Tarrare el hombre que comía todo.

Tarrare el hombre que comía todo
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Caso real de un francés que padecía de una combinación de severos desórdenes de la alimentación como bulimia, polifagia y alotrofagia.
NombreTarrare, Terare (no hay certeza de su nombre real)
Nacimientoc. 1772
Lyon (Reino de Francia)
Fallecimiento1798
Versalles (Francia)
Causa de la muerteTuberculosis, problemas digestivos y procesos infecciosos
NacionalidadFrancesa
Otros nombresEl mounstruo Tarare, el hombre insaciable
CiudadaníaFrancesa
OcupaciónMilitar y artista callejero
Conocido porEl hombre que comía de todo

Tarrare el hombre que comía todo. (Lyon, 1772 – Versalles, 1798) También mencionado como Tarare, fue un militar y animador popular francés célebre por sus extraordinarias costumbres alimenticias. Se distinguía por la capacidad de ingerir enormes proporciones de carne y por un apetito constante que nunca parecía saciarse.

Desde joven, su familia no pudo sostenerlo económicamente y, siendo aún adolescente, fue expulsado del hogar. Tras esa ruptura, emprendió un recorrido por distintas regiones francesas acompañado de un grupo de delincuentes y prostitutas, hasta que terminó desempeñándose como asistente y atracción secundaria de un pregonero itinerante.

En sus espectáculos solía realizar actos extremos: engullía corchos, piedras, pequeños animales vivos e incluso podía consumir de una sola vez una canasta completa de manzanas. Con el tiempo trasladó estas demostraciones a la capital, París, donde se presentó como intérprete callejero y ganó notoriedad por la rareza de sus exhibiciones.

Historia

Desde temprana edad, Tarrare mostró un hambre insaciable. No importa cuánto comiera, siempre pedía más. A los 17 años, se le describía como un sujeto de gran tamaño, con una boca enorme, una piel flácida y un olor nauseabundo. Se dice que su estómago se estiraba tanto que podía envolver su torso con él. Su hambre era tan descontrolada que incluso se metía en los graneros del pueblo para comerse el pienso del ganado.

Las crónicas lo describen como un sujeto con una boca grande, que siempre estaba sudando y emitía un horrible hedor. Los testimonios dicen que tenía pelo lacio rubio, una dentadura estropeada por la dieta y una piel tan flácida que su abdomen podía estirarse tanto que envolvía su torso con él. Sus padres, cansados de su voracidad, lo echaron de casa. Tarrare se encontró solo en el París de la Revolución Francesa, buscando la manera de sobrevivir.

Apetito que lo llevó a la fama

En París, Tarrare encontró una forma de ganarse la vida: exhibiendo su increíble apetito ante las multitudes. Comía todo tipo de objetos desagradables: animales vivos, piedras, incluso tierra. Esta condición se conoce como alotrofagia, una patología que lleva a las personas a ingerir sustancias no comestibles.

Su fama como el hombre que comía todo lo llevó a ser reclutado por el ejército francés durante la Revolución. El general Alexandre de Beauharnais, al ver en Tarrare una oportunidad única, le propuso ser espía. Tarrare aceptó, convirtiéndose en un mensajero peculiar.

Misión Peligrosa

Tarrare se convirtió en un espía de estómago. Ingería objetos que contenían mensajes enigmas para entregarlos a los prisioneros franceses. Su capacidad para tragar objetos grandes y su resistencia al ácido estomacal lo convirtieron en un mensajero único. En una ocasión, se tragó una caja de madera que contenía una nota para un coronel francés encarcelado, cruzó las líneas prusianas para ser capturado, fue torturado y finalmente liberado por los franceses.

De mal en peor

Su apetito tan voraz lo llevó a cometer actos cada vez más perturbadores. Se dice que en el hospital militar, donde fue tratado por sus heridas, bebía sangre almacenada y se comía los cadáveres de la morgue. Su hambre era tan intensa que incluso se dice que llegó a quitar las vendas de los soldados heridos para beber su sangre mientras dormían.

