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Refranero popular

Refranero popular
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Concepto:Es una manifestación concreta de la oralidad.

Refranero popular. Es una manifestación concreta de la oralidad. La oralidad y sus más disímiles expresiones, dígase los cuentos, décimas, testimonios, relatos, refranes y otros tantos, han devenido desde antaño una manera a lo sumo factible para interpretar el sentido de pertenencia de los hombres y las colectividades a las que pertenecen, así como constituyen una vía de aproximación a la identidad cultural de los mismos.

La oralidad funciona y ha funcionado hasta nuestros días como el más alto exponente de la memoria histórica de los pueblos, aún por encima de la palabra escrita y el amplio caudal que esta ofrece en materia de transmisión de valores culturales.

Por tanto, es posible afirmar que la oralidad ostenta gran influencia en la formación de los procesos identitarios de los pueblos. El valor de las fuentes orales en el rescate de la historia cultural de estos es indudable.

La memoria de los hombres es el primer archivo donde quedó recogida la palabra, ajena a niveles culturales, edad, sexo, procedencia social, etc. A partir de esta visión del fenómeno oral, la oralidad puede conceptualizarse como la transmisión de usos, costumbres, genealogías, historias de grupo, etc., de una generación a otra en una comunidad humana.

El refranero popular cubano: voz y esencia de nuestra identidad cultural

Uno de los conceptos más generalizados acerca de la cultura tradicional y popular señala que "es el conjunto de creaciones que emanan de una comunidad cultural fundadas en la tradición, expresadas por un grupo o por individuos y que reconocidamente responden a las expectativas de la comunidad en cuanto expresión de su identidad cultural y social; las normas y los valores se transmiten oralmente, por imitación o de otras maneras. Sus formas comprenden, entre otras, la lengua, la literatura, la música, la danza, los juegos, la mitología, los ritos, las costumbres, la artesanía, la arquitectura y otras artes". Podemos plantear que no hay sujeto oficial de la cultura popular tradicional. La cultura popular tradicional se hace y se rehace a sí misma en virtud de los impulsos anónimos de hombres y mujeres también anónimos de los pueblos. La cultura popular tradicional es portadora de la identidad cultural de los pueblos y como tal debe ser defendida y resguardada. La sabiduría popular, transmitida fundamentalmente por medio de la oralidad encuentra una de sus máximas formas de expresión en el refranero popular. Si se realiza un estudio comparativo de la cultura popular de varios pueblos del mundo, se puede constatar cuanta similitud hay en los refranes y sentencias populares transmitidas de generación en generación y que constituyen hoy parte de eses patrimonio cultural intangible de la humanidad. Los refranes son dichos populares, breves, de verdad comprobada, generalmente simbólicos y expuestos, muchas veces, en forma poética que expresan, en forma figurada y pintoresca, la sabiduría de la experiencia del pueblo, de la humanidad, de ayer y de hoy, proyectada en el cauce inmenso de la vida. En Cuba se han realizado varios estudios centrados en nuestro refranero popular, entre los que destaca singularmente los realizados por Samuel Feijoo y que recogen de modo inigualable esas expresiones del ingenio popular que son nuestros refranes.

