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Cine teatro Manatí

Cine Teatro Manatí
Información sobre la plantilla
Institución con sede en Bandera de Cuba Cuba
Cine-Manatí.jpg
Cine Teatro Manatí
Fundación:1943
Apertura:En noviembre de 1944
Tipo de unidad:Cultural
País:Bandera de Cuba Cuba
Dirección:Municipio Manatí,Las TunasBandera de Cuba Cuba
Cine teatro Manatí. Institución cultural del Municipio Manatí, a un lado hay una inscripción que muestra un año: 1942. El que la lee piensa: año de construcción. En realidad es la fecha cuando fue colocada la primera piedra.

Historia

El 28 de diciembre de 1895, los hermanos Lumiere proyectaron por primera vez en público imágenes en movimiento. Dieciséis años después desembarcó en la bahía de Manatí, por Playa Sabanalamar, el Marques de Aguayo, Don Miguel de Ulsurrún, Español, arquitecto de profesión, que venía con la encomienda de buscar el sitio idóneo para la construcción de un Central Azucarero en las cercanías del lugar.

En esta época fértiles tierras cubanas eran vendidas a bajos precios. El lugar escogido fue la Finca Minas Blancas, esta fue comprada sin dificultades, y comenzó de inmediato la construcción del Central Azucarero, para lo cual fue traída de otros lugares del país y de las vecinas islas del caribe, fundamentalmente: Haití, Jamaica, Barbados, así como un grupo de braceros españoles. Un centenar de casa con techos de zinc o tejas y una docena de barracones destinados a los braceros caribeños y españoles fueron las primeras viviendas del lugar. Junto a las casas más grandes y hermosas habitadas por los empleados de mayor categoría en la calle “A” de aquel entonces (hoy Camilo Cienfuegos) se escogió un área que en aquel entonces era una cancha de tenis cerca del antiguo club (hoy centro de recreación “La Piragua”) donde se construyó el primer Cine – Teatro del Batey de Manatí; amplio, ventilado, era el edificio más alto de todos aunque de un solo piso, a su ,majestuosa figura le sobresalía un portal rectangular, sostenido por 4 columnas torneadas y una puerta con el umbral de 3 arcos en delgadas herraduras le daban paso a los visitantes a un lobby con taquilla y un mostrador para la venta de cigarros, tabacos, ron y golosinas al público asistente por un español dueño de un almacén nombrado David Ferreiro Fernández.

La capacidad máxima era de 700 espectadores, el auditórium estaba compuesto por palcos ubicados en los laterales y al fondo, a un metro de alto sobre el nivel del piso y en el centro, dividido por un estrecho pasillo, rodeado a ambos lados, el lunetario, compuesto por sillas independientes de madera, dividía el lunetario del escenario una pequeña baranda de madera al igual que las lunetas, el escenario grande, amplio, capaz de recibir las compañías teatrales de la época se sostenía en un tablero, con fachadas a ambos lados con ventanas de la época en paredes entabladas, al fondo una cantina alta; delante del escenario un piano; en lo alto bien escondida la pantalla del cine que, fácil de subir para trabajar el teatro o de bajar para proyectar las películas mudas que se acompañaban a piano o con acordeón.

Las películas se proyectaban a través de un solo proyector operado por un albañil de origen canario. El cine gozaba de una gran afluencia de público con escaso nivel cultural pero con ansias de instruirse y divertirse, basta señalar que proyectaban dos películas diarias y la propaganda se realizaba de forma oral y gráfica, con bocinas a viva voz y dos vallas ubicadas a la entrada del Central Azucarero para anunciar las películas que se traerían de la ciudad de Holguín. Este primer Cine – Teatro de Manatí lo construyó la compañía azucarera y se lo arrendó al dentista Alberto Pereda y a José Santa Eulalia, empleado de la compañía.

Destrucción del primer cine

Este cine prestó servicios a la población aproximadamente durante 14 años, ya que en el año 1928, 3 jóvenes de aproximadamente 18 años nombrados Julio Casali, su hermano (niño) Casali y José Ramón Fonc, jugando con papeles encendidos y fósforos, le pegaron fuego al Cine – Teatro que era de madera, reduciéndolo a cenizas.

Segundo cine

En breve tiempo los arrendatarios del Cine – Teatro adaptaron una vieja panadería ubicada donde hoy se encuentra la Casa de la Cultura, este local, aunque no reunía las condiciones necesarias, comenzó a funcionar como Cine – Teatro con una capacidad de 300 espectadores, le fue dado el nombre de “San Miguel”, en honor al santo patrón del batey, en el existía un timbre eléctrico el cual sonaba al comenzar cada tanda. Al contar con un solo proyector y al cambiar cada royo, el tiempo de espera era amenizado por la ejecución de un pianista de origen Holandés. Este cine lo operaban el proyeccionista Joaquín Folgueira, Evaristo Rodríguez, Manuel Soto y Wuito Nápoles, este último encargado de realizar la propaganda, recorriendo las calles del poblado, haciendo sonar una campana y así daba a conocer el título del filme y los aspectos más significativos del mismo, con una bocina a viva voz. El portero de las lunetas era Don Pepe Faura y del palco Arturo Vigo, el que vendía los tikes era Joaquín Faura. En el Cine – Teatro en la temporada de zafra actuaban afamadas compañías de teatro nacional y extranjeros: Castany, Arredondo, Bolito Landa, magos como El Faquir Indio, Gran Pary, artistas como Raudelina Lima, Elsa Balladares, Esther Borja y Las Estrellas Negras. En días alternos hacían pequeñas obras cómicas de teatro antes de cada película y actuaban Alfonso Hernández, Mario Mendoza, Oscar Ortega, un tal platanitos y el padre de los Alba.

