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Turquía

Turquía
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Nombre oficial: República de Turquía
Bandera turquía.jpg
Bandera
Escudo turquía.png
Escudo
Mapa turquia.jpg
Mapa o ubicación de Turquía
Gobierno
Forma de gobierno:República parlamentaria
Capital:Ankara
Idioma oficial:Idioma turco
Presidente
Primer Ministro
Recep Tayyip Erdoğan
Binali Yıldırım
Características Generales
Superficie:783.562 km²
Población
 • Densidad
74.815.703 2009 ) hab
92 hab/km²
Moneda:Lira Turca
Gentilicio:Turco,turca

Turquía. República (nombre oficial, Türkiye Cumhuriyeti, República de Turquía) cuyo territorio se localiza en el sureste de Europa y el suroeste de Asia; limita al noroeste con Bulgaria y Grecia, al norte con el mar Negro, al noreste con Georgia y Armenia, al este con Irán, al sur con Irak, Siria y el mar Mediterráneo, y al oeste con el mar Egeo. La capital es Ankara.
La moderna República de Turquía fue fundada en 1923 por Mustafá Kemal a partir del Imperio otomano, tras su derrumbamiento después de la I Guerra Mundial. Pasó a ser un Estado secular en 1928 y en 1950 se estableció un sistema político multipartidista. Aparte de un breve periodo de gobierno dirigido por una junta militar entre 1960 y 1961, Turquía tuvo gobiernos civiles hasta 1980, cuando en un periodo de inestabilidad política, de inflación y actos terroristas, el Ejército tomó el control del país. A finales de 1983 quedó restaurado el gobierno civil en Turquía.

Contenido

Historia

Yacimiento de Troya
La primera civilización importante en Anatolia fue la de los hititas, en torno al 1900-1200 a.C., un pueblo originario de la meseta central. Esta civilización quedó destruida por las invasiones de los 'pueblos del mar', quienes arrasaron Asia Menor y Siria a finales del siglo XII a.C. La destrucción de Troya, ciudad de Anatolia occidental, fue todo un acontecimiento que ocurrió con probabilidad durante estas invasiones y que después fue conmemorado en las leyendas griegas.
Uno de los grupos de los 'pueblos del mar', los frigios, establecieron un reino que pasó a
Restos romanos
ser el poder dominante en Anatolia entre los siglos IX y VIII a.C. Durante este período, los griegos fundaron Mileto, Éfeso, Priene y otras muchas ciudades en Jonia, área situada a lo largo de la costa del Mar Egeo. Alrededor del 700 a.C. la hegemonía de los frigios acabó a manos de los cimerios, un pueblo nómada que se instaló en el oeste de Asia Menor.

En el siglo VII a.C., los lidios fundaron un reino en las costas del Egeo cuya capital fue Sardes. Este reino fue ocupado por los persas bajo Ciro II el Grande en el 546 a.C.
Desde mediados del siglo VI hasta el 333 a.C. la mayor parte de los territorios de Asia Menor, incluyendo Anatolia, pertenecieron al Imperio persa, aunque las ciudades griegas gozaron a menudo de una considerable autonomía. En el siglo IV a.C., el poder persa declinó y poco después del 333 a.C. el territorio fue ocupado por el macedonio Alejandro III el Magno. En los siglos II y I a.C., Asia Menor fue ocupada de forma progresiva por los romanos.
el siglo IV d.C., Asia Menor pasó a formar parte del Imperio bizantino, cuya capital era Constantinopla o Bizancio (hoy Estambul), situada en el lado europeo del Bósforo, en el centro de la costa occidental de Anatolia. Durante el siglo XI, Asia Menor fue invadida por los selyúcidas turcos.

En el 1071 vencieron al ejército bizantino en la batalla de Manzikert y durante el siglo XII ocuparon la mayor parte de la Anatolia central. Aunque en ese momento el objetivo de los selyúcidas no era atacar a los bizantinos sino eliminar la amenaza heterodoxa de los chiitas islámicos, representada por los fatimíes de Egipto, algunos miembros de la dinastía selyúcida establecieron el sultanato de Rum (cuya capital era Konya), desde donde gobernarían Anatolia central durante los siglos XII y XIII.

La mayoría de las tribus nómadas que hicieron posibles las primeras victorias de los selyúcidas, fueron rápidamente empujadas hacia el oeste de Anatolia, donde se enfrentaron contra las últimas defensas bizantinas. Aunque el sultanato de Rum imitó el gobierno selyúcida de Bagdad, la presencia de un importante número de cristianos dentro de sus fronteras generó un ambiente distinto al que se respiraba en el resto de los estados islámicos, facilitando la base de los sistemas de gobierno y sociedad otomanos que surgirían en el siglo XIV.

Los selyúcidas de Bagdad y Konya fueron pronto derrotados por las invasiones del pueblo mongol, bajo mandato de Gengis Kan, que culminarían con la ocupación y saqueo de Bagdad en 1258. En Anatolia los nómadas turcomanos se aprovecharon de la consiguiente anarquía para formar una serie de principados, nominalmente bajo la soberanía de Rum que estaba ya dominado por los mongoles. Estos principados se mantuvieron gracias a las incursiones que realizaban entre sí y a las correrías efectuadas en los últimos territorios bizantinos que resistían en Anatolia occidental.

 El auge de los otomanos

En este enfrentamiento contra los bizantinos en Anatolia occidental pronto se distinguieron los otomanos, que se colocaron a la cabeza de los principados turcomanos. Osmán I, fundador de la dinastía otomana, supo aprovecharse al máximo de la debilidad del enemigo y asegurarse buenos botines en sus incursiones a territorio cristiano, atrayendo a su servicio a miles de nómadas turcomanos y a un gran número de árabes e iraníes que huían de los mongoles. Las conquistas de Osmán en Anatolia estuvieron coronadas con la ocupación, en 1326, de la capital provincial de Bursa por parte de su hijo Orjan (reinó en 1326-1369), lo cual permitió a los otomanos controlar el sistema administrativo, financiero y militar de la zona. Así comenzó a expandirse el poder otomano a costa de los estados cristianos occidentales en declive, pero no en contra de los principados turcomanos situados al este, con los que se alcanzaron acuerdos mediante compras o matrimonios, lo que sirvió para que los otomanos tomaran así posesión de todos los territorios de Anatolia occidental.

Incursiones europeas

La expansión otomana en Europa empezó con el reinado de Orjan. Los soldados otomanos (jenízaros) lucharon como mercenarios en apoyo del emperador bizantino Juan VI Cantacuceno, quien pudo así asegurar su posición en el trono bizantino en 1347. A cambio, los otomanos ocuparon varios territorios bizantinos en Tracia y Macedonia y la hija del emperador fue entregada a Orjan en matrimonio. Los otomanos ocuparon Gallípolis (1354) y llevaron a cabo continuos ataques a las posesiones bizantinas que quedaban en Europa.
La transformación del principado otomano en un vasto imperio que abarcaba el sureste de Europa, Anatolia y el mundo árabe, se consumó entre los siglos XIV y XVI.

El reciente Imperio otomano, que se extendía desde el Danubio hasta el Éufrates, fue fundado por Murad I y desarrollado por su hijo Bayezid I. Murad alcanzó el Danubio después de derrotar en la batalla de Kosovo, en 1389, a las fuerzas aliadas de serbios, bosnios y búlgaros. A la muerte de Murad, su hijo Bayezid completó la victoria de los otomanos. Durante los diez años siguientes, Bayezid rompió la tradición y conquistó la mayoría de los principados turcomanos de Anatolia, con lo que el recién creado imperio llegó a su culminación.

Caída y restauración

No obstante, esta conquista debilitó las bases del Estado otomano. Los elementos musulmanes y los nobles turcos, quienes ayudaron a los otomanos a conseguir sus victorias en Europa, se negaron a participar en la campaña de Anatolia, y en su lugar Bayezid I buscó el apoyo de los cristianos. Al mismo tiempo, el resurgimiento de los otomanos como máxima potencia en Anatolia amenazaba los flancos laterales del Imperio mongol de Tamerlán, que hacía poco había conquistado gran parte de los territorios de Irán y Asia central; en 1402 Tamerlán ocupó también Anatolia, capturando a Bayezid I, quien murió prisionero en 1403.

El hijo menor de Bayezid I, Mehmed I, restauró el Imperio otomano después de haber eliminado a sus hermanos en la lucha por el poder, y haber sometido a los vasallos cristianos y turcomanos de Europa y Anatolia. Su hijo Murat II restableció el dominio otomano hasta el Danubio, después de derrotar a los diferentes príncipes cristianos de Serbia y Bulgaria, territorios donde se instaló una administración otomana directa. Esta política continuó con el reinado de Mehmet II el Conquistador, quien acabó con los últimos príncipes cristianos establecidos al sur del Danubio. Sus conquistas culminaron con la toma de Constantinopla (1453) y el sometimiento de Anatolia hasta los territorios situados en el Éufrates. Bayaceto II consolidó los territorios que habían sido ocupados durante los reinados anteriores. Su hijo, Selim I, prosiguió las campañas militares, arrebatando a los mamelucos en 1517 Siria, Palestina, Egipto y Arabia, incorporando así, al Imperio otomano, el corazón del antiguo califato islámico. Solimán I el Magnífico completó la expansión del Imperio al cruzar el Danubio para conquistar Hungría después de la batalla de Mohács (1526) y asediar Viena en 1529; en el este, conquistó los últimos reductos de Anatolia y el antiguo centro Abasí y Selyúcida de Irak.

Sociedad y estado otomano

Con las conquistas de Solimán I, el Imperio otomano estableció varias instituciones sociales, gubernamentales y administrativas, ya desarrolladas en el siglo XIV, formalizándolas en una serie de códigos que perduraron hasta el fin del Imperio. Tal y como aparecía reflejado en estos códigos, la sociedad quedaba sometida a la voluntad del sultán, que imponía su autoridad sobre todo el Imperio, y era considerado la sombra de Dios en la tierra.

