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Liebre

Liebre
Información sobre la plantilla
Liebre plantilla.jpg
Clasificación Científica
Nombre científicoPoelagus marjorita
Reino:Animalia
Filo:Chordata
Clase:Mammalia
Orden:Lagomorfos
Familia:Leporidae
Especie:Lepus granatensis
Hábitat:Las liebres suelen habitar en zonas secas, sobre todo en zonas con mucho matorral, viven en madrigueras (hoyos en la tierra) las hacen ellas, justo cuando se van a aparear.

Liebre. Tiene una constitución característicamente atlética, con extremidades finas y largas, pero particularmente dotadas de unos músculos muy poderosos que cuentan además con la peculiaridad de contener hemoglobina, lo que le da el característico color rojo oscuro a su carne, permitiéndole que su velocidad y resistencia en la marcha sea superior a la de otras especies como el conejo.

Descripción

Mamífero lagomorfo de mediano tamaño, pelo suave y corto, orejas aun más largas que las del conejo, y rabo corto. Al igual que su congénere el conejo, la liebre es una especie fundamentalmente crepuscular y nocturna, que constituyen piezas claves en nuestra fauna, de modo que se considera que más de treinta especies de mamíferos, aves y reptiles incluyen a la liebre dentro de su dieta alimenticia.

Otras diferencias anatómicas aparecen en el cráneo y en la disposición de los incisivos superiores, aun cuando el rasgo más apreciable para diferenciarlas visualmente aparece en el color de la capa, de modo que en algunas especies el color del vientre es de un tono blanco sucio, que se extiende por una mayor superficie que en otras especies, extendiéndose por las patas anteriores y posteriores, en los que forma una banda blanca muy marcada.

Otros datos:

  • Subespecies presentes: En la Península Ibérica se localizan tres subespecies: la liebre de Galicia, la liebre de Mallorca, y la liebre ibérica.
  • Longitud del cuerpo: entre 44 y 50 cms.
  • Longitud de la cola: de 9 a 11 cms.
  • Longitud de las orejas: de 9,3 a 10,5 cms.
  • Alzada a la cruz: de 17 a 25 cms.
  • Peso: de 1.500 a 2.600 gramos.
  • Status de la especie: Se trata de una especie cinegética que no se encuentra en peligro ni amenazada.

Sus sentidos

Liebre en su hábitat

La liebre tiene muy desarrollados el oído y el olfato, siendo la vista su peor sentido. El tipo de vida que lleva la liebre, en terreno abierto, sin refugiarse en madrigueras abiertas en el suelo, ni entre piedras o troncos de árboles, motiva una especial adaptación del animal a este medio, habiendo desarrollando una particular estrategia defensiva dentro de la etología de la especie. Así, la liebre no solo es muy veloz y ágil, pudiendo alcanzar una velocidad punta de 70 Km/hora, sino que está siempre atenta a cuanto sucede a su alrededor, siendo una estampa clásica de la especie, verla sentada sobre el suelo con las patas delanteras colocadas de forma erguida, para escudriñar y vigilar cuanto sucede en su territorio, en la forma que se reproduce en la imagen principal que ilustra esta ficha. La liebre es también sumamente recelosa y cautelosa, de forma que no se dirige nunca directamente a su lugar de encame, sino que con la clara intención de despistar a posibles depredadores y diluir su rastro, efectúa bruscos giros y cambios en el sentido de la marcha, para terminar dando un gran salto cuando está próxima a su refugio, colocándose en sentido contrario al llevado en la marcha.

