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Operación Tributo

Operación Tributo
Información sobre la plantilla
Operacion tributo 1.jpg
Fecha:7 de diciembre de 1989
Lugar:En cada municipio del país
Descripción:
Es la Operación Tributo un digno homenaje a quienes ofrendaron la vida en defensa de países hermanos, en el continente africano.
País(es) involucrado(s)
Bandera de Cuba Cuba
Ejecutores o responsables del hecho:
Todo el pueblo cubano

Operación Tributo. Es el nombre que se dio en Cuba, en el año 1989, a la acción de trasladar de regreso a territorio nacional los restos mortales de los cubanos caídos en misiones internacionalistas en países de África, símbolo de que una época se cerraba y otra se abría en la historia de la Revolución. Fueron estos mártires cargados en hombros por el pueblo y sepultados en la tierra que honraron y en la que cada año, en marcha de peregrinación hacia los panteones erigidos en cada municipio, se le rinde merecido homenaje.

Génesis de la Operación Tributo

Después del heroico rescate de los cuerpos del Lugarteniente General del Ejército Libertador Antonio Maceo y Francisco Gómez Toro por el coronel Juan Delgado González y sus hermanos Donato, Ramón y otros mambises habaneros, sobrevino “El pacto del Silencio”.

Tres años en los que sólo la familia Pérez residente en la finca “La Dificultad” en el Cacahual, conocían del rescate y enterramiento del general y su ayudante. Corre agosto y ya el Doctor Isidro, alcalde de Bejucal y hermano del último médico de Maceo, Máximo Zertucha posee información e instruye a los concejales de Bejucal, que el tiene desde el 8 de ese mes la orientación de que en la finca “La Dificultad” se procediera a la exhumación e inhumación de los cadáveres de Antonio Maceo y su ayudante Panchito Gómez Toro.

El hecho se materializa el 17 de septiembre de 1899 cuando una comitiva, presidida por el General en Jefe del Ejército Libertador Máximo Gómez Báez e integrada por autoridades de Bejucal, generales, jefes y oficiales del Ejército Libertador, parte en horas de la mañana desde el edificio que ocupa el Liceo Artístico y Literario, actual Casa de la Cultura hacia el Cacahual, donde en presencia del notario público Ricardo Varona se procede a la exhumación de los cuerpos que fueron colocados en capilla ardiente, con guardia de honor en la casa de la familia Pérez, hasta que se construye el primer mausoleo, que dio paso al actual, donde el pueblo cubano le rinde tributo a Maceo y Panchito cada 7 de diciembre. El historiador bejucaleño Lenio Jiménez Texeira plantea que la exhumación de estos cuerpos es la génesis de la Operación Tributo.

Cumplimiento de una sagrada promesa

Durante los años de la ayuda solidaria el gobierno cubano informaba a los familiares la muerte de un combatiente (en combate o por accidentes y enfermedad), pero resultaba imposible en medio de la guerra, en tierras lejanas, repatriar los cadáveres y sepultarlos en sus lugares de origen. Al humanitario y leal gesto se le llamó Operación Tributo. Aquellos restos no pertenecían solo a sus familiares allegados, sino a la historia de todos los cubanos. Se unieron así el sentimiento de la victoria, la reafirmación de la utilidad de un esfuerzo que contribuyó a cambiar el destino de África, y el profundo dolor por los desaparecidos.

Ese momento llegó luego de los acuerdos de paz de diciembre de 1988, que pusieron fin a las incursiones de los racistas sudafricanos dentro del territorio de Angola e hicieron posible la independencia de Namibia y la liquidación en años siguientes el oprobioso sistema del apartheid. La Operación Tributo fue, además, el símbolo de que una época se cerraba y otra se abría en la vida de la Revolución. Coincidió con el ya evidente desplome de los países socialistas de Europa, y el derrumbe de la URSS. Cuba tenía que reagrupar las fuerzas para una nueva batalla en que la principal misión internacionalista, y el mejor servicio del movimiento revolucionario, sería defenderse a sí misma y preservar la independencia y el socialismo.

Inicio de la Operación Tributo

“…De Angola nos llevaremos la entrañable amistad que nos une a esa heroica nación y el agradecimiento de su pueblo y los restos mortales de nuestros queridos hermanos caídos en el cumplimiento del deber…”, afirmó el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Ministro de las FAR, el 12 de diciembre de 1976. Y así ocurrió el 6 de diciembre de 1989 cuando, luego de un extraordinario trabajo en el que participaron especialistas del Instituto de Medicina Legal para la identificación y preparación de los cadáveres en el Cementerio de la Misión Militar Cubana en Angola, se iniciaba la Operación Tributo. La misma consistió en el traslado a la Patria de los restos de los 2 085 mártires que cumplían misiones militares y 204 en tareas civiles, caídos en misiones en África, para darles sepultura en los Panteones de los Caídos acondicionados en cada uno de los municipios del país.

“…A esta hora, simultáneamente, en todos los rincones de donde procedían, se da sepultura a los restos de todos los internacionalistas que cayeron en el cumplimiento de su noble y gloriosa misión…”, aquella mañana dijo el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, con voz emocionada.

El 7 de diciembre de 1989, día de Duelo Nacional, cuando toda Cuba conmemoraba la caída en combate de Antonio Maceo y de su ayudante Panchito Gómez Toro, en su aniversario 93, y en ellos a todos los mambises, en los 169 municipios del país se pusieron en marcha los cortejos fúnebres para llevar hasta su último destino (los Panteones de los Caídos por la Defensa), los restos de los combatientes internacionalistas que perdieron la vida durante los más de 13 años de presencia solidaria cubana en Angola y en otros escenarios de ayuda a pueblos hermanos, como Etiopía y Nicaragua.

Durante todo el velatorio se hicieron guardias de honor a cargo de cuadros destacados del Partido y del Estado, la UJC y las organizaciones de masas (FMC y CDR), mientras el pueblo en columnas interminables desfilaba de manera continua ante féretros y osarios de quienes lo dieron todo por la libertad de otras patrias.

Ceremonia nacional

En aquellas tierras del África, los internacionalistas cubanos fueron ejemplo de respeto a la dignidad y la soberanía del país. La confianza ganada por Cuba en el corazón de esos pueblos no fue casual, fue fruto de la intachable conducta, de aquellos cubanos a quienes el 7 de diciembre de 1989 se les realiza una merecida ceremonia. Aquel mismo día se celebra una ceremonia nacional en el Mausoleo del General Antonio Maceo, en el Cacahual, donde fueron expuestos los restos de 16 combatientes internacionalistas en representación de todas las provincias y el municipio especial Isla de la Juventud. El pueblo acogía así en su seno a sus hijos, a sus internacionalistas, a sus combatientes, muy jóvenes, cada uno con su fotografía, para mantenerlos en el recuerdo y en el corazón, para mostrar a cada ciudadano cubano que “ideas y principios se defienden hasta con la propia vida”.

Véase además

Enlaces externos

Fuentes