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Club Bilderberg

Club Bilderberg
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Institución con sede en Holanda Bandera de Holanda
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Hôtel de Bilderberg, Oosterbeek, Países Bajos — escenario de la primera Conferencia Bilderberg en 1954
Fundación:1954
País:Holanda Bandera de Holanda
Dirección:Leiden, Holanda

Club Bilderberg. Fue creado en el año 1954. Surgió de la idea del consejero y analista político Joseph Retinger. Sus impulsores iniciales fueron el magnate norteamericano David Rockefeller, el Príncipe Bernardo de Holanda y el Primer Ministro belga, Paul Van Zeeland. Sus propósitos fundacionales eran combatir el creciente “antinorteamericanismo” que había en la Europa de la época y enfrentar a la Unión Soviética y a las ideas comunistas que cobraban fuerza en el Viejo Continente.

Historia

Inicios

Su primera reunión se celebró en el Hotel Bilderberg, en Osterbeck, Holanda, el 29 y 30 de mayo de 1954. De ahí salió el nombre del grupo, que desde entonces se ha reunido anualmente, con la excepción de 1976.

A su conferencia privada anual, el grupo invita a unas 100 personalidades influyentes exclusivamente de Europa y Norteamérica. Hay un núcleo de afiliados permanentes que son los 39 miembros del Steering Comittee, el resto son invitados. En la convocatoria a los elegidos se dice que la organización exige que nadie “conceda entrevistas” ni revele nada de lo que “un participante individual haya dicho”. Es requisito imprescindible un dominio excelente de la lengua inglesa para poder tomar parte activa en los debate, pues no hay traductores presentes.

Hasta 1976, el Grupo Bilderberg estuvo presidido por el príncipe Bernardo de Holanda. A raíz del escándalo suscitado por los sobornos de la Compañía Lockheed, en los que se vio envuelto como principal implicado, éste dejó la presidencia del Grupo, siendo sustituido por Douglas Home, ministro de Exteriores británico, que permaneció en el cargo hasta 1980. A Home le sucedió Walter Scheel, ministro de Asuntos Exteriores y, posteriormente, presidente de la República Federal Alemana, que asumió la jefatura hasta 1985, año en que fue relevado por el británico Eric Roll, presidente del grupo bancario S.G.Warburg. Este último dejó paso en 1989 a Peter Rupert, más conocido como Lord Carrington, ex-secretario general de la OTAN y ex-ministro de varios gobiernos británicos.

El actual presidente del Club es el político y negociante belga Étienne Davignon.

David Rockefeller dijo en un reportaje a la revista "Newsweek":

Algo debe reemplazar a los gobiernos y el poder privado me parece la entidad adecuada para hacerlo.

El banquero James P. Warburg afirmó:

Guste o no guste tendremos un gobierno mundial. La única cuestión es si será por concesión o por imposición.

Su influencia en la élite la demuestran algunos con el hecho de que Margaret Thatcher, Bill Clinton, Anthony Blair y Barack Obama estuvieron entre los invitados al Club antes de que fueran electos al más alto cargo gubernamental en Gran Bretaña y Estados Unidos. Obama acudió a la reunión de junio de 2008 en Virginia, EE.UU., cinco meses antes de su triunfo electoral y su victoria se pronosticaba ya desde la reunión del 2007.

En las reuniones del Grupo han estado también Gerald Ford, Henry Kissinger, Hillary Clinton, Znibiew Brzezinski, Sandy Berger, John Kerry y otros influyentes personajes estadounidenses.

Cultura made in Bilderberg

Conozco el secreto para hacer que el norteamericano medio crea lo que yo quiera. Me basta con controlar la televisión… Pones algo en televisión y se convierte en real. Si el mundo de afuera de la tele contradice las imágenes, la gente empieza a intentar cambiar el mundo para que se parezca a lo que ve por la televisión...

Hal Becker
Features Group, entrevista concedida en 1981.