El atributo básico de la autoridad del sultán era el derecho a explotar la riqueza del Imperio, que era dividido en unidades administrativas y financieras gobernadas por representantes gubernativos, considerados esclavos del sultán, aunque en realidad fueron ellos quienes constituyeron la clase dominante de la sociedad otomana. Su autoridad, no obstante, estuvo limitada a funciones relativas a la explotación de la riqueza del Imperio y a la expansión y defensa del Estado, organizado de tal forma que pudiera asegurarse el primer propósito. Para que pudieran llevarse a cabo estas funciones, la clase dominante se organizó en cuatro instituciones básicas: la corte imperial en la que se encontraban los sirvientes personales del sultán y otros funcionarios que atendían los servicios externos garantes del funcionamiento del sistema; la institución militar, que mantenía el orden a través de varios cuerpos militares, de los cuales el más importante era el de los jenízaros y la caballería; el tesoro público que asesoraba al sultán y a la clase dominante en el establecimiento y cobro de los impuestos que garantizaran la administración del Imperio, y por último la institución religiosa que otorgaba el liderazgo religioso y cultural al sultán, que era responsable de la educación y del mantenimiento de la justicia.

La clase dominante estaba constituida por dos elementos diferenciados y, en ocasiones, enfrentados: por un lado los musulmanes turcomanos, árabes e iraníes quienes formaron la aristocracia que dominó la administración otomana durante los Siglos XIV y XV, y por otro lado los prisioneros y esclavos cristianos que fueron reclutados, convertidos y formados en los principios islámicos a través del famoso sistema de devshirme; a mediados del siglo XVI, este último grupo controló las principales instituciones del poder.
El resto de las funciones sociales fueron desempeñadas por comunidades creadas con criterios religiosos y que se denominaron millets, y otras con criterios sociales y económicos. A los millets de judíos, griegos ortodoxos, armenios y musulmanes se unieron con posterioridad los millets formados por católicos, protestantes, y búlgaros ortodoxos que contaban con autonomía religiosa y cultural.

Caída y reforma tradicional

La decadencia del Imperio otomano comenzó tras el fin del reinado de Solimán I y continuó hasta el fin de la I Guerra Mundial. La reacción oficial a este declive pasó por diferentes fases: la de la reforma tradicional (1566-1807), en la que se llevaron a cabo varios intentos por restaurar las viejas instituciones, y la de la reforma moderna (1807-1918), en la que se abandonaron los viejos métodos en favor de otros más modernos procedentes de Occidente.

 Razones del declive

Batalla de Lepanto
Hasta mediados del siglo XVI, los sultanes se apoyaron tanto en la aristocracia turca como en los devshirme cristianos para llevar a cabo la administración del Imperio, procurando que existiera un cierto equilibrio entre ambos grupos; sin embargo, durante el reinado de Solimán, los cristianos convertidos obtuvieron el control del poder y comenzaron a explotar el Estado en beneficio propio. Al mismo tiempo, el Imperio comenzó a sufrir un excedente de población como consecuencia, en parte, del establecimiento de una paz estable. Las altas tasas de natalidad tanto en las zonas rurales como urbanas, fueron el resultado del desempleo provocado por la limitada disponibilidad de tierras y por las restrictivas políticas económicas establecidas a los gremios urbanos. Sin trabajo, las masas oprimidas formaron grupos de bandidos cuyas actividades afectaron tanto a ciudades como a pueblos. Con un gobierno formado por una clase dominante incompetente y de dudosa integridad moral, las tierras dejaron de cultivarse y el Imperio sufrió graves epidemias endémicas y enfermedades, a consecuencia de lo cual distritos enteros a veces hasta provincias cayeron bajo el control de los notables de las provincias. Además, los millets y gremios aumentaron su autonomía y desempeñaron las funciones propias del gobierno siempre que lo consideraban necesario. Al mismo tiempo, en Europa empezaban a surgir estados nacionales mucho más poderosos que aquéllos a los que el Imperio otomano había hecho frente en siglos anteriores.

La reacción otomana ante este declive no fue muy determinante por distintas razones: en primer lugar, los países europeos estuvieron muy ocupados en sus propios asuntos, enfrentados por cuestiones políticas y religiosas; durante al menos un siglo, el Imperio otomano no realizó esfuerzos para aprovecharse de esta situación; en segundo lugar, la mayor parte de los miembros que pertenecían a la clase dominante se beneficiaban de un caos que les permitía obtener enormes ganancias. Por último los otomanos asumieron que el mundo islámico seguía estando por delante de la Europa cristiana, por lo que la clase dominante no encontró la necesidad de cambios o reformas, favoreciendo un aislamiento político y cultural, siendo incapaces de acrecentar el poder que habían establecido en Europa tiempo atrás.

No obstante, Europa empezó a realizar intentos para lograr el debilitamiento interno del Imperio otomano. En 1571, una flota formada por varios países católicos y dirigida por el español Juan de Austria avanzó hacia el Mediterráneo oriental y destruyó a la flota otomana en la batalla de Lepanto. Esta victoria quedó contrarrestada con la construcción de una nueva flota con la que los otomanos reanudaban el control naval del Mediterráneo oriental que conseguirían mantener durante medio siglo más. No obstante, en Europa se empezó a tener la impresión de que los otomanos no eran invencibles, y la guerra contra Austria (1593-1606), obligó al sultán a retirar los impuestos que Austria se había comprometido anteriormente a pagar; todo esto hizo que Europa prestara atención a la situación del Imperio otomano.

Reformas y pérdidas

Sólo cuando se produjeron ataques extranjeros que afectaban a los privilegios y riquezas de la clase dominante se aceptó implantar algún tipo de reformas. En 1623, el sha Abbas I el Grande de Irán conquistó Bagdad y el este de Irak e incitó varias revueltas turcomanas en Anatolia oriental. En respuesta, el sultán Murat IV estableció las llamadas reformas tradicionales que fueron apoyadas por la clase dirigente y el Ejército. Después de la despiadada ejecución de miles de integrantes de los gremios (sin respetar la ley y tradición islámicas), fueron expulsados los iraníes de Irak y se iniciaron las conquistas en el Cáucaso (1638). A la muerte de Murat se reanudó el anterior declive. Estalló una larga guerra con Venecia (1645-1669), que llegó a bombardear Estambul; la gravedad de la situación hizo que el sultán Mehmet IV (reinó entre 1648-1687) entregara el gobierno, con plenos poderes, al gran visir Mehmet Köprülü, miembro de una familia albanesa, iniciándose así una dinastía de visires (jefes de gobierno) que duró hasta principios del siglo XVIII y que pretendió llevar a cabo el más importante intento de reforma del Imperio otomano.

La restauración del poder otomano estimuló al último de los grandes visires Köprülü, Kara Mustafá Pachá, a realizar nuevos intentos por conquistar Viena en 1683. Tras un largo asedio, el ejército otomano quedó totalmente derrotado, lo cual hizo posible la creación de una nueva Liga formada por Austria y Venecia, con el apoyo de Polonia y Rusia que conquistaron algunas zonas europeas del Imperio otomano. El Tratado de Karlowitz (1699) confirmó la pérdida de Hungría y Transilvania en favor de Austria, Podolia y el sur de Ucrania para Polonia, y Azov y las tierras al norte del mar Negro para Rusia.

 Pocas ganancias y muchas pérdidas

A comienzos del siglo XVIII, el Imperio otomano mostraba la suficiente fuerza interna como para corregir los errores y adoptar las nuevas armas y tácticas europeas, incluso hasta el punto de recuperar algunos territorios. En 1711, los otomanos destruyeron una campaña organizada por el zar Pedro I el Grande, tras la que le obligaron a devolver los territorios perdidos en Karlowitz; sin embargo, la guerra contra Venecia y Austria (1714-1717) significó la pérdida de Belgrado y el norte de Serbia. Esto estimuló una nueva era de reformas orientadas a la europeización del país durante el reinado de Ahmed III (1703-1730), que es conocido como 'periodo de los tulipanes' (1715-1730); el ejército otomano fue reorganizado y modernizado manteniendo este esfuerzo durante el reinado (1730-1754) de Mahmud I, cuando el oficial de la artillería francesa Claude de Bonneval, con la ayuda de Humbaraci Ahmed Pachá, creó un nuevo cuerpo de artillería al estilo europeo.

Al estallar la guerra contra Rusia y Austria (1736-1739), los otomanos pudieron recuperar la mayoría de los territorios perdidos en el norte de Serbia y en las costas septentrionales del mar Negro. Después siguió un periodo de paz con las potencias europeas, en parte, gracias a las guerras entre ellas; pero esta tregua hizo creer una vez más a la clase dominante que el peligro había pasado y puso fin a las reformas modernizadoras del Imperio, manteniendo su decadencia. Los otomanos sucumbieron en las dos desastrosas guerras que tuvieron lugar entre 1768 y 1792 , y se produjeron nuevas pérdidas de territorios con lo que el Imperio estuvo cerca de un total derrumbamiento.

Era de las reformas modernas

Durante el siglo XIX, la continua amenaza de una conquista extranjera fue agravada por la aparición del nacionalismo entre los pueblos no turcos del Imperio que lucharon por conseguir su independencia. Grecia fue el primer país en hacerlo en 1829, y siguieron distintas revueltas por parte de serbios, búlgaros, albanos y armenios de Anatolia oriental. La supervivencia otomana se debió no tanto a su propia fuerza, sino al desacuerdo europeo sobre cómo dividir el botín, lo que históricamente se conoce como la 'Cuestión Oriental'.

