiano Joaquín Toesca, quien diseñaría, entre otras obras importantes, la fachada de la Catedral, el Palacio de La Moneda, el diseño del canal San Carlos y la construcción definitiva de los tajamares, durante el gobierno de Ambrosio O'Higgins, siendo éstos inaugurados definitivamente en 1798. El gobierno de O'Higgins destacó también por la apertura del camino a Valparaíso en 1791, que permitiría la conexión de la capital con el principal puerto del país.

La ciudad del siglo XIX

Durante la denominada República Conservadora se crean diversas instituciones, principalmente de carácter educativo como la Universidad de Chile y la Quinta Normal con sus museos. Los canales que recorren la ciudad para la evacuación de aguas servidas desaparecen dando paso al alcantarillado, al que se suman las primeras redes de gas, agua potable y alumbrado público, y en 1851 se establece el primer sistema de telegrafía con Valparaíso. Sin embargo, un trágico hecho enlutaría a la ciudad cuando más de 2.000 personas fallecieran en el incendio de la Iglesia de la Compañía, el 8 de diciembre de 1863.

Un nuevo impulso en el desarrollo urbano de la capital se produjo durante la llamada República Liberal y la administración del intendente de la ciudad, Benjamín Vicuña Mackenna, dentro de cuyas principales obras destacan la remodelación del cerro Santa Lucía, que pasó de ser un basurero a un parque adornado con obras arquitectónicas neoclásicas, la creación de un camino que rodeaba la ciudad (que en esa época tenía una extensión similar a la actual comuna de Santiago) y la remodelación de la Alameda. Esta avenida se consagró como la arteria central de la ciudad gracias al desarrollo de diversos palacios pequeños construidos por la oligarquía beneficiada por el auge económico derivado de la minería del cobre y el salitre. Muchas de las principales obras urbanas eran financiadas por aportes voluntarios de los vecinos ilustres, destacando obras como el Teatro Municipal, el Club Hípico o el actual Parque O'Higgins, construido por el filántropo Luis Cousiño en 1873.[13]

La ciudad se convirtió rápidamente en el principal nudo del sistema ferroviario chileno, el principal medio de transporte durante más de un siglo. El primer ferrocarril llegó a la ciudad el 14 de septiembre de 1857 y en 1884 fue inaugurada la Estación Central de Santiago. Mil vehículos particulares y quinientos de arriendo circulaban en Santiago hacia esos años y 45.000 personas utilizaban diariamente el tranvía.[10] Los primeros teléfonos fueron instalados durante los años 1880 y en menos de diez años existían más de 1.200 líneas.

Ya concluyendo el siglo, se construyeron sistemas de recolección de aguas lluvias para evitar inundaciones en el centro y se iniciarían las obras de canalización del Mapocho, para lo que fue necesaria la demolición de los tajamares y del Puente de Calicanto, ocurrida el 10 de agosto de 1888. Para ese entonces, Santiago tenía una población cercana a los 256.000 habitantes, esparcidos en una extensión de 3.766 hectáreas.[10] Muchos de estos habitantes vivían en barriadas pobres, excluidas del desarrollo urbano fomentado por la oligarquía, fuera de los bordes de la ciudad como en los barrios orientales de Yungay y Chuchunco.

El Gran Santiago

En las décadas siguientes, Santiago siguió creciendo de forma imparable. En 1940, la ciudad acumulaba 952.075 habitantes, en 1952 esta cifra llegó a los 1.350.409 habitantes y el censo de 1960 totalizó 1.907.378 santiaguinos. Este crecimiento se reflejó en la urbanización de los sectores rurales de la periferia, donde se establecieron familias de clase media y baja con viviendas estables: en 1930, el área urbana tenía una extensión de 6.500 hectáreas, que en 1960 llegaron a las 20.900 y en 1980 llegó a las 38.296. Aunque la mayoría de las comunas seguían creciendo, éste se concentró principalmente en comunas periféricas como Barrancas al poniente, Conchalí al norte y La Cisterna y La Granja al sur. En el caso de la clase alta, ésta comenzó a acercarse al sector de la precordillera de Las Condes y La Reina. El centro, por el contrario, perdió habitantes dejando más espacio para el desarrollo del comercio, la banca y las actividades gubernamentales.

