Yara (Granma)

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Municipio Yara
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Municipio de Cuba
Ubicación del municipio Yara
Ubicación del municipio Yara
EntidadMunicipio
 • PaísBandera de Cuba Cuba
 • ProvinciaGranma
Superficie 
 • Total571 4 km²
Población 
 • Total57 914 hab.
 • Densidad101,4 hab/km²

Yara. Al arribar  a la Isla  aborígenes denominados Taínos, se asientan en las márgenes de un río, al que llamaron Yara, calificativo que es toponímico de Yaree (voz caribe que significa blancura), nombre que asumiría más tarde el asentamiento. Territorio con más de cinco siglos de presencia en la historia de Cuba, testigo de crímenes inigualables y cuna de luchadores incansables. Ubicado en la Oriental provincia de Granma, dividido en 12 Consejos Populares.

Ubicación

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El municipio de Yara situado en la parte oeste de la provincia Granma, de la que forma parte, ocupando el 8vo lugar en superficie con una extensión territorial  de 571,4 Km2.
Limita por el norte con el municipio de Río Cauto, por el sur con el de Bartolomé Masó,  por el este con Bayamo y Buey Arriba y  por el oeste con Manzanillo y la Ensenada de Maboa en el Golfo de Guacanayabo. Las principales carreteras de la provincia le brindan comunicación al territorio, la carretera Bayamo-Manzanillo por los Consejos Populares Las Caobas y El Espino, la carretera Bayamo-Bartolomé Masó por el Consejo Popular Paquito Rosales y la carretera central atravesando los Consejos Populares Los Cayos, Veguita, Cayo Redondo y delimitando los Consejos de Yara Norte y Yara Sur.

Historia

La colonia

Para finales del Siglo XV, después del arribo en 1512 de los españoles y como consecuencia de la conquista por Diego Velásquez, en la región oriental suceden varios hechos de opresión, barbaries y exterminio de los pobladores a los que llamaban “indios”. La lógica respuesta fue la sublevación, la que estuvo encabezada por el Cacique Hatuey.

La lucha por la independencia no tiene éxito, debido a la superioridad numérica del enemigo, la táctica utilizada y el armamento de que disponían era muy superior a la de los nativos que solo contaban con piedras, flechas y macanas. Después de la derrota Hatuey emprende la huida hacia zonas conocidas que habitualmente recorría por vías acuáticas y es capturado en las cercanías del Río Yara. Es condenado y sometido al método inquisitorio, de muerte en la hoguera, este hecho ocurrió el 12 de octubre de 1512, no se retracto de sus actos y murió heroicamente. Las llamas consumieron el cuerpo del primer gran luchador por la libertad de Cuba y una de las primeras figuras de la historia colonial de las Américas.

Durante la persecución del cacique Hatuey los conquistadores españoles, al mando de Diego Velázquez, llegaron a los ccacicazgos de Guacanayabo y Macaca, situados en el suroeste oriental. A orillas del río Yara se encontraba acampado el jefe español cuando ante él fue llevado el cautivo, sentenciándolo a morir quemado vivo en la hoguera. Fue atado a un poste donde las llamas devoraron su cuerpo antes que aceptar por religión ir al lugar que estos querían imponerle, el hecho ocurrió a finales de 1513. Es por tanto Yara, enclavada en la antigua región de Bayamo, el sitio en que tan horrible muerte recibió Hatuey por la inquisición española. Fue esta y no otra la tierra que recibió las cenizas inextinguibles del indoblegable cacique.

Al consultar la carta de Velázquez al rey Fernando, con fecha 1ro de abril de 1514, donde describe la situación geográfica del lugar en que ocurrió el hecho, no es posible pensar en una equivocación descriptiva del sitio, que pudiese llevar a una confusión respecto a que el suplicio ocurriese en otra región. Existe en la narración de Velázquez una verdadera fotografía del Yara ubicado cercano al río que daba nombre a la población indígena. En dicha carta expresó: “E ocho días después que llegó á la provincia del Bayamo porque tenía pensamiento de asentar un pueblo en ella ó en la del Guacanayabo, en la que mejor sitio se hallase y lo necesario á él toviese (...) é el dicho asiento é sitio se halló á legua y media de un puerto, questá apropósito de la navegación de la isla Española y de Tierra Firme, y cerca de un río grande muy bueno, que se dice Yara, de muchas crianzas de ganados y disposición para labranzas de yuca y ages y maíz, y muy buen sitio é asiento para el dicho pueblo (...) y que fizo poner la iglesia en la parte que convenía, y la nombró San Salvador, porque allí fueron libres los cristianos del cacique Yahatuey, (...) y así mismo hizo señalar solares para las granjerías, (...) dio vecindades a los que las quisieron, para que las tuviesen como las que dió en la Asunción (...).

Referente a la fecha en que ocurrió la fundación de San Salvador en Yara, está ubicada en el mes de noviembre de 1513, no precisándose el día exacto, pero se aproxima a la mitad de dicho mes. Esta aproximación obedece a cálculos del tiempo que Velázquez demoraría en hacer recorridos por poblados indígenas del territorio oriental, dialogar con los jefes indios y precisar el lugar propicio para la población. A fines de 1514 la iglesia de San Salvador fue trasladada al poblado indio de Bayamo donde existían mayores posibilidades de encontrar oro, la existencia de suelos propicios para el cultivo y al cría de animales y un río grande con condiciones para la navegación.

En 1513 aquí se funda la villa de San Salvador, después esta es trasladada hacia las orillas del río Bayamo; ya para finales del siglo XVI Yara era considerada un hato que servía de enlace entre Bayamo y la zona del Guacanayabo, Vicana y el Puerto; de cierta importancia siempre tomando como rumbo hacia la costa (Suroeste).

Yara se vio afectada como un núcleo poblacional español; pero se mantuvo una masa aborigen junto a otros pueblos indios, como Arcos y Manicarao los que habían sido entregados como vecindad a Manuel de Rojas, quien acompañaba a Velázquez y fue teniente gobernador interino de la isla en 1524 a la muerte de Velázquez y de 1532 a 1535.

Existen documentos que prueban que no hubo un abandono total del territorio de Yara al producirse el traslado para Bayamo, como por ejemplo el testamente de Francisco de Parada. De este testamento se conserva una transcripción en el Archivo General de Indias (AGI) en Santo Domingo. Aquí se expresa: “Iten mando a Martín Hernández lo de Guima y a su mujer para que sean bienes dotales suyos de su mujer esto y lo de atrás nombrado, con que dé cuatro mulas cada un año y si no al respecto para servicio de las vacas de Yara, con que se traigan seis yeguas de allá”.

Esto pone de manifiesto que en el territorio se establecieron con éxito propiedades españolas, que en determinada medida necesitaban la atención de los dueños para conservarlas y fomentarlas.

Parada al igual que Manuel de Rojas vino con Diego Velázquez y fue uno de los hombres más beneficiados por el Adelantado en el reparto de tierras y riquezas. Sus posiciones se extendieron en lo que posteriormente serían los partidos de Yara y Gua.

En 1533 Yara contaba con una población india, mayor a los 300 habitantes sin contar los menores de 10 años de edad que pertenecían a las encomiendas de Manuel de Rojas, según se refleja en las anotaciones del padre Sarmiento en las que consignaba que solo tres pueblos servían porque tenían indios.