El Tanzimat

La clase dominante otomana respondió a esta crisis intentando establecer reformas de tipo occidental mediante un movimiento reformista (1839-1876) conocido como Tanzimat (en turco 'reorganización'). Ideado e iniciado por Mahmud II y culminado con la rígida autocracia de Abdülhamit II (1876-1909), el Tanzimat modernizó el Imperio otomano con la expansión del ámbito de gobierno en todos los aspectos de la vida del país, solapando los millets y gremios autónomos que anteriormente habían monopolizado la mayor parte de las funciones de gobierno. Se creó una nueva administración y se dispuso una fuerte burocracia centralizada en el Ejército, siguiendo directrices occidentales.

Los seculares sistemas de educación y justicia fueron revisados para aportar personal a la nueva administración; las obras públicas, realizadas a gran escala, modernizaron la estructura física del Imperio con la construcción de nuevas ciudades, carreteras, vías de ferrocarril y líneas de telégrafo, además del establecimiento de modernos métodos de cultivo, que también contribuyeron a la revitalización otomana. Otra de las medidas adoptadas consistió en suprimir las minorías existentes en el interior del Imperio. Esta política tuvo como resultado la muerte de cientos de miles de súbditos de etnia armenia entre 1894 y 1923. (El gobierno turco rechaza que la política del Imperio otomano hacia los armenios tuviera carácter genocida, pues argumenta que la mayoría de los armenios fallecidos lo fueron en el transcurso de la I Guerra Mundial, por lo que su muerte estuvo causada por el propio conflicto armado, o las enfermedades y las hambrunas consecuencia de aquél).

Intereses europeos

Establecer estas reformas Tanzimat suponía solucionar numerosos problemas económicos, políticos y financieros. Los recién industrializados estados europeos prefirieron mantener el Imperio otomano como fuente barata de materias primas y mercado para sus productos. Con la utilización de los tratados de capitulación —por los que, a partir del siglo XVI, los sultanes permitieron vivir y trabajar a los europeos dentro de los dominios del Imperio según sus normas y leyes, y bajo control de sus propios dirigentes—, los europeos impidieron que los otomanos limitaran las importaciones extranjeras y evitaron la competencia con sus propias industrias, que por otro lado estaban en auge. Dado que los otomanos dependían del capital y tecnología de las industrias extranjeras, los europeos también pudieron debilitar y destruir todas las tentativas de desarrollo industrial.

El Imperio solicitó préstamos a los bancos europeos que en los últimos años del régimen fueron destinados a pagar más de la mitad de los intereses. El autoritarismo de la nueva y moderna burocracia desarrolló un amplio movimiento de oposición.
Un grupo de intelectuales y liberales conocidos como los Jóvenes Turcos empezaron entonces a reclamar un límite al poder de la clase dominante y de la burocracia, para, así, reforzar los derechos del pueblo. Oprimidos por los dirigentes del Tanzimat, los Jóvenes Turcos tuvieron que marcharse al exilio, donde publicaron sus reivindicaciones en libros y panfletos que fueron enviados al Imperio a través de oficinas de correo extranjeras que, al estar protegidas por las capitulaciones, estaban libres del control gubernamental otomano. Al mismo tiempo, los recién independientes estados balcánicos comenzaron a organizar revueltas a gran escala para ocupar Macedonia, donde la población estaba casi completamente dividida entre musulmanes y cristianos.

En Grecia, Serbia y Bulgaria se establecieron sociedades secretas que lucharon para garantizar sus reivindicaciones mediante acciones terroristas que dañaron de forma importante la capacidad de los otomanos para mantener el control del Estado. Finalmente, las muertes de los principales dirigentes del movimiento Tanzimat alrededor de 1870, pusieron a la estructura autocrática de gobierno que ellos mismos habían creado en manos de políticos que reanudaron el régimen de corrupción del gobierno, medida que inspiró al Tanzimat en primera instancia.

Golpe de estado y constitución

En este momento de crisis internacional, las amenazas de guerra contra Rusia y Austria y las aspiraciones constitucionalistas de un grupo de reformadores, hicieron que, tras un breve reinado, el sultán Abd al-Aziz fuera destronado en 1876. Se promulgó una Constitución que establecía un Parlamento representativo bicameral que se reunió en 1877, pero que pronto quedó disuelto por la guerra con Rusia, que impuso el Tratado de San Stefano (1878), por el que el Imperio otomano perdía sus dominios europeos, salvo Estambul.

Gracias al apoyo de Gran Bretaña, Abdülhamit II consiguió que se revisara el Tratado de San Stefano en el Congreso de Berlín de 1878, por el que el Imperio recuperaba sus provincias tracias y macedonias. Fue entonces cuando se implantaron reformas liberales que pretendían crear un Estado relativamente moderno y próspero. Sin embargo, ante las continuas amenazas europeas, el sultán suspendió el parlamento e instauró, en 1878, un gobierno altamente autocrático. Se suprimió todo tipo de oposición y el poder gubernamental quedó centralizado en el palacio. Abdülhamit estableció varias medidas económicas que favorecieron la estabilidad financiera, pero la dura represión política hizo que se organizara un nuevo movimiento liberal de oposición dirigido por los Jóvenes Turcos, y que contaba con el apoyo de jóvenes oficiales del Ejército.

El sultán fue obligado a restablecer la Constitución y el Parlamento, cuyos escaños fueron prácticamente monopolizados por los Jóvenes Turcos después de las elecciones de 1908. El éxito de un nuevo régimen constitucional fue inmediatamente socavado por varios desastres en el exterior: Austria se anexionó Bosnia y Herzegovina, Bulgaria ocupó el este de Rumelia y las acciones terroristas continuaban en Macedonia y Anatolia oriental.
Abdülhamit y sus seguidores culparon de estos desastres al nuevo régimen constitucional e intentaron una contrarrevolución en abril de 1909: el Parlamento quedó disuelto y muchos de sus miembros fueron arrestados, pero el ejército de Macedonia, dominado por los jóvenes Turcos, regresó a Estambul, sofocó la contrarrevolución y destronó al sultán. Tras estos hechos, los sultanes otomanos se mantuvieron en el trono pero su poder gubernativo era nulo.

 El régimen de los jóvenes Turcos

Los primeros años del periodo de los Jóvenes Turcos (1908-1918), constituyeron la etapa más democrática de la historia otomana. La Constitución y el Parlamento quedaron restaurados y se organizaron varios partidos políticos; el más fuerte fue el Partido de la Unión y el Progreso, fundado y dirigido por los Jóvenes Turcos.
Las reformas de este grupo, que llegaron a todos los aspectos de la vida social, culminaron con la secularización de las escuelas y tribunales musulmanes y la ampliación del voto a la mujer durante la I Guerra Mundial.

El moderno aparato estatal creado por el movimiento Tanzimat fue democratizado y se desarrolló de forma importante la industria y la agricultura, además de introducirse nuevas técnicas presupuestarias. La primera de las Guerras Balcánicas, provocó que en el seno del partido de la Unión y el Progreso triunfara el sector más autoritario, que impuso un triunvirato en el gobierno, dirigido por Enver Bajá. El triunvirato consiguió aprovechar las disensiones entre los estados vencedores en la primera Guerra Balcánica para recuperar, en la segunda de estas guerras, el reducido territorio que hoy es la Turquía europea.

Guerra Mundial

Al estallar la I Guerra Mundial el triunvirato en el gobierno intentó evitar cualquier tipo de participación en la misma, pero los alemanes les ofrecieron recuperar las provincias perdidas en Europa y los barcos de guerra turcos confiscados por los británicos, por lo que Turquía entró en la guerra en 1914. Las Fuerzas Armadas turcas llevaron a cabo un importante papel en la campaña de Gallípoli, en la que capturaron a toda una fuerza expedicionaria británica en Kut-al-Imara (Irak). Sin embargo, la campaña a través de la península del Sinaí con el propósito de hacerse con el control del canal de Suez y Egipto, no fue tan exitosa, provocando la intervención británica para dirigir una revuelta árabe en los territorios bajo dominio turco. Con la ayuda de los árabes, las fuerzas británicas invadieron Siria desde Egipto y ocuparon el sur de Anatolia justo cuando terminó la guerra. La campaña de Enver Bajá en el Cáucaso al comienzo de la guerra fue sofocada por los rusos en menor medida que por las revueltas de las provincias orientales; posteriormente, los rusos invadieron Anatolia oriental y central en 1915 y 1916, momento en el que las campañas llegarían a su fin cuando en 1917 estalló la Revolución Rusa. Los efectos destructivos de estas invasiones extranjeras provocaron revueltas internas, hambre y enfermedades. Más de seis millones de personas de todos los credos religiosos (lo que suponía una cuarta parte de la población total) murieron, y la economía se vino abajo.

Ocupación y guerra de la independencia

Tras la rendición, el gobierno turco pasó a estar bajo la autoridad de las fuerzas de ocupación aliadas, dirigidas por los británicos. Por el Tratado de Sèvres, firmado en agosto de 1920, el territorio que permanecía en manos turcas englobaba parte de Anatolia central y septentrional, mientras que se establecían zonas de influencia francesa e italiana, se autorizaba la independencia de Armenia y el acceso a la autonomía de la Región Cultural Kurda, la zona de los estrechos quedaba internacionalizada y Grecia obtenía Tracia y la región alrededor de Esmirna (Izmir). El ejército griego ocupó Izmir en 1922 y extendió su acción por Anatolia suroccidental con el apoyo aliado.

En reacción a los tratados de paz y a la invasión de Grecia, surgió un movimiento nacionalista turco en Anatolia bajo el mandato de Mustafá Kemal Atatürk. Durante la guerra de la Independencia turca (1918-1923) Atatürk expulsó a las fuerzas de ocupación griegas, inglesas, francesas e italianas y consiguió firmar el Tratado de Lausana (1923) según el cual las zonas turcas de Tracia oriental y Anatolia formarían parte de un único Estado. Tras esta victoria, se proclamó la república con capital en Ankara y en 1923 se abolió el sultanato.