Extensión del Gran Santiago, en 1965.

Este crecimiento se realizó sin ningún tipo de regulación y sólo comenzaron a aplicarse durante los años 1960 con la creación de diversos planes de desarrollo del Gran Santiago, concepto que reflejaba la nueva realidad de una ciudad mucho más amplia. En 1958 fue lanzado el Plan intercomunal de Santiago y que proponía la organización del territorio urbano, fijando un límite de 38.600 hectáreas urbanas y semiurbanas, para una población máxima de 3.260.000 habitantes, la construcción de nuevas avenidas (como la Avenida Circunvalación Américo Vespucio y la carretera Panamericana), el ensanche de las existentes y el establecimiento de "cordones industriales". La celebración de la Copa Mundial de Fútbol de 1962 dio un nuevo empuje a las obras de mejoramiento de la ciudad. En 1966 se creó el Parque Metropolitano de Santiago en el cerro San Cristóbal y el MINVU dio inicio a la erradicación de poblaciones callampas y la construcción de nuevas viviendas como la Remodelación San Borja, en cuyas cercanías fue construido el Edificio Diego Portales.

En 1967 fue inaugurado el nuevo Aeropuerto Internacional de Pudahuel y, tras años de discusión, en 1969 se daría inicio a la construcción del Metro de Santiago, cuya primera etapa correría bajo el tramo occidental de la Alameda y que sería inaugurada en 1975. El Metro se convertiría en una de las construcciones más prestigiosas de la ciudad y en los años siguientes seguiría expandiéndose, llegando a dos líneas perpendiculares a fines de 1978. Las telecomunicaciones tendrían además un importante desarrollo, reflejado con la construcción de la Torre Entel, que desde su construcción en 1975 sería uno de los símbolos de la capital al ser la estructura más alta del país por dos décadas.

Tras el golpe de Estado de 1973 y el establecimiento del Régimen Militar, la planificación urbana no tuvo grandes cambios hasta inicio de los años 1980, cuando el gobierno adoptó un modelo económico neoliberal y el rol de organizador pasa del Estado al mercado. En 1979 se modifica el plan regulador, extendiendo el radio urbano a más de 62.000 hectáreas para el desarrollo inmobiliario, provocando una nueva expansión descontrolada de la ciudad, llegando a las 40.619 ha de extensión a comienzos de los años 1990, especialmente en la zona de La Florida, que en el censo de 1992 se convirtió en la comuna más populosa del país, con 328.881 habitantes. En tanto, un fuerte terremoto azotó la ciudad el 3 de marzo de 1985, que aunque causó escasas víctimas, dejó numerosos damnificados y destruyó muchas edificaciones de antigüedad.

La metrópoli en los inicios del siglo XXI

Vista nocturna del llamado Sanhattan, el centro financiero de Santiago.

Con el inicio de la Transición en 1990, la ciudad de Santiago ya sobrepasaba los cuatro millones de habitantes, que habitaban preferentemente en la zona sur: La Florida era seguida en número de habitantes por Puente Alto y Maipú. El desarrollo inmobiliario en estas comunas y otras como Quilicura y Peñalolén se debió en gran medida a la construcción de conjuntos habitacionales para familias de clase media. En tanto, las familias de altos ingresos avanzaron hacia la Precordillera y el llamado Barrio Alto, aumentando la población de Las Condes y dando origen a nuevas comunas como Vitacura y Lo Barnechea. Por otro lado, si bien la pobreza comenzó a bajar considerablemente, se mantuvo la fuerte dicotomía entre la pujante urbe globalizada y los barrios marginales dispersos a lo largo de la capital.
La Torre Telefónica, uno de los símbolos del crecimiento de los años 1990.