En 1586 el pirata francés J´Richard apresa la fragata del comerciante español Casanova y lo conduce al Guacanayabo poniendo en libertad a este a cambio de un rescate. Casanova se dirige al interior para reunir lo exigido y es precisamente Yara el lugar escogido. La acción del capitán Pérez de Nova en Manzanillo, logró detener y conducir prisionero a J´Richard, librando al comerciante de realizar el pago.

Para 1600 se reciben en Yara las mercancías procedentes de España por medio de buques que descargaban en el embarcadero de Manzanillo, lo cual aumenta potencialmente con el trasiego que fue necesario realizar a partir de 1616 a raíz del ciclón que obstruyó la vía fluvial del Cauto.

Otro hecho que demuestra la presencia de la piratería en el territorio lo constituye el secuestro del Obispo de Cuba Fray Juan de las Cabezas Altamirano por el corsario francés Gilberto Girón, el 29 de abril de 1604, quien se encontraba en el hato de Yara. Girón participaba en el comercio de contrabando en esta región y al enterarse de la presencia del prelado, máxima autoridad religiosa de la isla, decide apresarlo para cobrar un valioso rescate.. Este hecho inspiró al escribano público de Puerto Príncipe Silvestre de Balboa Troya y Quesada a escribir en 1608 el poema épico histórico “Espejo de Paciencia”, el cual constituye la obra literaria más antigua escrita en Cuba y que refleja aspectos económicos y sociales del territorio.

La economía y la sociedad del partido de Yara en esta primera mitad del siglo XIX crecían notablemente. Según censo del año 1831 se registraron 2672 habitantes blancos y libres de color y un total de 296 esclavos y para 1849 la población ascendía a 4091 habitantes libres y 293 esclavos.

Al analizar el censo de 1849 se observa la existencia de 531 sitios, 431 vegas, 102 haciendas, 112 colmenares, 13 cabeza de ganado vacuno, 1734 cerdos , 1558 de ganado caballar. Productos como mieles, cera, maíz, arroz, algunos granos, café, plátano, raíces alimenticias, ganado, tabaco y azúcar, conformaban los renglones económicos de obtención de riquezas y de alimentación de los españoles y criollos establecidos en el territorio.

La importancia económica y social alcanzado por Yara es el hecho que motiva que el 18 de marzo del año 1859 el Teniente General de la isla de Cuba Don José Gutiérrez de la Concha mediante decreto oficializó el pueblo, cuyo documento sale a la luz el 15 de mayo de ese mismo año en el periódico bayamés “La Regeneración”. Meses más tarde, el 27 de octubre, los licenciados Carlos Manuel de Céspedes, Don Demetrio, Francisco Vázquez y Don Baltasar Muñoz, como comisionados por los condueños de la hacienda común de Yara Baja hicieron donaciones a favor de los vecinos del pueblo de Yara de siete caballerías de tierra de las cuales tres serían para el incremento del pueblo y cuatro para el fomento de ejidos de utilidad pública.

Es también este año que el agrimensor Carlos Segrera dibuja el mapa planimétrico como proyecto a ejecutar en la formación oficial de este pueblo. El plano en su totalidad se componía de 53 cuadras, 360 solares y una plaza real.

Luchas por la independencia

Yara fue cuna de varios luchadores, entre ellos Bartolomé Masó Márquez y Juan Lorente de la Rosa, hubo varios hechos, (conspiración y otros) con activa participación, antes y durante los sucesos de La Demajagua el 10 de Octubre de 1868 cuando Carlos Manuel de Céspedes, obligado por las circunstancias, adelantó la fecha del levantamiento insurreccional planeado.

Allí se proclama la determinación de Independencia o Muerte, seguido de la arenga masiva de ¡Viva Cuba Libre!

El día 11 de Octubre los patriotas del naciente Ejercito Libertador parten hacia el poblado de Yara, con el propósito de tomar este. Céspedes desconocía la táctica guerrera, lejos de penetrar en Yara (poblado de unos 500 ó 600 habitantes; sin fortificaciones y defendido por una reducida guarnición), envío dos de sus oficiales para ultimar la rendición al capitán de la guarnición. Este atemorizado aceptó, pero mientras tanto, avanzaba hacia el lugar una columna española, esta se posesionó del poblado antes que los insurrectos pudieran percatarse, los soldados se emboscaron en la iglesia y portales de la plaza pública, y recibieron con descarga de fusilería al confiado grupo (mal armado) de patriotas que llegaban dando gritos de “Viva Cuba Libre”, ahí se derrama por primera vez sangre “mambisa” contituyendo un revés para la tropa.

Los asaltantes se dispersan en desorden, sólo quedan once hombres unidos a Céspedes, uno exclama que todo está perdido y este le responde con energía y convicción, “aún quedan doce hombres y bastan para hacer la independencia de Cuba”.

Posteriormente a Céspedes se le unen en Cabagán Luis Marcano con unos 300 hombres, al día siguiente empezaron a reunirse las tropas rechazadas en Yara, en el poblado de Calambrosio. En este lugar Céspedes designa a Marcano que si conocía la táctica militar como Teniente General, jefe de operaciones. Este se sintió alentado a disponer como táctica inmediata la marcha hacia Bayamo.

Todo lo anterior es el preludio de la Guerra de los 10 años (Guerra Grande), varios yarenses se suman a esta gesta, también en la Guerra Chiquita y la del 95. En el año 1871 el poblado es tomado por tropas insurrectas comandadas por Perucho Figueredo. En dos ocasiones los patriotas del poblado de Yara lo incendian y se marchan con sus familias hacia la manigua redentora.

Curiosidades históricas

Al ser capturado Hatuey es trasladado al asentamiento indio de Yara, situado a unos 40 kilómetros al suroeste de la actual ciudad de Bayamo. Allí, conminaron al rebelde a aceptar la religión católica, y ante su firme negativa fue asesinado en la hoguera, frente a la cruz a la cual pretendieron someterlo.

Cuentan que una muchacha nativa, llamada Yara, se abrazó a Hatuey en el momento del suplicio y de su carne incendiada brotó la luz que lleva siglos recorriendo la comarca.

Se dice que la “Luz de Yara” es como una esfera luminosa, de tamaño variable, que puede aparecerse de noche a quienes transiten por los alrededores del poblado de Yara, dichas personas al ver la luz en movimiento, sin saber por qué, siguen tras ella, hasta que pasado un rato se percatan de que han perdido el camino y están extraviadas.

Otros afirman que la Luz de Yara, que aparece en las noches en parajes diversos, es el espíritu errante del propio Hatuey, negado a abandonar la región en la cual resultó asesinado.

El periodo de la república neocolonial

La penetración y dominio del capital norteamericano, se hizo sentir con fuerza ruda entre otros lugares en la costa sur de la provincia oriental, siendo un objetivo de las compañías, el Zarzal de Yara pues a través de Daniel Costa Abad español natural de Asturias se establecen relaciones con la compañía Guantánamo Exploration Company, cuyo presidente Montgomery Lewis radicaba en el Estado de Jawa vecino de New York. Así comenzaba la explotación indiscriminada del subsuelo de esta región en 1905 por la injerencia extranjera en 24 minas, 19 de cobre, 2 de plomo y 3 de manganeso.

En la primera década del siglo XX ocurre un acontecimiento económico verdaderamente valioso, la introducción del ferrocarril en esta área geográfica, transitando una locomotora por vez primera el 28 de febrero 1910, permitiendo el incremento de las mercancías que eran traídas de los almacenes de Manzanillo anteriormente, en carretas tiradas por bueyes por caminos intransitables. Esta innovación favoreció el comercio.