La República turca

Dirigida por Atatürk durante sus primeros 15 años de existencia, la República turca fue fundada sobre seis principios incorporados en la Constitución: el republicanismo (basado en la premisa de que la soberanía pertenecía al pueblo), el nacionalismo turco (que enfatizaba las glorias del pasado turco y la necesidad de que los turcos formaran su propio Estado según los principios modernos y sin intervención extranjera), el populismo (la idea de que el pueblo gobernara a través de la Gran Asamblea Nacional, donde estarían representados todos los intereses económicos y sociales), el secularismo (que dictaba una total separación entre la religión musulmana y el Estado), el estatismo (que significa el intervencionismo estatal en casi todos los sectores de la economía y su control sobre el resto, con el fin de garantizar un rápido desarrollo económico) y una actitud revolucionaria, que dictaba que todos estos cambios fueran instituidos de una sola vez y en su totalidad para que la sociedad turca pudiera desarrollarse lo más rápidamente posible.

Los años de gobierno de Atatürk fueron años de un sustancial progreso económico y de desarrollo general. Turquía evitó cualquier tipo de reivindicación territorial, estableciendo buenas relaciones diplomáticas con sus vecinos balcánicos y al mismo tiempo enfatizaba su política secularista, evitando alianzas con los países musulmanes en el este.

De la neutralidad a la alianza occidental

Atatürk fue sucedido como presidente por Ismet Inönü, quien continuó su política interna. Consciente de la terrible experiencia que supuso la I Guerra Mundial, Inönü mantuvo al país neutral durante casi toda la II Guerra Mundial, hasta febrero de 1945 en que Turquía declaró la guerra a Alemania y Japón. Tras la guerra, la Unión Soviética intentó incluir a Turquía dentro de su esfera de influencia a través del control de las provincias occidentales turcas y de los estrechos. En respuesta, Turquía aceptó la ayuda a gran escala ofrecida por Estados Unidos, estableciendo acuerdos de cooperación económica y militar; en 1952 pasaba a ser miembro integrante de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Al mismo tiempo, Inönü democratizó el régimen y permitió la introducción de partidos políticos de oposición.

En 1950 triunfó en las elecciones generales el Partido Democrático que defendía la introducción de la empresa privada, mientras que el Partido de la República de Atatürk entraba a formar parte de la oposición.
Dirigido por el presidente Celal Bayar, junto con el primer ministro Adanan Menderes y el ministro de Asuntos Exteriores, Fuat Köprülü, el Partido Democrático controló el gobierno turco entre 1950 y 1960.

La economía turca se expandió rápidamente durante este periodo como resultado del nuevo liberalismo económico y la ayuda extranjera a gran escala, sobre todo de Estados Unidos tras la entrada de Turquía en la OTAN. No obstante, la mala gestión de este rápido crecimiento económico llevó a duras estrecheces económicas y sociales y al aumento del descontento político, encabezado por el Partido Republicano, mientras que los demócratas aumentaban la represión.

En 1960 un golpe de Estado militar derrocó el gobierno dirigido por Menderes, algunos de cuyos miembros estaban asociados a casos de corrupción, y en 1961 instauró una nueva Constitución.

Proceso hacia el caos

Después de 1961, Turquía pasó a estar dirigida por una serie de débiles gobiernos. El rápido desarrollo económico de la década de 1950, en combinación con la legislación liberal sobre trabajadores autónomos y sociedades, provocó la creación de un número de organizaciones que asumían el poder y la autoridad ostentada en principio por el gobierno, la asamblea legislativa y los partidos políticos. Al mismo tiempo, un movimiento de izquierdas cada vez más activo dio lugar a la aparición de grupos extremistas que llevaron a cabo actos terroristas para la consecución de sus propósitos.

En respuesta, surgieron grupos terroristas de extrema derecha, aumentando la violencia en el país, que quedó totalmente dividido. Los sindicatos creados después de 1950, se fundieron en dos grandes confederaciones de trabajadores, el Partido del Trabajo de Turquía, que representaba a los grupos más moderados, y la Confederación de la Unión de Sindicatos que incorporaba a grupos comunistas y a otros partidos de izquierda.

A mediados de la década de 1960, la influencia de estas organizaciones se extendió por toda Turquía. La situación interna provocó el enfrentamiento entre los dos partidos con mayor representación; el Partido Republicano, bajo liderazgo de Bülent Ecevit, tendió a incorporar ideales de tipo socialdemócrata, y el Partido de la Justicia, encabezado por Süleymán Demirel, mantenía en mayor o menor medida las viejas tradiciones de Atatürk. Varios partidos comunistas y socialistas minoritarios representaban los distintos ámbitos de la izquierda, mientras que el Partido de Acción Nacional lideraba las opciones nacionalistas y el Partido de Salvación Nacional reclamaba la vuelta a un régimen islámico. La representación proporcional que establecía la Constitución de 1961 hacía difícil que los partidos obtuvieran la mayoría necesaria para desarrollar un completo programa de gobierno.

Política exterior

A pesar del caos de gobierno de este periodo, Turquía permaneció fiel a su alianza con Occidente, aportando bases militares para la OTAN y para las fuerzas militares estadounidenses. Esta alianza estuvo sujeta a una considerable tensión en 1974, cuando Turquía ocupó el tercio norte de Chipre, en respuesta a una rebelión civil griega en la isla, que pretendía declararla república independiente. Tras estos hechos, Estados Unidos suspendió la ayuda militar y económica a Turquía que respondió con el cierre temporal de todas las bases militares estadounidenses del país.

Las tropas turcas permanecieron en el norte de Chipre, y Turquía continuó su política de separación de los gobiernos chipriota y turco, desafiando a Estados Unidos y a las resoluciones de la ONU.
Los diferentes gobiernos europeos iniciaron negociaciones durante la década de 1990, tanto con Grecia como con Turquía, para admitir a la Chipre dividida como miembro integrante de la Unión Europea.

El Congreso de Estados Unidos reanudó su ayuda económica, consiguiendo que los turcos reabrieran las bases estadounidenses, aunque el incidente provocó entre la población un fuerte resentimiento contra la presencia militar estadounidense, que fue acrecentado por las manifestaciones de los grupos izquierdistas. Los grupos islámicos también empezaron a oponerse a la presencia de Estados Unidos y solicitaron una mayor aproximación a sus vecinos árabes, beneficiándose así de la riqueza que aportaban los yacimientos petrolíferos y, por tanto, del poder político que de esto se derivaba.

Golpe de Estado de 1980

Entre 1979 y 1980, el gobierno de Süleymán Demirel decidió frenar la alianza con los países occidentales, y con ello, la esperanza de desarrollo del sector privado de la economía, que se apoyaba en la ayuda extranjera. El Partido Republicano solicitó el control estatal de los medios elementales de producción y el establecimiento de nuevas alianzas con el Tercer Mundo y el bloque comunista.

Los grupos extremistas de izquierda y derecha volvieron a cometer asesinatos de figuras políticas y a llevar a cabo acciones terroristas. El 12 de septiembre de 1980, el Ejército se hizo con el control del gobierno y suspendió la Constitución. Los nuevos gobernantes impusieron la ley marcial, prohibieron la actividad política, limitaron el derecho de prensa y encarcelaron a miles de ciudadanos, acusados de terroristas.
El Ejército gobernó a través del Consejo de Seguridad Nacional, que nombró jefe del Estado al general Kenan Evren, mientras que el almirante Bülent Ulusu pasó a ser primer ministro.

Retorno a la democracia

El mayor avance para el establecimiento de un gobierno civil se llevó a cabo en 1982, cuando se promulgó una nueva Constitución, por la que Evren fue nombrado presidente de la República. Las elecciones parlamentarias de noviembre de 1983 supusieron una abrumadora victoria del Partido de la Madre Patria (que contó con el apoyo del Ejército por su carácter conservador derechista), cuyo máximo dirigente, Turgut Ozal, fue nombrado primer ministro.

En 1989, Ozal fue elegido como primer jefe civil del Estado desde 1960, y Yilidirim Akbulut le sustituyó como primer ministro. Akbulut fue reemplazado por Mesut Yilmaz en 1991, sustituido a su vez por la economista Tansu Çiller en 1993, dirigente del Partido de la Recta Vía. Turquía colaboró con las fuerzas internacionales en la expulsión iraquí de Kuwait entre 1990 y 1991, aunque las tropas turcas no participaron en la guerra del Golfo Pérsico. Tras la guerra, y a raíz de un desafortunado levantamiento de los kurdos iraquíes, cientos de miles de refugiados cruzaron la frontera hacia Turquía, aunque se establecieron campos de refugiados bajo la administración aliada en las proximidades de la frontera turca.

A partir de 1984 se ha venido desarrollando una guerra no declarada entre los sucesivos gobiernos turcos y el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), un grupo marxista-leninista que está intentando conseguir la autonomía de las tierras de quince millones de kurdos por métodos terroristas.

El conflicto está localizado sobre todo en el sureste del país donde se reúne la mayor concentración de población kurda. En marzo de 1995 el gobierno de Tansu Çiller mostró su intención de destruir el movimiento separatista, invadiendo cuarenta kilómetros de la región kurda situada al noroeste de Irak y que era zona protegida de las Naciones Unidas. Al mismo tiempo, el gobierno aprobó leyes más liberales que permitían la legalización de grupos nacionalistas kurdos moderados y la reapertura de las escuelas kurdas.

El efímero gobierno islamista y sus consecuencias

El triunfo del Partido del Bienestar (de tendencia islamista) en las elecciones generales anticipadas celebradas en diciembre de 1995 supusieron un importante giro en la política de la Turquía moderna. Pese a que los grupos laicos de derecha (ANAP y DYP) formaron en marzo de 1996 un gobierno de coalición con el fin de evitar la llegada al ejecutivo del país de los islamistas, finalmente, en junio de ese año, su dirigente, Necmettin Erbakan, acabó formando un gobierno de coalición con el Partido de la Recta Vía, de la anterior primera ministra Tansu Çiller, que se convertía en viceprimera ministra y ministra de Asuntos Exteriores.

