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Jorge Oteiza

Jorge de Oteiza
Información sobre la plantilla
Oteiza 1.jpg
Escultor español.
NombreJorge de Oteiza Enbil
Nacimiento21 de octubre de 1908
Orio, Guipúzcoa, Bandera de España España
Fallecimiento9 de abril de 2003
San Sebastián, Guipúzcoa, Bandera de España
Causa de la muerteProlongada enfermedad respiratoria.
NacionalidadEspañola
OcupaciónEscultor
PremiosPremio Príncipe de Asturias de las Artes Galardón Manuel Lekuona
Jorge Oteiza. Escultor, poeta, filósofo y arquitecto vocacional español, figura clave de la vanguardia de la década de los cincuenta.

Síntesis biográfica

Infancia y juventud

Nació el 21 de octubre de 1908 en San Sebastián, Guipúzcoa, España, en el seno de una familia acomodada que había prosperado en el negocio de la hostelería. Su nombre completo es Jorge Oteiza Embil. Introvertido y acosado por temores irracionales, tuvo una infancia triste, alejada de los juegos y las riñas de los demás niños.

Trayectoria artística

Inició su actividad artística en San Sebastián a los años 20, en contacto con los jóvenes que desarrollaban la vanguardia artística en su ciudad. Las primeras obras escultóricas de Oteiza están fuertemente influidas por el cubismo y el primitivismo.

Con el fin de investigar la estética de la escultura precolombina, en 1933 viaja a Sudamérica (Bolivia, Colombia, Argentina, Chile) donde permanece hasta 1949, sorteando la Guerra Civil Española. En este periodo escribe dos textos fundamentales para la comprensión de su proyecto artístico: Carta a los Artistas de América (1944) y Interpretación estética de la estatuaria megalítica americana (1952). A su regreso a España trabaja el friso del apostolario de la Basílica de Nuestra Señora de Arantzazu(1949-1951) obra del arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza. En esta gran obra Oteiza pone en práctica buena parte de las ideas apuntadas en los textos americanos. La Iglesia prohíbe los trabajos retrasando su conclusión hasta 1968.

A través de la experimentación heredada del constructivismo, Oteiza se embarca en lo que denomina su Propósito Experimental (1955), título con el que se presenta en la Bienal de São Paulo (1957) donde obtiene el premio extraordinario de escultura. En 1959 por entender que había alcanzado a su fase conclusiva decide abandonar la actividad escultórica. En estos cinco años de actividad Oteiza realiza una operación de gran trascendencia al situar su obra en la senda de la tradición geométrica europea, reivindicando el neo-plasticismo y el constructivismo soviético. La recuperación de las estéticas geométricas europeas y su influencia en la cultura vasca generan las bases de lo que se denomina la escuela de la escultura vasca; es Eduardo Chillida su representante más preciado en el mercado del arte.

Durante los 60 y 70 Oteiza investiga la lengua vasca y las manifestaciones populares de su pueblo. En 1963 publica Quousque tandem…! Ensayo de interpretación del alma vasca, que se convertiría en su texto más conocido y polémico. En este libro se hace una defensa de la cultura popular vasca y su identidad, a la vez que se propone la estética como ciencia bajo la que subsumir todo el conocimiento. En 1969, Oteiza funda la Escuela de Deba con el fin de poner en práctica estas ideas. Los trabajos críticos y teóricos también se completan con la poesía: Existe Dios al noroeste (1990) o Itziar, elegía y otros poemas (1991).

Oteiza es un artista puente entre el periodo de las vanguardias y la generación de la posguerra alcanzando su influencia en sectores artísticos, culturales y políticos. Se mantuvo distante y crítico con los reconocimientos oficiales siempre manteniendo su particular posición iconoclasta en lo ideológico y político. En 1992 donó su legado a la Comunidad Foral de Navarra. Tras su muerte, en primavera de 2003, abrió sus puertas al público la Fundación Jorge Oteiza en la localidad de Navarra de Alzuza.

