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Casa

Para otros usos de este término, véase Alojamiento (desambiguación).
Casa
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Concepto:Edificación que tiene fines de vivienda familiar más popularmente y que está organizada en una o varias plantas, aunque no suelen ser jamás de más tres pisos y que dispone además de un sótano y una zona superior que puede adoptar la forma de buhardilla o terraza.

Casa. Edificación que tiene fines de vivienda familiar más popularmente y que está organizada en una o varias plantas, aunque no suelen ser jamás de más tres pisos y que dispone además de un sótano y una zona superior que puede adoptar la forma de buhardilla o terraza. Desde tiempos inmemoriales y con las diferencias culturales, de costumbres, de clase social, etc. que imperaron en las distintas épocas, la casa ha sido el lugar principal por el cual se sucede la vida de una familia, sus alegrías, sus tristezas, sus logros, sus fracasos, las partidas, las llegadas, es decir, todo lo que es el producto de sus relaciones internas y externas. Pero además de esta función de tipo social que presenta la casa, también ha servido y ha sido utilizada con fines puramente supervivientes, para salvaguardarse de las inclemencias del clima como puede ser un tsunami, un terremoto o un huracán, entre otros.

Historia

c. 12000 comunidades de cazadores nómadas en Europa construían campamentos de inviernos para grandes grupos familiares. Utilizan madera de árboles de los grandes bosques que poblaban el continente. c. 6000 aparecen las primeras ciudades que se conocen, en las fértiles orillas de las grandes orillas de oriente medio. En Turquía las casas de la ciudad comercial de chatal huyuk tienen habitaciones separadas para trabajar, dormir y adorar a los dioses. Se entra a ellas por el tejado. c. 5500 en las regiones mediterráneos, construyen casas de adobe frente a sus campos y rebaños. c. 4000 comunidades chinas de cazadores y pescadores construyen chozas piramidales de arcilla y paja.

Norte de Europa, se construyen casas de madera con el techo de paja. c. 3000 en diversas partes de centro América se construyen casas sobre pilotes en medio de lagos. c. 2500 los habitantes de las ciudades de mohenjo – daro, kalibangan y harappa, en el valle del indio, viven en grandes casas con patio que forman calles bien planificadas con alcantarillado y baños públicos. c. 1800 las comunidades de pescadores de las islas horcadas construyen casas enteras (incluidos los muebles) de piedra. c. 1700 se construyen en la isla de creta en el palacio del Rey Minos. Los cretenses ricos decoran el interior de sus casas con gran elegancia y se rodean de comodidades, como baños y agua corriente. c. 1500 los ciudadanos ricos de Egipto se construyen palacetes la gente corriente vive en casas mas pequeñas. En Centroamérica los Olmecas construyen casas de piedra cuidadosamente tallada. c. 1000 en Grecia, los reyes guerreros construyen ciudadelas de imponentes bloques de piedra. Se construyen las primeras chozas de madera paja en el lugar que se convertirá mas tarde en roma. c. 900 en América, los indios pima construyen casas de ramas y juncos entrelazados, y recubiertas de tierra. c. 600 se crean en Atenas el primer sistema público de abastecimiento de agua. c. 500 En el norte de Europa, los celtas construyen casas circulares con el techo de paja. c. 400 Los habitantes de las ciudades estado griegas viven en casas con patio. c. 200 Se construyen en Roma las primeras calles.

Después de Cristo. c. 100. Los granjeros chinos construyen casas con un patio central. Tienen el retrete junto a la pocilga. En las ciudades y puertos romanos se construyen ínsulas (bloques de pisos). En las afueras de Roma y en las provincias del Imperio romano se construyen villas (casas de campo). c. 500 Los pueblos germánicos (sajones, anglos, francos y juncos) construyen poblados de casas de madera, revestidas de argamasa y con techo de paja; algunas quedan en parte por debajo del nivel del suelo. Los pueblos mongoles adoptan un estilo de vida nómada más regular y se limitan a viajar por las grandes llanuras de Asia central, viviendo en yurtas portátiles. c. 700 En Turquía y Asia Central hay comunidades que viven en cuevas.