Ante la reacción negativa que se produjo por tal motivo entre los altos mandos del Ejército turco y en Occidente, Erbakan manifestó su intención de mantener el carácter laico del Estado y sus compromisos internacionales.
La presión ejercida sobre la coalición hizo que, finalmente, en junio de 1997 se produjera una crisis gubernamental que se tradujo en la dimisión de Erbakan y en la formación de un nuevo gabiente integrado por el ANAP y el centroizquierdista DSP, con el apoyo externo del socialdemócrata CHP. Mesut Yilmaz (ANAP) se convirtió en julio en primer ministro, en sustitución de Erbakan.
Pese a la nueva situación, con un gobierno laico y prooccidnetal en el poder, en diciembre Turquía rechazó las condiciones de adhesión y rompió el diálogo político con la Unión Europea, debido al contencioso existente con Grecia respecto a Chipre.
En enero de 1998, el Partido del Bienestar fue ilegalizado, acusado de atentar contra la laicidad del Estado turco proclamada en su Constitución.

En febrero, Erbakan afrontó una acusación del Tribunal Constitucional, que le amenazaba con un proceso penal que le llevara a la cárcel, si bien finalmente la pena fue de cinco años de inhabilitación. Por su parte, los 157 diputados del Refah (y sus militantes de base) hubieron de incorporarse a las filas del minúsculo pero legal Partido de la Virtud (Fazilet Partisi, FP), también de tendencia islamista, dirigido por Racai Kutan, amigo y colaborador de Erbakan. En marzo los islamistas volvían a formar el mayor grupo en el Parlamento turco.
En esa coyuntura, en el mes de junio, el primer ministro turco Mesut Yilmaz informó del adelantamiento de las elecciones a abril 1999, para así poner fin a una crisis política que amenazaba gravemente la estabilidad del país.

Respecto a la denominada “cuestión kurda”, en febrero de 1999 se produjo la detención de Abdulá Ocalan, que en agosto de 1998 había decretado una tregua unilateral de sus 10.000 hombres. La detención y posterior traslado a Turquía para ser juzgado por un tribunal especial provocó una inmediata reacción del PKK: a las manifestaciones de sus seguidores en las principales ciudades de Turquía y Europa siguió una ola de atentados en Estambul y Ankara que se cobró la vida de varias personas.
El presunto apoyo brindado por Siria a la guerrilla kurda de Ocalan provocó, en octubre de 1998, un conflicto diplomático y fronterizo entre Turquía y Siria que no degeneró en guerra abierta gracias a la mediación de varios países, encabezados por Egipto.
A la dimisión de Yilmaz en diciembre de ese mismo año, le siguió, un mes después, la creación de un nuevo gabinete dirigido por Ecevit y de carácter interino hasta la celebración de las elecciones.
En éstas el partido vencedor fue el de la Izquierda Democrática, del primer ministro en funciones Ecevit, seguido del ultraderechista Partido de Acción Nacionalista (MHP en sus siglas en turco).

El islamismo, representado por el Partido de la Virtud, sufrió un serio revés, reduciendo el número de sus diputados en el Parlamento, del que quedó fuera el socialdemócrata Partido Republicano del Pueblo. Por su parte, las dos formaciones de la derecha turca (el Partido de la Madre Patria, de Mesut Yilmaz, y el Partido de la Recta Vía, de Tansu Çiller) sufrieron una reducción considerable en el porcentaje de votos recibidos. En los comicios participó el Partido de la Democracia del Pueblo (HADEP), el único grupo político kurdo legalizado por las autoridades turcas.

A finales de mayo, seis semanas después de las elecciones que le habían dado la victoria, el dirigente socialdemócrata Bülent Ecevit formó gobierno de coalición con los conservadores del ex primer ministro Mesut Yilmaz y con los derechistas del Partido de Acción Nacionalista. Estos grupos políticos sumaban 351 escaños de los 550 con que cuenta el Parlamento turco.
El día 31 de ese mismo mes se inició el juicio contra el dirigente separatista kurdo Ocalan, quien realizó un llamamiento a los miembros del PKK para que abandonaran las armas. La cúpula del Partido de los Trabajadores del Kurdistán hizo público un comunicado en el que aceptaba la propuesta para poner fin a un conflicto que se había prolongado a lo largo de 15 años. No obstante, algunos sectores del grupo independentista mostraron su disconformidad con poner fin a las acciones terroristas y señalaron que el cambio de actitud de Ocalan obedecía al temor de éste a que el tribunal que le juzgaba pudiera condenarle a muerte.

El 25 de noviembre de 1999, el Tribunal Supremo ratificó la sentencia que en junio había condenado a muerte a Ocalan. Al mes siguiente, la Unión Europea (UE) decidió elevar el estatuto de Turquía desde la categoría de país asociado a la de país candidato a integrarse en dicha organización. El 12 de enero de 2000, el gobierno de Ecevit decidió aplazar la ejecución de Ocalan y un mes después el PKK abandonó la lucha armada para pasar a defender los derechos de la minoría kurda dentro del sistema político democrático, todo ello ligado a la situación de su máximo dirigente encarcelado.
Ahmed Necdet Sezer, hasta entonces presidente del Tribunal Constitucional, fue elegido en mayo de 2000 por el Parlamento para suceder a Süleymán Demirel al frente de la presidencia de la República, cargo que este último venía ejerciendo desde hacía siete años.

En febrero de 2001 se produjo una grave crisis económica que tuvo sus orígenes en el enfrentamiento político entre el nuevo jefe del Estado y Ecevit. El inmediato derrumbe bursátil amenazó con llevar a la quiebra al sistema financiero del país, ya atenazado por sus tendencias hiperinflacionistas, ante lo cual el gobierno de Ecevit dejó fluctuar libremente la lira turca y efectuó un reajuste de su política económica. La situación del país, sumido en esta profunda crisis financiera, empeoró a partir de julio de 2002; con Ecevit hospitalizado, se produjo una crisis gubernamental que culminó con la renuncia de varios ministros y diputados socialdemócratas y con la convocatoria de elecciones anticipadas para el siguiente 3 de noviembre. Las urnas otorgaron la victoria al Partido de la Justicia y el Desarrollo, islamista moderado, que consiguió 363 escaños (lo que le proporcionaba mayoría absoluta en la Gran Asamblea Nacional), por los 178 logrados por el Partido Republicano del Pueblo, mientras que los grandes partidos tradicionales quedaron sin representación parlamentaria. Ecevit presentó su dimisión al día siguiente y Ahmed Necdet Sezer encargó formar gobierno a Abdullah Gül, número dos de la formación triunfante.

El líder de ésta, Recep Tayyip Erdogan, no había podido aspirar a la condición de diputado (obligatoria para ejercer el cargo de primer ministro) al ser inhabilitado por leer un poema islámico en un acto público (lo que fue interpretado como una instigación al odio religioso). Una reforma electoral posterior sí le permitió presentar su candidatura por la provincia de Siirt, circunscripción en la que hubo que repetir los comicios el 9 de marzo de 2003. Erdogan consiguió el acta de diputado y, en el transcurso de ese mismo mes, tras dimitir Gül y su gobierno, se convirtió en primer ministro y formó un nuevo gabinete, en el que Gül pasó a ser viceprimer ministro y titular de la cartera de Asuntos Exteriores.

Con anterioridad, y de forma simultánea a estos hechos, Turquía intentó acercarse a la exigencia de respeto a los derechos humanos requerida por la UE para que ésta la incluyera en su proceso de ampliación. En este sentido, el Parlamento turco aprobó en agosto de 2002 un proyecto de ley para la abolición de la pena de muerte (disposición que dos meses más tarde derivó en la conmutación de la condena de pena capital por la de cadena perpetua para Ocalan). Asimismo, a finales de noviembre el gobierno levantó el estado de excepción vigente durante los 15 años anteriores en Sirnak y Diyarbakýr (provincias con mayoría de población kurda).

En octubre de 2005, la UE, que consideró notables los progresos turcos en lo referente a su consolidación como Estado democrático y de Derecho, así como los avances relativos al respeto de los derechos humanos y de las minorías, acordó iniciar con Turquía las negociaciones para su adhesión.
En 2007, próximo a expirar el mandato presidencial de Sezer, Erdogan se postuló para sucederle en la jefatura del Estado. La posibilidad de que esta pudiera ser desempeñada por un político de manifiesta confesionalidad islámica generó protestas y manifestaciones por parte de los partidarios del mantenimiento del laicismo del Estado, igualmente defendido a ultranza por el propio presidente saliente, Sezer, y por el Ejército. Ante la presión, Erdogan, finalmente, renunció a su candidatura, cuyo titular pasó a ser el igualmente islamista moderado Gül.

En abril, parte del Parlamento boicoteó la única votación que llegó a producirse (que, además, fue posteriormente invalidada por el Tribunal Constitucional). En un clima de profunda crisis política e institucional, Erdogan convocó comicios legislativos anticipados para julio de ese año 2007. El triunfo del Partido de la Justicia y el Desarrollo (que consiguió una cómoda mayoría absoluta al lograr 341 escaños) propició la ulterior elección presidencial de Gül en el renovado Parlamento.

Golpe de estado de 2016

En horas de la noche del 15 de julio de 2016 comenzaron a circular en Ankara decenas de vehículos y aviones militares. Momentos después, un comunicado oficial confirmó que una facción del Ejército turco estaba intentando tomar el poder y derrocar el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan. En medio de estas acciones, un total de 265 personas murieron, entre ellos 161 fuerzas gubernamentales y civiles y 104 de los complotados, 1 440 resultaron heridas y 2 839 militares fueron detenidos tras el fracaso de la asonada[1][2].

La Junta Superior de Jueces y Fiscales del país (HSYK por su sigla en turco) destituyó a 2 745 jueces por su presunta vinculación con el clérigo Fetulá Gulen, un exiliado en Estados Unidos que defiende la creación de un Estado paralelo en Turquía.

