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Los Guaracheros de Regla

Guaracheros de Regla
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Institución
Guaracherosderegla02.JPG
Comparsa Cubana
Fundación:1959

Regla ha gozado a través de la historia de una excelente tradición danzaria y de haber alcanzado fama de contar con buenos bailadores y bailadoras, así eran famosos los bailes que desde el Siglo XIX se daban en los salones del Palacio de los Marqueses de la Real Proclamación, muy bien reflejados por Cirilo Villaverde en la famosa novela cubana Cecilia Valdés o la Loma del Ángel, el Liceo de Regla de igual fama, la Sociedad Progresista Juan Gualberto Gómez y el Casino Español entre otras sociedades.

Además de esto Regla contó con la Escuela de Ballet y el Conservatorio de Música de Anita Bosch, de toda esta tradición y de la aportada durante el Siglo XX por comparsas como "Los Marineritos", "Los Moros Azules", es heredera la Agrupación "Los Guaracheros de Regla".

En 1959 fue creada esta comparsa que ha obtenido numerosos premios en el Carnaval de La Habana y reconocimientos fuera de Cuba en países como España y México, en este último ya es habitual su presencia en el Carnaval de Veracruz.

Se trata de una Agrupación que ha recorrido todo el país con sus presentaciones y que es representativa de las fiestas del Carnaval después del triunfo de la Revolución.

Los Guaracheros tienen 120 integrantes y su Director y fundador es Humberto Medina.


Medio siglo de los Guaracheros de Regla

En 1959 Cuba comenzó una profunda transformación en todos los aspectos, políticos, económicos, sociales y culturales. Este cambio llegó también a una de las más populares fiestas de los cubanos: los carnavales.

El entonces nuevo Comisionado de Regla concibió la idea de crear una comparsa que representara a los reglanos en los carnavales y para ello, se acercó al joven Humberto Medina, conocido bailador del Liceo del ultramarino pueblo habanero.

Él era un “casinero” auténtico, bailaba en pareja y en las ya surgidas ruedas, y reunió a sus amigos y amigas de baile para desarrollar una comparsa de nuevo tipo. No le fue difícil, toda vez que Regla es un pueblo con gran tradición de danza y música populares, y su manera de asumir el baile es bien característica e identitaria.

Hasta ese momento, las comparsas que desfilaban en los carnavales de Prado en La Habana, estaban compuestas por personas mayores o sus descendientes que se reunían a partir de identidades familiares, grupales o sociales.

Por lo general, era gente de bajos recursos y en su mayoría pertenecían a la raza negra. Por esa razón, las comparsas eran recibidas como algo típico, pero su elaboración coreográfica y artística se consideraba elemental; poseían una temática central que daba pie al diseño de sus evoluciones, desde de sus respectivos atributos, los que les daban sus títulos: El alacrán, Las jardineras, Las bolleras, Los marqueses de Atarés, Los dandys de Belén.

Sin embargo, la propuesta de Medina traía otra concepción estética a las populares comparsas: la composición social se basaba en muchachos jóvenes de la clase media, estudiantes y hasta profesionales, mayormente blancos y sin una historia argumental que los llevara a las acciones coreográficas, aunque mantenían la tradición de barrio.

A diferencia de sus antecesoras, no tenían coreografía preestablecida, sino que partían de combinaciones que, con base en el paso de conga, floreaban el movimiento con elementos del casino y obedecían a señales que Medina producía con su famoso silbato, algo no habitual en el resto de las comparsas.

Lo más característico de esta nueva agrupación estaba en su vestuario, en el cual se destacaban las abultadas mangas de vuelos de colores, conocidas como “guaracheras”. De ahí, adquirieron el nombre que, desde el 5 de junio de 1959, con su debut en el propio Liceo de Regla, los ha identificado por cincuenta años: Los Guaracheros de Regla.

Año tras año el público que asistía a los carnavales de La Habana esperaba la llegada de Los Guaracheros, que muchas veces eran reservados para el cierre de los paseos por su vistosidad y energías. Así, se ganaron la admiración de habaneros, y luego, de todos los cubanos y de buena parte del mundo que ha bailado con ellos y con sus inseparables Tambores de Bejucal, los que se incorporaron posteriormente, como apoyo sonoro.