Yara vino a contar con un central en 1924 cuando se construyó el Estrada Palma en el Zarzal, contando con la colosal cifra de 3 mil caballerías de tierra en el Área denominada Gran Lote “La Sierra” integrado por tierras de vega Grande, “Nagua”, Alegría de Almagro, Nagua Abajo, Guasimal, Sotolonguito, Cidra, Santa Isabel, Santa Victoria, Sotolongo, Cabezada del macío, Ciudad de Almagro, Arroyón, Cocuyo, San Andrés, Veguita y Vihuela, esto es equivalente a 40 260 ha .La gran parte de estas tierras no pudieron ser explotadas por la compañía, dada la ubicación de las mismas en una zona generalmente montañosa.

Desde el punto de vista político el país tomaba el molde que habían seleccionado los norteamericanos, que se apresuraron en hacer bien las cosas, penetrando en la lucha del pueblo cubano arrebatándole la victoria, lo que constituyó un abuso de la fuerza, y arbitrariedades, se paseaban por las calles abusando de las mujeres, hombres y niños. En otras localidades al igual que Manzanillo deambulaban por los barrios y se dedicaron a realizar prácticas de tiro en plena calle, resultando heridas varias personas.

En Yara gobernaba desde 1879 una junta administrativa que se guiaba por el artículo 86 de la antigua Ley Municipal. Los efectos de la intervención llegaron y es designado por el gobernador como juez municipal el capitán mambí Lorenzo Puebla el 11 de junio de 1899.

El 10 de julio de 1901 se organizan las elecciones y es renovada la junta administrativa quedando esta vez bajo la presidencia del señor Rafael Puebla quien contó con cuatro vocales: Alfredo Ferrer, Aniceto Rodríguez, Juan Socarrás y Rafael Benitez aunque el mes anterior a las elecciones, el 5 de junio el congreso había aprobado la ley municipal donde se disponía la ratificación de los alcaldes electos en 1901 por el plazo de un año.

Los liberales en este pueblo fueron fuertes y contaron a partir de la década de 1910 con un comité que fue liderado por el maestro de Yara Arriba, Santiago Figueredo Pérez oriundo de Islas Canarias quien fuera un político consagrado. La reelección de Tomás Estrada Palma el 20 de mayo de 1906 fue por la fuerza, creando el llamado “Gabinete de Combate” el que se encargaría de utilizar todo tipo de presiones para que los empleados públicos de todas las dependencias y sus familiares votaran, a favor del partido. Ante tales desmanes los liberales a fines de septiembre de 1905 abandonaron la lucha política y no se presentan a las elecciones. Las mismas constituyó una farsa que fue denunciada por las alteraciones que fueron notables, no coincidiendo las listas de electores con el número de habitantes y otras anomalías que provocaron la Guerrita de Agosto de 1906, al tomar las armas los liberales. En esta región del país hubo agitación, pues en un telegrama que le envió el alcalde de Manzanillo al gobernador de Santiago de Cuba con fecha 29 de noviembre de 1906 le decía textualmente: “… puedo asegurar a usted que reina absoluta tranquilidad en todo el territorio, que toda la gente ha vuelto a sus ocupaciones ordinarias, que la situación comercial industrial y agrícola continúa sus progresos y que la próxima zafra se prepara bajo buena perspectiva.”(1). Realmente no reinaba tal tranquilidad, pues en una carta enviada por el gobernador provincial al jefe de la Guardia Rural con fecha 23 de noviembre de 1906 le comunicaba que debían recuperar las armas que habían llevado los revolucionarios alzados a la finca “La Herradura” en el barrio de Veguita.

El jefe del escuadrón de Manzanillo le contesta lo siguiente: “… tengo el honor de informar a esa jefatura que, cumpliendo sus instrucciones, me presenté en la finca “La Herradura” barrio de Veguita y no fue posible descubrir el lugar donde pudieran estar las armas y parque que se dice se encuentran en dicho potrero< pudiendo tener noticias casi seguro de que los alzados no han depositado armas en lugar determinado, y que las armas y parque que no entregaron, las tienen en sus casas…” Los elementos anteriores dan una muestra de que no hubo pasividad independientemente de que las grandes acciones se desarrollaron en occidente en las provincias de Pinar del río, La Habana y Matanzas. Estrada Palma al sentirse incapaz de acabar con al revuelta, renunció y pidió oficialmente la intervención de Estados Unidos en el mes de septiembre de 1906, demostrando su posición anexionista.

Desde octubre de 1906 hasta enero de 1909 ocupó la presidencia del país el agente designado en Panamá Charles Magoon . Una parte del pueblo de Cuba no aceptaba el dominio foráneo, pero no había fuerzas para enfrentarles independientemente de que hubo algunos choques como el sostenido el 3 de octubre de 1907 entre la Guardia Rural y un grupo antiinjerencista entre los que se encontraban Urbano Guerra, Juan Céspedes y Nicolás Estrada en el Cerro Pelado perteneciente al barrio de Yara.

Sobre estos partidos que carecían de una base sólida el gobernador provisional durante la segunda intervención norteamericana de 1906-1909 opinó: “… los lazos de los partidos no ligan mucho a los individuos en Cuba. Pocas son las bases, si es que hay algunas, que envuelvan puntos esenciales de la política nacional o verdaderas diferencias de principios políticos… Fácilmente se pasa de un partido a otro; un individuo puede ser liberal un mes y moderado al siguiente.” En lo social la situación que engendró la guerra, tuvo su repercusión en los lugares más apartados y distantes del interior, el hambre, la pobreza y las enfermedades reinaban por doquier, fueron los fieles aliados de la población.

Muchas zonas o localidades donde la economía básicamente se sostenía de la agricultura como Yara, quedaron por cierto tiempo sin un basamento económico, con frecuencia cientos de personas emigraban hacia otras zonas en busca de trabajo y mejor atención médica.

Los alrededores de dicho poblado se nutrieron de pequeñas estancias que no lograban satisfacer las demandas de trabajo y en muchos casos de alimentos, gran cantidad de familias salían hacia otros sitios donde se desarrollaban los cortes de cañas por cortos períodos.

Para finales del Siglo XV, después del arribo en 1512 de los españoles y como consecuencia de la conquista por Diego Velázquez, en la región oriental suceden varios hechos de opresión, barbaries y exterminio de los pobladores a los que llamaban “indios”. La lógica respuesta fue la sublevación, la que estuvo encabezada por el Cacique Hatuey.

La lucha por la independencia no tiene éxito, debido a la superioridad numérica del enemigo,  la táctica utilizada y el  armamento de que disponían era muy superior a la de los   nativos que solo contaban con piedras, flechas y macanas. Después de la derrota Hatuey emprende la huida hacia zonas conocidas  que habitualmente recorría por vías acuáticas y es capturado en las cercanías del Río Yara. Es condenado y sometido al método inquisitorio, de muerte en la hoguera, este hecho ocurrió el 12 de octubre de 1512, no se retracto de sus actos y murió heroicamente. Las llamas consumieron el cuerpo del primer gran luchador por la libertad de Cuba y una de las primeras figuras de la historia colonial de las Américas.

En 1513 aquí se funda la villa de San Salvador, después esta es trasladada hacia las orillas del río Bayamo; ya para finales del siglo XVI Yara era considerada un hato que servía de enlace entre Bayamo y la zona del Guacanayabo, Vicana y el Puerto; de cierta importancia siempre tomando como rumbo hacia la costa (Suroeste).