Territorio y Recursos

Terrazas toba
Las terrazas de toba calcárea de Pamukkale (Turquía) constituyen uno de los paisajes más atractivos del oeste de Anatolia. Los efectos curativos de sus manantiales ya se conocían en la antigüedad.

El área principal de Turquía, conocida como Anatolia, está localizada en Asia, entre el mar Mediterráneo y el mar Egeo. La Tracia turca en Europa abarca aproximadamente el 3% de la superficie del país. Turquía es relativamente rica en recursos agrícolas y cuenta con importantes depósitos de carbón, lignito, hierro y cromo, además de algunos yacimientos depetróleo encontrados al sureste. Las zonas fronterizas de Turquía son de gran actividad sísmica, lo que hace que el país esté sujeto a frecuentes terremotos. Tiene 779.452 km² de superficie total.

Regiones fisiográficas

Regiones fisiográficas
                                                                                  
El monte Ararat (Agri Dagi), situado en las montañas orientales de Turquía, tiene dos cumbres: la más alta es el Gran Ararat, que alcanza los 5.137 m de altitud y tiene nieves perpetuas. Según el Antiguo Testamento, el arca de Noé se posó en la cima de esta montaña.
Turquía puede dividirse en siete regiones geográficas: Tracia y las zonas limítrofes con el mar de Mármara, la región del Egeo y del Mediterráneo, la región de mar Negro, el oeste de Anatolia, la meseta de Anatolia central, las tierras altas del este y por último el sureste de Anatolia.
Tracia y las zonas limítrofes con el mar de Mármara forman una meseta central con colinas ligeramente onduladas. Se trata de una zona fértil y bien drenada, de la que casi más de una cuarta parte es cultivable. La parte oriental de esta región tiene su punto más elevado en la cumbre del monte Ulu (Olimpo).

Los terrenos próximos al Egeo y al Mediterráneo están formados por montañas y desfiladeros, y sólo una quinta parte del suelo es cultivable; al este, concretamente en Cukurova, se cultiva la mayor parte del algodón producido en Turquía. Es una llanura comunicada con los montes Taurus a través de un paso conocido desde la antigüedad como 'puertas de Cilicia' (Külek Boğazi).

Los montes Septentrionales de Anatolia (Kuzey Anadolu Daglari), también conocidos como montes Pónticos, se extienden a través de una gran parte del norte de Turquía y forman una frontera climática entre la meseta interior de Anatolia y la estrecha llanura costera del mar Negro.
Las zonas de Anatolia próximas al mar Negro se elevan a partir del nivel del mar hasta altitudes que encuentran su punto más elevado en los montes Septentrionales de Anatolia (Kuzey Anadolu Daglari). Las vertientes son muy escarpadas y solamente el 16% del suelo es cultivable. Anatolia occidental está formada por cordilleras de relieve irregular y valles interiores que separan la costa del Egeo de la meseta de Anatolia central; aquí el cultivo está limitado a algo menos de un 20% de la superficie total cultivable. La meseta de Anatolia central es una de las regiones geográficas más grandes de Turquía y está totalmente rodeada de montañas; el punto más alto se encuentra en la cima del monte Erciyas (3.916 m), y el 28% de la región es cultivable.

La región de las tierras altas del este es la parte más montañosa y accidentada de Turquía; aquí está el monte Ararat (Agri Dagi), mencionado en la Biblia como el lugar donde se detuvo el arca de Noé, y el pico más alto con 5.165 m de altitud. Menos del 10% del área es apta para el cultivo. En las tierras altas del este nacen el Tigris (Dicle) y el Éufrates (Firat). Anatolia suroriental es una meseta de suave relieve, con montañas que la enmarcan al norte, este y oeste. Alrededor del 19% de su área es cultivable, lo que hace que Anatolia se conozca desde la antigüedad como la 'fértil medialuna'.

Ríos y lagos

Casi todos los ríos de Turquía son rápidos y ello hace que no sean aptos para la navegación; una gran parte de los mismos están secos durante el verano; no obstante, la mayoría de los ríos de Turquía constituyen importantes fuentes de energía hidroeléctrica y de agua para regadío. El Kizil Irmak (con 1.150 km de longitud) desemboca en el mar Negro y es el río más largo de los que discurren por territorio turco. El Büyükmenderes desagua en el mar Egeo, cerca de Anatolia occidental; es conocido por sus muchas curvas o meandros. Los ríos Tigris y Éufrates fluyen desde el este de Turquía hasta su desembocadura en el golfo Pérsico.
El lago más grande de Turquía es el lago Van; sus aguas son saladas al igual que las del lago Tuz. Los lagos de agua dulce son el Beyşehir, el Eğridir y el Burdur, todos ellos al suroeste.

Clima y flora

Las costas del Mediterráneo y del Egeo constituyen una amplia región de Turquía, sus veranos son cálidos y húmedos y los inviernos son lluviosos. Estambul, localizada en esta zona, tiene una temperatura que en enero oscila entre los 3 y los 9 °C y en el mes de julio entre los 19 y los 28 °C; la precipitación media anual es de 697 mm. Los principales cultivos son aceituna, cítricos, uvas, algodón y verduras.

Los bosques despoblados se alternan con formaciones herbáceas. La meseta de Anatolia central goza de un clima continental con veranos cálidos e inviernos más fríos que los de la zona costera. Ankara está ubicada en esta región y tiene una temperatura media anual de 12 °C, que oscila entre los -3 °C y los 4 °C en el mes de enero y los 15 y los 30 °C de julio; la precipitación media anual es de 413 mm. A lo largo de las costas mediterránea y egea, casi la mitad de las precipitaciones anuales (710 mm), se dan en Izmir durante los meses de diciembre y enero; la meseta no recibe más de la mitad de las precipitaciones totales. Son abundantes las praderas y los campos de cultivo junto con algunos bosques repartidos sobre todo por las vertientes más altas.

Las tierras altas del este tienen los inviernos más largos y fríos y constituyen una región donde prevalece el pastoreo como forma de vida. Algunos de los bosques que se hallan repartidos por la zona se caracterizan por su vegetación alpina en las mayores altitudes.
Tanto los bosques húmedos de hoja caduca como el monte bajo se dan a lo largo del Egeo por su clima predominantemente lluvioso y templado. Anatolia suroriental recoge las temperaturas más altas del verano en Turquía (con un promedio que supera los 30 ºC durante los meses de julio y agosto). Es una región donde predomina el cultivo, aunque en las zonas más secas se dedican más al pastoreo. En las mayores altitudes los bosques son parecidos a los de las tierras altas del este.

Fauna

La especie animal más abundante de los bosques es el jabalí, que es, por otro lado, una codiciada pieza de caza. En las zonas más alejadas de las poblaciones viven el lobo, el zorro, el Gato Montés, la hiena, el chacal, el ciervo, el oso, la marta y la cabra montés. Como especies domesticadas están el camello, el búfalo y la cabra de Angora. Además, cabe destacar una gran cantidad de aves locales como el ánsar, la perdiz, la codorniz y varios tipos de aves rapaces como el águila moteada, el águila ratonera, el gavilán, el cernícalo y el halcón del Bósforo. La trucha es muy abundante en los ríos de montaña; en la zona de los estrechos se pesca bonito, caballa y todo tipo de pescado azul, mientras que el boquerón se da sobre todo en el mar Negro.

Recursos minerales

Además de los grandes yacimientos de carbón y mena de hierro, Turquía cuenta con un número reducido, pero no menos importante, de depósitos de mena de cromo cerca de Guleman y Fethoye, y de magnetita en las proximidades de Divrigi, además de plomo y cinc repartidos por todo el país. En Boron se ha encontrado cobre y plata, y petróleo en cantidades más reducidas en la zona suroriental.

Temas medioambientales

Situada en el punto de encuentro de tres grandes regiones biogeográficas, Turquía alberga 2.400 especies vegetales endémicas. Las zonas con lagos, lagunas costeras y otros humedales son numerosas. Aproximadamente el 13,1% (2005) de la tierra está cubierto de bosques y la tierra para uso agrícola constituye un 34,6% (2005) del país. La red de zonas protegidas de Turquía incluye 21 parques nacionales y 36 bosques nacionales además de numerosas reservas naturales, zonas de protección especial y otros sitios designados, que totalizan un 3,9% (2007) del territorio. No obstante, las zonas protegidas están amenazadas por la escasa protección legal. Son muy numerosas las zonas dedicadas a la caza y a la cría con fines cinegéticos.

La expansión y modernización de la agricultura constituyen una importante amenaza medioambiental en Turquía. Los pesticidas y los fertilizantes contaminan con frecuencia las vías de agua y las zonas naturales, especialmente los humedales, que se utilizan para cultivos y como tierra de pastoreo. Otros problemas son el desenfrenado desarrollo en la costa, donde se da la mayor concentración de la población, la caza de especies amenazadas y en peligro de extinción, la presión sobre lugares protegidos por parte del incesante turismo, y la reducción del caudal de los ríos debido a la construcción de presas, como la gigantesca de Ataturk, que podría reducir el flujo del Éufrates hasta en un 90% y forma parte del GAP, un proyecto hidroelétrico de gran envergadura en Anatolia. Los ambientalistas se muestran preocupados por la filtración de aguas utilizadas para regadío, que llevarán sales y pesticidas al río.

Turquía ha ratificado acuerdos medioambientales internacionales relativos a contaminación atmosférica, residuos peligrosos, prohibición de realizar ensayos nucleares, capa de ozono, contaminación naval, zonas húmedas y caza de ballenas. Hay dos zonas naturales que han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad. A nivel regional, Turquía participa en la conservación del mar Mediterráneo y del mar Negro a través del Plan de Acción del Mediterráneo. Además, se han reconocido tres zonas de protección especial bajo el Convenio de Barcelona. Según el protocolo del Consejo de Europa (CE), Turquía tiene tres zonas designadas como reservas biogenéticas y un lugar ha sido galardonado con el Diploma Europeo. El país tiene un parque transfronterizo, compartido con Grecia.