Durante los últimos cuarenta años el principal la tecnología de imágenes en movimiento y grabación de sonido (televisión, películas, música grabada) ha sido capaz de cambiar el propio concepto de verdad. En 1956, un hombre llamado Theodor Adorno,[1] que luego sería el autor de la mayoría de las canciones de los Beatles, en Television and the Patterns of Mass Culture (La televisión y las pautas de la cultura de masas), explicó que la «televisión es un medio de condicionamiento y control psicológico como nunca se ha soñado». Para Adorno y sus colaboradores, escribe Harley Schlanger, la «televisión suponía un medio ideal para crear una cultura homogénea, una cultura de masas, a través de la cual se pudiera controlar y conformar la opinión pública de modo que todo el mundo en el país acabara pensando lo mismo»[2]

Adorno fue enviado a Estados Unidos en 1939 para dirigir el Proyecto de Investigación de la Radio de Princetown, un esfuerzo conjunto del Tavistock y de la Escuela de Frankfurt con el objetivo de controlar a las masas, financiado por la Fundación Rockefeller y fundado por uno de los hombres de confianza de David Rockefeller, Hadley Cantril...

Los Beatles llegaron a Estados Unidos en febrero de 1964, cuando el movimiento a favor de los derechos civiles estaba en su apogeo. El país se encontraba sumido en un profundo trauma nacional y se reponía del brutal asesinato del presidente John F. Kennedy [...] en las calles de la capital el movimiento por los derechos civiles, dirigido por el doctor Martin Luther King, convocaba a una manifestación a la que asistieron más de medio millón de personas.

Entre 1964 y 1966, la llamada invasión británica fue la eclosión de una serie de cantantes y grupos de rock de Gran Bretaña que se hicieron populares en Estados Unidos y pusieron cerco a la cultura norteamericana. [...] hacia finales de 1964 se demostró que esta invasión inglesa había sido bien planificada y coordinada.

La juventud de Estados Unidos sufrió una revolución radical sin siquiera ser consciente de ello reaccionando de forma equivocada contra las manifestaciones de esa crisis, que eran las drogas de todo tipo, primero Marihuana y luego Ácido lisérgico (LSD), una poderosa droga que alteraba el estado de conciencia. En el cuartel general del MI6 en Londres y en la base de la CIA en Langley, Virginia, puede darse por sentado que la Inteligencia británica y su filial, la Oficina de Servicios Estratégicos norteamericana, estuvieron directamente implicadas en una investigación secreta para controlar la conducta humana. Allen Dulles, el director de la CIA en el momento en que la agencia empezó, MK-Ultra, era el jefe de la OSS en Berna, Suiza.

La ofensiva emprendida por Bilderberg-Tavistock llevó a toda una generación al camino de ladrillos amarillos del LSD y la marihuana.

Aldous Huxley

Aldous Huxley, el nieto de Thomas H. Huxley, fundador del grupo de la Mesa Redonda de Rodas[3] y, también, famoso y elocuente biólogo que ayudó a Charles Darwin a desarrollar la Teoría de la Evolución. Además, Thomas H. Huxley fue un cercano colaborador de Arnold Toynbee.

Toynbee, educado en Oxford, «estuvo en el consejo de la RIIA (Chatham House, interrelacionada con el CFR en Estados Unidos) durante casi cincuenta años, dirigió la división de investigación del Foreign Office británico durante las dos guerras mundiales y trabajó como delegado británico en la Conferencia de Paz de París en 1919»[4], además de ser asesor en tiempos de guerra del primer ministro Winston Churchill.

Su tutor en Oxford fue H. G. Wells, director de la Inteligencia británica durante la Primera Guerra Mundial y padre espiritual de la Conspiración de Acuario. Aldous Huxley fue uno de los iniciados de los Hijos del Sol, un culto dionisiaco en que participaban los hijos de la élite de la Mesa Redonda británica. Su novela más famosa, Un mundo feliz, es un borrador (encargado por varios consejos mundiales) para un auténtico mundo socialista futuro bajo un gobierno único o, como su mentor fabiano, H. G. Wells, dijo y usó como título de una de sus populares novelas, un borrador para El Nuevo Orden Mundial...”