Desarrollo del territorio

Al surgir la República, extenderse el ferrocarril y construirse la Carretera Central se produjo un importante desarrollo económico del territorio, sobre todo en el área cercana al poblado de Sofia donde existía un central azucarero.

Actualmente el municipio está dividido en 12 Consejos Populares:

Yara Norte Cayo Redondo
Yara Sur Paquito Rosales
Veguita Los Cayos
Sofía El Espino
José Martí Las Caobas
Mateo Romás Buey de Gallego

Luchas de liberación

Yara fue cuna de varios luchadores, entre ellos Bartolomé Masó Márquez y Juan Lorente de la Rosa, hubo varios hechos, (conspiración y otros) con activa participación, antes y durante los sucesos de La Demajagua  el 10 de Octubre de 1868  cuando Carlos Manuel de Céspedes, obligado por las circunstancias, adelantó la fecha del levantamiento insurreccional planeado. Allí se proclama la determinación de Independencia o Muerte,  seguido de la arenga masiva de ¡Viva Cuba Libre! El día 11 de Octubre los patriotas del naciente Ejercito Libertador parten hacia el poblado de Yara, con el propósito de tomar este. Céspedes desconocía la táctica guerrera, lejos de penetrar en Yara (poblado de unos 500 ó 600 habitantes; sin fortificaciones y defendido por una reducida guarnición), envío dos de sus oficiales para ultimar la rendición al capitán de la guarnición. Este atemorizado aceptó, pero mientras tanto, avanzaba hacia el lugar una columna española, esta se posesionó del poblado antes que los insurrectos pudieran percatarse, los soldados se emboscaron en la iglesia y portales de la plaza pública, y recibieron con descarga de fusilería al confiado grupo (mal armado) de patriotas que llegaban dando gritos de “Viva Cuba Libre”, ahí se derrama por primera vez sangre “mambisa” contituyendo un revés para la tropa.

En la acción en el pueblo de Yara los asaltantes se dispersaron en desorden, sólo quedaron once hombres unidos a Céspedes, uno exclamó que todo está perdido y este le responde con energía y convicción, “Aún quedan doce hombres y bastan para hacer la independencia de Cuba”.

Posteriormente, a Céspedes se le unen en Cabagán Luis Marcano con unos 300 hombres, al día siguiente empezaron a reunirse las tropas rechazadas en Yara, en el poblado de Calambrosio.

En este lugar Céspedes designa a Marcano que si conocía la táctica militar como Teniente General, jefe de operaciones. Este se sintió alentado a disponer como táctica inmediata la marcha hacia Bayamo.

Todo lo anterior es el preludio de la Guerra de los 10 años (Guerra Grande), varios yarenses se suman a esta gesta, también en la Guerra Chiquita y la del 95.

En el año 1871 el poblado es tomado por tropas insurrectas comandadas por Perucho Figueredo. En dos ocasiones los patriotas del poblado de Yara lo incendian y se marchan con sus familias hacia la manigua redentora.

Tras el decursar del tiempo y en épocas más recientes muchos de los yarenses, descendientes e inspirados en esa estirpe, han luchado contra regímenes oligárquicos y de políticos mediáticos; incluyendo la lucha en la sierra y en el llano, varios fueron testigos de la liberación final en 1959, bajo la dirección de Fidel Castro Ruz.

Curiosidades históricas

Al ser capturado Hatuey es trasladado al asentamiento indio de Yara, situado a unos 40 kilómetros al suroeste de la actual ciudad de Bayamo. Allí, conminaron al rebelde a aceptar la  religión católica, y ante su firme negativa fue asesinado en la hoguera, frente a la cruz a la cual pretendieron someterlo.

Cuentan que una muchacha nativa, llamada Yara, se abrazó a Hatuey en el momento del suplicio y de su carne incendiada brotó la luz que lleva siglos recorriendo la comarca.

Se dice que la “Luz de Yara” es como una esfera luminosa, de tamaño variable, que puede aparecerse de noche a quienes transiten por los alrededores del poblado de Yara, dichas personas al ver la luz en movimiento, sin saber por qué, siguen tras ella, hasta que pasado un rato se percatan de que han perdido el camino y están extraviadas.

Otros afirman que la Luz de Yara, que aparece en las noches en parajes diversos, es el espíritu errante del propio Hatuey, negado a abandonar la región en la cual resultó asesinado.

Ver además

Guerra de liberación nacional

La lucha clandestina en el territorio comienza a tomar niveles desde los propios instantes en que se producen los ataques simultáneos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Esta afirmación está avalada por los sucesos en la Veguita con el asaltante Andrés García, quien fue torturado junto a Pedro Véliz y Hugo Camejo, este logró sobrevivir y fue encontrado por Bernardo Amaya en La Toyada, en él se evidenciaban rasgos de torturas despiadadas, la fiebre era alta, divariaba, desconocía el terreno y era perseguido. Los momentos fueron de tensión, fue conducido a la casa de Bernardo y Bélica González Roja donde fue atendido por varios días hasta su traslado a Malacó, en La Sal, por razones de seguridad.

Antonio Verdecia se encargó de curarlo, cuidarlo y entregarlo al arzobispo Pérez Cerantes. Así dichos a grandes rasgos, es como Andrés García salva su vida, mientras los otros dos combatientes no sobrevivieron. Refiriéndose a este hecho Vin Botello escribió. “(…) estos sangrientos hechos sensibilizaron mucho al pueblo veguitero y esto explica, en parte su decisión de lucha insurreccional y de apoyo incondicional a la guerrilla de nuestro Comandante en Jefe”.

Es así como al fundarse por la Generación del Centenario el Movimiento 26 de Julio el domingo 12 de junio de 1955 en la casa No. 62 de la calle Factoría en La Habana, quedaba evidenciada la continuidad de la lucha armada como único camino para el logro de la liberación definitiva. Las filas de este movimiento de nueva creación rápidamente comienzan a crecer y ramificarse por todo el país, pues las pocas semanas que Fidel estuvo en Cuba luego de decretada su amnistía, fueron sumamente fructíferas, logró incorporar o aglutinar numerosas figuras de reconocido valor revolucionario y el movimiento 26 de Julio se nutrió de nuevos militantes procedentes de otras organizaciones combativas. Así sucedió con Frank País, Pepito Tey y Vilma Espín. A fines de 1955 en la zona de Yara, comienzan a darse los primeros pasos para la organización de la primera célula del M-26-7 la que quedaría bajo la dirección de Daniel Motolá Hérryman (apátrida) quien tendría contactos y orientaciones de Santiago de Cuba y Manzanillo. A mediados de 1956 Pepito Tey Saint-Blanchard se reunió con varios veguiteros en el bar de Dilvio González, ubicado en su propia vivienda en las afueras del pueblo denominada Villa Cuca y crea una célula del M-26-7, que en verdad quedaría desactivada poco después por falta de organización. La dirección de esta célula estuvo conformada, por un coordinador que fue Omelio León Barrientos (apátrida), como jefe de acción Juan Manuel Fornaris y atendería las finanzas Joel Paneque.