Población

Turquía cuenta con una población (2008) de 71.892.807 habitantes, formada por varios grupos con características étnicas y culturales totalmente distintas: desde los hititas, frigios y asirios hasta los griegos, persas, romanos, árabes y kurdos.
El territorio de Turquía ha alojado a diversos grupos con características étnicas y culturales totalmente distintas: desde los hititas, frigios y asirios hasta los griegos, persas, romanos y árabes . Los antepasados nómadas de los actuales turcos abandonaron Asia central en el siglo XI d.C. y conquistaron los territorios de árabes y bizantinos. Su llegada supuso la instauración de la lengua y cultura turcas entre las poblaciones sometidas, favoreciendo que el islam sustituyera al cristianismo en toda esta zona. No obstante, a finales de la década de 1980, más del 10% de la población pertenecía a distintos grupos étnicos que aún conservaban su identidad individual, en especial griegos, kurdos, árabes, armenios y judíos.

Características de la población

En 2008 la población estimada era de 71.892.807 habitantes. La densidad de población ese mismo año era de 93 hab/km². La esperanza de vida era de 73,1 años. El 67% vivía en las zonas urbanas, en comparación con el 25% de 1945. La mayor concentración de población se daba en Estambul y en las regiones costeras.

Principales ciudades

Situada en el estrecho del Bósforo, Estambul es el principal puerto y la ciudad más grande de Turquía. Las murallas que se ven aquí son restos de la ciudad original construida en el 324 d.C. por el emperador Constantino I.
Según el censo de 2007, la población de las principales ciudades era de 11.174.257 habitantes en Estambul, 3.428.000 habitantes en la capital Ankara, 2.409.000 en Izmir o Esmirna, 395.388 en Adana y, por último, 459.877 en Bursa. Otras ciudades turcas importantes son: Kars, Samsun, Mersin, Van, Edirne (antigua Adrianápolis), Elâzığ, Kırıkkale, Iskenderun, Isparta, Konya, Malatya, Diyarbakır, Gaziantep, Maras, Adapazarı, Kayseri, Erzurum, Antioquía y Antalya.

Lenguas oficiales y habladas

El idioma oficial es la lengua turca. Además, entre el 10 y el 15% de la población habla su lengua materna, generalmente el kurdo o el árabe.

Religión

La mezquita de Solimán de Estambul fue construida en 1550. El arquitecto Sinan basó su diseño en las iglesias bizantinas, en especial, Santa Sofía. La gran cúpula central, sobre una estructura cuadrada, se abre a pequeños espacios abovedados con medias cúpulas a modo de contrafuertes. Los cuatro minaretes apuntados, con balcones, son característicos del estilo arquitectónico de las mezquitas islámicas tardías.
El islam dejó de ser la religión oficial en 1928. No obstante, el 99% de la población es musulmana, principalmente suní, mientras que los chiitas se encuentran en el sureste. Los cristianos suponen menos de 0,1% del total de la población. La comunidad judía cuenta con unos 20.000 miembros.

Educación y cultura

El sistema de escolarización moderna iniciado por Mustafá Kemal y continuado por sus sucesores, está basado en el modelo europeo. Las artes representan temáticas de la tradición turca a la vez que muestran la influencia occidental. La radio y la televisión han llegado también a las zonas rurales, lo cual ha supuesto una amenaza a la cultura autóctona.

Educación

En el momento del establecimiento de la república, más del 90% de la población era analfabeta; el nuevo gobierno introdujo importantes reformas educativas y la primera Constitución establecía que la educación elemental era obligatoria para todos los turcos y gratuita en las escuelas estatales. En 2005 la tasa de alfabetización era del 87,6% de adultos. La educación es obligatoria entre los 9 y los 14 años.

En el curso 2000, 8.014.733 alumnos estaban matriculados en 49.599 escuelas de primaria. La tasa de escolarización en enseñanza secundaria era del 79% y del 28% en enseñanza superior.
El acceso a las universidades turcas es extremadamente difícil; entre las principales instituciones destacan la Universidad de Estambul (1453), la Universidad Egea (1955) en Izmir, la Universidad de Ankara (1946), y la Universidad Técnica del Oriente Próximo (1956), también en Ankara.

Tradición cultural

El poeta turco Nazim Hikmet evolucionó de una poesía tradicional a nuevas formas, con mayor libertad en imágenes y en recursos rítmicos.

La transición desde las tradiciones culturales islámicas durante el Imperio otomano (véase Arte y arquitectura islámicas), hacia una tendencia más occidental, ha ido tomando relevancia en el país de una forma progresiva. Los actuales pintores turcos se esfuerzan por encontrar su propia forma de arte, libre de las influencias occidentales. La escultura está menos desarrollada y los monumentos públicos son, en esencia, representaciones heroicas de Mustafá Kemal y conmemoraciones bélicas de la guerra de Independencia turca.

La música popular es fuente de inspiración de importantes obras sinfónicas (véase Música de los países islámicos).
La poesía turca más reciente sobrevive gracias a la poesía épica de los Manas, poemas que han pasado de generación en generación a través de los años. La temprana poesía mística escrita por Yunus Emre y otros autores en el siglo XIV dio paso a una herencia poética llamada 'poesía de diván'; la más popular era la recitada por los juglares, una tradición que ha continuado hasta los días actuales. La mayoría de los críticos señalan a Kemal Tahit como el novelista moderno más importante. Otros autores destacados son Yasar Kemal y el poeta Nazim Hikmet.

Instituciones culturales

En este intrincado laberinto de pabellones abovedados, que comenzó a construirse en 1459 y se convirtió en museo en 1924, se reúnen colecciones de objetos que pertenecían a sultanes otomanos.
Turquía cuenta con teatros de ópera en Estambul y Ankara, con una Academia de Bellas Artes en Estambul, tres conservatorios y un conjunto de música popular nacional, además de varias instituciones culturales. Las iglesias cristianas se han convertido en mezquitas y las construidas por el famoso arquitecto Mimar Sinan están localizadas en Estambul, Edirne, Bursa y otras ciudades.

El antiguo palacio del Sultán, es hoy el Museo Topkapi, que reúne colecciones de objetos que pertenecían a sultanes otomanos. El Museo de las Civilizaciones de Anatolia, situado en Ankara, cuenta entre otros valiosos objetos, con reliquias hititas y frigias. Entre las principales bibliotecas están la Biblioteca Nacional en Ankara y la Biblioteca Estatal de Beyazit, en Estambul.

Medios de comunicación

Turquía tiene 588 periódicos diarios, la mayoría de los cuales son de escasa circulación; los de mayor tirada son el Cumhuriyet, el Sabah, el Hürriyet, el Milliyet y el Türkiye, todos ellos publicados en Estambul. El país también cuenta con numerosas publicaciones semanales y mensuales (688 en 2000). El gobierno controla cuatro emisiones radiofónicas nacionales y cinco canales de televisión, aunque existen también varias cadenas de radio y televisión privadas. Hay unos 37 millones de aparatos de radio y 30 millones de receptores de televisión. El país cuenta con 263 teléfonos y 52 equipos informáticos en uso por cada mil habitantes.

Economía

El producto interior bruto (PIB) de Turquía en 2006 fue de 402.710 millones de dólares, que suponía 5.518,50 dólares per cápita. Alrededor del 26,8% lo aportaba la industria, el 9,7% la agricultura y el 63,5% el sector de servicios. La recuperación económica que se produjo durante el gobierno del presidente Turgut Ozal ya ha terminado. El gobierno de la primera ministra Tansu Çiller, con el apoyo del Fondo Monetario Internacional (FMI), continuó intentando reducir el enorme déficit nacional tras años de excesivos gastos. Los precios subieron un 150% entre 1994 y 1995, mientras que los salarios sólo lo hicieron en un 30%. La agricultura todavía ocupa al 30% de la mano de obra del país, mientras que el desempleo se sitúa en el 10,3%, según datos de 2005.

Trabajo

La población activa está formada por 27,4 millones de personas. Alrededor del 30% trabaja en el sector primario (agricultura, silvicultura y pesca), el 25% lo hace en el secundario (industria y minería) y aproximadamente el 46% está empleado en el sector servicios. Más de un millón de ciudadanos turcos trabajan en el extranjero, especialmente en Alemania y Arabia Saudí; las aportaciones de divisas de los emigrantes superan los tres millones de dólares. La organización laboral más importante, la Confederación de Sindicatos de Turquía, cuenta con unos 2 millones de afiliados.

Agricultura

A partir de 1950 la producción agrícola ha aumentado gracias a la utilización de más maquinaria y fertilizantes, además de una mayor variedad de cultivos; sin embargo, la productividad sigue siendo relativamente baja, ya que la mayoría de los agricultores todavía utilizan métodos poco eficientes y las unidades de explotación son extremadamente pequeñas. La diversidad climatológica en Turquía permite un cultivo especializado, como es el caso del té. En 2006 la producción anual de los principales cultivos (en toneladas métricas) fue: 34,6 millones de cereales (20 de ellos de trigo), 25,7 millones de hortalizas, 12,6 millones de fruta y 1,55 millones de legumbres. Destacan, además del Trigo, la Cebada, el Maíz, la Remolacha azucarera, los Tomates, Melones, Uvas, Manzanas, Cebolla(s) , Berenjenas, Nueces, Coles, patatas (Papas), centeno, Avena, Algodón, Tabaco, Aceitunas y Cítricos. La cabaña ganadera está constituida por 25,3 millones de Ovejas (Borregos), 6,52 millones de Cabras (Chivos), 10,5 millones de cabezas de ganado vacuno, 423.055 asnos, 104.965 bueyes y 323 millones de aves de corral.