En Un mundo feliz, Huxley se centró en el método científico para mantener a todas las poblaciones fuera de la élite minoritaria en un estado casi permanente de sumisión y enamoradas de sus cadenas. Las herramientas principales para lograrlo fueron unas vacunas que alteraban las funciones del cerebro y medicamentos que el Estado obligaba a la población a consumir. En opinión de Wells, esto no era una conspiración, sino más bien ‘un cerebro mundial trabajando como policía de la mente’.”

En 1937, Huxley se trasladó a California, donde trabajó como guionista para MGM, Warner Brothers y Walt Disney gracias a uno de sus contactos en Los Ángeles: Jacob Zeitlin.

Creando la contracultura

La "guerra" cultural abierta, aunque no declarada, contra la juventud norteamericana empezó de verdad en 1967, cuando el Bilderberg, para conseguir sus objetivos, comenzó a organizar conciertos al aire libre. Mediante esta arma secreta, lograron atraer a más de cuatro millones de jóvenes a los llamados "festivales". Sin saberlo, los jóvenes se convirtieron en víctimas de un experimento perfectamente planificado con drogas a gran escala.[5]

El mayor concierto de todos los tiempos, el "Woodstock Music and Art Fair"[6] al aire libre, fue calificado por la Revista Time como un "Festival de Acuario" y como "el espectáculo más grande en la historia". Woodstock se convirtió en parte del léxico cultural de toda una generación.

En Woodstock -escribe el periodista Donald Phau-, casi medio millón de jóvenes se reunieron para que les drogaran y les lavaran el cerebro en una granja. Las víctimas estaban aisladas, rodeadas de inmundicia, hasta los topes de drogas psicodélicas y se las mantuvo despiertas durante tres días consecutivos, todo con la plena complicidad del FBI y de altos cargos del gobierno. La seguridad del concierto la aportó una comuna hippie entrenada en la distribución masiva de LSD.

La Conspiración Acuario

En la primavera de 1980 se hizo famoso un libro titulado The Aquarian Conspiracy (vendió más de un millón de ejemplares y se tradujo a diez lenguas), que se convirtió de la noche a la mañana en un manifiesto de la contracultura. The Aquarian Conspiracy afirmaba que había llegado la hora de que los quince millones de estadounidenses que tomaron parte en la contracultura se unieran para provocar un cambio radical en Estados Unidos. De hecho, este libro fue la primera publicación orientada al gran público que apostaba por el concepto del trabajo en equipo, un concepto que se tenía por lo más virtuoso y rápidamente impulsado por los «gurus» del management.”

La autora Marilyn Ferguson afirma:

Mientras esbozaba un libro aún sin título sobre las nuevas alternativas sociales emergentes, pensé sobre la particular forma de este movimiento, sobre su atípico liderazgo, sobre la paciente intensidad de sus seguidores, sobre sus improbables éxitos.

En una conferencia de 1961, Aldous Huxley describió este estado policial como "la revolución final": una "dictadura sin lágrimas’" en la que la gente "ama sus cadenas".

MTV

La MTV, un canal de mercado para música popular de rock y vídeos musicales, inventada y dirigida por Robert Pittman para el público adolescente y joven, se fundó el 1 de agosto de 1981. Hoy forma parte del imperio Viacom (conocido como CBS Corporation, cuyo presidente y director general, Sumner Redstone, es miembro pleno del CFR y cuyo grupo mediático forma parte del Club Bilderberg).

Durante los cuatro minutos que dura aproximadamente un vídeo musical (los científicos del Tavistock determinaron que cuatro minutos era lo máximo a lo que un sujeto involuntario era susceptible de recibir los mensajes contenidos en los propios programas), una realidad artificial en la forma de contrapuntos se inserta en la conciencia, sustituyendo a la realidad cognitiva.

