La caza de la codorniz o Partida de caza (pintura)
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La caza de la codorniz o Partida de caza . Forma parte del conjunto de los Cartones de Goya, pintadas para la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara. En su mayoría representan temas bucólicos, cinegéticos, rurales y populares.
Historia
Hacia enero de 1775 Goya se instaló definitivamente en Madrid en casa de su cuñado, Francisco Bayeu, y comenzó a trabajar para la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara. Los cartones que realizó desde esa fecha hasta 1792 fueron muy apreciados por la visión fresca y amable que ofrecían de la vida cotidiana española.
Hacia 1856 ó 1857 esta pieza pasó de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara al Palacio Real de Madrid, y de ahí pasó a formar parte del Museo Nacional del Prado en 1870 ,(todavía con la atribución a Ramón Bayeu). Más tarde estuvo en depósito provisional en el Ministerio de Hacienda hasta 1983 y en el Museo Municipal de Santander entre 1989 y 1990, momento en que regresó al Prado.
Descripción
En la escena se unen dos tipos de caza: la caza con perro de muestra y la de montería. Aunque los personajes se distribuyan por la tela de manera poco natural, Sambricio considera este cartón como el mejor de la serie, pues ya se advierte con más claridad la manera de pintar de Goya, especialmente en el paisaje de fondo y en el empleo y contraste de los colores amarillo, azul y rojo en las ropas de los cazadores, si bien sigue predominando el magisterio de Francisco Bayeu, bajo cuya supervisión Goya ejecutó los cartones. Por ello las composiciones frontales, el decorativismo y la representación de las figuras como tipos y no como individuos son las características más repetidas en esta serie de cartones.
Existen dos dibujos preparatorios en el mismo soporte de papel azul; en el anverso el cazador que apunta a la codorniz y en el reverso el que observa el lance a su lado.
Datos del autor
Francisco José de Goya y Lucientes. Pintor y grabador español considerado uno de los grandes maestros de la pintura. Marcado por la obra de Diego Velázquez, habría de influir, a su vez, en Édouard Manet, Pablo Ruiz Picasso y gran parte de la pintura contemporánea. Formado en un ambiente artístico rococó, evolucionó hacia un estilo personal y pintó cuadros que, como el famoso El 3 de mayo de 1808 en Madrid: los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío (1814, Museo del Prado, Madrid), se cuentan entre las grandes obras maestras de la historia del arte. La más completa colección del artista se encuentra en el Museo del Prado, que atesora cerca de 150 pinturas y 500 dibujos de su mano, además de sus series de grabados.