Papel en la cultura cubana

Como hemos señalado anteriormente, los refranes están presentes en todas las culturas como parte de la tradición popular y son el fruto de un proceso de transmisión oral; que con el paso de los años no sólo perduran sino que se enriquecen. Las características que intervienen en su definición son: es una frase completa e independiente; puede tener sentido directo o alegórico; se escribe, por lo general, en forma sentenciosa y elíptica; en él suelen relacionarse, por lo menos, dos ideas; expresa un pensamiento, una reconvención o un deseo, y recoge una experiencia, extraída de la sapiencia popular. Se diferencia de la frase proverbial en que, mientras el refrán es una forma abstracta, no referida a un caso particular, fundamentada en la experiencia acumulada, que surge con fuerza hacia el porvenir y su forma constructiva es más literaria, la frase es espontánea, circunstancial y oportuna, como una cita o un caso concreto. Una de las formas más eficaces de mantener las tradiciones culturales y sociales de un pueblo determinado es mantener un estudio sostenido de su lenguaje desde los aspectos más formales hasta los más informales; desde un trabajo científico de carácter lingüístico hasta el rescate de una serie indeterminada de expresiones y vocablos que se han arraigado por años en una cultura definida, y que ya forman parte de lo que se denomina cultura popular tradicional. Los refranes constituyen una manifestación del genio popular de cada nación y nuestro refranero popular por tanto se caracteriza por ese sello criollo que le ha impuesto ese “ajiaco”, como lo denominara Don Fernando Ortiz, que es nuestra cultura nacional. Investigaciones han demostrado que en Cuba los refranes son muy empleados en todos los estratos sociales, tanto en zonas urbanas como rurales. Los refranes y dicharachos como fruto de la conciencia improvisadora del criollo representan la frescura y viveza del lenguaje popular, y constituyen una muestra de la acertada riqueza de observación y la dinámica, consciente o inconsciente, del pensamiento popular. Por otra parte, se evidencia que los refranes más usados en nuestro país nos llegaron con los españoles, los africanos subsaharianos o son creaciones y recreaciones cubanas. Resulta importante señalar que la herencia cultural española es la más representativa en el refranero popular cubano, lo cual no significa que no haya una profusa contribución a nuestro refranero popular proveniente de las religiones de origen africano como los provenientes de la secta abakúa, los yorubas y los refranes asociados a los patakines de las diversas deidades en la Regla de Osha. Los refranes provenientes de las culturas africanas frecuentemente aparecen en más de una cultura. En su libro Oralidad y africanía en Cuba, Mirta Fernández Martínez apunta que en la mayoría de los casos se desconoce el 175 origen exacto de los proverbios. Así el refrán Un solo palo no hace el monte aparece registrado en la bibliografía como de origen yoruba, pero también como de origen congo. El refranero popular cubano abarca todos los temas de la vida: amor, religión, política, ciencia, naturaleza, filosofía. Entre los refranes relacionados con la herencia española de nuestra cultura, se destacan aquellos relacionados con temáticas religiosas, pero más bien con un sentido popular y un poco profano. Sobresalen en este campo:

Entre algunos refranes se encuentran:

  • Al que Dios se lo dio, San Pedro se lo bendiga.
  • Al que madruga Dios lo ayuda.
  • Dios le da barba al que no tiene guijá.
  • Al que Dios no le da hijos el diablo le da sobrinos.
  • El hábito no hace a monje.
  • De buenas intenciones está empedrado el camino del infierno.
  • Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
  • Para lo que me queda en el convento igual da cagarse fuera que dentro.
  • El que tiene padrino se bautiza.
  • A Dios rogando y con el mazo dando.
  • Cree en Dios y no corras….
  • Se buscó un San Juan alumbrao…

Muchos refranes populares están relacionados con hechos típicos de una localidad o región o un hecho histórico y han ido perdiendo su relación directa aquello que les dio origen e incorporándose al imaginario popular para ser utilizados en circunstancias similares, tenemos el caso de:

  • De esos Marcos Pérez hay muchos en Buenavista.
  • Tiburón se baña pero salpica.
  • Chivo que rompe tambor con su pellejo paga. (Es traducción del lenguaje ñáñigo)
  • Se acabó como la fiesta del Guatáo.
  • Pasó por Santa Clara y Aguada de Pasajeros (para hacer referencia a la mala calidad de un café, ron u otra bebida adulterada con agua)

Entre los refranes relacionados con la sabiduría popular de nuestros campesinos, a la que en más de una ocasión hace referencia Samuel Feijoo, podemos señalar algunos como:

  • Cada palo tiene su chipojo. (En Cuba: reptil parecido al camaleón).
  • De cualquier palo podrido, sale un sijú
  • La mula que corcovea no sirve pa´l carretón.
  • La yagua que está pa´ uno no hay vaca que se la coma.
  • Cuando el majá sube al palo, el palo tiene jutía.
  • El hijo de guabina no se ahoga en la laguna.
  • Debajo de cualquier piedra aparece un sapo.