Datos de la especie

  • Longevidad: Entre 7 y 9 años en libertad, mientras que en cautividad puede alcanzar de 12 años de vida.
  • Celo: Tiene lugar a lo largo de todo el año, aun cuando los periodos de celo se solapa con los períodos de máxima abundancia de alimento, de modo que la disponibilidad de comida es lo que va a condicionar más la reproducción del animal, si bien la climatología favorable también le beneficia.
  • Gestación: La gestación dura de 42 a 44 días (de 28 a 33 días en el conejo). La gestación de la hembra es de lo más curiosa, habiéndose descrito varios fenómenos en la especie:
  • La superfetación: tras la primera cópula queda fecundada, pero sigue siendo receptiva y no interrumpe la ovulación; al poco tiempo, gracias a los espermatozoides que es capaz de retener desde el primer apareamiento, otros óvulos quedan fecundados, desarrollando entonces dos embarazos diferentes, diferidos en el tiempo.
  • La reabsorción: consiste en la desaparición física de los embriones implantados en el útero y que por alguna razón han muerto. Lo que puede afectar a uno o varios fetos, por lo que se admite que el aborto no se da en la liebre.
  • Época de parto: La hembra puede criar durante todo el año, aunque el mayor porcentaje de hembras preñadas se da en los períodos febrero-abril y junio-julio.
  • Parto: Las hembras jóvenes solo tienen dos partos al año, pasando al segundo o tercer año a tener 3 ó 4 partos anuales, lo que mantiene en los años posteriores. La liebre, a diferencia del conejo, no pare en madrigueras, sino que lo hace al aire libre en un lugar que habilita sobre el suelo llamado paridera, una cama que es acondicionada con pelos del animal y hierba seca, donde da a luz a sus lebratos. El primer parto es el menos numeroso, con solo 1 ó 2 lebratos, siendo los siguientes de 3 ó 4 individuos, excepcionalmente 8, aunque en la literatura científica se cita el caso de una hembra muerta que tenía en su interior 10 fetos.
  • Duración de la lactancia: La hembra permanece con las crías durante los tres primeros días. A partir de este momento separa los lebratos y para protegerlos los coloca en lugares individualizados y diferentes, visitándolos solo al atardecer para amamantarlos durante menos de 3 minutos. Desde los primeros días las crías pueden comer por sí mismos, correr y poner en práctica mecanismos de autodefensa, por lo que se considera que son unos de los mamíferos más precoces.
  • Madurez sexual. Alcanzan la madurez sexual a los 12 meses. Se considera que una liebre es adulta a partir de los 15 meses, cuando pesa unos 1.500 gramos.

Alimentación

La liebre se alimenta básicamente de gramíneas, las que integran un 75 aproximadamente de la dieta del animal, aun cuando también incluye en su alimentación otros productos vegetales como raíces, bulbos, cortezas de plantas leñosas y frutos silvestres e incluso carroña, particularmente en época de escasez. Muy curiosa dentro de la etología de la liebre, al igual que ocurre con el conejo, es la producción por el animal de unos excrementos esféricos y húmedos recubiertos de mucus que son reingeridos, tomados directamente del mismo ano, sin masticar, ricos en vitamina B12 y microflora, necesarios para la digestión de la celulosa, lo que se conoce como coprofagía, con lo que se desarrolla una falsa rumia. El proceso se ha descrito del siguiente modo: el alimento a la salida del estomago se introduce en el ciego, donde fermenta, estos vegetales ya medio aprovechados, no pueden retroceder de nuevo al estómago, como hacen los rumiantes, sino que los lagomorfos recogen estos alimentos directamente del ano y los vuelven a ingerir, mezclándose con nuevos alimentos del estómago, formado lo que son conocidos como bolos cecales (de ciego).

Hábitat

La liebre ibérica busca terrenos llanos y abiertos, donde predominen los sembrados cerealistas y con algo de monte bajo. Aún así, es capaz de acomodarse a los más variados paisajes, pudiendo vivir en la media y alta montaña, haciendo de su potente carrera y del mimetismo sus mayores defensas.

Huellas

Huella de Liebre
Aun cuando las patas cuentan con cinco dedos y uñas excavadoras, al igual que ocurre con el conejo, especie a la que se asimila la huella de la liebre, la abundante pilosidad que cubre toda la planta y dedos impide su marca nítida, la que presenta no obstante un característico e inconfundible aspecto, que se aprecia en las imágenes se reproducen en las fotografías laterales de esta ficha. La huella de la pata posterior es ligeramente mayor que la del anterior; además, cuando apoya o marca el talón, lo que hace para avisar a otros congéneres en situaciones de peligro, deja marcada una línea longitudinal. Aun cuando la huella de la liebre puede confundirse con la del conejo, el análisis en conjunto de uno y otro rastro, particularmente cuando van en carrera y la marca es sobre terreno blando o nieve, es fácil de diferenciar en cuanto que mientras que el conejo deja un curioso rastro en forma de Y la libre tiene forma de L (pueden verse imágenes comparativas), al no estar tan centradas las huellas posteriores con respecto a las dos anteriores en la liebre como en el conejo.