La zona de Avenida Providencia se consolidó como un importante eje comercial en el sector oriente y hacia los años 1990, este desarrollo se extendió al Barrio Alto que se convirtió en un atractivo polo para la construcción de edificios de gran altura. Las principales empresas y corporaciones financieras se establecieron en la zona, dando origen a un moderno y pujante centro empresarial conocido como Sanhattan. La partida de estas empresas al Barrio Alto y la construcción de centros comerciales alrededor de toda la ciudad, provocaron una crisis en el centro urbano, el cual debió reinventarse: sus principales calles comerciales se convirtieron en paseos peatonales (como el Paseo Ahumada) y se instituyeron beneficios tributarios para la construcción de edificios residenciales, atrayendo principalmente a adultos jóvenes.

En estos años, la ciudad comenzó a enfrentar una serie de problemas generados por el desordenado crecimiento experimentado. La contaminación atmosférica alcanzó niveles críticos durante los meses de invierno y una capa de esmog se instaló sobre la ciudad, por lo que las autoridades debieron establecer medidas legislativas para las industrias y la restricción vehicular a los automóviles. A eso se sumó que la gran extensión de la ciudad hizo colapsar el sistema de transporte. El Metro debió ser ampliado considerablemente extendiendo sus líneas y creando tres nuevas líneas entre 1997 y 2006 en el sector suroriente, mientras una nueva extensión hacia Maipú a inaugurarse en 2010 dejará al ferrocarril metropolitano con una longuitud de 105 km. En el caso de los autobuses, el sistema sufrió una importante reforma a comienzos de los años 1990 y luego en 2007 con el establecimiento de un plan maestro de transportes conocido como Transantiago, el cual ha enfrentado una serie de problemas desde su puesta en marcha.

A medida que entra en el siglo XXI, Santiago persiste en su acelerado desarrollo. Diversas autopistas urbanas han sido construidas, el Barrio Cívico fue renovado con la creación de la Plaza de la Ciudadanía y se comienza la construcción de la Ciudad Parque Bicentenario para la conmemoración del bicentenario de la República. El desarrollo de la edificación de altura continúa en el sector oriente, el cual culminará con la apertura de los rascacielos Titanium La Portada y Torre Gran Costanera en el complejo inmobiliario Costanera Center. Sin embargo, la desigualdad socioeconómica y la fragmentación geosocial permanecen como dos de los problemas más importantes, tanto de la ciudad como del país.

El 27 de febrero de 2010, un fuerte terremoto se dejó sentir en la capital, provocando diversos daños en edificios antiguos;[16] [17] [18] sin embargo, edificios de corta edad quedaron inhabitables, generando un amplio debate sobre la real aplicación de los estándares antisísmicos obligatorios en la arquitectura moderna de Santiago.[19]

En los próximos años se espera el desarrollo de diversos nuevos proyectos en múltiples ámbitos, especialmente en transporte. Se espera la remodelación del aeropuerto internacional hacia 2012 y una expansión de los servicios ferroviarios, incluyendo diversos proyectos actualmente en evaluación, como una red de tranvías en Las Condes, trenes de cercanía hacia Lampa y Padre Hurtado (Melitrén) y un tren de alta velocidad que conecte a la capital con Valparaíso y Viña del Mar.[20] [21] [22] Dos nuevas autopistas urbanas (Vespucio Oriente y Costanera Central) están en proceso de licitación,[20] mientras el Metro de Santiago anunció la construcción de una sexta línea. A ello se sumaría la transformación en parques de la ribera del río Mapocho, convertido en navegable, un proyecto emblemático del presidente Sebastián Piñera.

Geografía

Geología y relieve

Relieve de la Región Metropolitana, con la ciudad de Santiago y los principales cerros a su alrededor. Otro mapa con más detalle puede verse aquí.
Vista de la Cordillera de los Andes desde Santiago.

