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Conservación y manejo de enemigos naturales

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Conservación enemigos naturales.jpg
Título originalConservación y manejo de enemigos naturales de insectos fitófagos en los sistemas agrícolas de Cuba.
Autor(a)(es)(as)Luis L. Vázquez Moreno, Yaril Matienzo Brito, Marlene M. Veitía Rubio, Janet Alfonso Simonetti
Editorial:CIDISAV
PaísCuba

Conservación y manejo de enemigos naturales. En este libro los autores se proponen sensibilizar sobre la necesidad y las potencialidades de la conservación de los enemigos naturales de insectos fitófagos en los sistemas de producción, divulgar algunos aspectos teóricos de importancia fundamental para el entendimiento de esta estrategia de control biológico y documentar el alcance que ha tenido en los sistemas agrícolas de Cuba.

La lucha contra las plagas en la agricultura generalmente se enfoca o circunscribe al uso de productos plaguicidas y, en algunos casos, a la integración de los bioplaguicidas y otros bajo un sistema de sustitución de insumos químicos por biológicos, todo lo cual se enmarca en los principios del producto para resolver los problemas de plagas, que se conoce como ¨síndrome de la revolución verde¨.

Por ello se ha puesto como alternativa el Manejo Integrado de Plagas (MIP), en que se pueden integrar diversidad de componentes como el control biológico, las prácticas agronómicas de manejo del suelo y el cultivo, el manejo del hábitat, el uso de trampas, el manejo de riego, el manejo de variedades y semillas, entre otras prácticas que tienen efectos variados de carácter preventivo sobre la ocurrencia de plagas en los campos cultivados y que contribuye a disminuir o hacer más racional el uso de los plaguicidas sintéticos en los sistemas de producción con enfoque productivista.

Sin embargo, se ha demostrado que en los sistemas de producción con enfoque de agricultura sostenible sobre bases agroecológicas, lo correcto es manejar la finca, que involucra prácticas organizativas y biofísicas en todo el predio o fincas, pues considera que las plagas no solamente interactúan con los campos cultivados, sino con otras plantas hospedantes, con los enemigos naturales que habitan en cualquier lugar de la finca, reciben influencia del clima y todo el manejo que se realiza en dicho sistema.

Esto significa que el manejo de plagas debe considerarse como un proceso complejo, que debe realizarse con enfoque de sistema y de acuerdo con las características de la agricultura en cada territorio, por lo que adquiere gran importancia el manejo de la finca como sistema complejo, en el que se deben aprovechar y favorecer las interacciones sinérgicas de la biodiversidad.

Lo anterior ha permitido demostrar en la práctica que las interacciones complejas de la biodiversidad en un sistema de producción, si son favorecidas por el agricultor, pueden contribuir de manera significativa a reducir la ocurrencia de plagas y aumentar las producciones agropecuarias, en lo cual los enemigos naturales de plagas son protagonistas.

Esta es precisamente la experiencia de Cuba en los últimos 10-15 años, donde la agricultura se ha diversificado y como consecuencia se ha favorecido el desarrollo de la biodiversidad funcional, en que la conservación de los enemigos naturales de plagas ha adquirido relevancia como componente del manejo del sistema de producción.

Introducción

El control biológico constituye un componente que ha adquirido importancia en los programas de manejo de plagas agrícolas, toda vez que se considera promisorio en el tránsito hacia la agricultura sostenible y para los sistemas de producción que comercializan bajo las exigencias de producción más limpia; el miso se puede realizar en tres formas o estrategias, expuestas por De Bach (1964): a través de la introducción de enemigos naturales específicos desde las áreas de origen de las plagas, mediante la reproducción masiva de especies eficientes para aplicar o liberar en los campos y por medio de la conservación de los enemigos naturales que habitan en los agroecosistemas.

Las importaciones de enemigos naturales o control biológico clásico ha sido una de las prácticas más documentadas y particularmente en América Latina datan desde el comienzo del siglo veinte; la multiplicación masiva y aplicación, también conocida como aumento de controladores biológicos, se puede afirmar que ha sido una estrategia bien representada en algunos países latinoamericanos; sin embargo, la conservación es la estrategia de control biológico que menos atención recibe por parte de los fitosanitarios y los agricultores, a pesar de que a veces es practicada inconscientemente, como sucede en los sistemas de agricultura tradicional de América Latina, donde hay más biodiversidad muchas de las prácticas son tradicionales y sostenibles.

Así Waage y Greathead (1988) mencionan que en términos económicos, la mayor contribución de control biológico a la agricultura no viene de los programas de introducción, de inoculación e inundación, sino de la actividad de los enemigos naturales nativos en la supresión de plagas, lo cual es ratificado por Pimentel (1988), quién afirmó que estos enemigos naturales regulan cerca del 90% de las especies que pueden convertirse en plagas en sistemas naturales y agrarios.

Lo anteriormente reseñado nos conduce a reflexionar respecto a la importancia de conservar la biodiversidad funcional, pues como señalara Rosset (1998), se posibilita el inicio de una sinergia que da paso a procesos ecosistémicos mediante ciertas funciones ecológicas, tales como la activación de la biología del suelo, el reciclaje de nutrientes y el mejoramiento de artrópodos y antagonistas benéficos.

Por ello está adquiriendo aceptación la agricultura sostenible, que en esencia promueve el desarrollo de agroescosistemas con mínima dependencia de insumos químicos, entre otros, que faciliten sinergismos entre varios componentes biológicos de los mismos.

Índice del libro

  1. Bases agroecológicas de la conservación.
  2. Principales características y atributos de los enemigos naturales.
  3. Enemigos naturales de insectos fitófagos en Cuba.
  4. La conservación como estrategia de control biológico.
  5. Metodologías de campo para técnicos y agricultores.
  6. Adopción por los agricultores de prácticas de conservación.

Fuentes

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  • Ceballos, M., M. Hernández, E. Guía de campo para la identificación de cálcidos parásitos de cocidos en las principales regiones citrícolas del país. Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria. San José de las Lajas, La Habana. 37p. 2002.
  • Fontela, J. L, G. Garcés, E. Portuondo, P. Valdéz, I. Expósito. Insectos asociados con flores de malezas Del Jardín Botánico de Santiago de Cuba, con énfasis en Hymenoptera. Rev. Biol. Trop. v.49 n.3-4, San José. Dic. 2001.
  • Matienzo, Yaril. Conservación de artrópodos benéficos en un sistema de producción agrícola urbano. Tesis presentada en opción al título de Master en Agroecología y agricultura Sostenible. Universidad Agraria de La Habana, Junio, 99p. 2005.
  • Perrin, R. M. Pest management in multiple cropping associated with pesticide use. In: International Conference on Pesticide use in Developing Countries: Impact on Health and Environment. San José (Costa Rica). pp.8-14. 1998.
  • Sarmiento, C. e. El potencial de elas avispas sociales en el control biológico. Entomólogo No. 77, pp.6-8. 1994.
  • Vázquez. L. L. Principales plagas de insectos en los cultivos económicos de Cuba. Cienc. Tec. Agric. Protección de Plantas (Ciudad de La Habana) 2 (1): 61-79. 1979.
  • Veitía, M. La diversificación florística como componente del manejo de plagas. En: II Curo-Taller nacional para la formación de facilitadores en Lucha Biológica. Caibarién, Villa Clara. 26-30 abril, 2004.
  • Zayas, F. de.. Entomofauna cubana. Superorden hemipteroidea (Oredenes Homoptera y Heteroptera). Ed. Científico-técnica. La Habana. T. 7, p. 1988.