Ante la actitud pasiva de la dirección de aquella célula se fundan dos nuevas en Veguita dirigidas por Mario Bruquetas Rosabal y Enrique Vázquez, las que realizarían en 1957 una gran cantidad de acciones demostrando su vitalidad, las filas de estas células estaban nutridas de elementos muy jóvenes destacándose entre ellos Enrique Vázquez Reyes, Leopoldo Cintra Frías, Emilio Oliva Hernández, Marcelo Sánchez, Luis Vázquez Zamora y Roberto López Martí entre otros. En la zona de Macuto surge otra célula dirigida por Gabriel Brull quien estableció relaciones con Rafael Sierra en Manzanillo y la de Mario Bruquetas, a través de Olvein Botello Ávila (Vin) contactaban con Micaela Riera, el enlace entre ellos sería Pito Motolá, tiempos después ambas células se fusionan y actúan coordinadamente. La fundación de células no se detiene y surge otra en Yara dirigida por Estanislao Arias Fonseca destacándose entre sus miembros Leonardo Arias Fonseca, Luis Toledo Lorente, Francisco Toledo Ortiz, Angel Tamayo, Miriam y Elidover Arias Puebla. Producto de una imprudencia es detectada una reunión de esta célula en el Bar Flores de Yara (Ver caso de Baro, noviembre de 1957)y son tiroteados a boca de jarro muriendo los hermanos Arias (Tani y Leo), Ranulfo Leyva y dos hermanos de apellidos Roldán que nada tenían que ver con el movimiento, en la cara es herido Gustavo Ramón, todo sucedió al oscurecerse del día 12 de noviembre de 1957. Ante este hecho fue necesario reestructurar la organización y de inmediato se hizo en la tienda La Comercial, de los Lay, quedando como jefe Angel Tamayo Verdecia (Gelo) Por otra parte se creó una célula integrada por Miguel Angel Pérez (Langue, quien sería el jefe) y como miembros Luis Manuel Calás, Lino Alarcón y otros.) En las zonas aledañas se fundaron otras células que revistieron un gran valor por las acciones que desarrollarían como la surgida en Las Mochas, esta era dirigida por Juan José Ferriol Peña y entre sus miembros se encontraban Raymundo Matos Falcón, Manuel Rosabal Zamora, Rolando Viltres Gutiérrez, Benigno Osorio, Luis Pérez Caiñas, Gaspar Aguilera, Ricardo Ramos, Jorge García Curbelo, Rubén Rosabal, Rafael Lastres, Rogelio Sardiñas, Cándida La O, Clara Luz González, Melba Rosabal, Narciso Linares y Martín Cedeño.

Ya avanzada la guerra se organiza en Guasimilla, próxima a las arroceras de los Roca y Alvarez, una potente célula del M-26-7 en 1958 que llegó a contar con más de 26 miembros, la misma fue liderada por Miguel Angel Cañete. Esta organización hizo aportes valiosos en armas a los rebeldes que se encontraban en la Sierra Maestra.

De esta manera el M-26-7 se fue haciendo poderoso en el llano jugando un papel activo en la lucha clandestina, convirtiéndose en el sostén de la lucha guerrillera, ambos constituyeron dos eslabones de un mismo proceso histórico. Cada célula del M-26-7 buscaba la forma de debilitar la dictadura y vertebrar una firme resistencia en el llano que permitiera la acción simultánea y segura de los guerrilleros que utilizaban diversas vías para llegar a las montañas.

Hay una vía de acceso que no se puede obviar y que fue utilizada mucho por los miembros del M-26-7 de Manzanillo y fue El Marabuzal ubicado entre Cayo Redondo y Las Novillas. Estas vías seguras eran conocidas y utilizadas con frecuencia por los miembros del M-26-7 en tareas muchas veces ordenadas desde la comandancia rebelde.

La impotencia y la inutilidad de las operaciones contra insurgentes de la dictadura batistiana, hizo que en cada cuartel se tomaron medidas arbitrarias que constituyeron para la población efectos ejemplarizantes, donde prevaleciera sobre todo el terror, el dolor y la desesperación sin límites. En el caso de Yara muchos fueron los crímenes cometidos para aplacar la efervescencia revolucionaria y el accionar del M-26-7. Los primeros en perder sus vidas fueron cinco jóvenes, algunos de ellos inocentes, en los sucesos del bar Flores el 12 de noviembre de 1957, les sucedieron hechos horrendos como la muerte de Emilio Puebla Escalona el 19 de agosto de 1958 y días después la detención y desaparición de Blas Acacio Comas, el 20 de septiembre de 1958 figuras de un relieve extraordinario valentía a toda prueba, quienes en los momentos de mayor peligro actuaban con una serenidad envidiable, se deduce que sus muertes estuvieron ligadas a una delación o traición cuando compraron a unos casquitos dos armas con balas, una Thompson y un Springfield con un valor de $ 140 las que fueron llevadas para la comandancia. Las torturas se aplicaron contra todo sospechoso, fuera hombre o mujer sin mirar edad, así fueron maltratadas corporalmente Gina Barbán y Amelia Puebla Pérez hermana de Emilio, ninguna habló, sus torturadores llegaron al extremo de violarlas pero se mantuvieron fieles a sus principios revolucionarios.

Al desarrollarse la huelga del 9 de abril de 1958, en Yara se quema la valla de gallos y se riegan innumerables clavos y alcayatas en la carretera, se paralizan muchas maquinarias en las arroceras de los Roca y Alvarez y la carretera es llenada de obstáculos como hierros y botellas rotas desde la línea hasta el molino arrocero La Suprema Oriente S.A, donde actualmente se encuentra la fábrica de conservas. Esta acción fue desempeñada por Arturo Peña colaborando con él Moisés Núñez y Filiberto Rosabal. Actividades como estas ya se habían realizado con anterioridad como por ejemplo el 5 de septiembre de 1957en solidaridad y apoyo con el levantamiento de Cienfuegos, la célula de Mario Bruquetas en Veguita tumbó postes eléctricos, regó clavos y poncharon el carro del Coronel Salas Cañizares, ondearon algunas banderas del M-26-7 en su avance impetuoso, en medio del ambiente clandestino, que los caracterizó, desde fines de 1956 hasta el triunfo revolucionario.

En otra parte del territorio Aeropajito Montero, obrero del molino de los Aguilera, en el año 1958 antes de partir a  la Sierra incendió el molino, aunque las llamas fueron sofocadas.

En la zona de Punta de Güira (Hoy Mateo Romás) los rebeldes bajaban con una seguridad total, el pueblo y los trabajadores de las arroceras de los Roca y Alvarez los apoyaban con todo tipo de recurso y en muchas ocasiones los ocultaron, allí se personaban con frecuencia Angel Verdecia, José Argibay y Ramón Paz Borroto quienes recibieron pruebas de apoyo, simpatías y solidaridad, al igual que Vilma Espín.

En Yara ocurre un hecho que convulcionó a todo el pueblo Estanislao Arias Fonseca coloca una bomba en el ferrocarril que estremeció a todo el pueblo utilizando un detonante que había traído de Veguita Bienvenido Viltres Carbonell.

El 16 de diciembre de 1957 baja a Veguita un grupo de combatientes de la columna No. 1 y atacan el cuartel estableciéndose un enfrentamiento, los soldados respondieron con fuego al ataque de los rebeldes, pese a no tomarse aquella pequeña fortaleza militar revistió esta acción una gran significación, demostró que las fuerzas rebeldes no sólo eran capaces de combatir en la sierra, sino que podían hacerlo en el propio llano y les permitió obtener gran cantidad de mercancías que eran muy necesarias, producto al bloqueo que el ejército había aplicado. Esta operación fue dirigida por Eduardo Sardiñas (Lalo).