El espectador que sufre el lavado de cerebro sólo tiene la ilusión de que conserva la capacidad de elegir,[7] al igual que un drogadicto cree que controla su adicción en lugar de que ésta le controla a él. La MTV[8] -dice Ann Kaplan-[9] está diseñada gracias a un conocimiento cada vez mayor de los métodos de manipulación psicológica.

Las siniestras camarillas y los cabilderos del Bilderberg, las esferas clandestinas de influencia y manipulación consciente e inteligente de los hábitos organizados es la más reciente expresión de una campaña de manipulación más profunda para instituir un gobierno mundial sin límites, que no responda ante nadie más que ante él mismo.

Guerra en Kosovo

La guerra en Kosovo se concibió durante la reunión que en 1996 mantuvieron los miembros del Club Bilderberg en King City, un pequeño enclave de lujo ubicado a unos 20 kilómetros de la ciudad canadiense de Toronto. La guerra tuvo motivo concretos: drogas, petróleo, riqueza mineral y el avance de la causa del "gobierno global".

John Pilger, un laureado periodista australiano que se dedica a investigar los conflictos bélicos, escribió en The New Statesman: Milosevic era un bruto; también era un banquero que una vez fue considerado como un aliado de Occidente preparado para poner en práctica "reformas económicas" de acuerdo con las exigencias del FMI, el Banco Mundial y la Unión Europea; para desgracia suya, se negó a ceder soberanía. El Imperio no esperaba menos.[10] Según el artículo de Neil Clark, un periodista que se especializa en asuntos de Oriente Medio y de los Balcanes, en aquel momento, más de 700.000 empresas yugoslavas permanecían bajo propiedad social, y la mayoría aún era controlada por comités mixtos de directivos y trabajadores, con sólo un 5 % de capital en manos privadas.[11]

Los miembros del Bilderberg, al principio, pretendían "inflamar" a los serbios persiguiendo a los criminales de guerra que ellos albergaban, llevándolos a juicio ante un nuevo Tribunal Internacional. Los serbios, orgullosos y experimentados, esquivaron esta provocación persuadiendo a los sospechosos de nivel más bajo en el escalafón a que se entregaran voluntariamente. Sin embargo, eso no era suficiente. Para enfurecer a los serbios, el Tribunal de La Haya, controlado por Estados Unidos, recurrió a los secuestros ilegales para incitar a la guerra.

William Walker, miembro del CFR y ex embajador en El Salvador, cuyo gobierno, apoyado por Estados Unidos, estableció escuadrones de la muerte, que había entregado armas a los contras en Nicaragua y ahora se había transformado en observador de paz, declaró con bombos y platillos ante la prensa mundial que la policía serbia era la culpable de "la más horrenda" matanza que él había visto. Los serbios, que hasta entonces habían evitado hábilmente las provocaciones de la OTAN y del Bilderberg, habían caído. La supuesta "masacre" provocó un pretexto para la intervención. El 30 de enero, el Consejo de la OTAN autorizó el bombardeo. Y el Bilderberg ordenó a su secretario general, Javier Solana, que "usara la fuerza armada para obligar a los delegados serbios y de etnia albanesa en las negociaciones de paz en Francia a hablar de un marco para la autonomía de Kosovo."

Como referencia histórica útil, hay que recordar que los serbios fueron víctimas del peor acto de limpieza étnica, como los 200.000 o más serbios a los que se eliminó de la región de Krajina en Croacia durante la "Operación Tormenta" apoyada por Estados Unidos en 1995 o los 100.000 o más serbios que fueron eliminados de Kosovo por el ELK al final del bombardeo de la OTAN. No hace falta decir que el Tribunal de La Haya, el mecanismo de justicia del Nuevo Orden Mundial, no ha hecho nada para llevar a los autores de esa atrocidad ante la justicia.

La guerra secreta en Afganistán

La cuenca del Mar Caspio y Asia Central son las claves de la energía en el Siglo XXI. Dos terceras partes de las reservas de petróleo se encuentran en aquella región [...] América quiere que la región esté bajo un total dominio estadounidense, según afirma James Donan en un artículo publicado en la revista comercial Oil & Gas Journal el 9 de octubre de 2001.