Las actuaciones de Los Guaracheros de Regla no se quedaron en el Prado habanero ni en las fechas carnavalescas: espectáculos culturales, galas de Gobierno, programas de televisión y actos públicos los han reclamado durante este medio siglo de genuina danza popular, para convertirlos de comparsa en institución cultural.

Varias generaciones han desfilado por sus predios y hasta comparsas infantiles han surgido al calor de los Guaracheros, siempre representando a su querida y musical Regla, pero con todo el sabor a cubanía que los ha marcado.

Hoy, Humberto ha pasado a ser “el guarachero mayor”. El patriarca que delegó el mando en su hijo Héctor, quien a su vez lo recibió del tempranamente desaparecido Alberto Mir, igualmente, de la familia Medina.

Regla y la Cultura Comunitaria los han festejado y Cuba les agradece la renovación de esta genuina manifestación de lo mejor de la danza grupal y popular.

Junto a las felicitaciones de todos los que los hemos admirado carnaval tras carnaval, están además, los deseos de larga vida para los queridos Guaracheros de Regla por su primer cincuentenario.

Más que una comparsa, una institución

La obtención de más de cien reconocimientos, entre placas, sellos, diplomas, medallas y emblemas de distintas ciudades cubanas y extranjeras, avalan el esfuerzo sostenido por más de cuatro décadas de la que muy merecidamente es reconocida como la comparsa más famosa de Cuba: los Guaracheros de Regla. Con su fundador, director y Guarachero Mayor, Humberto Medina, conversamos en exclusiva para La Jiribilla, a propósito de las fiestas del carnaval que tienen lugar por estos primeros días de marzo en nuestra capital.

Por la calidad artística que muestran los Guaracheros en cada una de sus presentaciones, se dice de su Director que las habilidades como bailador las aprendió porque cuando comenzó a caminar lo hizo al compás del estribillo uno, dos y tres qué paso más chévere… ¿Es esto cierto?

No es tan así. Pero sí puedo asegurar que siempre me identifiqué con el baile, particularmente con los bailes tradicionales, con los del folclor. Estudié comercio y llegué a ejercerlo. El ansia por el baile, sin embargo, no se apartaba de mí. Probablemente porque lo llevo en la sangre. Recuerdo que siendo un niño organicé con algunos compañeros de la escuela una comparsita que, efectivamente, bailaba al compás de uno, dos y tres qué paso más chévere. A los 18 años me convertí en director de fiestas de quince, partiendo de la experiencia obtenida de aquella malograda comparsita que no prosperó más allá de mi aula.

Los carnavales en Cuba son tan antiguos como la propia llegada de los negros africanos a nuestras tierras. De ahí que estas fiestas populares sean sinónimo de toques de tambores, cornetas y jolgorios que encontraron su expresión más alta en la creación de Cabildos, inicialmente, y siglos después en las llamadas comparsas, como los Guaracheros de Regla, ¿cuándo y por qué surge esta agrupación musical danzaria?

La creación de los Guaracheros data del 5 de junio de 1959. Su fundación se produjo en el mismo municipio de Regla, cuando el Comisionado de Deportes en aquel momento, Héctor Rodríguez Llumpar y otros dirigentes, nos plantearon la necesidad que existía en nuestro país de demostrar la adhesión de la juventud cubana, particularmente la reglana, a la recién triunfante Revolución. En sus inicios los Guaracheros fueron creados exclusivamente para los carnavales del pueblo de Regla de ese año 59. Pero ya al siguiente, es decir en 1960, se nos invitó para el carnaval de La Habana. Junto con los Guaracheros se creó, también en nuestro municipio y con los mismos propósitos Los Titi, una comparsa ya desaparecida y con la cual emulamos en nuestra primera aparición.

¿Qué distingue a los Guaracheros de otras comparsas cubanas?

Nos consideramos seguidores y admiradores de las comparsas tradicionales, como el Alacrán, los Marqueses, Los componedores, La Jardinera… y en alguna medida hemos estructurado nuestra agrupación siguiendo los patrones de ellas. Pero al propio tiempo hemos impuesto a los Guaracheros un sello muy especial; un sello que la distingue de las comparsas tradicionales y también de las de reciente creación. Y ello es el amor que sienten los Guaracheros por su agrupación. Lo que para nosotros, los integrantes, representa Regla aun cuando algunos no hayan nacido en esta ciudad.