El 16 de enero de 1958, los rebeldes vuelven a este objetivo militar, el enfrentamiento se produce desde las afueras del poblado, los rebeldes quemaron algunas propiedades y ocasionaron varias bajas a las tropas gubernamentales.

Entre las operaciones importantes de los rebeldes en el llano se encuentra el ataque a Yara Arriba a mediados de 1957, siendo el blanco de la ofensiva las propiedades del senador de la dictadura batistiana Guillermo Aguilera, fue incendiado el molino arrocero, las oficinas con todos sus documentos y medios, destruyéndose un importante equipo de comunicación, una microonda con la que se daban los partes de cómo marchaba la producción arrocera a su propietario, quien la mayor parte del tiempo permanecía en La Habana y se comunicaba hasta con España, dicho equipo tenía una gran potencia, quizás el propio desconocimiento de la existencia de esta planta impidió que los rebeldes se la llevaran y fue destruida por las llamas, parte de las oficinas fueron destruidas por los bulldozers.

Entre las zonas de Bayamo, Mabay, Julia, Cauto y Veguita, incursionaba la pequeña guerrilla de Orlando Lara la que realizaría el 31 de diciembre de 1957 el incendio de14 caballerías de cañas en Repelón y el puente del arroyo de Cimborio. Las fuerzas de la tiranía acantonadas en veguita no se movieron del cuartel y sus alrededores, pues temían a una acción similar a la ocurrida el día 16 en esta zona, la dictadura se encontraba en constante jaque.

Esta área, también fueron escenarios de las acciones de un grupo armado dirigido por Rafael Verdecia quien realizaría una acción importante en Los Cayos el 29 de septiembre de 1958 ocasionándole varias bajas a la dictadura neutralizándose un convoy del que se tomaron 15 armas de distintos tipos, la acción se desarrolló rápida, pues de Manzanillo a Bayamo se dirigían numerosas tropas fuertemente artillada. Los miembros del aquella pequeña guerrilla tuvieron una baja al resultar herido de gravedad el teniente Ramiro Benítez Verdecia quien murió en Caonao en la casa de la colaboradora revolucionaria Dulce Delgado Tapia, su cadáver fue trasladado con grandes dificultades hasta Cujabo donde fue sepultado hasta el triunfo de la Revolución en que fue llevado para su lugar de nacimiento en el Cerro Pelado.

En esos días en que ocurren los sucesos de Los Cayos, los militares andaban coléricos, violentos pues habían sido atacados con anterioridad en el poblado de Yara en la noche del 18 de septiembre de 1958, por una columna rebelde que procedía de la Miel, bajo las órdenes de Victor Mora Pérez (apátrida) el ataque se concentró hacia la línea del ferrocarril que conducía hacia Estrada Palma y carretera central, zona donde existían dos prostíbulos y un pequeño bar, los que frecuentaban los soldados para divertirse.

La fuerza rebelde vino preparada con 100 hombres pues conocía que la dictadura contaba con 120 soldados bien armados en el cuartel, desempeñando un papel importante el factor sorpresa. Los batistianos con un saldo de 5 bajas, se le ocuparon 6 fusiles, 1 000 balas y un prisionero. Al partir hacia las montañas se le ocupó toda la mercancía a una tienda de víveres que se encontraba en las afueras y que pertenecía los mellizos Leyva la mercancía fue trasladada en una arria de mulos, que tomó el camino por la finca de los Cubeñas, los casquitos sólo disparaban desde el cuartel a rumbo, sin un objetivo definido.

Este ataque a Yara, fue el más contundente teniendo en cuenta que se había producido con anterioridad, una acción de hostigamiento al cuartel desde distintas posiciones el 27 de marzo de 1958, no se produjeron bajas pero si alteró la tranquilidad y confiabilidad de que disfrutaba la soldadesca. Rara vez se dejaba de escuchar en las noches los tiroteos por las calles, los habitantes se refugiaban en sus hogares cuando comenzaba a ocultarse el sol, en

cada casa se construyó un refugio preferentemente debajo de la cama, pues la tiranía y los masferristas disparaban hacia cualquier dirección. La situación día tras día se tornaba más difícil, el teniente Pino jefe del cuartel controlaba las entradas y salidas del pueblo y establecía y chequeaba las mercancías que adquirían los consumidores para evitar cualquier tipo de cooperación con los rebeldes, todo sospechoso era detenido y se le aplicaba la parafina dando positivo la mayoría de los casos, con el objetivo de torturarlos salvajemente y muchas veces eran asesinados.

Para el poblado fue de gran dolor la muerte de Emilio Hérriman Pérez otro hijo de Yara que intentó trasladar recursos para los rebeldes de quien formaba ya parte, cayendo en una emboscada tendida por los casquitos en Barranca Alta, a orillas del río Yara, el 7 de junio de 1958.Similar acción realizaron el 19 de abril de 1958 las tropas bajos las órdenes de Morejón se dirigen a Cujabo y cometen uno de los crímenes más horrendos que recuerda la historia de este territorio, el asesinato del anciano Pastor Ross Cañete de 67 años, que se encontraba enfermo, en compañía de su hijo Pastor Ross Oliva de 17 años y Jesús Figueredo Pantoja (Chucho), sus cuerpos fueron trasladados en una rastra de bueyes tirada por un tractor que manejó obligado por las fuerzas de la tiranía el sobrino de Chuco, Filiberto Pantoja Grillo (Niño) apenas un adolescente que fue testigo presencial del crimen, los restos fueron llevados en estas condiciones hasta Sabanilla cerca de Barranca, donde fueron montados en unos camiones que partieron con destino a Bayamo comunicando que los mismos habían sido sorprendidos en las cercanías de la sierra donde colaboraban con los rebeldes.

Acciones como estas ya habían llevados a cabo muy cerca de este lugar, en Palmarito donde se encuentran los límites de Yara y Buey Arriba, fueron asesinados el 19 de enero de 1958 Agustín Rodríguez González su sobrino Luis Manuel Oliva González (Memen) y Joaquín Oliva Oliva (Quin) un niño con retraso mental. Sus cuerpos no fueron encontrados por mucho que se buscaron en 1958, sólo pudieron ser localizados sus restos el 4 de enero de 1959, después del triunfo revolucionario en unos matorrales espinosos ubicados entre Cayo Redondo y Las Novilla.

Ante a imposibilidad de frenar este auge revolucionario de las masas los batistianos operaban con mecanismos siniestros y un ejemplo lo constituye el incendio de varias casas de campesinos en Palmarito en la noche del 6 de marzo de 1958.

La lucha cobraba fuerzas, la estrategia es extenderse en el llano la Columna No. 11 Cándido González dirigida por el capitán Jaime Vega Saturnino, partió con 65 hombres desde las Vegas de Jibacoa el día 8 de septiembre de 1958, con la finalidad de operar en el territorio camagüeyano pasó por el actual territorio de Yara estableciendo su primer campamento, en la finca Cujabo, utilizándose como guía el campesino Kin León, reiniciándose la marcha hasta el nuevo campamento en la finca Repelón, próximo a la carretera Bayamo-Manzanillo, vía de gran importancia militar ya que servía de límites entre la sierra y el llano, reanudan la marcha el día 12 de septiembre de 1958 cruzando la carretera entre Los Cayos y Barranca, internándose en los campos de Julia en la madrugada del día 13, en medio de una impenetrable oscuridad que les hacía avanzar a ciegas y en ocasiones con el agua en la cintura.