En respuesta al bombardeo de las embajadas estadounidenses en Nairobi y Tanzania (atribuido a Osama bin Laden, aunque, según fuentes de Inteligencia francesas, el atentado ha sido trabajo del Mossad israelí), el presidente Bill Clinton disparó misiles de crucero a una tienda vacía en Afganistán y Sudán el 20 de agosto de 1998. La Administración, entonces, rompió las relaciones diplomáticas con los talibanes y las Naciones Unidas impusieron sanciones.

Durante los meses finales de la Administración Clinton, los talibanes eran oficialmente un grupo terrorista. Después de casi una década de competición feroz entre el consorcio UNOCAL-CentGas apoyado por Estados Unidos y Bridas de Argentina, ninguna empresa había conseguido un acuerdo para construir un oleoducto en Afganistán.

George W. Bush reestableció las relaciones con los talibanes. No hay que extrañarse, pues, dado que en 1998 y en 2000, el ex presidente George H. W. Bush viajó a Arabia Saudí en nombre del grupo privado Carlyle Group, el undécimo mayor contratista de Defensa en Estados Unidos, donde se reunió en privado con la familia real saudí y con la familia de Osama bin Laden, según la edición del 27 de septiembre de 2001 de The Wall Street Journal.

El periodista Wayne Madsen escribió para www.democrats.com en la edición de enero de 2002 que «mientras el Departamento de Estado de Clinton sacó a Afganistán de la lista de prioridades en política exterior, la Administración Bush, endeudada con los intereses del petróleo que bombearon millones de dólares en la campaña de 2000, colocó de nuevo a Afganistán en la lista de prioridades, pero por razones equivocadas».

La construcción del oleoducto afgano era una prioridad de la Administración Bush desde el principio de su gestión, y con el cowboy de Bush en la Casa Blanca, «varios enviados talibanes fueron recibidos por el Departamento de Estado, la CIA y el Consejo Nacional de Seguridad»[12]. Increíblemente, a pesar de que la brutalidad y la opresión del gobierno de los talibanes eran presencia diaria en los programas de televisión, la CIA siguió defendiendo los intereses de los talibanes, es decir, los intereses de la familia Bush y de sus amigos del Imperio del petróleo.

En uno de los episodios más surrealistas y kafkianos de los acontecimientos previos al 11 de septiembre, The Washington Post cita a Milt Bearden, agente de la CIA, que ayudó a establecer a los muyahidines afganos, lamentando el hecho de que Estados Unidos no se tomó tiempo para entender a los talibanes cuando afirmó:

Nunca oímos lo que intentaban decirnos [...]. No hablábamos una lengua común. Nosotros decíamos "entregad a Bin Laden". Ellos decían: "Hagan algo para ayudarnos a entregarlo". Pero hay mucho más.

La evidencia de que la guerra en Afganistán, donde la avaricia multinacional se mezcla con la avaricia y la crueldad de los grandes del petróleo (BP, Shell, Exxon, Mobil, Chevron, etc.) es simplemente irrefutable.

El 31 de octubre de 2001, el periódico francés Le Figaro cita a un especialista árabe llamado Antoine Sfeir, quien postuló que la CIA se reunió con Bin Laden, uno de sus antiguos reclutas y agentes, en julio de 2001, en un esfuerzo final por conseguir la cooperación del terrorista saudí. El periodista Wayne Madsen confirma los vínculos entre la CIA y Bin Laden en un artículo para www.democrats.com, en el que declara que «Sfeir dijo que la CIA mantenía relaciones con Bin Laden antes de que Estados Unidos atacara sus campos de entrenamiento de terroristas en Afganistán en 1998 y, todavía peor, las mantuvieron incluso después de los ataques».

Bush formó su gabinete con personajes de la industria de la energía con estrechos vínculos en Asia Central (Dick Cheney, de Halliburton; Richard Armitage, de UNOCAL; Condoleeza Rice, de Chevron) y llegó al poder gracias a la generosidad de las corporaciones con derechos adquiridos en la región como Enron.