La acusación más terrible que se le hizo a Tarrare fue la de comerse a un niño pequeño. Aunque nunca lo negó, esta acusación lo obligó a abandonar el hospital.

Características

Aparentaba gozar de buena salud y únicamente resultaba llamativo el cambio que experimentaba cuando comía: se le hinchaba la barriga y se le intensificaba el mal olor junto a estentóreos eructos y violentas flatulencias que originaron para la posteridad expresiones como

¡Bom-bom tarare!

y

¡Tarrare bom-de-ay»

para referirse a explosiones o ruidos fuertes.

La exhalación de un extraño vapor por los poros y el coloreo sanguíneo de ojos y mejillas eran otros efectos. Por otra parte, sufría una diarrea crónica especialmente maloliente, a decir de los informes, pero no solía vomitar demasiado ni engordar. Tampoco parecía estar mentalmente desequilibrado, aunque no destacaba ni por ingenio ni por iniciativa.

Su muerte

Tarrare murió a la temprana edad de 27 años. La autopsia reveló un estado físico deplorable: sus intestinos estaban supurantes, tenía varias infecciones y su sistema digestivo presentaba anomalías. Su estómago comenzaba en la parte posterior de la garganta y continuaba hasta el fondo. Sus pulmones y corazón estaban desplazados de manera anormal.

El olor nauseabundo que emanaba de las entrañas de Tarrare obligó a interrumpir la autopsia.

La causa de su apetito insaciable

La enfermedad que llevó a que Tarrare comiera de manera desmedida se conoce como polifagia o hiperfagia. Es una condición rara que provoca un hambre exagerada que no se calma, incluso después de comer en exceso. Esta condición puede ser causada por otras patologías como la diabetes mellitus, el hipertiroidismo, la bulimia o la depresión.

La comida que Tarrare consumía

Se cree que su sistema digestivo era inusualmente rápido. Aunque comía grandes cantidades de comida, no engordaba. Se especula que su cuerpo absorbía los nutrientes de manera más eficiente que el de una persona normal.

Las cosas no comestibles

Su apetito voraz no se limitaba a los alimentos. La alotrofagia, la condición que lo aquejaba, lo impulsaba a comer piedras, tierra, animales vivos y otros objetos no comestibles. Es posible que esta condición se haya desarrollado como una forma de satisfacer su hambre insaciable, o sea para aunque sea sentirse algo lleno se tragaba todo eso, que no lo mataba, pero le daba un poco la sensacion de saciedad al su cuerpo no poder obtener los nutrientes que necesitaba de los alimentos tradicionales.

Causa de muerte

La muerte de Tarrare fue resultado de una combinación de factores. Su sistema digestivo estaba debilitado por años de abuso. Las infecciones y las enfermedades que contrajo debido a su dieta inusual lo llevaron a la muerte con solo 27 años.

Personaje real

La historia de Tarrare está documentada en varios registros médicos y escritos de la época. Aunque algunos detalles de su vida son especulativos, la existencia de un hombre con un apetito voraz como el de Tarrare está bien establecida.

La historia de Tarrare es un recordatorio de la complejidad del cuerpo humano y de las enfermedades extrañas que pueden afectar a las personas. Su caso sigue fascinando a los científicos y médicos, quienes buscan comprender la causa de su apetito insaciable y las razones por las que su cuerpo pudo soportar una dieta tan inusual.

Véase tambien

  • Erisichton
  • Teágines de Táleo
  • Milón de Crotona
  • Jacques de Falaise

Bibliografía

  • T. Bradley, Samuel Fothergill y William Hutchinson, eds. (1819). «Polifagia». London Medical and Physical Journal (Londres: J. Souter), vol. 42, p. 203, 204, 205.
  • Gould, George M.; Pyle, Walter L. (1896). Anomalías y curiosidades de la medicina.
  • Bondeson, Jan (octubre de 2001). «Los comedores de gatos». Fortean Times (Londres: Dennis Publishing), núm. 151. Archivado del original el 2 de noviembre de 2014, consultado el 2 de febrero de 2016.
  • López Mato, Omar. Criaturas del Señor. Historias de prodigios, portentos y hombres como nosotros.

Fuentes