Asunción Caridad Suárez Pérez

Asunción Caridad Suárez Pérez
Información sobre la plantilla
Asunción Caridad Suárez Pérez.jpg
Combatiente de la clandestinidad
Nacimiento15 de agosto de 1939
Artemisa, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento17 de septiembre de 2020
Artemisa
ResidenciaCuba
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
EducaciónSuperior
OcupaciónCombatiente revolucionaria
Conocido porParticipación en la lucha clandestina
Partido políticoPartido Comunista de Cuba
PremiosReconocimientos como combatiente revolucionario

Asunción Caridad Suárez Pérez. Combatiente de la clandestinidad desde las filas del Movimiento 26 de Julio en Artemisa. Trabajó en el primer gobierno de este municipio después del triunfo de la Revolución. Fundadora de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), del Partido Comunista de Cuba (PCC) y de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana. Participó como maestra en la Campaña de Alfabetización. Se le otorgó el Premio del Barrio de los Comités de Defensa de la Revolución.

Síntesis biográfica

Nació en Artemisa, el 15 de agosto de 1939, en un hogar de procedencia obrera. Fue la mayor de cuatro hermanos, fruto del matrimonio de Jesús Suárez y Eloisa Pérez, quienes se encargaron de formar en sus hijos valores de honradez, laboriosidad, espíritu de superación y sentido de la justicia.

Trayectoria estudiantil

Hizo sus primeros estudios en una escuela de la localidad y luego de cursar la Primaria Superior, ingresó en la Escuela Normal para Maestros, institución donde permaneció hasta el tercer año de la carrera, debido a que la situación económica familiar no le permitía cubrir los gastos de sus estudios y tuvo que interrumpirlos.

Con el propósito de incorporarse a la vida laboral en dependencia del nuevo gobierno revolucionario, a partir de enero de 1959 estudió Gestión documental y continuó superándose de manera sucesiva en la Escuela Básica de Instrucción Revolucionaria (EBIR) y en la Escuela Superior de Instrucción Revolucionaria (ESIR).También estudió en varios cursos y modalidades la especialidad de Gestión del capital humano.

Trayectoria revolucionaria

Influenciada por las ideas y posiciones políticas de su padre, se opuso a la tiranía de Fulgencio Batista desde el golpe de estado del 10 de marzo de 1952. Gustaba de contar la anécdota del momento en que nació una de sus hermanas y un vecino propuso a su padre, en forma de broma, le solicitara a Batista el bautizo de la recién nacida y pudieran así salir de la miseria en la cual vivía aquella familia. A la propuesta, el padre respondió indignado que prefería morir de hambre antes de permitir que ese esbirro fuera el padrino de su hija.

Se incorporó al Movimiento de Mujeres Martianas, cuando esta organización se destacaba en el reclamo en favor de que el gobierno concediera la amnistía de los artemiseños que permanecían presos en Isla de Pinos junto a Fidel, por su participación en el asalto al Cuartel Moncada, el 26 de Julio de 1953.

Cuando se creó en Artemisa el Movimiento 26 de Julio, estuvo entre sus fundadores, junto a René Rivera Rodríguez, jefe de acción y sabotaje de la organización en el municipio. Perteneció al grupo dirigido por Faustino Hernández (Conocido como Tito el Barbero) e integrado en aquel entonces por Tito Jesús Hernández Hernández, Roberto Vega, Pedro Acosta, Alicia Mesa y Andrés González, combatiente al que apodaban caballo loco por la efectividad con que se desempeñaba en las acciones de colocación de artefactos explosivos. Aquel grupo incursionó también en actos de sabotajes al fluido eléctrico, elaboración y preparación de propaganda contra la tiranía, así como en la búsqueda y acopio de armamentos y municiones.

Por su intensa y sistemática actividad revolucionaria fue fichada junto a su hermana por efectivos de la tiranía, que constantemente las vigilaban. Se hicieron frecuentes los registros en su casa por parte de la policía y como resultado de una de esas incursiones policiales fue arrestado su padre e interrogado en el cuartel. La intervención del senador Manuel Pérez Galán, a solicitud de su abuelo, permitió que saliera en libertad, pero bajo la amenaza de hacer desaparecer a sus hijas si estas no renunciaban a sus actividades revolucionarias y abandonaban el pueblo. Por razones lógicas de seguridad, permanecieron durante varias semanas en casa de familiares, alejadas de Artemisa.