Estudios, penurias y primeras obras

En 1927 se trasladó a Madrid con el propósito de estudiar arquitectura, aunque, por razones burocráticas, finalmente tuvo que matricularse en medicina. Pese a que nunca terminaría la carrera (la abandonó en el tercer curso para apuntarse en la Escuela de Artes y Oficios), la asignatura de bioquímica despertó su interés por la escultura, por la experimentación de lo que él definió como «biología del espacio». Fue también en la capital de España donde se acentuó, desde posiciones sociales y de izquierdas, su conciencia identitaria vasca.

En 1928 su padre y su hermano, después de la quiebra del negocio familiar, emigraron a Argentina, teniendo él que responsabilizarse de su madre y sus cinco hermanos pequeños. Para poder costearse los estudios, trabajó de camarero, de contable en una frutería e incluso de linotipista. Aun así, pasó grandes dificultades económicas y durante una larga temporada estuvo alimentándose con la sopa para indigentes que repartían en un convento.

Sus primeras esculturas, figurativas y con un cierto aire arcaizante, nacieron bajo la influencia de artistas como Jacob Epstein, Alberto Sánchez y, sobre todo, Pablo Picasso. Ya en los años treinta, junto a sus amigos los pintores Narkis de Balenciaga y Nicolás de Lekuona, se introdujo en la vida artística de San Sebastián a través de diversas exposiciones y concursos. Así, en 1931 fue galardonado con el primer premio en el IX Concurso de Artistas Noveles Guipuzcoanos, con una escultura singularmente titulada: Adán y Eva, TgS=A/B (tangente S igual a A partido por B).

En 1935, junto con Balenciaga, viajó a Sudamérica, iniciando un periplo que lo llevaría a Argentina primero y a Chile, Colombia y Perú en los años sucesivos. En los casi quince años que estuvo en tierras americanas el joven Oteiza no dejó terreno por explorar: fue profesor en la Escuela Nacional de Cerámica de Buenos Aires, participó en Santiago de Chile en la creación del teatro político experimental, se imbuyó de movimientos de vanguardia como el cubismo y el constructivismo, estudió con devoción la estatuaria megalítica de las culturas amerindias. Y además, conoció a quien fue el gran amor de su vida, Itziar Carreño, con la que se casó en 1938.

Hacia la obra esencial y mística

"Caja metafísica, de Jorge Oteiza.
"Homenaje a Mallarmé 1958.

A principios de la década de los cuarenta empezó a introducir oquedades en sus esculturas. Aquellas incipientes exploraciones sobre el hueco y el volumen (en la línea del gran escultor británico Henry Moore) habrían de devenir el cauce creativo por el que discurrirían sus producciones posteriores. En 1948 regresó al País Vasco, instalándose en Bilbao. El panorama que se encontró era a todas luces desolador; nada quedaba de aquel ímpetu cultural que había florecido durante la República.

Ideológicamente, Oteiza luchó por cohesionar y revitalizar el decaído mundo artístico vasco, pero se topó con la desidia de las instituciones, tanto las del régimen franquista como las del nacionalismo vasco en la clandestinidad. En lo artístico, continuó sus especulaciones en torno a la desocupación del espacio escultórico, creando piezas cada vez más esenciales y místicas.

En 1950 se le adjudicó la estatuaria para la nueva basílica de Aránzazu (Guipúzcoa), proyectada por el arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza. Su intervención fue polémica desde el principio: la heterodoxa iconografía del friso de los Apóstoles (representó catorce) así como su estética, demasiado vanguardista para el gusto de las instituciones eclesiásticas, provocaron que la Comisión Pontificia paralizara la ejecución de las piezas por considerarlas sacrílegas. A instancias del papa Pablo VI, el proyecto se reanudó en 1968. Las puertas del templo, realizadas por un joven Eduardo Chillida en hierro y en un estilo geométrico espacialista, causaron una honda impresión en Oteiza.

