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Guerra Civil de Libia

Guerra Civil de Libia
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Sirte.jpg
La ciudad de Sirte destruida por los rebeldes y la OTAN en los últimos días de la guerra
Fecha 15 de febrero de 2011
Lugar Libia
Resumen Insurrección civil y militar para derrocar el gobierno de Muamar el Gadafi que contó con el apoyo de mercenarios extranjeros y bombardeos indiscriminados de la OTAN
Resultado Victoria rebelde y derrocamiento del gobierno legal de Libia
Consecuencias Destrucción de las principales ciudades del país, gran número de desplazados por los combates, formación de un gobierno de transición.
Beligerantes
Ejército Libio Desertores del Ejército Libio
Mercenarios extranjeros
OTAN
Comandantes
Muamar el Gadafi †
Saif al Islam Gadafi
Jamis Gadafi
Moatassem Gadafi
Al-Saadi el Gadafi
Saif al Arab Gadafi
Abdullah Senussi
Abu-Bakr Yunis Jabr
Massoud Abdelhafid
Mahdi al Arabi
Khouidli Hamidi
Moussa Ibrahim
Rafi al-Sharif
Awad Hamza
Bashir Hawadi
Mustafa al-Kharoubi
Nasr al-Mabrouk
Mansour Dao
Mustafa Abdul Jalil
Jalal al-Digheily
Omar El-Hariri
Mahmoud Jabril
Abdul Fatah Younis
Abdul Hafiz Ghoga
Suleiman Mahmoud
Khalifa Belqasim Haftar
Khalid Shahmah
bdelhakim Belhadj
Abdul Hakim al-Hasidi

Anders Fogh Rasmussen
James G. Stavridis
Charles Bouchard
Carter Ham
Rinaldo Veri

Guerra Civil de Libia. También conocida en los medios como Guerra de Libia de 2011 o Revolución Libia. Fue un conflicto militar entre el gobierno legítimo de Libia, dirigido por Muamar el Gadafi, tribus leales a este y las fuerzas armadas del país contra una parte del ejército sublevado, milicias civiles, mercenarios extranjeros y fuerzas de la OTAN. La guerra se extendió entre febrero y octubre de 2011 y terminó con la victoria de los rebeldes y el asesinato del líder libio Muamar el Gadafi.

En los dos primeros meses del conflicto los rebeldes dominaron el este del país, basificándose en Bengazi, y algunos puntos aislados del resto del país. La ofensiva del ejército libio, apoyado por la aviación estaba a punto de aniquilarlos cuando se produjo la intervención armada de la OTAN, amparada en una resolución de las Naciones Unidas que les permitía la creación de una zona de exclusión aérea.

Inmediatamente la OTAN violó la resolución de la ONU y comenzó una intervención abierta a favor de los rebeldes, bombardeando por mar y aire las fuerzas de Gadafi y destruyendo su equipamiento, aviación, fuerzas blindadas y líneas de suministros. Esto produjo un viraje radical en la guerra y los rebeldes, en medio de una gran campaña mediática, entraron en Trípoli en agosto. Rápidamente fueron reconocidos por la mayor parte de la comunidad internacional, a pesar de que en varias regiones de Libia aún se combatía.

En octubre, Gadafi fue sorprendido por un bombardeo de la OTAN mientras abandonaba Sirte en una caravana de vehículos. Capturado herido por los milicianos rebeldes fue linchado por estos y su cadáver exhibido públicamente. Tras la muerte del líder libio y la caída de Bani Walid terminó la guerra con la victoria de los rebeldes.

Guerra Civil

Según revelaciones del periodista Franco Bechis los servicios secretos franceses prepararon la revuelta de Bengazi, que dio inicio a la guerra civil. Nuri Mesmari, jefe del protocolo de Gaddafi ofreció sus servicios a la potencia extranjera y reveló gran cantidad de secretos de la defensa libia.