La ciudad de Santiago está emplazada principalmente en un llano conocido como «cuenca de Santiago». Esta cuenca es parte de la Depresión Intermedia y está delimitada claramente por el cordón de Chacabuco por el norte, la Cordillera de los Andes por el oriente, la angostura de Paine por el sur y la Cordillera de la Costa. Aproximadamente, tiene una longitud de 80 km en dirección norte-sur y de 35 km de este a oeste.

Hace cientos de millones de años, el actual territorio de la ciudad estaba cubierto por el océano y sedimento marino, siendo la única masa terrestre cercana la ya existente Cordillera Costera. La morfología de la región comenzaría a tomar su aspecto actual desde fines del Paleozoico, cuando comienza la subducción de la Placa de Nazca bajo la Placa Sudamericana, perteneciente en ese entonces al continente de Gondwana. Esta subducción generaría el plegamiento de la corteza terrestre a partir del Triásico, levantando las rocas que darían origen a los Andes. Posteriormente, nuevas actividades tectónicas generarían el hundimiento de la gran masa rocosa levantada formando la Depresión Intermedia.[24]

La morfología regional seguiría cambiando. Los períodos glaciares cubriría la región con hielo formando morrenas. El fuerte vulcanismo presente en dicha época, generaría una serie de erupciones volcánicas lanzando grandes flujos piroclásticos y provocando el derretimiento de los glaciares. Esto generaría el depósito de más sedimentos en el valle, complementado posteriormente por el arrastre fluvial. La sedimentación del valle continuaría por miles de años e incluso los últimos grandes acontecimientos, correspondientes a violentas erupciones volcánicas, se remontarían a menos de 5.000 años atrás. Estos sedimentos permitirían la existencia de una fértil cuenca y cubrirían al relieve anterior a la formación andina, dejando expuestas únicamente las cimas de algunos cerros, conocidos como "cerros islas".

En la actualidad, Santiago yace principalmente en el llano de la cuenca, con una altitud entre los 400 en las zonas más occidentales y llegando a los 540 en la Plaza Baquedano,[25] presentando algunos lomajes en el sector de Cerrillos. El área metropolitana ha rodeado a algunos de estos cerros islas, como en el caso del cerro Santa Lucía, el cerro Blanco, el Calán y el Renca, que con 800 msnm es el punto a mayor altitud de la ciudad. Al sudoeste de la ciudad existe un cordón rocoso de varios cerros islas, dentro del que destaca el cerro Chena. Hacia el poniente también se presentan algunas de las principales alturas de la Cordillera de la Costa, como el cerro Roble Alto con 2.185 metros de altitud, siendo la zona del río Maipo la única en que la cordillera pierde altitud.

Durante las últimas décadas, el crecimiento urbano ha expandido los límites de la ciudad hacia el sector oriente acercándose hacia la Precordillera andina, habitando los conos de deyección existentes. Incluso en zonas como La Dehesa, Lo Curro y El Arrayán, se ha llegado a superar la barrera de los 1.000 metros de altitud.[25] Algunas estribaciones de baja altura se desprenden de los Andes y se adentran en la cuenca, como es el caso del cordón montañoso del cerro La Pirámide y el cerro San Cristóbal, en el sector nororiente de Santiago.

Al oriente, se alza maciza la llamada Sierra de Ramón, una cadena montañosa formada en los contrafuertes de la Precordillera debido a la acción de la falla de Ramón, alcanzando los 3.296 msnm en el cerro de Ramón. 20 km más al oriente, se encuentra la Cordillera de los Andes con sus cadenas de montañas y volcanes, muchos de los cuales superan los 6.000 msnm y en los que se mantienen algunos glaciares. El más alto es el volcán Tupungato con 6.570 msnm,[26] ubicado cerca del volcán Tupungatito, de 5.913 metros de altitud. Hacia el nororiente se ubican el cerro El Plomo (5.424 msnm) y el Nevado El Plomo con 6.070 metros de altitud.[26] Hacia el sureste de la capital, en tanto, se ubican el Nevado Los Piuquenes (6.019 msnm), el volcán San José (5.856 msnm) y el volcán Maipo (5.323 msnm). De estas cimas, tanto el Tupungatito como el San José y el Maipo son volcanes activos.