También en China se construyen templos y viviendas en cuevas. c. 800 Los mayas de Centroamérica construyen magníficos palacios de piedra para sus reyes y sencillas casas de adobe para el pueblo. c. 800 Los Vikingos construyen sólidas casas de madera y piedra, muy bien aisladas del frío invernal. Muchos árboles, las casas eran de piedra y turba. c. 1100. Los señores normandos, conquistadores de Inglaterra empiezan a construir sencillos castillos que les sirven de fortaleza y de residencia. c. 1200 En las ciudades europeas, los banqueros, comerciantes y nobles ricos se construyen bellas casas de piedra. El pueblo vive en simples chozas de madera revestidas de barro y paja. c. 1400 En las ciudades y pueblos de Europa Las casas de las familias prósperas son ya edificios de madera o piedra, sólidos y bien construidos. Además de viviendas son taller, o tienda. c. 1450 Los incas de Perú construyen casas capaces pe resistir los terremotos. c. 1500 Comienza a generalizarse en el norte de Europa el uso de ladrillos de barro cocido para construir casas. c. 1550 Se construyen las primeras mansiones señoriales europeas. c.1750 Se reconstruyen en elegantes estilos los distritos ricos de muchas ciudades europeas y americanas.

En las zonas rurales, los terratenientes se construyen bellas casas de campo nuevas o reforman las de, sus antepasados. c. 1800 La Revolución Industrial1leva a millones de trabajadores a emigrar a las ciudades para buscar trabajo en las fábricas. Viven hacinados en insalubres barrios bajos o en casas de vecindad. En las zonas rurales, los campesinos continúan viviendo en casas de estilo tradicional, la mayoría en la más absoluta miseria. c. 1870 Se construyen en las afueras de las ciudades los primeros barrios residenciales. En la misma época se construyen también cómodos chalés para familias de clase media. Pronto aparecen las ciudades jardín, cuyos habitantes disfrutan un en tormo agradable. c. 1890 Los barrios elegantes de las ciudades europeas se reconstruyen con bloques de pisos de los estilos artísticos más modernos y un en tormo agradable. c. 1890 Los barrios elegantes de las ciudades europeas se reconstruyen con bloques de pisos de los estilos artísticos más modernos. c. 1900 Los arquitectos estadounidenses diseñan grandes rascacielos, utilizando nuevas técnicas de construcción y empleando el acero, el cristal y el hormigón.

Sus ideas se extienden por todo el mundo. c. 1920 Los arquitectos europeos, encabezados por Le Corbusier, empiezan a construir altos bloques de pisos. c. 1930 Los arquitectos alemanes y escandinavos construyen viviendas de espectacular sencillez, en las que es el propio cliente el que decide cómo han de estar dispuestas las habitaciones. c. 1950 Una vez finalizada la II Guerra Mundial, los países más afectados por la con tienda emprenden grandes proyectos de reconstrucción de viviendas críticas. Cada vez hay mayor conciencia de las grandes diferencias existentes en todo el mundo entre ricos y pobres a la hora de acceder a una vivienda. c. 1980 Se construyen en Japón y en Europa edificios inteligentes.

La primera vivienda

Los grupos humanos paleolíticos eran nómadas, buena parte de los neolíticos también, o eran semisedentarios. Debieron existir, además de los refugios en cuevas, formas de protección contra la intemperie y la acción de los depredadores; es posible que fueran "construcciones" efímeras de las que no han quedado vestigios.

Ya en Çatal Hüyük, actual Turquía, (10.000-6.000 antes de Cristo) se encuentran restos de viviendas estables; el material de construcción era la arcilla (piezas secadas al sol). Las sucesivas construcciones sobre los restos neolíticos hacen difícil conocer cómo era esa primera arquitectura.

