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Concepción Arenal

Para otros usos de este término, véase Concepción (desambiguación).
Concepción Arenal
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ConcepcionA.jpeg
Defensora de los derechos de las mujeres.
Nacimiento31 de enero de 1820
Ferrol Vello, Bandera de España
Defunción4 de febrero de 1893
Vigo, Bandera de España
OcupaciónAbogada
NacionalidadEspañola
Lengua de producción literariaEspañol
Lengua maternaEspañol
Obras notablesCartas a los delincuentes (1865)
Oda a la esclavitud (1866)
El reo, el pueblo y el verdugo o La ejecución de la pena de muerte (1867)
La mujer del porvenir
La educación de la mujer

Concepción Arenal. Esta mujer es reconocida por la Historia por la voluntad de superación: fue la pionera de la educación femenina al lograr estudiar en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, cuando esta oportunidad le estaba vedada por su condición de mujer . Tuvo la valentía de vestirse con ropa masculina para de esa forma eludir la prohibición que impedía el ingreso de las mujeres en los centros de altos estudios de muchos países.

Entre los grandes méritos está el haberse convertido en una persistente defensora del derecho de las mujeres a tener una Educación superior, al criticar duramente las leyes que contribuían a la marginación. Escribió varios libros para exponer lzas ideas sobre la emancipación femenina, como son La mujer del porvenir, La educación de la mujer, El estado actual de la mujer en España, entre otros. En 1868, fue nombrada Inspectora de Casas de Corrección de Mujeres. Integró la Junta Directiva del Ateneo de Señoras y actuó como Secretaria General de la Cruz Roja.

Síntesis biográfica

Nació el 31 de enero de 1820 en una modesta casa del barrio conocido como Ferrol Vello. El padre, Ángel del Arenal, fue un eminente militar que sufrió muchas veces prisión por la Ideología liberal y por estar en contra del régimen monárquico absolutista del rey Fernando VII.

Esa posición liberal lo llevó a sufrir prisión en varias oportunidades, cayó enfermo y murió en 1829, quedando Concepción huérfana de padre a los 8 años. A los pocos meses la niña marchó con su madre y hermana a Armaño (Cantabria), donde recibió una férrea formación religiosa.

Defensora de los derechos de las mujeres

En 1834 se trasladan a Madrid y estudia en un colegio para señoritas. Siete años después entra, contra la voluntad de la madre, como oyente en la Facultad de Derecho de la Universidad Central, actual Universidad Complutense de Madrid). Allí participó en tertulias políticas y literarias, en franca lucha contra lo establecido en la época para la condición femenina.

Acabada la carrera, se casó en 1848 con el también abogado y escritor Fernando García Carrasco. Años después colaborarían juntos en el periódico liberal La Iberia, hasta que en 1857 el esposo murió de tuberculosis.

Viuda y con dos hijos (Fernando, 1850 y Ramón, 1852) se trasladó a Potes (Cantabria) donde conoció a un joven músico Jesús de Monasterio, alumno de Santiago Masarnau, primer presidente de las Conferencias de San Vicente de Paúl, quien la invitó a fundar en 1859 el grupo femenino de las Conferencias de San Vicente de Paúl para ayuda de los pobres.

Incansable se dedicó a escribir para el conjunto : "La beneficencia, la filantropía y la caridad", que dedicó a la Condesa Espoz y Mina, y que presentó al concurso que convocó la Academia de Ciencias Morales y Políticas, bajo el nombre de su hijo Fernando, entonces con 10 años de edad.

Después de una serie de conflictos sobre la forma incorrecta de introducir su escrito en el concurso, se le concedió el premio y se convertiría en la primera mujer a la que la Academia concedería esta categoría.

En 1863 recibió el título de Visitadora de Cárceles de Mujeres, cargo que ostentó hasta 1865. Posteriormente publicó libros de poesía y ensayo como Cartas a los delincuentes (1865), Oda a la esclavitud (1866) —que fue premiada por la Sociedad Abolicionista de Madrid—, El reo, el pueblo y el verdugo o La ejecución de la pena de muerte (1867).

En 1868, la nombran Inspectora de Casas de Corrección de Mujeres, y tres años después, en 1871, comenzó a colaborar con la revista La Voz de la Caridad, de Madrid, en la que escribió durante catorce años sobre las miserias del mundo que la rodeaba.

Tiene entre los grandes méritos el haber fundado la Constructora Benéfica, una sociedad que se dedicaba a la construcción de casas baratas para obreros. Posteriormente colaboró en la organización en España de la Cruz Roja del Socorro, para los heridos de las guerras carlistas, poniéndose al frente de un hospital de campaña y publicó en 1877 un libro titulado Estudios Penitenciarios.

Con Concepción Arenal nació el feminismo en España.

Muerte

Murió el 4 de febrero de 1893 en Vigo, donde fue enterrada. En el epitafio se constató el lema que la acompañó: A la virtud, a una vida, a la ciencia.

Sin embargo, la frase más celebre fue probablemente "Odia el delito y compadece al delincuente". En este pensamiento se resumía su visión de los delincuentes como el producto de una sociedad deprimida y represora.

Fuentes