Hidrografía

La ciudad de Santiago está enclavada en la cuenca hidrográfica del río Maipo, que abarca una superficie aproximada de 15.380 km². El cauce principal nace en la cordillera al sureste de Santiago, en los faldeos del volcán homónimo y desciende por la cordillera en forma de un cañón conocido como el Cajón del Maipo. En esta zona confluyen tres importantes cauces tributarios: el río Volcán que nace bajo el volcán San José y presenta algunas termas como Baños Morales, el río Yeso en cuyo cauce superior se localiza el embalse El Yeso, que es la principal reserva de agua potable para toda la Región Metropolitana, y el río Colorado. Tras salir de la zona de la precordillera, el Maipo ingresa a la cuenca de Santiago, acercándose al radio urbano de la ciudad marcando la frontera entre la comuna de Puente Alto y la recién incorporada comuna de Pirque. Posteriormente el río se aleja hacia el suroeste, siendo de gran importancia para el desarrollo agrícola en las zonas rurales en torno a Santiago, para seguir finalmente su camino hacia el Océano Pacífico, desembocando en la localidad de Llolleo, en la V Región de Valparaíso.

Sin embargo, el río más importante para la ciudad es el río Mapocho, en cuyas riberas se forjó la urbe en la época colonial. El Mapocho es el principal afluente del Maipo, juntándose con éste en el sector de El Monte, al suroeste de la conurbación, luego de su largo recorrido desde su nacimiento. El río surge por la confluencia de varios esteros de la zona nororiente de los Andes de la Región Metropolitana y posteriormente baja hasta el llano a través de desfiladeros de la Precordillera y penetra directamente en la zona oriente de la ciudad. El Mapocho cruza en sentido este-oeste cerca de veinte comunas metropolitanas antes de salir por la zona de Pudahuel para luego recorrer zonas agrícolas hasta llegar a El Monte. El régimen del río es mixto, variando entre nival en las zonas más altas y pluvio-nival en las más bajas; durante el año, su caudal puede variar entre los 13,6 m³/s durante noviembre y los 2,3 m³/s de abril.

Con el fin de poder tener más cerca el agua para el desarrollo agrícola de la cuenca, fueron construidos durante el siglo XIX diversos canales de regadío que conectaban el Mapocho con el Maipo, como es el caso del canal San Carlos y el canal Las Perdices. Otros cauces fueron construidos para la canalización de las aguas lluvias provenientes de la cordillera, como el zanjón de la Aguada.

Clima

El clima de la ciudad de Santiago corresponde a un clima templado-cálido con lluvias invernales y estación seca prolongada,[28] más conocido como clima mediterráneo continentalizado.

Dentro de las principales características climáticas de Santiago se encuentra la concentración de cerca del 80% de las precipitaciones durante los meses del invierno austral (mayo a septiembre), variando entre 50 y 80 mm de agua caída entre estos meses. Dicha cantidad contrasta con las cifras de los meses correspondientes a una estación muy seca, producida por un dominio anticiclónico ininterrumpido por cerca de siete u ocho meses, principalmente durante los meses de verano, entre diciembre y marzo. En esta estación, el agua caída no supera en promedio los 4 mm. Estas precipitaciones son generalmente compuestas únicamente por lluvia, puesto que la caída de nieve y granizo se produce principalmente en los sectores de la Precordillera sobre los 1.500 msnm; en algunas ocasiones, las nevazones afectan a la ciudad pero sólo en sus sectores más orientales, siendo en muy raras oportunidades extendidas al resto de la urbe.