Aunque durante años ambos escultores serían enemigos acérrimos (más por parte de Oteiza que de Chillida), lo cierto es que la poética desplegada en aquellas puertas, aun sin que él lo reconociera nunca, determinó en gran manera la evolución de su obra. Tanto fue así que en los años cincuenta (su período artístico más fructífero) abandonó definitivamente la figuración y se adentró por un camino de depuración formal y de diálogo entre la materia y el vacío.

El éxito y el reconocimiento internacional no se hicieron esperar y en 1957 ganó el primer premio de escultura de la Bienal de São Paulo, en Brasil, con la serie Propósito experimental. Su particular forcejeo con el volumen y el espacio llegaría a su cenit en series como Desocupación de la esfera (1957-1958) y Cajas vacías o Cajas Metafísicas (1958), en las que el objeto quedaba desmaterializado casi por completo en favor de un espacio que él entendía metafísico y espiritual.

Otras inquietudes

A partir de la década siguiente, Oteiza abandonó la práctica escultórica convencional para desarrollar nuevas inquietudes creativas como la poesía, la arquitectura o la filosofía. «Noté que de mis esculturas salían palabras», señalaría el artista vasco. Con todo, no fue la suya una actitud de mutismo o retiro; al contrario, a partir de entonces desarrolló una actividad pública frenética: no sólo escribió ensayos tan decisivos como Quosque tandem...! Ensayo de interpretación estética del alma vasca (1963), sino que impulsó el movimiento de vanguardia con la creación de grupos como Gaur, Emen, Danok y Orain.

En 1988 la Fundación La Caixa y el Museo de Bellas Artes de Bilbao organizaron una gran exposición antológica sobre su obra. Como viniendo a desmentir que aquellos años de silencio hubiesen puesto fin a sus investigaciones plásticas, se exhibió en aquella muestra una multitud de maquetas y obras de pequeño formato que el artista había elaborado en papel, cartón, aluminio y tiza.

A lo largo de los años noventa, siguió en su papel de activista y agitador cultural, desatando sonadas polémicas, como la que protagonizó con el Museo Guggenheim Bilbao. «Nunca expondré en este museo», dijo en 1996 cuando se encontraba visitando las obras de dicho centro. Su relación con las instituciones vascas tampoco fue buena: «Harto del país y sus gobernantes», en 1992 decidió donar todos sus fondos artísticos y documentales al gobierno de Navarra, herencia ésta que quedó supeditada a la creación de una fundación que contribuyera al estudio y la divulgación de su obra y del arte contemporáneo en general.

Este deseo se hizo realidad en el mes de abril de 2003 al inaugurarse en Alzuza, un pequeño pueblo próximo a Pamplona, el Museo Oteiza, diseñado por su viejo amigo y colaborador Sáenz de Oiza. Con todo, ni uno ni otro pudieron ver el proyecto culminado: Sáenz de Oiza había muerto dos años antes, en 2001.

Muerte

Jorge Oteiza falleció el 9 de abril de 2003, pocos días antes de que el centro abriera sus puertas, a los noventa y cuatro años de edad, a causa de una prolongada enfermedad respiratoria. Fue uno de los artistas más importantes del siglo XX. En su obra supo conjugar la magia y la espiritualidad de los monumentos megalíticos, especialmente los del País Vasco, con las innovaciones formales de los movimientos de vanguardia. Igualmente, su labor pedagógica así como sus aportaciones en el campo de la estética y la teoría del arte contribuyeron a forjar varias generaciones de escultores, algunos de ellos tan señalados como Andreu Alfaro o Txomin Badiola. Aunque siempre rehuyó los agasajos y los honores, a lo largo de su vida recibió premios tan importantes como el Príncipe de Asturias de las Artes, en 1988, o la Medalla del Círculo de Bellas Artes, en 1998.