A finales de febrero de 2011 la situación política en Libia se deterioró rápidamente. Numerosas manifestaciones contra el Coronel Gadafi se sucedieron por todo el país, alentadas por los gobiernos occidentales. Varios funcionarios de alto rango decidieron desconocer la autoridad del gobierno y sumarse a la insurrección. Los insurgentes anunciaron la formación de un gobierno paralelo en Bengasi bajo el nombre de Consejo Nacional de Transición. Este gobierno estuvo dirigido por Mustafá Abul Jalil, quien hasta el 21 de febrero se desempeñara como Ministro de Justicia de Gaddafi. Dos meses antes, Amnistía Internacional lo había puesto en la lista de los responsables de violaciones de derechos humanos en África del Norte. Otro de los dirigentes de la oposición fue el general Abdul Faah Yunis, exministro del Interior. Según Massimo Introvigne, representante de la Organización para la seguridad y la cooperación en Europa:

(...)no son los "sinceros demócratas" de los discursos de Obama, sino de los peores instrumentos del régimen de Gaddafi, que aspiran a echar al coronel para tomar su sitio".

El conflicto hasta la intervención extranjera

Los gobiernos extranjeros comenzaron a evacuar a sus ciudadanos del país que se encontraba en un grave riesgo de guerra civil, con los opositores controlando parte del territorio, y el gobierno libio utilizando las fuerzas armadas para tratar de controlar la situación [1]. El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió de urgencia y acordó un paquete de sanciones contra Libia, aunque dejando fuera la opción militar, por presiones de Rusia. No obstante los gobiernos de la OTAN declararon estar listos para intervenir en Libia aún sin un mandato de las Naciones Unidas[1].

A pesar de que los gobiernos occidentales manifestaban no estar operando militarmente e Libia, en una supuesta operación de evacuación de civiles fueron detenidos por la fuerzas del gobierno de Gadafi en Sirte tres soldados holandeses, el 27 de febrero luego de descender en un helicóptero.

El 3 de marzo Gadafi ordenó al ejército avanzar hacia el enclave petrolero de Brega, doscientos kilometros al oeste de Bengasi, en poder de los opositores del gobierno, mientras sus fuerzas leales se reagrupaban.

El presidente venezolano Hugo Chávez realizó una propuesta, que aceptó el líder libio, consistente en el envío de una comisión de paz integrada por representantes de Latinoamérica, Europa y Oriente Medio que mediara entre el gobierno y la oposición libia[2].Los insurgentes y los países occidentales la rechazaron inmediatamente subordinando la solución del conflicto a la renuncia del gobernante Libio. El presidente Barack Obama, declaró publicamente el mismo día:

"La violencia debe parar. Muamar el Gadafi ha perdido la legitimidad para liderar y debe irse"[3]

El mismo día la Corte Penal Internacional anunció la apertura de una investigación por crímenes contra la Humanidad contra Gadafi y varias personas de su entorno, por la represión desatada contra las manifestaciones antigubernamentales. Interpol emitía también una alerta por considerar que el presidente libio y sus colaboradores habían planeado bombardeos aéreos contra civiles indefensos.

El 4 de marzo se produjeron fuertes combates entre las fuerzas leales a Gadaffi en el oeste y el este del país. En el este los rebeldes avanzaron contra el enclave petrolero de Ras Lanuf, armados con fusiles de asalto, antiaéreas y cañones, chocando violentamente con las fuerzas gubernamentales, mientras decenas de miles de ciudadanos libios y extranjeros huían por las fronteras tratando de escapar de la guerra civil[3]. Al día siguiente se daba a conocer que los insurgentes controlaban totalmente el este del páis y algunas ciudades cercanas a Trípoli, donde eran enfrentados por las fuerzas leales al gobierno[4]. Éstas mantenían todavía el control de la capital, la cual se encontraba tranquila, según las declaraciones del obispo Giovanni Innocenzo Martinelli, vicario apostólico en Libia[5].