En cuanto a las temperaturas, éstas varían a lo largo del año, pasando de una media de 20 °C durante el mes de enero a los 8 °C de junio y julio. En el verano, Santiago es caluroso, llegando con facilidad por sobre los 30 °C y su máximo histórico es de 37,2 °C en 1915,[29] mientras que las noches suelen ser agradables y ligeramente frescas sin bajar de los 15 °C. Por su parte, en los meses de otoño e invierno la temperatura desciende y se sitúa algo más bajo de los 10 °C; la temperatura incluso puede bajar levemente de los 0 °C, especialmente durante la madrugada, siendo su mínimo histórico de -6,8 °C en 1976.[30]
Clima de Santiago de Chile
La ubicación de Santiago dentro de una cuenca es uno de los factores más importantes del clima de la ciudad. La cordillera costera sirve como "biombo climático" al oponerse a la propagación de la influencia marina, lo que contribuye al aumento de la oscilación térmica anual y diaria (la diferencia entre las temperaturas máximas y mínimas diarias pueden llegar a los 14 °C) y el mantenimiento de una humedad relativa baja cercana a un promedio anual de 70%.[28] Además, evita el ingreso de masas de aire a excepción de cierta nubosidad baja costera que penetra a la cuenca a través de los valles fluviales.

Los vientos predominantes tienen una dirección desde el suroeste, con una intensidad media de 15 km/h, especialmente durante el verano puesto que en el invierno predominan las calmas.

Medioambiente

El Parque Metropolitano de Santiago es la principal área verde existente en Santiago y una muestra de la vegetación de tipo esclerófilo propio de la región.

La ciudad de Santiago se ubica en una zona ecológica de tipo esclerófilo conocida como matorral chileno, la cual ha sido fuertemente modificada debido a la utilización de los suelos con fines agrícolas o de expansión urbana. Esto ha producido una rápida degradación de los suelos y la erosión de éstos,[32] lo que ha generado un proceso de desertificación, agravado por la utilización de las aguas subterráneas para el consumo humano, los incendios forestales y el secado de pantanos, entre otros.[33] A pesar de ello, aún quedan algunos reductos de gran importancia para la biodiversidad, como la quebrada de la Plata o la quebrada de Ramón,[34] a lo que se suman las áreas silvestres protegidas ubicadas en los sectores interiores de los Andes.

Dentro de la ciudad, en tanto, el número de áreas verdes alcanzaba hacia 1992 una superficie de 2.686 ha públicas y 2.625 privadas, equivalentes al 2,5% del área urbana consolidada. Considerando dichas cifras, el promedio por cada santiaguino era de 5,7 m² de área verde, por debajo de los 9 m² recomendados por la OMS. Sin embargo, dicha cifra es mucho más baja en la actualidad: mientras la ciudad crece cerca de 1.000 hectáreas al año, sólo 8 hectáreas de áreas verdes se crean. A esto hay que sumar el hecho de que del número de hectáreas de espacios verdes, la mitad corresponde a cerros islas que poseen poca vegetación o carecen de ella. Así, descontando estas zonas las cifras se acercarían a 1,5 m² de áreas verdes por habitante. Las cifras, además, presentan gran variación dependiendo de la zona de la ciudad: mientras en el sector oriente se llega a los 20 m² por habitante, en el sector sur apenas logran superar 1 m².[33]
Desde los años 1980, el esmog es uno de los problemas más importantes que enfrenta Santiago.

Un grave problema medioambiental que sufre Santiago corresponde a la contaminación atmosférica existente. El enclaustramiento de la ciudad produce la acumulación de una capa de esmog sobre la ciudad desde las últimas décadas, lo que se ve agravado durante los meses invernales debido a diversos fenómenos climáticos como la inversión térmica y la vaguada costera y la considerable reducción de las masas de aire circulante en la cuenca. Esto, sumado al frío propio de la temporada, produce un aumento considerable de las afecciones respiratorias, principalmente de infantes y adultos mayores, que llegan incluso a colapsar el sistema de atención de salud de Santiago.