Variados son los aportes de las religiones africanas al refranero popular cubano. Como se ha planteado anteriormente algunos refranes asociados a las religiones de origen yoruba han sido incorporados a la cultura popular tradicional, entre ellos sobresalen:

  • Obbara: De la mentira nace la verdad
  • Ossa: Su más amigo es su peor enemigo
  • Ojuani Chober: Sacar agua con canasta ( mal agradecimiento)
  • Eyila Chebora: Cuando hay guerra, el soldado no duerme.
  • El pensamiento de un lobo basta para matar una oveja.
  • Asegura la cerca por si halan el bejuco.

Provienen de la religión Palo monte otros refranes tales como:

  • Todo el mundo se empareja en el cementerio
  • El perro tiene cuatro patas, pero no puede coger cuatro caminos.
  • Perro no come perro.(Caimán no come caimán)
  • Oreja no puede pasar cabeza.

En una interesante investigación publicada en Internet acerca del tema de las religiones afrocubanas, se hace referencia a una serie de refranes relacionados con la secta abakuá incorporados de algún modo al refranero cubano, o en algunos casos al habla carcelaria: 176

  • Solo una vez se castra el chivo (akwa embore boroki menge)
  • Dios en el cielo y yo (o abakuá) en la tierra (endofia agereke abasí obón efí)
  • El que fío tiene corazón nova a la guerra (chekendeke lengorisemo)
  • Algo hay siempre que lavar (ayeora kuata bondiyé)

El refranero popular cubano recoge además muchos refranes que aunque se aplican a diferentes situaciones están relacionados o hacen mención a comidas, sobresalen entre los más comúnmente empleados:

  • A quien no quiere caldo, se le dan tres tazas.
  • El que siembra su maíz, que se coma su pinol.
  • Las cuentas claras y el chocolate espeso.(a la española)
  • Con hambre vieja no hay pan duro.
  • De pan bendito...poquito.
  • Está como la calabaza del isleño.
  • Al pan, pan, y al vino, vino.
  • El muerto al hoyo y el vivo al pollo.
  • Estar como agua pá chocolate.

Los refranes como muestra de la cultura popular tradicional han encontrado su expresión en otras formas de la cultura tales como la música tradicional, de donde además se han tomado algunos estribillos que dada su popularidad han devenido refranes. Cabe mencionar en este grupo:

  • Toma chocolate y paga lo que debes.
  • Quítate de la vía Perico, que viene el tren.
  • Cuidaíto compay gallo.

Trabajo en la actualidad

El refranero popular se enriquece casi de continuo con las expresiones del ingenio y la gracia que caracterizan a nuestro pueblo. Algunos refranes comienzan a caer en desuso ante la aparición de otros más relacionados con la realidad cotidiana, de ahí que las investigaciones acerca de este tema ayudan a preservar ese rico patrimonio que representa la cultura popular tradicional. Los refranes constituyen una representación la frescura y viveza del lenguaje popular, de la acertada riqueza de observación y la dinámica, consciente o inconsciente, del pensamiento popular, son fruto de la conciencia improvisadora del pueblo, esa voz anónima y colectiva que conforma la identidad cultural de cada nación. El presente trabajo es solo un acercamiento a tan apasionante tema que puede iniciar una investigación más profunda para elaborar una recopilación de los refranes más utilizados en nuestra provincia como modo de contribuir a preservar para las generaciones futuras una parte de nuestra cultura popular tradicional.

Importancia de la oralidad

La importancia de la oralidad radica, según han advertido disímiles estudiosos de talla internacional como Hugo Niño, V. Propp, Adolfo Colombres y otros, en que a través de este fenómeno sociocultural hablan quienes no suelen expresarse, logrando representar sus pensamientos, ideas, sensaciones y emociones a partir de un código que da la posibilidad de emplear imágenes gestuales, corporales y, sobre todo, linguísticas.

