Juan Vicente Rodríguez Bonachea

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NombreJuan Vicente Rodríguez Bonachea
Nacimiento8 de marzo de 1957
La Habana Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento20 de julio de 2012
La Habana
NacionalidadCubana
OcupaciónPintor. Profesor de artes plásticas
Conocido porBonachea

Juan Vicente Rodríguez Bonachea. Pintor, diseñador gráfico y profesor de Artes Plásticas. Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Sintesis biográfica

Nació el 8 de marzo de 1957, en La Habana, Cuba. En 1976 se gradúa de la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro. Fallece el 20 de julio de 2012.

Trayectoria

De 1976 a 1983. Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Entre 1983 y 1985 se desempeña como diseñador gráfico en el Ministerio de la Industria Básica. Desde 1985 hasta 1989 ejerce como profesor de diseño y dibujo en el Instituto Superior de Diseño Industrial. Impartió clases de pintura en la Escuela Elemental de Artes Paulita Concepción. Trabajó desde 1989 hasta 1991 en el Fondo Cubano de Bienes Culturales como especialista de ambientación.

En la carrera de Vicente Bonachea destaca su labor como ilustrador de libros para niños , jóvenes y adultos. Colaboró con el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), fundamentalmente en el trabajo de diseño de escenografía. Una de sus más recientes creaciones como pintor se encuentra en el 6to piso de dicha Institución, como parte del trabajo de apoyo que realizó para la 10ma edición del Festival Internacional del Cine Pobre, Gibara 2012.

Al morir contaba con más de cien exposiciones personales y colectivas. Sus obras y murales se encuentran en diferentes provincias del país, y en colecciones privadas en España, Francia, Estados Unidos y Suiza.

A propósito de su obra

Ni surrealista, ni realista mágico. Sería difícil adscribirlo a una tendencia determinada sin menoscabo de su total libertad imaginativa. En ocasiones siente que el buen hacer lo ciñe con su tiranía. Entonces se llama a cambiar, a poner toda la carne en la brasa, a saltar a ese vacío que tanto lo atrae como lo atemoriza. Es el instante de invocar a los fantasmas benévolos de Miró, Klee o el Bosco; no para tomar préstamos genésicos, que sería legítimo, sino para confirmarse en la idea de que el arte es riesgo, la búsqueda de lo desconocido con recursos ignorados, al menos a nivel consciente.

Cabe encontrar en cualquiera de sus piezas remisiones nada veladas al entorno más cercano al artista. Por ejemplo, el “jardín de las delicias” –alusión al Bosco– puede ser un platanal; la isla mayor del archipiélago cubano aparece formada por aves “aisladas”; José Martí devenido un San Jorge en lucha frontal con un dragón tricéfalo; la Virgen de la Caridad del Cobre, con su manto estampado de palmas reales, se sostiene a sí misma sobre el pecho…

Sigo la obra de Bonachea por la inusual identidad que se da entre ella y su persona. Es luminosa sin estridencias; es íntima sin impudicia; es agradable sin decorativismos; es honda sin pedantería; es erótica sin obviedades; es risueña sin irónica malicia; es lírica sin ñoñería; es densa sin encriptaciones; es cubana sin incurrir en las consabidas estratificaciones de la identidad; es simbólica en la oblicua manera en que cualquier cosa es susceptible de representar algo más allá de su apariencia; es literaria sin ser expresamente narrativa; es universal no por participar de ciertos estándares impuestos a priori.

Alex Fleites. Escritor y crítico de arte.

Premios y distinciones

Exposiciones personales

Galería

Fuentes