En Babilonia (la legendaria Torre de Babel), cuna de la civilización de Mesopotamia, no había piedra; la construcción se hacía con ladrillo de arcilla secado al sol (adobe) y ladrillo cocido. Los muros son macizos y ciegos (es decir, sin ninguna abertura). La escasa suntuosidad de los materiales obligaba al revestimiento de los muros con cerámica cocida, incrustada a modo de cuñas en el adobe; también se utilizó la cerámica vidriada coloreada.

Tanto los palacios como las casas se articulaban en torno a un patio al que se abrían, mientras que los exteriores eran prácticamente ciegos. Las cubiertas de las naves eran planas y en terraza. Para las cubiertas de luces (entradas y ventanas) se utilizaba el arco y la bóveda. La forma dominante era el cubo, lo que confiere una gran pesantes al conjunto, sólo aligerada por el escalonamiento de los edificios.

Nada subsiste, de las más antiguas viviendas chinas. Contrastando en forma sorprendente con las primeras grandes civilizaciones de la historia, los chinos no empleaban para la construcción sino materiales muy frágiles, como la greda, la madera, el bambú y la porcelana, y mostraban además una marcada predilección por los tabiques delgados. Sin embargo, no es imposible imaginar la forma de sus casas y la manera en que éstas estaban arregladas. Hasta que la influencia europea se hizo sentir en el Imperio de los chinos, éstos tuvieron durante siglos los mismos tipos de viviendas; las de los comerciantes constaban casi siempre de varios pisos, estando destinados los más elevados a depósitos de mercaderías; las otras eran de un solo piso, y se las construía en ocasiones sobre un terraplén, pareciendo de esta manera más altas. En general, las casas se componían de varios compartimientos rectangulares o cuadrados, y con frecuencia se las rodeaba de jardines.

Los compartimientos, considerablemente numero­sos en las moradas de los ricos, se veían reducidos en aquellas de las familias modestas a un vestíbulo o sala de recepción y a una pieza común donde los ocupantes pasaban la mayor parte del tiempo; en esa habitación la familia se reunía para comer y se practicaba el complicado ceremonial del té, y frecuentemente, a falta de otra pieza, se dormía sobre esteras improvisadas, que durante el día eran guardadas en nichos especiales.

La casa, generalmente desprovista de ventanas, recibe la luz por un patio interior, lugar de reunión de la familia cuando hacia buen tiempo. Para cerrar las aberturas empleaban papel aceitado, gasa, nácar o cortinados.

En las piezas se disponían, con sabio desorden que evidenciaba un singular talento, hermosos biombos de juncos trenzados, de seda o papel pintado; se conseguían así pequeños rincones íntimos, reservados a la conversación y al reposo.

Los techos, marcadamente inclinados, estaban cubiertos de tejas pintadas de colores tradicionales, que respondían a las diferentes castas, y constituían signos exteriores de elegancia o dignidad.

La casa china en sus tipos más perfeccionados estuvo provista de un curioso sistema de calefacción diversos conductos de barro, disimulados en las paredes, difundían en las distintas piezas el calor proveniente de un brasero, ubicado en el exterior y constantemente alimentado. Los pobres disponían solamente de un brasero, ubicado en la habitación en que permanecían.

Las paredes tapizadas de sedas multicolores, los muebles barnizados o adornados con rica marquetería, las porcelanas y los objetos de metal esmaltado y, en el patio, los revestimientos de porcelana y las columnas, cuya única misión era la de enmarcar los retratos de los antepasados, conferían a las moradas de las ciudades un carácter artístico y lujoso. Totalmente distintas eran las características de las chozas que los labradores habitaban durante la primavera y el verano, cuando abandonaban sus aldeas para cultivar los campos, muy alejados de éstas. Típicas son las casuchas, semienterradas.

Muy diferentes de las moradas chinas y japonesas son las viviendas de los pueblos de América de la época precolombina. Esta civilización, aunque primitiva y feroz en ciertos aspectos, fue fértil en manifestaciones artísticas.