La revolución en el poder

En épocas más recientes muchos de los yarenses, descendientes e inspirados en esa estirpe, han luchado contra regímenes oligárquicos y de políticos mediáticos; incluyendo la lucha en la sierra y en el llano, varios fueron testigos de la liberación final en 1959, bajo la dirección de Fidel Castro Ruz.

El triunfo revolucionario trajo consigo numerosos cambios, las nuevas leyes beneficiaron en gran medida a sus pobladores, pues al ser un territorio eminentemente agrícola la promulgación de la Primera Ley de Reforma Agraria dio la posibilidad a los desposeídos de ser dueños de las tierras que anteriormente hacían producir para engrosar las arcas de los adinerados del territorio. Considerándose el municipio como uno de los principales productores de alimento de la provincia al poseer 3 436 caballerías de superficie agrícola, destinadas en su gran mayoría a la producción de cultivos varios y de arroz.

Muestra de ello es la Empresa de Cultivos Varios Paquito Rosales, con sus casas de cultivo tapado y las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA), las Cooperativas de Créditos y Servicios Fortalecidas (CCSF), los organopónicos y la Brigada Arrocera No. 10 "Bartolomé Masó Márquez".

En la cabecera municipal se encuentra enclavada la Fábrica de Conservas y Vegetales Yara, considerada uno de los principales pilares en la producción de compotas para los niños de las provincias orientales. Además se producen varias conservas para el consumo nacional e internacional.

Existe todo un sistema comercial y con la debida relación; agricultura, industrial, transporte y comercio. El peso fundamental es del Comercio Interior, partiendo de un plan de movimiento de productos, especies agroindustriales y frutos menores, con destino a la industria alimenticia, la población y otros. Todo para responder a los balances alimenticios desde el nivel nacional hasta el municipal, e incluso para entregas al comercio exterior, ventas al turismo, y la sustitución de importaciones.

Características

Físico - Geográficas

El territorio forma parte de la llanura interior costera del Golfo y no posee elevaciones, ya que solo existe en la parte este  algunas alturas de  93 metros. En el oeste hay una zona baja cenagosa de herbazal, su extensión es de 33,1 Km2, cubierta en parte por manglares. 

Geología

Los suelos que conforman el municipio son en su mayoría apropiados para la explotación agrícola, utilizandose el  (81%) de la totalidad para estos fines. Entre las características individuales que presentan se puede decir que son: profundos, arcillosos de granzón (limo, grava y arena) con  una proporción adecuada de elementos químicos, o sea son tierras en su generalidad  de aluvión, (negras y mulatas).

Fauna

Entre los animales que se pueden encontar en el territorios algunos son endémicos y  otros son migratorios, ambos se han venido reduciendo debido a  la extinción de varias especies. Actualmente se pueden encontrar  ciertas variedades de  reptiles, quelonios, saurios, mamíferos y aves, esta última fundamentalmente en la zona de mangles, la ciénaga y en algunas zonas de anego (en arrozales).

Vegetación

Márgenes del río Yara.jpg

En el municipio de Yara hay un predominio de vegetación de sabanas, donde abundan el sao, la manigua, malezas y arbustos de poco follaje.
La superficie forestal, es de 2161 hectáreas lo que equivale al 4 % de la superficie total, evidenciándose una tasa muy baja.
Los bosques naturales existentes conforman un área de 1226 hectáreas, en las zonas cenagosas abunda el mangle rojo. Se dedican 777 hectáreas a la actividad de reforestación, ubicados a la orilla del río Yara y Buey.
Otros terrenos se reservan para el cultivo de la caña de azúcar, árboles frutales y arboledas, tanto en zonas aisladas como pobladas.

Hidrografía

Partiendo de la vertiente norte del macizo montañoso de la Sierra Maestra, corren por su territorio los ríos Yara, Buey y Hicotea, también varios arroyos y arroyuelos, así como los limítrofes Jibacoa, Guajacabo y Cristal, en su totalidad la superficie acuosa es de 1051 hectáreas (incluidos en esta canales magistrales y otros, representando el 59 % de la totalidad). En el subsuelo carsico existe un manto freático, de varias fuentes acuosas que son en su mayoría dulce y dan origen a una gran cantidad de pozos.

Suelos

Estos son en su mayoría (81%) apropiados para la explotación agrícola, sus características individuales son: profundos, arcillosos de granzón (limo, grava y arena) y una proporción adecuada de elementos químicos, o sea son tierras en su mayoría de aluvión, (negras y mulatas).

Clima

El clima se caracteriza por ser cálido en todas sus estaciones. La temperatura máxima media es de 33,1°C y la mínima media 20,2°C, analizadas en el tiempo desde el año 1931 las registradas (media), máxima 38,2°C (17/Jun/02) y mínima fue de 7,2 °C (28/Ene/93). Las lluvias se comportan con corta estabilidad, sin embargo su volumen aunque fueron suficientes en algunos meses, fue de 1298 mm (en 152 días de lluvia); esta va creciendo respecto a la histórica en un 81 %. La nubosidad media (Octavos) fue de cuatro y la humedad relativa de 79 %.

Desarrollo económico

El triunfo revolucionario trajo consigo numerosos cambios, las nuevas leyes  beneficiaron en gran medida a sus pobladores, pues al ser un territorio eminentemente agrícola la promulgación de la Primera Ley de Reforma Agraria dió la posibilidad a los desposeídos de ser dueños de las tierras que anteriormente hacian producir para engrosar las arcas de los adinerados del territorio. Considerándose el municipio como uno de los principales productores de alimento de la provincia al poseer 3 436 caballerías de superficie agrícola, destinadas en su gran mayoría a la producción de cultivos varios y de arroz.

Casa de Cultivos La Veguita.JPG

Muestra de ello es la Empresa de Cultivos Varios Paquito Rosales, con sus casas de cultivo tapado y las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA), las Cooperativas de Créditos y Servicios Fortalecidas (CCSF), los organopónicos y la Brigada Arrocera No. 10 "Bartolomé Masó Márquez".

En la cabecera municipal se encuentra enclavada la Fábrica de Conservas y Vegetales Yara, considerada uno de los principales pilares en la producción de compotas para los niños de las provincias orientales. Además se producen varias conservas para el consumo nacional e internacional.         

Existe todo un sistema comercial y con la debida relación; agricultura, industrial, transporte y comercio. El peso fundamental es del Comercio Interior, partiendo de un plan de movimiento de productos, especies agroindustriales y frutos menores, con destino a la industria alimenticia, la población y otros. Todo para responder a los balances alimenticios desde el nivel nacional hasta el municipal, e incluso para entregas al comercio exterior, ventas al turismo, y la sustitución de importaciones.