Tercer y último cine

En 1943, dado el incremento de la población del batey y la afición por el cine y el teatro, la Manatí Sugar Company, representada por Salvador Rionda, administrador general y su representante legal, firmó un contrato de préstamo y construcción del Cine – Teatro Manatí, tercer y último, con el que la compañía prestaba el dinero para la construcción ascendente a $ 13700.00, le daba el derecho al central de la junta que ejecutaría la obra, tanto en la operación de fondos adelantados, como a la administración del Cine – Teatro, pudiendo remover sus componentes y sustituirlos por otros sin necesidad del análisis previo, ya que el cargo de Miembro de la Junta de Administración no era remunerado, sino honorífico.

Una vez terminada la obra, la Junta de Administración del Cine – Teatro se encargó de su explotación y con sus ganancias amortizó a la compañía los gastos de construcción y equipamiento. La Compañía Azucarera estableció como requisito, que tratándose de un edificio construido en sus terrenos y con sus recursos, esta tendría siempre su propiedad, control y supervisión, además, en este local solo se darían funciones teatrales y cinematográficas, estando prohibido presentar aquellos que, aún siendo teatrales o cinematográficos, tuvieran como finalidad propaganda partidista, así como ceder este para celebraciones de asambleas u otros actos que no fueran recreativos y que, igualmente, estaba prohibido que dieran funciones de beneficios de cualquier género. Todo esto quedó acordado y quedó constancia con firma de acuerdos en el contrato de préstamo de construcción del Cine – Teatro Manatí, firmado el 2 de noviembre de 1943 por Salvador Rionda de la Torriente, Administrador General de la Manatí Sugar Company, Tomás Martínez y Ambrosio Roble Espineta en representación de los trabajadores de la compañía, en función de la administración del Cine – Teatro y del Departamento Comercial del Central Azucarero.

Inauguración

En noviembre de 1944, justo un año después de iniciarse la construcción, fue inaugurado el Cine – Teatro Manatí. Una majestuosa construcción de paredes de hormigón y techo de zinc, se ubica al centro del batey, frente al parque José Martí Pérez. Cuanta con capacidad para 700 espectadores, luneta independientes y la inclinación necesaria para una correcta visión. En sus inicios esta institución ofrecía dos películas diarias, noticiero nacional y extranjero; avances de la película de la próxima semana, reportajes científicos y cantores. Sus funciones comenzaban a las 8:00 pm en tiempo muerto y a las 4:00 pm en zafra. Los domingos se ofrecía un matiné a la 1:00 pm. Las películas que más gustaban a la población y por tanto, las que más se proyectaban, eran las argentinas, mexicanas, las del oeste norteamericano y se reconocían los géneros de la comedia romántica, musicales, gangster, wester y las fantásticas.

En este último Cine – Teatro también acudían compañías en zafra como “Cartony”, “Arredondo”, “José M Bejar”, “Arechavaleta”, con su negrito y el gallego, artistas extranjeros conocidos como Mercedes Simona y otros; artistas cubanos afamados como Esther Borja.

Cine en el Puerto Manatí

En 1957 fue habilitado en el Puerto Manatí una sala perteneciente al Club Social, propiedad de Teodoro Martínez, más tarde fue demolido el inmueble y construido el cine actual, nombrado Carmen, en honor a la hija de su dueño. Este cine realiza su divulgación mediante el dibujo de escenas y personajes del filme a presentar y se anunciaba el inicio de la tanda con un timbre eléctrico. Diariamente proyectaba dos tandas, fundamentalmente películas Argentinas, Mexicanas, Norteamericanas y en algunas ocasiones chinas y japonesas, también era utilizado un equipo de vista fija con el cual se proyectaban fotos de personajes de sociedad: bodas, nacimientos, etc. Cuando había algún episodio que gozaba de gran popularidad, se conectaba a la radio y se amplificaba su sonido y solo al terminar se continuaba proyectando la película.

Nacionalización del cine

Tanto el cine teatro de Manatí, como el cine del Puerto Manatí, fueron nacionalizados por el gobierno revolucionario, participando en la comisión el abogado del central An Querzh y David García, entre otros compañeros. Su primera directora después de nacionalizado fue Esther Rodríguez Méndez, antigua empleada de la institución, con gran prestigio en su trabajo e integrada al proceso revolucionario.

Fuente

Enlaces externos