La participación de la familia Bush en la política petrolífera de Oriente Medio y Asia Central y sus vínculos profundos con la familia real saudí y la familia Bin Laden existen desde hace generaciones.

Informaciones

Bases de Datos y Programa de Conocimiento Total de Información

El Programa de Conocimiento Total de Información (Total Information Awareness, TIA) del Pentágono es un sistema que parte de una frase codificada e implica la disolución gradual de las preciadas libertades individuales de América defendidas por la Constitución en favor de un Estado global, totalitario. La mayor parte de los detalles de este gigantesco sistema de espionaje sigue siendo un misterio. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, TIA se ha convertido en una red de vigilancia que es "representativa de una mayor tendencia que ha aparecido en Estados Unidos y en Europa: el flujo aparentemente inexorable hacia una sociedad bajo vigilancia".[13]

El Electronic Privacy Information Center (EPIC, Centro de Información sobre Privacidad Electrónica, creado en 1994)[14] subraya que los sucesivos gobiernos británicos han instalado más de un millón y medio de cámaras para disuadir a los terroristas y que, por consiguiente, el londinense medio es grabado en vídeo más de 300 veces al día, según informó el servicio de noticias Newhouse el 29 de octubre De 2003, «si bien no se ha detenido a ni un solo terrorista», según el mismo informe.

Poniendo en práctica una capacidad incomparable para procesar miles de millones de registros por segundo, Accurint ha compilado el mayor registro de datos de contacto accesible del mundo. Accurint busca más de 20.000 millones de registros que cubren desde mudanzas recientes hasta direcciones antiguas que se remontan a más de 30 años atrás.[15]

Associated Press ha desvelado que, en enero de 2003, el gobernador de Florida, Jebb Bush, informó al vicepresidente Dick Cheney, a Tom Ridge, que estaba a punto de jurar su cargo como secretario del nuevo Departamento de Seguridad Nacional, y al director del FBI, Robert Mueller, sobre el proyecto secreto que demostraría cómo las Fuerzas de Seguridad podrían usar un programa informático para capturar ‘terroristas’.

Detalles privados a la vista de todos

El comisario Almunia, el presidente Borrell y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, otro bilderberger habitual, hicieron una gran campaña en favor de la aprobación de los derechos fundamentales, supuestamente consagrados en la Constitución Europea. Lo que nunca han dicho ni Borrell, ni Almunia, ni Barroso al buen ciudadano europeo es que todos y cada uno de los derechos, según el artículo 51, pueden ser suspendidos si así lo requieren "los intereses de la Unión".

Sin embargo, hay mucho más por contar en cuanto a la vergonzosa demostración de traición por parte de la Comisión Europea con respecto a sus propios ciudadanos.

Reunión del 2010

La más reciente reunión del Club fue el 3 de junio de 2010, en el hotel Dolce, ubicado en el renombrado poblado de Sitges, en Barcelona, España. Eran los más de 100 jerarcas de la economía, las finanzas, la política y los medios de Norteamérica y Europa, quienes vinieron hasta este lugar para la reunión anual del Club. Durante todo el fin de semana intercambiaron los encumbrados personajes en el más estricto secreto, como lo exigen las características de este foro.

Entre tanto sigilo, la prensa fue sacando nombres por aquí y por allá. Entre los que llegaron a Sitges estaban importantes empresarios como los presidentes de la FIAT, Coca Cola, France Telecom, Telefónica de España, Suez, Siemens, Shell,Novartis y Airbus. Militares, políticos y soberanos también acudieron a la cita.

El magnate de la era digital Bill Gates, quien fue el único asistente que habló algo a al prensa antes del encuentro dijo: “Soy uno de los que estará presente”, y anunció que “Sobre la mesa habrá muchos debates financieros”.

Referencias

Fuentes

  • Estulin Daniel - Los secretos del Club Bilderberg
  • Cubadebate