El mismo día Gadaffi solicitó que se enviara al país una comisión investigadora de la Unión Africana o de la ONU para que pudiera apreciar sobre el terreno la situación existente en el país. Gadaffi declaró que el Consejo de Seguridad no tenía competencia en los asuntos internos de un país soberano:

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Rebeldes libios durante los combates de la guerra civil en 2011
"Debe intervenir cuando dos Estados se enfrentan, pero aquí el Consejo de Seguridad ha ultrapasado sus derechos en base a simples informaciones de los medios o a rumores"[6]
Muamar el Gadafi

Las fuerzas leales al líder libio contraatacaron el día 6 de marzo por tierra y aire en el este del país, retomando el control de Ras Lanuf y deteniendo el avance de los rebeldes contra Sirte], ciudad emblemática para los partidarios del gobierno por ser la ciudad natal de Gadaffi. Blindados del gobierno también atacaron las posiciones rebeldes en Al Zauiya, en el oeste del país.

Mientras se recrudecían los combates la Unión Europea anunciaba el envío de la primera misión de carácter internacional desde el comienzo de las hostilidades, con el objetivo de apreciar sobre el terreno la realidad del conflicto libio. La diplomacia británica por su parte seguía unida al coro norteamericano exigiendo la salida de Gadaffi del poder. Por su parte The Sunday Times revelaba la detención por rebeldes libios de 8 militares de una unidad de fuerzas especiales que escoltaba personal diplomático británico que quería establecer contacto con los insurgentes[7].

El uso de la aviación de combate por parte de las fuerzas leales a Gadaffi para atacar a los rebeldes fue desde el comienzo del conflicto un motivo de preocupación para las potencias occidentales. Estos argumentaban que estaba siendo utilizada para atacar civiles, algo que fue negado reiteradamente por el gobierno libio. En los círculos de poder de Occidente comenzó a hablarse entonces de la creación de una zona de exclusión aérea, aunque sin estar de acuerdo todos los miembros de la OTAN, algunos de los cuales no deseaban ir a la guerra sin mandato de la ONU[8] y bajo la amenaza del veto ruso y chino en el Consejo de Seguridad. Sobre la zona de exclusión declaró Gadaffi:

"Si toman esa decisión eso sería útil para Libia, porque el pueblo libio entonces se daría cuenta de la verdad, de que lo que quieren (los líderes occidentales) es hacerse con el control de Libia y robar su petróleo"[9]

En una decisión que provocó la protesta airada de las autoridades gubernamentales libias[10] y algunas críticas de sus propios aliados de la OTAN, Francia reconoció el día 10 de marzo al Consejo Nacional de Transición como el representante legítimo del pueblo libio[11]. Al día siguiente los insurgentes se veían obligados a abandonar Ras Lanuf bajo los ataques de la artillería y las fuerzas leales al coronel Gadaffi[12]. La Unión Europea por su parte fijaba su posición en una reunión extraordinaria en Bruselas y a través de su presidente Herman Van Rompuy declaraba:

"Los actuales dirigentes (de Libia) deben abandonar el poder sin demora"[13]

El 21 de marzo fuentes gubernamentales sostuvieron que las fuerzas leales al presidente habían ocupado la ciudad de Misurata, situada unos 200 kilómetros al este de Trípoli, pero después se comprobó que esto no era cierto. A finales de enero de 2012 hombres armados fieles al asesinado líder libio Muamar el Gadafi, tomaron el control de gran parte de la ciudad de Bani Walid, a 150 kilómetros al sur de Trípoli.[14]

Intervención extranjera

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Los bombardeos de la OTAN a Libia provocaron numerosas víctimas civiles

El 19 de marzo de 2011 Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña iniciaron una ofensiva militar contra Libia que en apenas un día dejó un saldo de más de 60 muertos.[15] El 21 de marzo fuentes del Gobierno aseguraron que más de 200 personas murieron o resultaron heridas a causa de los misiles lanzados desde el mar y el aire.