Desarrollo social

Educación

Los cambios que han ocurrido en la educación a lo largo de la historia han traído como consecuencia que la educación se proyecte de nuevas formas y direcciones.
La plena conciencia que existe en el pueblo y principalmente en el claustro, de la necesidad de una profunda revolución educacional, reclama de una nueva escuela, una buena clase, un nuevo estilo de trabajo en la escuela, como expresara José Martí: “El mundo nuevo, requiere la escuela nueva”.
Una de las misiones del docente en el municipio es la de lograr en sus educandos una cultura general que le permita tomar conciencia de sí mismo y de su responsabilidad como seres sociales críticos y transformadores, para actuar oportuna y consecuentemente, orientándose en los frecuentes cambios que ocurren en el mundo que le ha tocado vivir.
El territorio es considerado una potencia educacional pues posee: 2 Círculos Infantiles, 48 Escuelas Primarias, 1 Escuela Especial, 5 Escuelas Secundarias Básicas Urbanas (ESBU), 2 Escuelas Secundarias Básicas en el Campo (ESBEC), 5 Institutos Preuniversitarios en el Campo (IPUEC), 2 Institutos Preuniversitarios vocacional en Ciencias Pedagógicas (IPVCP).
La Universidad de Granma, la Facultad de Ciencias Médicas “Celia Sánchez Manduley”, el Instituto Superior Pedagógico Blas Roca Calderio y la Universidad de las Ciencias del Deporte, están representadas en el territorio por Sedes Universitarias Municipales, cumpliendo el principio de Mella, universalizar la Educación Superior.

Cultura

Este sector lucha incansablemente con toda sus instalaciones por hacer de  Cuba el país más culto del mundo.   

La Dirección Municipal de Cultura cuenta con varias instituciones culturales:

Casa de Cultura 1
Galería de arte.
1
Cine
3
Museo
1
Bibliotecas
2
Video Club juvenil 1
Sala de televisión 14
Círculos sociales 3
Librerías 2
Casa de la banda 1

 Tradiciones

La música de órgano: Tradición cultural del poblado de Yara, que por su melodía se convierte en una costumbre de los pobladores, data de 1911 cuando Juan González en el poblado llamado Calambrosio llega con un Órgano, sus primeros músicos fueron Rafael Núñez. Pablo González y Francisco Blanco. Este primer instrumento se le llamó “El impuesto”. Todos los viernes se escuchan sus bellas melodías en una plaza fija llamada "Mangos de agua lluvia", donde las diferentes parejas que integran la peña del órgano realizaban competencias de baile y de platos tradicionales como: el mejor lechón asado.    La música de acordeón:  A principios del siglo XX los habitantes de Yara llamaron “Melcocha” a la música que se tocaba con acordeón, el primer músico fue el acordeonista José Francisco Hidalgo.

La fiesta de San José: El desarrollo de esta fiesta data del año 1830, fecha en que habían tomado auge en esta zona la producción tabacalera. Inicialmente eran organizadas por el alcalde del poblado y los cristianos con el objetivo de recaudar dinero para los fondos de la alcaldía y la Iglesia, estas festividades eran propias de los días 16, 17, 18 y 19 de Marzo evocando con esto, la llegada de la primavera.

Fiestas de San Juan: Los habitantes del territorio se dirigen al río a bañarse, para pedirle al santo por la salud, el bienestar de su familia y del pueblo en general.

Guateque campesino expresión de la cultura popular tradicional: El guateque campesino es un género de gusto popular en un sector de la población del municipio Yara, donde las tradiciones y costumbres campesinas gozan de amplia aceptación. En este participan diferentes agrupaciones campesinas con música tradicional, danza, controversias, eventos de teatro donde participan cooperativistas de diferentes municipios y consejos populares, se exponen además platos típicos de la región.

La fiesta del Yarero Ausente: La celebración de la fiesta del Yarero Ausente, festividad donde algunos de los pobladores de Yara que emigraron a otras provincias del país, fundamentalmente a Ciudad Habana, tomaron la iniciativa de reunirse en su lugar de origen para festejar de conjunto con los pobladores los avances de su antiguo terruño, festividad esta que se une a amplias actividades culturales como visita al museo, charlas literarias, tertulias en la biblioteca popular, visitas a tarjas y hechos históricos de la localidad entre otras.

Salud

Policlinico Yara.jpg

Otros de los grandes logros de la Revolución es en el campo de la salud, donde Cuba es ejemplo ante el mundo. El territorio tiene el privilegio de contar con un sistema de salud amplio que abarca todas las especialidades con un alto nivel de profesionalidad, muestra de ello se han expuesto en diferentes partes del mundo, donde 190 colaboradores de este municipio conviven con la población más pobre y olvidada de 17 países, cumpliendo con uno de los principios del internacionalismo. El municipio posee una amplia red de instalaciones encargadas de dar una mejor atención y nivel de vida a la población existe: 1 policlínico de nuevo tipo con una amplia gama de servicios, 26 consultorios de tipo I, 53 de tipo II, 2 hogares maternos, 1 casa de abuelos, 1 hogar de ancianos, 2 salas de rehabilitación, 1 policlinico en reconstrucción y un hospital.

Ver también

Fuentes

  • Multimedia “Historia de Yara”.
  • Sitio Web de los Joven de Computación y Electrónica Yara.
  • Sitio Web “Luz de Yara”, de la Dirección Municipal de Cultura de Yara.
  • [1]. Consultado en www.ecured.cu el 4 de mayo de 2014.
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  • César Rodríguez Expósito: Hatuey. El primer libertador de Cuba, Editorial Cubanacán, La Habana, 1944.
  • Ramiro Guerra: Guerra de los diez años. Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1986, 2t.
  • Olga Portuondo: “Manzanillo. Origen y desarrollo”, en revista Santiago, Universidad de Oriente, Santiago de Cuba, 1983, no. 51.
  • Cuba. Censo de Cuba: 1862. Imprenta del Gobierno, La Habana, 1863.
  • Carlos Manuel de Céspedes: Escritos. (comp. de Fernando Portuondo y Hortensia Pichardo). Editorial de ciencias sociales, La Habana. 1982, 3t.
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  • Hortensia Pichardo y Fernando Portuondo: Dos fechas históricas, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1989.
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  • Ángel Maestre: “Apuntes históricos. Los comienzos de la Revolución”, en periódico Patria, Nueva York, 10 de octubre de 1894.
  • Juan Casasús: Calixto García. El estratega, La Habana, 1962.
  • Francisco Estrada Céspedes: Cartas familiares (comp. Olga Portuondo Zuñiga), Editorial Oriente, Santiago, Santiago de Cuba, 1980.
  • Luis Estévez Romero: Desde el Zanjón hasta Baire, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1974.
  • Enrique Loynaz del Castillo: Memorias de la guerra, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2001.
  • Rafael Gutiérrez Fernández: Oriente heroico, Santiago de Cuba, 1915.
  • Aníbal Escalante Beatón: Calixto García, su campaña del 95, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1978.
  • Enrique Collazo: Los americanos en Cuba, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1972.
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  • Colectivo de autores: Mártires del Moncada, Ediciones Revolucionaria, La Habana, 1965.
  • José Antonio Fulgueiras: El marabuzal. Testimonio de Felipe Guerra Matos, Editora Política, La Habana, 2009.
  • Joel Iglesias Leyva: De la Sierra Maestra al Escambray, Editorial de Letras Cubanas, Ciudad de La Habana, 1979.
  • Luis Rosado Eiró y Felipa Suárez Ramos: Una mancha azul hacia el horizonte. Historia de la columna invasora no.8 “Ciro Redondo”, Ediciones Verde Olivo, Ciudad de La Habana, 1999.
  • Olvein Botello Ávila: Testimonio de un guerrillero, Ediciones Unión, La Habana, 1996.
  • Colectivo de autores: Fidel entre nosotros. Testimonios de la presencia del Máximo Líder de la Revolución en Granma, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2007.
  • Ludín Fonseca García: Fidel Castro Ruz: Itinerarios por la provincia Granma, Ediciones Bayamo, 2006.
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Enlaces externos