Esta contaminación posee diversos componentes químicos tóxicos, como SO2, CO, O3 y NO2, sumado a los diversos tipos de material particulado en suspensión (producido en un 49% por fuentes móviles y un 29% por fuentes fijas). Los niveles de acumulación de estas sustancias son medidas por siete estaciones de monitoreo de calidad del aire instaladas entre 1988 y 1977 en toda la ciudad.[35] Las mediciones de estas estaciones sumado a los análisis meteorológicos permiten a las autoridades encargadas decretar medidas extraordinarias para la disminución de la contaminación, que son denominadas "alerta ambiental", "preemergencia ambiental" y "emergencia ambiental". En los últimos años, los niveles de contaminación ambiental han descendido considerablemente: en 1989, el nivel promedio de material particulado respirable era de 103,3 µg/m³, mientras en 2004 la cifra llegó a los 60,9 µg/m³, lo cual aún es muy superior a la norma de 50 µg/m³ establecida por el gobierno. En el caso del material particulado más fino (MP 2.5) las cifras muestran una reducción de 68,8 a 29,3 µg/m³ en el mismo período, mientras las situaciones de alerta ambiental bajaron de 38 en 1997 a 9 en 2004, las preemergencias de 37 a 4 y las emergencias de 4 a ninguna.

Los cauces hídricos también tienen altos grados de contaminación, principalmente debido al depósito de residuos industriales y de aguas servidas. El río Mapocho, el río Maipo y el zanjón de la Aguada son los cauces más afectados, pero en los últimos años han surgido diversas iniciativas para reducir estos problemas. Diversas plantas de tratamiento han sido construidas y en 2006 su cobertura ya alcanzaba el 75% de las aguas servidas urbanas,[36] mientras que un proyecto de Aguas Andinas pretende construir un ducto de 28 kilómetros para eliminar las descargas de aguas servidas al Mapocho hacia el año 2009.[37] Finalmente, la ciudad produce una gran contaminación lumínica lo que ha afectado y prácticamente imposibilitado el trabajo de diversos recintos astronómicos ubicados al interior de la ciudad.
Vista panorámica de Santiago, parcialmente cubierto por el esmog y las nubes y rodeado por Los Andes y la Cordillera de la Costa.

Política y gobierno

Administración

A diferencia de otras grandes ciudades y áreas metropolitanas del mundo, Santiago de Chile carece de un gobierno metropolitano encargado de su administración, la cual actualmente es repartida por diversas autoridades, lo que complica el funcionamiento de la ciudad como una única entidad.

Con la actual estructura territorial del país, éste se divide en tres niveles (regiones, provincias y comunas), pero Santiago no se ajusta perfectamente con ninguna de ellos. Aunque la Región Metropolitana de Santiago fue creada en 1976 para englobar un área metropolitana creada dos años antes, a partir de la antigua provincia de Santiago, ésta incluye una serie de localidades alejadas de la urbe principal, como Melipilla o Talagante. A nivel provincial, el Gran Santiago sobrepasa los límites de la actual Provincia de Santiago, incluyendo a las de Cordillera, Maipo y Talagante. A nivel comunal, la ciudad está compuesta por una treintena de éstas.

En general, dos tipos de órganos son las que intervienen en la administración de la ciudad. Por un lado, están las treinta y seis municipalidades, encargadas de la administración local de cada comuna, y dirigidas por un alcalde y asesorado por un concejo, electos por votación popular; mientras que el encargado de la administración superior de la Región Metropolitana es el Gobierno Regional, formado por el Consejo Regional, electo indirectamente, y el Intendente, que lo preside y es designado directamente por el Presidente de la República; además, al mismo Intendente le corresponde el gobierno de la región, como representante natural e inmediato del Presidente de la República, actuando en general, dentro de sus posibilidades, como coordinador para las materias que afecten a varias comunas. Desde marzo de 2010, el cargo de Intendente Metropolitano de Santiago es desempeñado por Fernando Echeverría.

Cuando se creó la Región Metropolitana de Santiago, no se creó la figura de gobernador provincial, para la provincia de Santiago, y en su lugar quedó a cargo el propio Intendente. En 2001, se creó el cargo de "Delegado provincial", que ejerce las funciones de gobernador, en representación del Intendente, aunque posee un rol bastante menor, al igual que los propios gobernadores provinciales del país.

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