Francisco Basteiro Fernández

Francisco Basteiro Fernández
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Francisco Basteiro Fernández en Angola.
NombreFrancisco Basteiro Fernández
Nacimiento15 de agosto de 1960
Poblado del central Guatemala, municipio Mayarí, provincia de Oriente.Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento13 de septiembre de 1983
Angola
Causa de la muerteCombatiendo en medio de una emboscada perpetrada por la UNITA. Bandera de Angola Angola
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
PadresFrancisco Basteiro Fernández y Aurora Fernández Sánchez.

Francisco Basteiro Fernández. Combatiente y mártir internacionalista. Natural del batey del central Guatemala, en el municipio Mayarí. Cumplió misión internacionalista en Angola. Murió en una emboscada perpetrada por la UNITA.

Síntesis biográfica

Nació el 15 de agosto de 1960 en el poblado del central Guatemala, municipio Mayarí, provincia de Oriente. Hijo de Francisco Basteiro Fernández y de Aurora Fernández Sánchez. La familia se componía además por tres hermanas.

La infancia de Francisco transcurrió como la de todos los niños del barrio y de la época. Dentro de un entorno sano, de respeto, de juegos infantiles y travesuras cotidianas. La familia, los vecinos y los pequeños amigos fueron el componente esencial de las relaciones interpersonales que comenzaron a formar su personalidad, convirtiéndolo en su etapa de adultez en un hombre sociable y querido por cuantos lo conocieron y compartieron con él.

A los cinco años inició los estudios primarios en la escuela Arcadio Leyte Vidal del poblado. En ella estudió hasta concluir el 6to grado. Francisco fue un pionero disciplinado, cumplidor y amante a las actividades extradocentes. La enseñanza secundaria la cursó en la ESBEC El Cocal, situada en Mayarí. Allí se destacó en las actividades convocadas por la organización de pioneros y comenzó a demostrar sus habilidades por la práctica del béisbol, deporte que le apasionó.

Francisco siguió siendo un adolescente responsable, disciplinado, honesto, justo y muy fuerte de carácter. Nunca aceptó el abuso, su sentido de justicia y el respeto lo caracterizaron desde la infancia. En algunas ocasiones -recuerdan sus familiares- se metió en broncas infantiles por defender a aquellos que eran a su modo de ver objetos de abusos. La amistad la cultivó desde temprana edad, por eso permanecía rodeado de muchachos. Una de sus frases repetida en su casa era:

“Mami cuando yo traiga un amigo aquí a la casa, el plato mío si es el último que queda, se lo come mi amigo”.[1]

Trayectoria revolucionaria

El temperamento fuerte, disciplina y efervescencia revolucionaria condujeron a francisco a interesarse por el estudio de una carrera militar. En busca de ese gran sueño ingresó en la Escuela Interarmas General Antonio Maceo. Como cadete de cuadro de mando puso empeño, esfuerzo, dedicación, pero un accidente en un dedo de su mano derecha le impidieron continuar los estudios. Fue dado de baja por el impedimento físico. Como se había ganado el respeto y la admiración de los profesores, quisieron que se quedara en la propia escuela en un curso de sargento, pero él no aceptó.

Francisco en un acto en la Plaza de la Revolución cuando estaba en la escuela de Cadetes

Con los sueños rotos por el momento, Francisco regresó a su natal en Guatemala. Matriculó en la Facultad Obrero Campesina y se incorporó a trabajar junto a su padre en el taller de locomotoras, donde laboró poco más de un año. En esa etapa siguiendo los pasos de su progenitor practicó mucho la pesquería, actividad en la que también se destacó. Le gustaba salir en las tardes a pescar y pasar toda la noche en esa faena. El pescado capturado tenía por hábito regalarlo entre la familia, vecinos y amigos.

Misión Internacionalista

Su permanente deseo de ser miembro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias llevaron a Francisco a solicitar en el Comité Militar Municipal de Mayarí en 1982, ser tenido en cuenta para ir a cumplir misión internacionalista como militar. Frente a sus padres, hermanas y cuñado expresó:

“Este que está aquí va a ser un militar, sea lo que sea. Me voy para Angola”.[2]

Aunque su padre trató de quitarle la idea, diciéndole que él era el único varón en la familia, el joven le respondió:

“No, aquí hay un hombre, yo me voy y si no me mandan, me subo en un camión de esos y me tienen que llevar”.[3]

En medio del proceso de reclutamiento que se llevaba a cabo en el país, Paquito -como le llamaban cariñosamente- le solicitó encarecidamente al jefe de reclutamiento militar que lo mandara a una misión internacionalista, llegó a exigirlo. Como no veía una respuesta a su solicitud, se quedó a dormir sobre un buró del Comité Militar como medida de presión para recibir la autorización y ser movilizado. Trataron de persuadirlo pero nada le hizo cambiar de idea. Su inquebrantable decisión lo llevó a convertirse en internacionalista y partir hacia la República Popular de Angola como soldado del Servicio Militar el 28 de abril de 1982.