Silvicultura y pesca

Aunque el 13,1% de la superficie de Turquía ha sido calificada como zona forestal, la industria maderera es poco importante; no más de un tercio de los bosques tienen valor comercial. La producción anual es de 16,8 millones de m³, de los que más de dos tercios se utilizan como combustible, y el resto se emplea para la construcción.
Cada año se capturan en torno a 545.673 toneladas de pescado; la mayoría de las capturas, de las que el boquerón ocupa más de la mitad, se hacen en el Mediterráneo y en el Egeo; también es destacable un número importante de caballas, sardinas, salmonetes y carpas.

Minería

Turquía mantiene un importante lugar entre los países de mayor producción minera del mundo. Los principales productos son: lignito, Carbón, crudo de Petróleo, Cromita, Bauxita, mena de Hierro, Manganeso, Boro, Antimonio, Plomo, Cinc, Cobre y Azufre. El país es también fabricante de un producto mineral singular como es la espuma de mar, utilizada en la manufactura de pipas de tabaco.

Industria

Los productos industriales más importantes a principios de la década de 1990 eran alimentos, textiles, Hierro y Acero, productos químicos, cemento, automóviles, papel y Cigarrillos. Estambul, Izmir y Bursa son los más destacados centros fabriles.

Energía

Según datos de 2003, Turquía produce 133.633 millones de KWh de electricidad; el 26,17% de la misma se genera en plantas hidroeléctricas, destacando la situada a orillas del río Éufrates, cerca de Elâzığ, y el 73,68% procede de centrales térmicas. En abril de 1995, Azerbaiyán y Turquía firmaron un importante acuerdo por el que Turquía aumentaba su inversión en un 6,75% en la explotación de los yacimientos de petróleo de Azerbaiyán, estimándose en unos 3.800 millones los barriles de crudo extraído en el mar Caspio, que fueron transportados a través de un oleoducto hasta el Mediterráneo.

Transporte

Turquía cuenta con 8.697 km de vías férreas, todas bajo el control del Estado. El país está, además, comunicado por 426.906 km de carreteras, el 42% pavimentadas. Hay 108 vehículos por cada mil habitantes. Los puertos principales están en Estambul e Izmir, aunque cabe destacar los de Trazbon, Giresun,Samsun y Zonguldak en el Mar Negro e Iskenderun y Mersin en el sur. Las líneas aéreas turcas ofrecen vuelos nacionales e internacionales, y los aeropuertos de mayor actividad están situados en Estambul, Ankara, Adana, Antalya e Izmir.

Moneda y banca

Desde el 1 de enero de 2005 la moneda de Turquía es la nueva lira turca (denominada YTL en el mercado nacional y TRY en el internacional); 1 nueva lira turca equivale a 100 nuevos kurus. La nueva moneda convivirá durante un año con la antigua, la lira turca (que estaba dividida en 100 kurus); con este cambio se prescinde de los seis últimos ceros característicos de la moneda anterior, por lo que los billetes de 20 millones de liras, hasta ahora los más valiosos (equivalentes a unos 15 dólares estadounidenses), se corresponden con billetes de 20 nuevas liras turcas.
El Banco Central, fundado en 1930, es el responsable de la emisión de moneda; el país cuenta también con algunos otros bancos estatales determinantes en la evolución de la economía, como es el caso del Banco Agrícola de la República de Turquía, fundado en 1863, y otros muchos bancos comerciales. La Bolsa de Turquía tiene su sede en Estambul.

Comercio exterior

Los costes por importaciones al año son, por norma general, mucho más altos que los ingresos por exportaciones; en 2003 las importaciones anuales ascendieron a 69.340 millones de dólares y las exportaciones fueron de 47.253 millones. Las principales importaciones son petróleo, maquinaria, productos químicos y farmacéuticos, fertilizantes, Hierro, Acero y equipamiento de transporte, mientras que entre las exportaciones figuraban los productos textiles, alimentos preparados, frutas y verduras, algodón, compuestos químicos, metales, tabaco y trigo. Los ingresos más destacados proceden de las divisas de turistas que habitualmente visitan el país: en 2006, unos 18,9 millones de turistas, gastaron alrededor de 2.743 millones de dólares. Los principales socios comerciales de Turquía son la Unión Europea, Arabia Saudí, Rusia y otras repúblicas de la antigua Unión Soviética y Estados Unidos. En marzo de 1995, se firmó un acuerdo de unión aduanera con la Unión Europea (UE) como paso previo para su plena integración.

Gobierno

El intento por parte de los aliados y de Grecia para dividir el país tras la I Guerra Mundial, provocó la guerra de Independencia turca, dirigida por Mustafá Kemal. El 29 de octubre de 1923 se proclamó la República de Turquía; en 1924 fueron abolidos los tribunales religiosos y en 1934 las mujeres consiguieron el derecho al voto.
El multipartidismo comenzó en 1946, cuando el recién fundado Partido Democrático obtuvo 62 escaños en el Parlamento en coalición con el Partido Republicano.

En 1950, el Partido Democrático ganaba las elecciones. Más tarde, las tensiones existentes entre los partidos provocaron una crisis que desembocó en el control del poder por parte de una junta militar que gobernó de 1960 a 1961, año en que se adoptó una nueva Constitución y se celebraron elecciones generales que dieron como resultado la creación de un gobierno de coalición. Tras un periodo de incertidumbre económica y violencia política en la década de 1970, una segunda junta militar se estableció en 1980, imponiendo una ley marcial que ilegalizaba la actividad de todos los partidos políticos. La nueva Constitución, aprobada después de un referéndum popular en 1982, fue promulgada el 7 de noviembre de ese año (posteriormente, sería enmendada en 1987, 1995, 2003 y 2004). A finales de 1983 fue restaurado el gobierno civil.

Poder ejecutivo

De 1980 a 1983 el poder ejecutivo recayó en el Consejo de Seguridad Nacional, dirigido por el general Kenan Evren. Con la ratificación de la Constitución de 1982, Evren se convirtió en presidente de la República; el Consejo de Seguridad, que estaba formado por militares de alto rango, actuó hasta su disolución en 1989 como Consejo Presidencial.

Poder legislativo

La Constitución de 1982, enmendada en varias ocasiones con el fin de hacerla más democrática, indica que el poder legislativo reside en la Gran Asamblea Nacional (o Meclis), un cuerpo unicameral de 550 miembros elegidos de forma democrática para periodos de cinco años. El jefe del gobierno es el primer ministro que debe contar con la mayoría parlamentaria. El presidente, como jefe de Estado, es elegido por la Gran Asamblea Nacional para un periodo de siete años. Todos los ciudadanos mayores de 21 años tienen derecho a voto.

Poder judicial

Bajo la Constitución de 1982, el Tribunal Constitucional revisa la legalidad de las leyes aprobadas por el Parlamento. El Tribunal de Casación es el tribunal de apelación de última instancia, aunque hay otros muchos tribunales civiles y militares.

Gobierno local

Turquía está dividida en 81 provincias (il; plural, iller), administradas por gobernadores (vali) en representación del gobierno central. Las provincias están, a su vez, divididas en distritos y comunas o municipios que pueden establecer impuestos y ejercer otras iniciativas locales.
Por encima de las provincias, aunque con un carácter estrictamente geográfico y sin capacidad administrativa, existen 8 regiones: Tracia (Trakya), Costa del Mar Negro (Karadeniz Kiyisi), Mármara y Costa del Egeo (Marmara ve Ege Kiyilari), Costa del Mediterráneo (Akdeniz Kiyisi), Anatolia Occidental (Bati Anadolu), Anatolia Central (Iç Anadolu), Anatolia Suroriental (Güneydoðu Anadolu) y Anatolia Oriental (Doðu Anadolu).

Partidos políticos

Todos los partidos políticos quedaron disueltos después del golpe de Estado de 1980, y los líderes de los principales partidos fueron cesados de sus cargos durante un mínimo de diez años. Entre las organizaciones que se formaron para concurrir a las elecciones de 1983, se encontraban el Partido del Movimiento Nacionalista, el Partido Republicano del Pueblo y el Partido de la Madre Patria, que obtuvo la mayoría parlamentaria en las elecciones de 1983 y 1987.

En las elecciones celebradas en diciembre de 1995, los partidos que obtuvieron escaños en el Meclis, por orden de importancia, fueron el Partido del Bienestar (Refah Partisi, RP), de tendencia islamista, el Partido de la Recta Vía (Dogru Yol Partisi, DYP), conservador, al igual que el Partido de la Madre Patria (Anavatan Partisi, ANAP), los socialdemócratas del Partido de la Izquierda Democrática (Demokratik Sol Partisi, DSP) y del Partido Republicano Popular (CHP), el centrista Partido Democrático de Turquía (Demokratik Türkiye Partisi, DTP) y el Partido de la Gran Unidad (BBP), de extrema derecha. Tras las elecciones legislativas de noviembre de 2002 los grandes partidos tradicionales quedaron fuera del Parlamento, en el que consiguió la mayoría absoluta el Partido de la Justicia y el Desarrollo, una formación islamista moderada. Otros grupos destacados, aunque ilegales, son el Partido de la Democracia del Pueblo y el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Salud y bienestar social

El gobierno financia la sanidad pública a todos aquellos que no puedan sufragar su asistencia sanitaria. Turquía tiene un médico por cada 641 habitantes (datos de 2006); sin embargo, mientras que en las zonas urbanas el 96% de la población tiene acceso a los servicios sanitarios, en las áreas rurales sólo lo tiene el 72 por ciento.

Defensa

En 2004 las Fuerzas Armadas de Turquía estaban formadas por 514.850 hombres, de los que unos 30.000 estaban destinados a controlar la parte turca de Chipre. El servicio militar es de quince meses.

Organizaciones internacionales

Turquía es miembro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), además de ser país candidato de la Unión Europea (UE).

Enlaces externos

Referencias

Fuentes

  • "Turquía." Microsoft® Encarta® 2009 [DVD]. Microsoft Corporation, 2008.
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