Obras

  • Informe sobre el encontrismo, Santiago de Chile, 1935.
  • De la escultura actual de Europa: el escultor Alberto Sánchez, arquitectura, n.º 1, Santiago de Chile, 1935.
  • Carta a los artistas de América. Sobre el arte nuevo en la posguerra, Revista de la Universidad del Cauca, Popayán, Colombia, 1944.
  • El nuevo escultor Edgar Negret, Revista de América, Bogotá, 1945.
  • Descubrimiento de Ráquira, Revista de las Indias, Bogotá, 1946.
  • La investigación abstracta en la escultura actual, Revista Nacional de Arquitectura, n.º 120, Madrid, diciembre de 1951.
  • Interpretación estética de la estatuaria megalítica americana, Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1952.
  • Androcanto y sigo. Ballet por las piedras de los apóstoles en la carretera, 1954, Aranzazu.
  • Escultura dinámica, en El arte abstracto y sus problemas, Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1956 (reedición crítica e ilustrada de Alberto Rosales en Oteiza. Paisajes. Dimensiones, Fundación Eduardo Capa, Alicante, 2000).
  • Catálogo de escultura de Jorge Oteiza de la IV Bienal de Sao Paulo, en Escultura de Oteiza, Gráficas Reunidas, Madrid, 1957.
  • Concurso de monumento a José Batlle en Montevideo, Arquitectura, Madrid, junio de 1959
  • El final del arte contemporáneo, en J. Oteiza y N. Basterretxea, Galería Neblí, Madrid, 1960.
  • Estética del huevo (huevo y laberinto), epílogo en Fullaondo, J. D. (ed.), Oteiza, 1933-68, Alfaguara / Nueva Forma, Madrid, 1968 (reed. Pamiela, Pamplona, 1995).
  • Recuerdo y olvido de José Manuel Aizpúrua (Alzuza, 23-iv-1969), nueva forma, n.º 40, Madrid, mayo de 1969.
  • Quousque tandem…! Ensayo de interpretación estética del alma vasca, Auñamendi, San Sebastián, 1963; Txertoa, San Sebastián, 1970; Hordago, San Sebastián, 1975 y 1983; Pamiela, Pamplona, 1993.
  • Mi reconocimiento a Alberto (Madrid, i-1975), en Alberto, Ministerio de Cultura, Madrid, 1980.
  • Ejercicios espirituales en un túnel, Hordago, San Sebastián, 1983 y 1984 (ed. corregida).
  • Cartas al Príncipe, Itxaropena, Zarautz, 1988.
  • Existe Dios al Noroeste, Pamiela, Pamplona, 1990.
  • La ley de los cambios, Ediciones Tristan-Deche Arte Contemporáneo, 1990, Zarautz.
  • Libro de los plagios, Pamiela, Pamplona, 1991.
  • Itziar. Elegía y otros poemas, Pamiela, Pamplona, 1991.
  • Nociones para una filología vasca de nuestro preindoeuropeo, Pamiela, Pamplona, 1995.
  • Goya mañana. El Realismo Inmóvil, Fundación Museo Jorge Oteiza, Alzuza (Navarra), 1997.
  • Ahora tengo que irme (2003. Txalaparta argitaletxea. Tafalla) Enlace a Google Books
  • Edición crítica de la Poesía completa de Jorge Oteiza, Fundación Museo Jorge Oteiza, Alzuza (Navarra), 2007.
  • Edición crítica de Quousque Tandem…!, Fundación Museo Jorge Oteiza, Alzuza (Navarra), 2007.
  • Edición crítica de La estatuaria megalítica americana y Carta a los artistas de América, Fundación Museo Jorge Oteiza, Alzuza (Navarra), 2007.
  • Edición facsimil del Catálogo de escultura de Jorge Oteiza de la IV Bienal de Sao Paulo, Fundación Museo Jorge Oteiza, Alzuza (Navarra), 2007.

Fuentes