En sus inicios la agrupación contó con 132 integrantes. En estos momentos la conforman 256 entre faroleros, dirección, bailadores, solistas, figurantes y músicos. No todos, pero sí la gran mayoría de ese conjunto forma parte de la agrupación desde que eran niños. Y entre ellos hay negros, blancos y mulatos. La mayoría reglanos, pero algunos proceden de Guanabacoa, La Habana Vieja, San Miguel del Padrón, en fin, de los 15 municipios de la capital, dentro de la agrupación militan, incluso, dos matanceros y dos bejucaleños de la provincia de La Habana desde hace ya un buen tiempo. Amén de los tocadores de nuestra comparsa que son del hermano municipio habanero de Bejucal y trabajan con los Guaracheros hace ya más de veinte años. Pero todos los integrantes, independientemente del color de su piel o el lugar de procedencia, sienten como reglanos. Han aprendido a querer esta ciudad y a verla como suya. Eso es algo muy importante.

Igualmente avala ese sello distintivo de los Guaracheros su sentido de la disciplina, de la cordura, del rigor. Por ejemplo, hace más de 40 años los Guaracheros ensayan todos los martes en el estadio, si está lloviendo lo hacemos en el Liceo o en la Casa de Cultura, pero ese día de ensayo es inviolable. Muchas personas quieren formar parte de nuestra agrupación, pero antes de exigirle que sea un buen bailador, buen tocador, cantante o figurín (porque eso puede aprenderse), hay que ser disciplinado, respetuoso, hay que ser buen estudiante, buen trabajador, buen cubano en sentido general. Y eso lo inculcamos y exigimos constantemente a los Guaracheros. Así como su amor y respeto por el compañero. A la usanza de aquellos primigenios Cabildos, es obligación de los integrantes de la agrupación visitar a un compañero cuando se enferma, acudir a la funeraria o comprar una corona para un fallecido. O sea, como decimos nosotros ser compañero en las buenas, pero también en las malas.

Es decir, que nuestra estructura está asentada sobre una capa de unificación, sobre un trabajo muy colegiado, todo lo cual nos distingue de otras agrupaciones y al propio tiempo nos permite ser una comparsa, una agrupación y más que eso una institución.

Formando parte de los desfiles del carnaval habanero se encuentran anualmente los Guaracheritos, ¿en la creación de esta comparsa infantil también está su mano?

En parte sí, pues quien dirige a los Guaracheritos fue durante muchos años integrante de los Guaracheros. Ella a su vez lo heredó de su madre. Con los Guaracheros primero y con los Guaracheritos después hemos ido creando la tradición de comparsas que antes no existía en Regla. Esta comparsa la integran niños de primaria, algunos de ellos tienen cinco años y ya están bailando, ya están dando su aporte al carnaval cubano y formándose como cantera de los Guaracheros.

¿Qué siente Humberto Medina y, por consiguiente, sus Guaracheros, cuando en cada presentación el público los recibe con efusivos aplausos?

Siento ante todo el sentimiento del deber cumplido y después nos sentimos humildemente honrados. Eso es algo que resulta muy difícil expresar con palabras. Siempre me ha parecido que los Guaracheros me pertenecen, que son algo mío. Son como mis padres, como un hijo. Y esa pertenencia no es infundada. En ese momento en que recibimos los aplausos me viene a la memoria cómo se crearon los Guaracheros: fue recogiendo dinero en latica por las calles y pidiéndole ayuda a las empresas que existían en la zona, para comprar nuestro vestuario y los instrumentos.

Cuando recibimos esos aplausos no pensamos en nosotros, pensamos en el pueblo de Regla, en el pueblo cubano que nos entrega en cada una de nuestras presentaciones el mayor de los premios que hemos obtenido a lo largo de estos 46 años: su cariño, su respeto y su admiración.

Esos aplausos me hacen pensar en que mi experiencia como director de fiestas de quince hizo posible que me nombraran Director de los Guaracheros de Regla, pero cualquier compañero hubiera hecho lo mismo que yo he venido haciendo. Y ello ha sido conseguir que se nos imite en las cosas buenas que poseemos, en las cosas que hemos hecho bien. Porque considero que lo más grande que yo he hecho en mi vida es haber ayudado humildemente a crear los Guracheros de Regla, una institución que quizás algunos puedan olvidar, pero innegablemente –como ha pasado con comparsas tan tradicionales como el Alacrán–, las grandes mayorías la recordarán siempre, porque ya hemos pasado a formar parte de la tradición de un pueblo.


Fuentes