Entre el 19 y el 20 de marzo de 2011 Estados Unidos lanzó sobre Libia unos 110 misiles Tomahawk

La ofensiva militar que recibió el nombre clave de Odisea del Amanecer estaba encabezada por el Pentágono estadounidense y contaba con el apoyo de la mayor parte de los miembros de la OTAN. El presidente nortamericano Barack Obama ordenó el inicio de las acciones bélicas con un "procedan" vía telefónica en medio de un encuentro oficial con la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.[16]

Obama aseguró en posteriores declaraciones que en ningún caso los soldados estadounidenses pisarían suelo libio. El representante demócrata por Ohio Dennis Kucinich, declaró públicamente que el presidente Obama no tenía autoridad para decretar la guerra contra Libia, ya que según la Constitución, solo el Congreso podía declarar la guerra a un país.[17]

El primer ministro ruso, Vladimir Putin, advirtió que la resolución de Naciones Unidas sobre Libia recordaba “las apelaciones medievales a los cruzados":

La resolución del Consejo de Seguridad es “incompleta” y “permite una intervención en un país soberano, y esto recuerda las apelaciones medievales a los cruzados[18]

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se vio obligado a refugiarse en la sede de la Liga Árabe después de que varios manifestantes libios que apoyaban al líder libio Muamar el Gadafi le impidieran salir del edificio, situado junto a la plaza cairota de Tahrir.

Gadafi prometió armar al pueblo libio para ejercer su derecho de autodefensa contra lo que calificó de "cruzada colonial", en alusión a los bombardeos de potencias occidentales.[19]Opinó que el Consejo de Seguridad de la ONU y la comunidad internacional eran responsables de "detener inmediatamente esta agresión injusta y flagrante contra un país soberano". Jamis el Gadafi, uno de los hijos del líder libio fue herido de gravedad tras la ofensiva aérea de la noche del 20 de marzo.

La Liga Árabe, que había aprobado por unanimidad la imposición de una zona de exclusión aérea sobre Libia, había dejado claro que rechazaba cualquier intervención militar extranjera.[20] Esta agrupación condenó el un día después del comienzo de los bombardeos la intervención militar extranjera en el país, y su secretario general dijo estar sorprendido por la intensidad de los bombardeos contra las fuerzas leales al gobernante libio y expresó:

Lo que está ocurriendo en Libia es muy distinto a la misión de imponer una zona de exclusión aérea, y lo que queremos es la protección de civiles, no que se bombardee a más.[21]

El secretario de defensa de los Estados Unidos, Robert Gates, hizo declaraciones en las que expresó la intensión de dividir a Libia en dos como fórmula para lograr una “estabilidad duradera” y poner fin al conflicto.[22]. Declaró además que Francia o Reino Unido podrían asumir el mando de la operación Odisea del Amanecer, aunque también esta podría estar bajo el mando de la OTAN. Calificó además como insensata, la idea de asesinar al líder libio Muamar el Gadafi como respuesta al ministro de Exteriores británico, Liam Fox.

Durante los primeros bombardeos contra Tripoli un edificio administrativo situado en el complejo residencial de Gadafi en Bab el Aziziya, fue totalmente destruido por un misil. El edificio estaba ubicado a 50 metros de la carpa donde Gadafi recibía en ciertas ocasiones a invitados importantes.[23]

El 22 de marzo un F-15 estadounidense se estrelló presumiblemente por un fallo mecánico en un trigal en las afueras de la aldea de Bu Mariem, a unos 38 kilómetros (24 millas) al este de Bengasi. Helicopteros de combate dispararon sobre los campesinos libios que intentaban rescatar a los pilotos, lo que después fue reconocido como un "grave error", ya que el avión había caído en territorio rebelde. Al menos seis campesinos resultaron heridos.