Todos somos portadores de un mensaje oral, lo expresamos, lo transmitimos, le imprimimos el sello identitario de nuestra experiencia e inteligencia individual, pero el producto final es único e innegablemente representacional, pues sintetiza de forma armónica el sentir de la colectividad a la que se pertenece. Por ello es posible advertir las manifestaciones orales como expresión cultural colectiva, condición que las avala como parte inseparable de la cultura popular tradicional de un pueblo.

Refranero popular cubano

El refranero popular cubano goza de infinidad de frases, dicharachos, fórmulas verbales, que se han venido incorporando de manera paulatina al argot popular; independientemente de su procedencia y sin que a nadie le preocupe el asunto a la hora de expresarlos ante una situación determinada.

Este es un fenómeno cuyo rol protagónico lo asume por excelencia el hombre de campo, el que siembra la tierra, el que cuida a los animales, el que ama como ningún otro a la naturaleza y sus bienes más preciados. El de los refranes, es un arte que no necesita academias, ni ahínco, porque viene en el torrente sanguíneo de los seres humanos como algo natural.

Muchos refranes tienen de base hechos que son parte de la historia del pueblo cubano y que muchas veces se desconoce cuál es la motivación que le dio origen. A continuación véanse algunos ejemplos:

  • "La hora en que mataron a Lola".

Lola, era una prostituta muy solicitada en La Habana de los años 30-40 del pasado siglo, y la mató uno de sus amantes. No pudo soportan la dedicación con la que Lola ejercía su profesión, y le clavó un puñal en el pecho. El suceso se produjo a las tres de la tarde y su asesino, que dicen era médico, pensó que el crimen solo ocuparía dos líneas en los titulares de la prensa cubana. Pero se equivocó y no se sabe por qué el presidente de Cuba , Ramón Grau San Martín, en un discurso casi al término de su mandato, miró su reloj y dijo -”Coño, las tres de la tarde, la hora en la que mataron a Lola”, y la frase quedó acuñada para siempre en la memoria popular de los cubanos.

  • "La hora de los mameyes".

En el léxico cubano hay una frase que muchos usamos sin conocer su significado: "la hora de los mameyes". Esta frase se originó hace más de doscientos años durante la toma de La Habana por los ingleses. Durante ese episodio los habaneros, con esa costumbre tan cubana de ridiculizar, dieron en llamar "Mameyes" a los soldados ingleses por el color del uniforme que vestían: chaqueta roja-mamey y pantalón negro.

Por aquella época La Habana estaba rodeada por un muralla que la protegía de corsarios y piratas. Cada noche a las nueve se disparaba un cañonazo desde la fortaleza del El Morro, para avisar a los habaneros que las puertas de la muralla se cerrarían durante la noche. Y como a esa hora los odiosos "mameyes" se hacían más visibles patrullando las calles, los habaneros bautizaron a las nueve de la noche como "la hora de los mameyes".

  • "Búscate un chino que te ponga un cuarto".

En 1853 ya habían entrado a Cuba más de 5 mil chinos, y entre 1853 y 1873 llegaron otros 132,453 en condiciones de contratados. La gran mayoría de ellos eran hombres, como lo demuestra el censo de 1861: una mujer por cada 681 hombres. Ante esa situación, era fácil para cualquier mujer de la Isla conseguir los amores y el soporte económico de un chino. De esa época el dicho…“búscate un chino que te ponga un cuarto”...

Incidencia en la formación de los procesos identitarios

Los refranes nos muestran a un ser con el pensamiento desnudo. En sentido general, expresan egoísmos, ambiciones, amor por los demás y por sí mismos, por la naturaleza; en fin, nos revelan la asombrosa trama de pensamientos y sensaciones que caracterizan al hombre común, el de pueblo.