Entre los aztecas de las castas superiores, las casas grandes eran relativamente numerosas. Se trataba de construcciones imponentes, de cinco o seis pisos, dispuestos en tres cuerpos: el del centro estaba reservado a los dueños, a su familia y a sus protegidos, y los otros dos, a la servidumbre y a los esclavos.

El patio central, llamado "estufa", confería a la construcción, de forma trapezoidal, un aspecto grandioso y decorativo. Las murallas, de gran espesor, estaban constituidas por bloques de piedra. En México se empleaba para cementar estos bloques la cal quemada que se obtenía de las conchillas.

En las casas aztecas, amplios bancos servían de lecho. Si a éstos se agrega una serie de cofres. mesas y taburetes, se tendrá una imagen completa del mobiliario. Las paredes estaban cubiertas de esculturas y jeroglíficos; el mismo gusto decorativo se manifestaba en el exterior, en los frisos de los goterones y en los relieves que adornaban el techo. Las casas de los incas se asemejaban a las que acabamos de describir. Las viviendas de los mayas pertenecientes a la clase rica tenían amplias terrazas, terraplenes y cisternas.

Dirijamos ahora la mirada hacia las orillas del Mediterráneo. Misteriosas poblaciones, venidas tal vez del Asia, en el curso del tercer milenio antes de Cristo, se establecieron en aquella zona y en las islas del mar Egeo, y alcanzaron una refinada civilización, cuyo centro estaba representado en la isla de Creta. Las ruinas evocan los palacios reales con sus poderosas murallas; la importancia de las armerías, de los depósitos y la distribución de las dependencias nos hacen pensar que esos palacios eran verdaderas ciudadelas.

De la civilización cretense o minoica (del nombre de Minos, rey de Creta) tomaron los griegos los primeros elementos de su arquitectura. Los cretenses llegaban del Norte, y cuando se instalaron en la península vivían aún en estado semisalvaje. En Micenas, Tirinto y Argos, los aqueos (el primero de los cuatro grupos griegos que dejaron su nombre en la historia) construyeron viviendas reales, muy semejantes a las de los cretenses, guiándose por una planimetría ya entonces sabida.

Los aqueos, a quienes según Homero debe atribuirse la guerra de Troya, llevaron desde la época de la invasión dórica, que habría de absorberlos, una existencia bucólica, y sus moradas reflejaban la simplicidad de sus costumbres. Mientras los muros de los palacios estaban constituidos por grandes piedras superpuestas, para las viviendas comunes se emplearon piedras pequeñas cementadas con arcilla. Las más modestas estaban hechas de juncos y cañas. El plan de las casas variaba según éstas estuvieran situadas en los centros urbanos o en las afueras de la ciudad.

Nos encontramos así frente a dos tipos de viviendas: las construcciones de un piso y las de desarrollo horizontal. En las primeras, las habitaciones reservadas a la familia ocupaban. la planta baja, donde se disponían las caballerizas o los depósitos. Las segundas estaban concebidas de la siguiente manera: en el centro, una vasta sala cuadrada (el megarón) , en medio de la cual se colocaba el hogar; aquí se asaban trozos de cordero o de vaca para los banquetes. Sobre el lado opuesto a la puerta de entrada se encontraban los dormitorios y una pequeña pieza de recepción; en los lados restantes, el establo y los rediles. Las habitaciones reservadas a las mujeres estaban separadas de las que ocupaban los hombres.

Con la invasión de los dorios, y sobre todo a partir del año 776 a. C., en que fueron instituidos los juegos olímpicos, un nuevo periodo se inicia para Grecia. Sin embargo, los habitantes de la ciudad no desdeñaron las enseñanzas de los aqueos y se limitaron a reemplazar el "megarón" por un patio descubierto.

En Atenas y en las colonias que recibieron su influencia encontramos un nuevo tipo de construcción. La casa de los ricos atenienses, aunque expresión de un gusto refinado, nunca podrá igualar en armonía y belleza a los monumentos que adornaban la ciudad, ya que los griegos dieron mayor importancia a la vida pública que a la privada.