Estados Unidos consiguió que la OTAN asumiera el mando de las operaciones en Libia una semana después del inicio de los bombardeos. El ministro turco de Exteriores, Ahmet Davutoglu, fue el primero en confirmar que se había acordado el traspaso. Los bombardeos de la OTAN provocaron que el frente de batalla se estabilizara poco después de que los rebeldes estuviesen a punto de ser aniquilados militarmente. La línea del frente se fijó en la carretera que unía a Ajdabiya y Brega, dos ciudades que cambiaron de dueño varias veces durante el curso de la guerra. En el oeste los rebeldes controlaban sólo la ciudad de Misrata, sobre la cual las tropas fieles a Gadaffi tendieron un cerco que obligó a sus defensores a concentrarse en el área del puerto. La precaria situación de la población civil en esa ciudad y la posibilidad real de que fuera ocupada por las tropas del gobierno libio sirvió de pretexto a la OTAN para aumentar su apoyo a los rebeldes: El presidente norteamericano Barack Obama autorizó a finales de abril el uso de aviones Predator contra el ejército libio[24] mientras se suministraban armas a los rebeldes y aumentaban los comentarios sobre una posible operación terrestre de la alianza atlántica. Ante esta situación el gobierno libio comenzó a armar a la población civil.

El 30 de abril de 2011 un bombardeo de la OTAN alcanzó la vivienda particular del hijo menor del Muamar el Gadafi, Saif al Arab, quien resultó muerto junto a tres de sus hijos menores. Los agresores declararon que el hijo de Gadafi y los tres niños eran blancos militares legítimos y que la casa del mismo era un centro de mando de las fuerzas leales al gobernante libio. Gadafi, quien se encontraba en el lugar salió ileso[25]. El 10 de mayo fue bombardeado por segunda ocasión el complejo residencial de Gadafi en Trípoli[26] y poco después atacaron otros objetivos gubernamentales en una cacería contra el Coronel Gadafi, quien se convirtió en el blanco principal de la campaña de bombardeos.

Un nuevo intento por mediar entre las partes en conflicto lo protagonizó la Unión Africana a fines de mes, que envió como mediador al presidente de Suráfrica, Jacob Zuma. El arribo del mismo a Trípoli coincidió con declaraciones del presidente en ejercicio del organismo supranacional, Teodoro Obiang-Nguema, quien condenó los bombardeos de la OTAN, denunció la presencia en el terreno de fuerza extranjeras que deseaban la división de África y llamó a la creación de una fuerza de interposición entre las fuerza contendientes en Libia[27]. El 13 de junio, la Secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton exigió a los países miembros de la Unión Africana que abandonaran al gobierno libio, cerraran sus embajadas en Trípoli y reconocieran al Consejo Nacional de Transición como gobierno legítimo[28]. La Unión Africana respondió en El Cairo, Egipto, durante una reunión de representantes árabes, islámicos y europeos que no era posible alcanzar una solución a la crisis en Libia, sin que el Muamar el Gadafi formase parte de ella[29].

El 26 de junio de 2011 la Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto contra Gadafi, que se extendió, además, a su segundo hijo, Saif al Islam y al jefe de la Inteligencia militar, Abdulá al Senusi.[30]. El Ministro de Justicia libio Mohamed al Qamudi, enfatizó que esta instancia

"no tiene jurisdicción sobre Libia", debido a que el país no forma parte del Estatuto de Roma que creó la CPI

A finales de junio de 2011, Francia decidió el envío de armas a los opositores libios, acción que según la OTAN le había sido informada con anterioridad y que según esa organización, cumple "estrictamente" el mandato de la ONU.[31]

Caída de Trípoli

El 21 de agosto de 2011, Gadafi aseguró que permanecería en Trípoli hasta el final, mientras pedía a sus partidarios defender la capital y detener el ataque rebelde. Los opositores atacaban desde la madrugada los alrededores de la ciudad, mientras anunciaban que estos ataques estaban en coordinados por la OTAN.[32]