Tras su regreso, retomó su participación en manifestaciones contra de régimen batistiano. Varias veces aquellas manifestaciones fueron rechazadas por la policía con golpes y chorros de agua, provocando a su vez enfrentamientos cuerpo a cuerpo con los militares.

También tuvo la responsabilidad de buscar viviendas u otro tipo de locales para esconder a combatientes de la clandestinidad sometidos a feroz persecución por parte de las fuerzas policiales y de la guardia rural. Dos episodios recordaba con pasión. El primero: el rescate de Arnaldo Pérez Rodríguez, quien se encontraba escondido en una finca en Guanímar, cerca del pueblo de Alquízar. Fue descubierto su escondite y se hicieron múltiples gestiones en muy poco tiempo para sacarlo del lugar y trasladarlo a un sitio más seguro. La operación fue exitosa y como tal fue reconocido por la jefatura del Movimiento 26 de Julio en Artemisa. Tiempo después, Arnaldo Pérez Rodríguez se marchó a México y vino a Cuba como expedicionario del Yate Granma.

También contaba emocionada el momento en que se encontraba en la barbería Pedro Sánchez, militante del Movimiento 26 de Julio y cuando entró la policía ella tuvo que sentarse en el sillón y dejar que le cortaran el pelo largo, que le llegaba casi a la cintura. Fue la manera que encontró para disimular su presencia en aquel lugar, que era espacio de reuniones de revolucionarios, aun cuando perdiera un atributo de su elegancia femenina.

También, junto con su compañero de luchas Amado Valdés acompañó a la madre del combatiente Carlos Rivera en una visita a la embajada de Canadá, cuando este se exilió allí tratando de escapar de una muerte segura a manos de la policía en Artemisa. Estuvo además, entre las personas encargadas en 1958, del trasladó del artemiseño Lucas Ponzoa a la capital para pasar al frente de la clandestinidad.

Con el triunfo revolucionario se puso de inmediato a las órdenes de René Collazo, que con otros combatientes tomó el control del cuartel de la guardia rural. Ese día le regalaron a la joven un machete paraguayo, propiedad de uno de los guardias que abandonó el lugar. De forma espontánea afirmó que de aquel machete no iban a salir más planazos para la espalda de los cubanos.

Igualmente participó en el recibimiento a Fidel al producirse su entrada en Artemisa, el 17 de enero de 1959, al frente de la Caravana de la Victoria y fue testigo del momento en que el líder de la Revolución afirmó en su discurso que, por los servicios prestados por los hijos de este pueblo a la libertad de Cuba, bien pudiera llamarse Artemisa el pueblo más revolucionario de Cuba.

El pueblo de Artemisa, reunido en el Parque Libertad, durante el paso de la Caravana de la Victoria, con Fidel al frente, el 17 de enero de 1959.

En los años posteriores estuvo entre los fundadores de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y fue protagonista en el proceso de conformación del Partido Comunista de Cuba (PCC). En 1961 trabajó como maestra en la Campaña de Alfabetización. En 1993 fue fundadora de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC).

Trayectoria laboral

Después de enero de 1959 su vida laboral se mantuvo vinculada a la actividad revolucionaria. Trabajó primero en la gestión documental en la Casa del Pueblo, antiguo ayuntamiento de Artemisa, convertido entonces en la sede del Comisionado municipal, entidad encargada de la administración en la localidad. Esas mismas funciones cumplió más adelante como trabajadora de la Junta Central de Ejecución e Inspección (JUCEI).

Edificio sede de la Casa del Pueblo de Artemisa. Lugar donde radicó el primer Comisionado de este municipio en 1959.

Cuando ingresó en las filas del PCC se incorporó a laborar en la esfera de los CDR y culminó su vida laboral en funciones de jefa de personal en el taller “Ciro Redondo”, perteneciente a la Empresa de Construcciones Industriales número 5 (ECOI). Además de otros reconocimientos por su brillante trayectoria laboral, recibió como estímulo un viaje a los países socialistas.

Muerte

Falleció en Artemisa, el 17 de septiembre del año 2020.

Condecoraciones

  • Medalla Combatiente de la Lucha Clandestina.
  • Medallas 20, 30, 50 y 60 años de las FAR.
  • Medalla de la Alfabetización.
  • Medalla por 500 años de Santiago de Cuba.
  • Premio del Barrio otorgado por la Dirección Nacional de los CDR.

Bibliografía

Fuentes