Así como el modo de conducirnos dice mucho de lo que llevamos por dentro, los refranes son resúmenes de nuestras emociones, de nuestro criterio ante situaciones determinadas. Lo mismo encierran consejos que sentencias, optimismo, decepciones, alegrías, impotencia ante el destino que nos acaece, la infinitud de ideas que circulan en una comunidad precisa a través de sus miembros y que configura su memoria histórica.

Refranes y los hombres del campo

Los hombres de campo se han caracterizado siempre por la utilización de los refranes, en mayor cuantía que los de la ciudad. Tal particularidad se adjudica al nivel cultural de sus portadores, derivación de la realidad social que les ha tocado vivir. Todo buen cubano, independientemente de esto, hace uso de los refranes ante situaciones cotidianas, como forma de dar por terminado el asunto o en aras de ponerles el punto clímax.

En este sentido, los refranes se mueven con gran rapidez entre colectivos humanos de todas las latitudes. En el caso particular de Cuba, el propio proceso de transculturación que experimentó el país dotó a sus pobladores de un gran poder de asimilación de fenómenos de este tipo; de ahí que los cubanos asuman los refranes que les llegan de boca en boca y de generación en generación como hijos adoptivos, imprimiéndole el toque distintivo de nuestra identidad, ese toque criollo que no puede faltar a toda sentencia popular.

La transmisión de los refranes a escala intergeneracional, se concreta de un modo tan imperceptible que se puede decir que lo absorbemos en la lactancia. Para asimilar el refranero popular no es necesario dedicar largas jornadas de estudio ni realizar esfuerzos sobrehumanos a fin de comprender sus esencias y hacerlas nuestras de inmediato.

Cada familia tiene su propio legado, del que nos apropiamos a veces sin comprender del todo su procedencia, pero conscientes de la verdad y la sabiduría encerrada en ellos.

Tipos de refranes

En el amplio refranero popular cubano destacan por excelencia los refranes familiares, que resumen las ideas rectoras de una familia en su totalidad. Tal es el caso, por ejemplo, de la fórmula verbal andan juntos como la soga y el caldero, la cual no puede enunciarse sin haber apelado a una especie de discurso referido: Como dice mi abuela…

A estos refranes familiares, súmesele los que son aprendidos en la vida cotidiana y de manera individual, devenidos seres sociales que son integrados en las maneras peculiares de expresarse cada quién pero con los rasgos propios de la generación a la cual se pertenece, condicionada por otro momento histórico-concreto que a su vez genera situaciones diferentes.

Consideraciones finales

Los refranes son expresión de la sabiduría popular, fruto de la experiencia personal y colectiva, que llegan a la vida de la gente como un soplo de sabiduría y cotidianidad. Enfocarse en ellos desde diversas posturas epistemológicas, es una forma eficaz de validar su importancia para los hombres y sus comunidades, pues en ellos se resume su condición de vivir en sociedad, donde los mueve la capacidad de interacción, la posibilidad de la convivencia, distintivo del homo sapiens desde que aprendió a usar el lenguaje ligado enteramente con su pensamiento.  

Fuentes

  • Causse C., Mercedes y Arilio Bonne (1999): “Reflexiones acerca de la interrelación lengua y cultura.” VI Simposio Internacional de Comunicación Social (Actas I). Centro de Estudios Aplicados. Ministerio de Ciencias Tecnología y Medio Ambiente. Santiago de Cuba.
  • Duranti, Alessandro (1992): “La etnografía del habla: Hacia una lingüística de la praxis”, en Panorama de la Lingüística Moderna.Universidad de Cambridge, Inglaterra.
  • Castellanos Espinosa, Yurisnel Ramón (2005). La conga-comparsa Los Hoyos: un estudio identitario desde el léxico. Trabajo de Diploma en opción al título de Licenciado en Letras. Santiago de Cuba, Universidad de Oriente.
  • [www.santiago.cu/hosting/linguistica/descargar.php?d=1708] .