Excrementos

Excremento de Liebre
Los excrementos de la liebre tienen un aspecto esférico, similar al del conejo, aunque de superior tamaño. También se diferencian en que la liebre no los deposita acumulados, como hace el conejo, sino de forma dispersa, por lo general 2 ó 3 unidades, y excepcionalmente de 7 a 10 bolitas. Su color es oscuro, aunque más o menos variable, dependiendo de los alimentos consumidos y va desde un color grisáceo hasta el negro, pasando por tonos verdosos, amarillentos y marrones.

Rastros

Son muy variados y entre ellos podemos destacar los siguientes:

  1. Al comer la hierba y ramas jóvenes, la cortan o siegan con los incisivos superiores, sin producir desgarros, mientras que las ramas aparecen desgajadas por la base inferior.
  2. Al roer la corteza de los árboles, marca una mordedura profunda en sentido vertical al tronco.
  3. Las camas y parideras de la liebre son muy características. La liebre no construye madrigueras como ocurre con el conejo, sino que se encama entre la propia vegetación, aprovechando bien depresiones del terreno, junto a una roca o mata que le da sombra y protección frente a los vientos, o en la propia vegetación, que al soportar el peso del animal termina por adquirir una peculiar forma acunada (ver imagen lateral).

Dimorfismo sexual

No apreciable por métodos normales a simple vista, sin contacto manual con el animal. Si bien las hembras suelen ser de mayor tamaño que los machos (2,90 Kgs de media los machos y 3,30 Kgs las hembras). También se dice que es posible diferenciar una hembra de un macho en el campo, pues mientras que la hembra cuando se encama coloca las orejas agachadas hacia atrás, los machos suelen tenerlas levantadas y erguidas.

Enemigos naturales

Es pieza básica o clave para una gran variedad de animales de la fauna mediterránea que van desde el grupo de los carnívoros, sin excepción, a aves como las medianas y grandes rapaces diurnas y nocturnas o a reptiles como la culebra bastarda o la de herradura o el lagarto ocelado. Los lebratos aunque son vulnerables a los depredadores, al carecer de olor corporal y por su mimetismo pueden verse a salvo de sus numerosos enemigos, no obstante la mortalidad en los primeros días es muy alta.

Principales problemáticas

Aunque no le afecta las enfermedades de la mixomatosis y la EVH del conejo, sí se puede ver afectada por otras enfermedades, de la que ha tenido más incidencia en esta especies es el llamado síndrome de la liebre, enfermedad también conocida como tularemia de la liebre, fiebre de liebre y fiebre "deer fly" producida por una bacteria llamada Francisella tularensis que comenzó a detectarse en España en el año 1994 y particularmente en 1997 en Castilla-León. Se cree que la enfermedad fue introducida en España por liebres importadas sin los necesarios controles veterinarios. Esta enfermedad, que se transmite por la picadura de garrapatas, mosquitos y otros hospedantes, que actúan como vectores, desarrollándose en un periodo de incubación de 1 a 10 días, es una enfermedad zoonótica que tiene incidencias en especies como el perro e incluso en el hombre -si bien tan solo como huésped accidental- por lo que se incluye por la Oficina Internacional de Epizootias dentro de las enfermedades que pueden transmitirse por animales silvestres o salvajes al hombre. Se dice que el mejor signo visual para detectar la tularemia en el cadáver de una liebre es la presencia de sangre espumosa en la nariz.

La excesiva presión cinegética, la mecanización del campo, particularmente la recolección de cereales con cosechadoras, que ocasionan muchas muertes de liebres todos los años, son también otras amenazas para la especie.

Especies

Los científicos han clasificado durante mucho tiempo en una sola especie a muchas liebres de Europa, Asia y África, bajo la denominación de liebre común (Lepus corsicanus). En la Península Ibérica se cuentan tres especies diferentes: Lepus europaeus en los Pirineos y zonas limítrofes, Lepus granatensis en el resto de la Península y Lepus castroviejoi en los montes de León.

Las liebres de Norteamérica, en cambio, no han tenido estos problemas de clasificación confusa, y desde el principio fueron descritas en numerosas especies diferentes. Las especies del género Lepus son las siguientes:

Fuentes