Operación Lanza del Sur

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Operación Lanza del Sur
Información sobre la plantilla
Parte de Ataque de Estados Unidos a Venezuela, Guerra contra las drogas
Fecha Septiembre de 2025 – presente
Lugar Caribe, Pacífico Oriental, Venezuela
Resumen Operación militar regional de Estados Unidos en el Caribe y América Latina, con acciones navales, aéreas y terrestres, culminando con el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Caracas.[1]
Resultado Detención ilegal de Nicolás Maduro y Cilia Flores, denunciada como terrorismo de Estado por Cuba.[2]
Consecuencias Condenas internacionales de Cuba, China y Rusia; sesión de emergencia en la ONU; muerte de civiles pescadores.[3][4][5][6][7]
Territorio Sin cambios territoriales
Beligerantes
Fuerzas Armadas de Estados Unidos (USSOCOM, Navy SEALs, Delta Force, SOUTHCOM) Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), Guardia Presidencial, Milicia Bolivariana, asesores extranjeros
Comandantes
Donald Trump (comandante en jefe)
Pete Hegseth (Secretario de Guerra)
Nicolás Maduro
Delcy Rodríguez
Vladimir Padrino López
Fuerzas en combate
Aprox. 3 000 efectivos desplegados en la región Estimado: 1 200 efectivos en Caracas
Bajas
2 heridos Más de 80 muertos; 32 militares cubanos fallecidos[2]

La Operación Lanza del Sur es una campaña militar regional de Estados Unidos desplegada desde septiembre de 2025 en el Caribe y América Latina. Presentada oficialmente como una acción contra supuesto narcoterrorismo, combinó fases navales, aéreas y terrestres bajo el Mando Sur (USSOUTHCOM), con despliegues desde Puerto Rico y Colombia hacia territorio venezolano.[8][1] La operación culminó con la detención ilegal de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Caracas, hecho condenado por diversos gobiernos y organismos internacionales.[9][10][11][12]

Desarrollo

La Operación Lanza del Sur marcó un punto de inflexión en la política exterior estadounidense hacia América Latina, al escalar de sanciones económicas y presión diplomática a una intervención militar directa y de gran escala. Su ejecución se dividió en tres fases claramente definidas.

Fase 1: Despliegue y Bloqueo Naval (Septiembre - Noviembre de 2025)

Bajo la justificación de "interdicción al narcotráfico" y la ejecución de órdenes de captura internacionales pendientes contra el presidente Nicolás Maduro, el Mando Sur de los Estados Unidos (USSOUTHCOM) inició un masivo despliegue en el Caribe. Este incluyó el portaaviones USS George H.W. Bush, grupos de combate anfibio, submarinos de ataque y aviones de patrulla marítima P-8 Poseidon. Se estableció un cerco naval efectivo en el Mar Caribe oriental y frente a las costas del Pacífico colombiano, interceptando todo tráfico marítimo con destino a puertos venezolanos bajo la premisa de buscar cargamentos de drogas. El despliegue inicial contó con aproximadamente 3,000 efectivos, utilizando como bases principales Puerto Rico, Curazao y, de manera no oficialmente reconocida, instalaciones en el norte de Colombia.[1][13]

Incidente de los "Lancheros": Durante esta fase, se reportaron múltiples incidentes letales contra embarcaciones pesqueras y de transporte costero (conocidas localmente como "peñeros" o "lanchas") en el Golfo de Venezuela y frente a la costa de Sucre. La Marina estadounidense, aplicando reglas de enfrentamiento estrictas en su zona de exclusión, hundió al menos doce de estas embarcaciones bajo la sospecha de realizar "narco-transporte" o labores de inteligencia. Organizaciones de derechos humanos venezolanas documentaron la muerte de al menos 28 civiles, en su mayoría pescadores, en estos ataques, denunciando la falta de advertencia y proporcionalidad. El gobierno venezolano calificó estos hechos como "asesinatos extrajudiciales en aguas internacionales".[7][14]