Las moradas urbanas estaban construidas según un plan uniforme: un vestíbulo, a menudo decorado con estatuas, que daba acceso, por una segunda puerta y un pasillo, a un patio bordeado de columnas, en el que se levantaba un altar consagrado a Júpiter; a ambos lados de este altar existían otros dos, consagrados a los dioses de la propiedad y de la familia. En torno al patio se encontraban las piezas destinadas a los huéspedes, los baños, las cocinas, en las que se disponían las muelas para el trigo y los hornos, y finalmente las numerosas habitaciones para la servidumbre. Frente a la puerta de entrada se hallaba el departamento de los hombres; el gineceo (habitación de las mujeres) estaba situado en el piso superior.

En las casas suburbanas, el gineceo se encontraba a continuación del departamento del señor y se abría sobre un jardín cercado. Algunas veces se destinaba el primer piso a los depósitos y al alojamiento de los esclavos. Más tarde, los atenienses levantaron casas de dos o tres pisos, que podían ser alquilados separadamente.

Las primeras casas de gobierno, Cabildo y cárcel en Cuba

Afirma Arrate que se quiso comprar para labrar dichas casas, las que fueron del tesorero de la villa Juan Bautista de Rojas, por el año 1588, cuando gobernaba Gabriel de Luján, pero esta transacción quedó sin efecto, al parecer por el tiempo transcurrido entre la aprobación real y el hecho. Al final, las casas de Rojas fueron compradas y pagadas por los oficiales reales de las galeras para almacenes.

No obstante, persistió el empeño del Rey para adquirir casas que albergaran las funciones antes mencionadas. A través de las Actas de Cabildo, se pudo conocer que a finales de la año 1590 Su Majestad, aprueba la compra en la villa de unas casas para cárcel y Cabildo, así como para la carnicería que también habría de hacerse, proponiendo además que dichas casas “…se señalen en la parte y lugar más cómodo de la dicha plaza, y la carnicería y pescadería se hagan donde están…” sin precisar este sitio.

Pasados seis años (1596), el Gobernador Don Juan Maldonado Barnuevo propuso que como la ciudad no tenía cárcel porque la casa que a tal efecto servía es “…tan ruin que no caben en ella veinte hombres y es pajiza y vieja y de ningún provecho ni servicio, se compre el sitio de casa que está -¿? las casas de la ciudad que eran de Domingo de Rustican”. Se proponía hacer allí la cárcel y carnicería, vendiéndose la casa donde estaba en aquel momento la cárcel. Finalizando el siglo XVI y entrado el siguiente siglo, el Gobernador Pedro Valdés, expone en Cabildo el mal estado en que se encontraban las casas del Ayuntamiento de la ciudad, las que dijo se compraron a Doña Francisca de Acevedo y fueron muy afectadas por las lluvias acaecidas en el mes de septiembre de 1602. Al ser estas de tierra, se estaban cayendo, convirtiéndose en verdadera ruina. Hizo además un llamado al alarife de la ciudad, Gregorio López, para que se llevaran a cabo una serie de reformas necesarias. Afirma Weiss que a pesar de esto, al parecer nada se hizo, pues a finales de 1603 se alquila para cárcel las casas de Diego de Luna “por no haberse podido construir una para ello”.

Fue entrado el siglo XVII que el Rey manda que se compren casa que sirvan de cárcel y casa de Cabildo, según Acta Capitular del 20 de septiembre de 1625.

El historiador Félix de Arrate las ubica en la Plaza de San Francisco, contiguas a la cárcel pública, a la vista de la bahía, cuadra comprendida entre Lamparilla y Amargura, como lo señala el plano de Rodas a que hace mención y estudia el arquitecto Joaquín Weiss, quien señala el año 1633 como la fecha en que se termina la construcción, gobernando Juan Bitrián de Viamonte. Y aún así, consigna Arrate, “no se acabaron de fabricar”, lo que interpreta Weiss como que “no adquirieron su forma definitiva”.

Fuentes