Poco tiempo después de llegar a Angola Francisco fue ascendido a subteniente, a partir de una Resolución firmada en Cuba por el Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, General de Ejército Raúl Castro Ruz. La realización de las misiones asignadas con disciplina y valor dentro de una de las unidades de infantería que ofrecían cobertura a las caravanas que se trasladaban a lo largo y ancho del país, transportando víveres, combustibles, municiones y armamentos, le permitieron ascender en cargos y grados militares. Llegó a desempeñarse como teniente jefe de una compañía de infantería, tuvo bajo su mando a 126 hombres.

Francisco mientras cumplía misión internacionalista en Angola

En enero de 1983 Francisco vino por primera vez de vacaciones a Cuba, tras un año de misión. En esa oportunidad le comentó a su padre sobre la crudeza de la guerra y las acciones combativas en que había participado, repeliendo emboscadas que la UNITA realizaba contra las caravanas. En más de una ocasión vio caer a compañeros de lucha. Ni el rigor de la guerra, la lejanía de la familia, ni la posibilidad real de la muerte lo hicieron desistir de cumplir a cabalidad su misión. En carta escrita a una de sus hermanas el 18 de junio de 1982 le dijo:

“Bueno mi hermana de mi parte te diré que cada día que paso aquí, me siento más feliz y orgulloso de estar en este hermano pueblo africano”.[4]

El 18 de mayo de 1983 su hermana mayor falleció en un accidente. Al informarle a Francisco sobre la dolorosa noticia, el mando de la Misión Militar de Cuba en Angola le permitió venir por segunda vez a Cuba, por espacio de casi un mes. La noticia fue devastadora para él y toda la familia. Estando en Cuba, su padre le pidió encarecidamente que no regresara a Angola. teniendo en cuenta la situación que atravesaba la familia. Su hermana había dejado huérfanos a dos niños pequeños y la familia desecha por el dolor. Aún en esas circunstancias los ideales, convicciones y decisión, estaban por encima de todo y Francisco le respondió:

“No, aquí hay hombre, yo no puedo defraudar la Patria, yo me voy”.[5]

Con el maletín en la mano, minutos antes de partir hacia la terminal para dirigirse hacia La Habana y posteriormente a Angola. Francisco parado en la puerta de su casa llamó a su padre y le dijo:

“Papi, si por casualidad de la vida yo no te puedo entregar la medalla en tus manos, despreocúpate, el Estado te la dará”.[6]

Pero para darle confianza de su regreso seguidamente le dijo refiriéndose a sus sobrinos huérfanos:

“Y a esos muchachos los voy a criar yo”.[7]

Roberto Ascencio, el cuñado que vivía en su propia casa y quien también había cumplido misión internacionalista lo acompañó a la terminal. Cuando iban atravesando el parque rumbo a la terminal, Paquito se quitó las gafas que traía puestas y se las dejó a su cuñado, este en reciprocidad le entregó su reloj de pulsera.

Muerte

Poco menos de un mes después, el 13 de septiembre de 1983 a las 04:52 horas, mientras se trasladaba en una de sus habituales caravanas por el Puente Luis, cayó combatiendo en medio de una emboscada perpetrada por la UNITA, en la República Popular de Angola.

El 27 de septiembre de 1983 el Consejo de Estado de la República de Cuba le otorgó post mortem la Medalla de Combatiente Internacionalista (Primera clase) y el 5 de septiembre de 1989 de igual forma, la Medalla de la Victoria Cuba-RPA.

Certificado de la medalla de Combatiente Internacionalista de Francisco

Los restos mortales de Francisco permanecieron en suelo angolano hasta diciembre de 1989, cuando como parte de la Operación Tributo fueron trasladados de regreso a la Patria. El 7 de diciembre de 1989 el pueblo mayaricero le rindió tributo junto a sus 37 coterráneos hermanos caídos en defensa de otras tierras del mundo. En horas de la tarde de ese propio día fue inhumado en el Panteón de los Caídos por la defensa en el nicho Número 3 en el cementerio municipal de Mayarí.

Referencias bibliográficas

Fuentes

  • Fuente: MSc. Victor Alejandro Aguilera Nonell
  • Planilla de datos biográficos de combatientes internacionalistas. Museo Provincial La Periquera. Expediente 12.
  • Entrevista realizada por el autor a Xiomara Basteiro Fernández, hermana del mártir. Holguín, 3 de diciembre de 2024.
  • Entrevista realizada por el autor a Roberto Ascencio Hernández, cuñado del mártir. Holguín, 3 de diciembre de 2024.