Las imágenes televisivas mostraron durante todo el día a decenas de opositores reunidos en la Plaza Verde del centro de Trípoli. La guardia presidencial del líder libio presuntamente se había rendido ante las fuerzas según el Consejo Nacional de Transición (NTC por sus siglas en inglés). También se había informado que las tropas responsables de la seguridad del veterano líder habían depuesto las armas. En una maniobra de desinformación urdida por el CNT, la OTAN y las cadenas de televisión occidentales y árabes se informó de forma falsa y premeditada que tres de los hijos de Muamar el Gadafi, Saif al Islam, Saadi y Mohamed habían caído prisioneros, mientras que Mohamed el Gadafi se encontraba rodeado por los rebeldes, en una jornada que había dejado mil 300 muertos solamente en la capital.[32]

Informes posteriores demostraron que Saif al Islam, en realidad nunca estuvo detenido, pero la noticia facilitó el avance de las tropas insurgentes y la rendición de varios jefes militares. Luego de la entrada de las tropas del autodenominado Consejo Nacional de Transición (CNT) en Trípoli, este órgano ofreció 1,67 millones de dólares por la captura “vivo o muerto” de Muamar el Gadafi, cuyo paradero era desconocido desde el 21 de agosto de 2011.[33] El 25 de agosto, la Liga Árabe, reunida de urgencia decidió reconocer como único representante del pueblo libio al CNT y otorgarle el asiento de Libia en la organización supranacional[34]. Un día después se reunieron los representantes de la Unión Africana en Addis Abeba, Etiopía y declararon públicamente que no reconocerían al CNT mientras se siguiera combatiendo en el país[35].

El 16 de septiembre la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas reconoció por mayoría al Consejo Nacional de Transición libio como representante de ese país del norte de África. De esta forma, los miembros del CNT ocuparon el asiento de Libia en la cámara de la ONU. Con 114 votos a favor, 17 en contra y 15 abstenciones, la Asamblea General respaldó la decisión del Comité de Credenciales de aprobar al CNT. Tanto la Unión Africana como los países del ALBA solicitaron un retraso en la votación, petición que fue negada[36]. El día 20 de septiembre la nueva bandera libia fue izada en la ONU, a pesar de que el Consejo Nacional de Transición no había logrado aún formar gobierno[37].

Asesinato de Gadafi y fin de la guerra

El exlíder libio Muamar el Gadafi siendo mostrado en una instalación en Misrata como trofeo de guerra de los rebeldes, tras ser asesinado.

El 20 de octubre de 2011, Gadaffi, quien abandonaba Sirte, tras una ofensiva de las fuerzas del CNT apoyadas por la OTAN, fue herido por un bombardeo de la Alianza a la caravana de autos en la cual se desplazaba[38]. Capturado por los rebeldes del CNT fue linchado y su cadáver conducido a Misrata, donde fue exhibido públicamente en una cámara refrigerada, junto al de su hijo Mutassim Gaddafi y el exjefe de la fuerzas armadas Abu Bakr Younu Jabr; para finalmente ser sepultado en una tumba anónima en el desierto.

Varias personalidades a nivel internacional levantaron sus voces en protesta de lo que consideran un magnicidio.

Gaddafi no fue capturado, fue matado. Resulta curioso que esos que luchaban por la democracia y querían llevarlo a la Corte Penal Internacional (CPI) hayan acabado por impedírselo con su muerte.
Jacob Zuma, presidente de Sudáfrica.[39]

Pese a que la OTAN había declarado en infinidad de oportunidades que la muerte de Gaddafi no era el objetivo de la misión contra Libia, apenas un día después del magnicidio, el secretario general de la organización imperialista, Anders Fogh Rasmussen, anunció que la Alianza acordó concluir su misión en Libia el 31 de octubre tras consultar con la ONU y el CNT.

El portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU pidió una investigación sobre la muerte del líder libio, y expresó la preocupación de que haya sido ejecutado, un crimen de guerra bajo la ley internacional.

Posteriormente un grupo de rebeldes libios profanó cuatro tumbas de familiares de Gadafi en Sirte, una de ellas de la madre del asesinado líder.

Referencias