Fase 2: Acciones Aéreas y de Fuerzas Especiales (Diciembre 2025)

Esta fase, denominada "presión asimétrica", consistió en incursiones encubiertas de unidades de operaciones especiales (SEALs, Delta Force) para recopilar inteligencia táctica, desarticular supuestas redes logísticas y realizar sabotajes selectivos contra infraestructura energética y de comunicaciones.[15] Paralelamente, se ejecutaron vuelos de aviones no tripulados (drones) MQ-9 Reaper para vigilancia persistente sobre Caracas y centros de mando militar venezolanos. El gobierno de Venezuela y sus aliados, como Cuba, denunciaron reiteradamente estas violaciones del espacio aéreo, acusando a Estados Unidos de preparar el terreno para una agresión mayor.[16]

Fase 3: Asalto a Caracas y Secuestro (2-3 de enero de 2026)

En las primeras horas del 3 de enero, la operación culminó con un asalto terrestre y aéreo de alta precisión sobre el Palacio de Miraflores y la Residencia Presidencial La Casona. Elementos de la Guardia Presidencial venezolana y asesores militares extranjeros ofrecieron resistencia, resultando en más de 80 bajas entre las fuerzas defensoras, incluyendo 32 militares cubanos cuyas muertes fueron confirmadas por el gobierno de La Habana. Dos efectivos estadounidenses resultaron heridos. El presidente Nicolás Maduro y la primera dama, Cilia Flores, fueron secuestrados y trasladados en helicóptero a un buque de la Armada de los Estados Unidos en el Mar Caribe.[3][2]

Reacciones Internacionales y Consecuencias

La detención fue calificada inmediatamente como un "secuestro", un "acto de terrorismo de Estado" y una flagrante violación del derecho internacional y de la soberanía de Venezuela.

  • Cuba, Rusia y China lideraron las condenas más enérgicas, exigiendo la inmediata liberación de Maduro y Flores y responsabilizando a Estados Unidos de desestabilizar la región.[2][4][5]
  • Naciones Unidas: El Consejo de Seguridad celebró una sesión de emergencia el 4 de enero, donde se evidenció una profunda división. Mientras Estados Unidos justificó la acción bajo el argumento de combatir el narcoterrorismo, una mayoría de miembros cuestionó su legalidad y advirtió sobre graves consecuencias para el orden internacional. El representante venezolano también presentó una denuncia formal por los "asesinatos de pescadores civiles" durante la fase de bloqueo.[6][7]
  • América Latina: Las reacciones fueron polarizadas. Gobiernos aliados de Venezuela (como Nicaragua y Bolivia) rompieron relaciones diplomáticas con Washington. Otros, como Brasil y Argentina, expresaron "extrema preocupación" y llamaron al diálogo, evitando un respaldo explícito a la operación. La Organización de Estados Americanos (OEA) se encontró paralizada por las disputas entre sus miembros.[3][1]
  • Organizaciones Humanitarias: Amnistía Internacional y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) solicitaron investigaciones urgentes sobre las muertes de civiles durante el bloqueo naval, subrayando la obligación del derecho internacional humanitario de distinguir entre objetivos militares y civiles.[7]
  • Venezuela: La vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió el cargo de presidenta encargada, denunciando una "invasión imperial" y prometiendo una resistencia "en todas sus formas". Se reportaron protestas masivas en Caracas y otras ciudades, así como una movilización general de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y la Milicia Bolivariana. Rodríguez también declaró tres días de duelo nacional por los pescadores fallecidos.[2][3]

La Operación Lanza del Sur no solo alteró radicalmente el panorama político venezolano, sino que estableció un peligroso precedente para la intervención militar unilateral. Las bajas civiles durante el bloqueo naval y la destrucción de embarcaciones pesqueras agravaron la crisis humanitaria en las zonas costeras y aumentaron considerablemente las tensiones geopolíticas a nivel global, sumiendo a América Latina en una de sus crisis más graves en décadas.[6][4]

Referencias