Prostatitis crónica bacteriana

Prostatitis crónica bacteriana
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Región más común:Prostatitis crónica o prostatitis bacteriana crónica es una inflamación de la glándula prostática que se desarrolla gradualmente, continúa por un período prolongado y típicamente presenta síntomas sutiles. La Prostatitis Crónica o mejor llamada Síndrome de Dolor Pelviano Crónico (SDPC) es una enfermedad que se caracteriza por dolor, molestias al orinar y un deterioro importante de la calidad de vida.

Prostatitis crónica mejor llamada Síndrome de Dolor Pelviano Crónico (SDPC) es una enfermedad que se caracteriza por dolor, molestias al orinar y un deterioro importante de la calidad de vida.

Síntomas de la prostatitis crónica

  • Antecedentes de infecciones urinarias recurrentes.
  • Síntomas leves o tenues pueden ser:
    • lumbago
    • dolor perineal o del piso pélvico
    • dolor testicular
    • dolor y ardor con la micción
    • dolor con la eyaculación
    • dolor con la defecación
  • Fiebre baja recurrente.
  • Dolor al orinar.
  • Disminución del chorro urinario.
  • Dificultad para orinar (demora para empezar a orinar).
  • Micción frecuente.
  • Sangre en la orina.
  • Incontinencia.

Nota: puede que no se presenten síntomas.

Causas de la prostatitis crónica

La prostatitis crónica es causada generalmente por una infección bacteriana y puede estar asociada con o seguir a una infección urinaria, uretritis, epididimitis o prostatitis aguda. Las causas más comunes son las bacterias Escherichia coli, proteus, enterobacter y klebsiella. El problema se diagnostica en 5 de cada 1.000 visitas de pacientes ambulatorios y se estima que no menos del 35% de los hombres mayores de 50 años pueden tener prostatitis crónica. El aumento de riesgo se asocia con hombres mayores de 30 años. Existen ciertos factores pueden predisponer a una persona a desarrollar prostatitis crónica, como el consumo excesivo de alcohol, lesión perineal y ciertas prácticas sexuales (particularmente sexo anal sin condón). Se ha planteado que estos factores pueden causar congestión de la glándula prostática que ofrece un excelente terreno para diversas bacterias.

Exámenes y pruebas de la prostatitis crónica

Un examen físico o chequeos médicos puede revelar una próstata agrandada y ligeramente sensible, al igual que ganglios linfáticos inguinales agrandados o sensibles, hinchazón y sensibilidad escrotal, y secreción uretral. Las muestras de orina se recoge en tres momentos diferentes para el análisis de orina y el urocultivo:

  • No 1: chorro inicial
  • No 2: chorro del medio
  • No 3: después de masaje prostático por parte del examinador

Un análisis de orina revela el incremento de los GBS (glóbulos blancos sanguíneos) y el crecimiento bacteriano en el cultivo de orina Nº 3. El cultivo de secreciones prostáticas muestra aumento de los niveles de glóbulos blancos y mayor crecimiento bacteriano concentrado. Un análisis de semen también puede mostrar aumento en el número de glóbulos blancos y una disminución en el número de espermatozoides, con motilidad insuficiente.

Tratamiento de la prostatitis crónica

Las opciones de tratamiento para la prostatitis crónica incluyen una combinación de medicamentos, cirugía y cambios en el estilo de vida. Medicamentos: La prostatitis crónica se trata con una extensa gama de antibióticos, entre los más comunes están trimetoprima-sulfametoxazol (Bactrim) y ciprofloxacina (Cipro). Otros antibióticos que se pueden usar son:

El curso de la terapia con antibióticos es largo, con frecuencia de 6 a 8 semanas y probablemente mucho más. La mayoría de los antibióticos no pueden penetrar adecuadamente el tejido prostático. A menudo, los organismos infecciosos persisten a pesar de los largos períodos de tratamiento. Después de haber terminado el tratamiento con antibióticos, es común que se presente recurrencia de los síntomas. Los ablandadores de heces se pueden recomendar para reducir la molestia asociada con las deposiciones. Cirugía: Puede necesitarse una resección transuretral de la próstata si el tratamiento con antibióticos no es efectivo o se presenta recurrencia frecuente. Este tratamiento quirúrgico no se realiza por lo general en hombres jóvenes, ya que trae consigo riesgos potenciales de esterilidad, impotencia e incontinencia. Otra Terapia: Se recomienda la micción completa y frecuente para disminuir los síntomas de urgencia urinaria. Si la hinchazón de la próstata restringe la uretra, es posible que la vejiga no logre vaciarse, en cuyo caso puede ser necesaria la inserción de un catéter suprapúbico, que permite que la vejiga drene a través del abdomen. Dieta: Se deben evitar las sustancias que irriten la vejiga, como el alcohol, las bebidas y alimentos cafeinados, los jugos de cítricos y los alimentos calientes o condimentados. El aumento del consumo de líquidos (2.000 a 4.000 cc por día) estimula la micción frecuente que ayuda a eliminar las bacterias de la vejiga Control: El control del paciente debe abarcar un examen al culminar la terapia con antibióticos para asegurarse de que la infección ya no esté presente.

Prevención de la prostatitis crónica

La prevención abarca el hecho de evitar las infecciones urinarias y las enfermedades de transmisión sexual. Asimismo, el hecho de cumplir con el ciclo completo del tratamiento con antibióticos disminuye la probabilidad de recurrencia.

Tratamiento

- Drenar el exceso de orina de los riñones.
- Retirar la obstrucción.
- Tratar las condiciones que causan obstrucción o reflujo.
- Tratar infecciones en el sistema urinario.

Fuentes