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Emilio Rabasa

Emilio Rabasa
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Intelectual mexicano
NombreEmilio Oscar Rabasa
Nacimiento22 de mayo de 1856
Ocozocoautla, Chiapas, Bandera de los Estados Unidos Mexicanos México
Fallecimiento25 de abril de 1930
Bandera de los Estados Unidos Mexicanos México
NacionalidadMexicana
CiudadaníaMexicana
OcupaciónAbogado, ensayista, crítico literario y novelista

Emilio Rabasa. Intelectual mexicano de finales del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX, abogado que cultivó la historia, la crítica literaria, el ensayo y la novela. Además, fue periodista y participó activamente en la política. Llegó a gobernador y senador de su estado natal.

En el gobierno

Tuvo también varios puestos en el gobierno de Oaxaca, estado donde había estudiado derecho. En la Ciudad de México participó activamente en los círculos jurídicos y universitarios. La carrera literaria la inició a los treinta años con la antología La musa oaxaqueña (1886).

Vocación

El interés en la novela lo demuestra temprano, al dedicar artículos en el periódico capitalino, El Universal (del cual él fue uno de los fundadores) a Pérez Galdós, Jorge Isaacs y otros. Como crítico literario y como historiador no evadió la polémica, que sostuvo con los críticos Francisco Sosa, Manuel Puga y Acal y otros.

Publicaciones

Sus escritos periodísticos y literarios los publicaba bajo los seudónimos Sancho Polo y Pío Gil. Entre sus ensayos políticos más importantes se encuentran La bola vii los titulados La Constitución y la dictadura... (1912) y La evolución histórica de México (1920). A pesar de haber publicado obras tan importantes como las anteriores, que sin duda tuvieron influencia sobre Samuel Ramos en su obra El perfil del hombre y la cultura en México (1934), en Daniel Cossío Villegas y tal vez también en Octavio Paz, Rabasa no es recordado por ellas, sino por sus cinco novelas, todas de asunto político: La bola (1887), La gran ciencia (1887), El cuarto poder (1888) y Moneda falsa (1888), a las cuales en 1891 añadió la novelita La guerra de tres años.

A las cuatro primeras, que algunos críticos consideran como una sola novela dividida en cuatro partes, además de la presencia de algunos de los mismos personajes (Juan Quiñonez aparece en las cuatro novelas), les da unidad el tema político, o más bien, la crítica del político que lucha, como en La bola, por el poder. La gran ciencia a la cual se refiere el título de la segunda es precisamente eso, la ciencia de saber cómo mantener el poder. En El cuarto poder se introduce una variante del tema político: la satírica crítica del periodismo en la capital.

El título de la cuarta novela, Moneda falsa, se refiere a aquellos personajes que se han apoderado del poder con falsas pretenciones, no para servir al público sino para beneficiarse personalmente. En su última novelita, La guerra de tres años, Rabasa trata un asunto que ha dividido al pueblo mexicano, el conflicto entre liberales y conservadores. Las Leyes de Reforma aprobadas durante el gobierno de Benito Juárez, y la Constitución liberal de 1857 que las integra , provocó la llamada guerra de tres años, que termina en diciembre de 1860.

Personalidad

Rabasa es considerado como el introductor del realismo en la narrativa mexicana: el suyo es un realismo –como lo es el de otros realistas mexicanos– que más tiene de español que de francés. Las influencias en Rabasa vienen tanto de Galdós como de las novelas mexicanas anteriores, desde El periquillo sarniento (1816) de José Joaquín Fernández de Lizardi hasta Baile y cochino (1886) de José Tomás de Cuéllar.

Una característica que distingue a este realismo mexicano del europeo es la percepción de la realidad social, que nunca es totalmente objetiva. Otra es la presencia de elementos románticos, ya que el romanticismo no desaparece del todo, como vemos en La bola. Ni vi Emilio Rabasa siquiera Federico Gamboa, autor de Santa (1903) la novela representativa del naturalismo en México, se escapa de esta presencia romántica. Otros novelistas del período porfirista que denotan las mismas características son Rafael Delgado, autor de La Calandria (1890) y José López Portillo y Rojas, autor de La parcela (1898).

Principales novelas

En La bola se encuentran elementos retóricos narrativos tradicionales muy comunes en las novelas de autores mexicanos anteriores a Rabasa, tanto como novedades que apuntan hacia la novela del futuro. Como en El Periquillo Sarniento de Lizardi y en Clemencia de Altamirano, el narrador, en primera persona, recuerda sus aventuras. Juan Quiñonez, el héroe de Rabasa, se acuerda de la bola (revolución local) en su pueblo, San Martín de las Piedras, cuando tenía veinte años. Tradicional también es el recurso de intercalar en la narración, en este caso de los hechos políticos, una trama secundaria relativa a las relaciones amorosas entre Juan y Remedios, con el propósito de darle interés a la trama.

Muy común en la narrativa tradicional era el narrador que se dirige al lector / lectora, recurso muy frecuente en Rabasa. Ese recurso, como es sabido, Ortega y Gasset lo criticaba porque según su teoría, el novelista no debe sacar al lector del mundo hermético de la novela, lo cual ocurre al dirigirse al lector en su mundo. Sin embargo, Rabasa introduce una novedad. A los lectores que no les guste el desenlace, los invita a que esperen una continuación de la novela. La obra termina con estas palabras: «Y si esto le parece al lector insuficiente para punto final, ponga punto y coma, espere otro librito, y no reñiremos» En el estilo, la detallada caracterización de los personajes y el ambiente pueblerino, Rabasa supera a sus precursores. Sus conocimientos de la lengua española (era miembro correspondiente de la Academia), de la historia y la cultura de México y de Europa eran extensos.

Al mismo tiempo, se vale del humor, la ironía y la sátira para mejor poner al descubierto la falta de refinamiento en San Martín de las Piedras, en donde ya el nombre es simbólico de su rudeza. Pero también tiene gran habilidad para describir el conflicto bélico. Su descripción de la toma del pueblo por las fuerzas rebeldes es reminiscente del capítulo «La toma de un pueblo» en Los de abajo (1915) de Mariano Azuela. Ésta y otras escenas parecidas dan a la novela un tono sumamente dramático.

Nos preguntamos por qué, a pesar de ello, la obra no ha sido llevada a La bola ix la pantalla, ya que tiene todas las características que constituyen los filmes de acción. Sin duda lo más importante de La bola es el hecho que Rabasa se vale de la forma novela para develar los defectos de los cuales adolecía la sociedad mexicana durante el porfiriato, en este caso la lucha por el poder en un pueblo pequeño cuyos caudillos sacrifican a la comunidad, no con el propósito de mejorar las condiciones sociales , sino de obtener el poder y engrandecerse.

Estilo

El estilo de Rabasa ha sido elogiado por Daniel Cossío Villegas y otros críticos, y con razón, ya que es sumamente complejo y rico en imágenes originales, lo cual ayuda a la caracterización de los personajes y a las descripciones del ambiente. De la voz de un personaje nos dice que tenía un «tono resbaloso como piel de gato ... en esa entonación que parece que trata de rozar blanda y flexiblemente la nuca del que escucha. Esto me parecía desde entonces adulación indirecta y disimulada. » Ya que su novela es realista, prevee que le podrían criticar el estilo, y dice: «No se me tilde y note de prosaico, que al fin no invento sino refiero».

Fuentes