Antonio Caba
Antonio Caba | |
|---|---|
| Datos personales | |
| Nombre completo | Antonio Caba Casamitjana |
| Nacimiento | 1838 Barcelona, |
| Fallecimiento | 25 de enero de 1907 Barcelona, |
| Residencia | Española |
| Nacionalidad | Española |
| Seudónimo | Cava |
| Ocupación | Pintor |
| Datos artísticos | |
| Área | Pintura, pintura mural, dibujo |
| Período | Segunda mitad del Siglo XIX - inicios del Siglo XX |
| Movimiento | Academicismo, realismo pictórico |
| Educación | Escuela de la Lonja, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, École des Beaux-Arts de París |
| Influencias | Federico de Madrazo, Charles Gleyre |
| Obras notables | La heroína de Perelada (1864); Arrepentimiento de Judas (1874); Retrato de caballero (1874); Retrato de la reina María Cristina de Habsburgo-Lorena y su hijo Alfonso XIII (1890); El escultor Juan Samsó (1895) |
| Artistas relacionados | Gabriel Planella, Pablo Milá Fontanals, Claudio Lorenzale, Santiago Rusiñol, Eliseo Meifrén Roig |
| Premios | Segunda medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1864; Medalla de oro en la Exposición Universal de Barcelona de 1888 |
Antonio Caba Casamitjana. Fue un destacado pintor y decorador español, reconocido como uno de los máximos exponentes del academicismo y del realismo pictórico en Cataluña durante la segunda mitad del siglo XIX, destacando fundamentalmente en el género del retrato y en la pintura de historia.
Sumario
Síntesis biográfica
Formación y primeros años
Nacido en Barcelona en 1838, inició sus estudios artísticos durante la década de 1850 en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona, conocida como la Escuela de la Lonja. Allí recibió lecciones de destacados maestros del romanticismo y el nazareno catalán como Gabriel Planella, Pablo Milá Fontanals y Claudio Lorenzale. Durante esta primera etapa, bajo el pseudónimo de «Cava», ejerció también como ilustrador literario, aportando óleos y dibujos para inspirar las láminas de la obra Historia de Cataluña y de la Corona de Aragón de Víctor Balaguer.
Gracias a una pensión concedida por la Diputación de la Ciudad Condal en 1863, Caba se trasladó a Madrid para ampliar sus conocimientos. Ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde se convirtió en discípulo directo del reputado retratista Federico de Madrazo, cuya sobriedad e influencia técnica marcarían profundamente el posterior estilo del pintor barcelonés.
Estancia en el extranjero y madurez artística
Con el objetivo de perfeccionar su técnica pictórica, viajó a Roma y posteriormente a París. En la capital francesa ingresó en la École des Beaux-Arts y asistió a los talleres del fresquista Carlos Ruiz Delaroche y del pintor suizo Charles Gleyre. Durante su periodo parisino coincidió temporalmente con las corrientes que darían origen al impresionismo francés, un contacto que, si bien no lo alejó de sus arraigados principios académicos, flexibilizó sensiblemente la atmósfera y la factura de sus pinceladas posteriores.
A su regreso a España, Caba compaginó la creación artística de taller con la pintura monumental. Realizó importantes decoraciones murales para destacadas residencias de la burguesía catalana, tales como los techos de la Casa Brusi y un plafón decorativo para el Palacio Mansana. Asimismo, recibió el encargo de pintar uno de los medallones del techo del Gran Teatro del Liceo tras el incendio sufrido por el coliseo, inspirando su composición en la pieza teatral El acero de Madrid de Lope de Vega.
Labor institucional y docencia
A la par de su producción libre, desarrolló una activa carrera docente. Ejerció inicialmente como profesor auxiliar en la Escuela de San Fernando de Madrid. En 1874 optó a la cátedra de la Escuela de la Lonja de Barcelona, plaza que obtuvo en propiedad tras presentar su monumental óleo de temática bíblica Arrepentimiento de Judas.
Posteriormente, en 1887, fue nombrado director de la Escuela de la Lonja de Barcelona, cargo institucional que ostentó hasta 1901 y desde el cual ejerció un notable magisterio sobre las nuevas generaciones de pintores catalanes del cambio de siglo —como Eliseo Meifrén o Antoni Utrillo—, a quienes inculcó el rigor del dibujo y la veracidad en el color. Abandonó la dirección de la academia debido a problemas de salud y falleció en su ciudad natal el 25 de enero de 1907.
Estilo y legado
Aunque cultivó con éxito la pintura de historia y los asuntos religiosos, Antonio Caba alcanzó su mayor prestigio social e historiográfico a través del retrato realista. Su estilo se distinguió por una severa sobriedad constructiva, el dominio del dibujo y una gran fidelidad psicológica. Capturó con precisión fisonómica a las personalidades de la alta burguesía catalana, hasta el punto de que sus obras recibieron coloquialmente el apelativo de retratos «fotográficos» debido a su alto nivel de nitidez y verismo. Gran parte de sus mejores obras, incluyendo retratos de pintores coetáneos como Joaquim Vayreda o Ramón Padró, se custodian actualmente en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) y en la Real Academia Catalana de Bellas Artes de San Jorge.
Premios
Remitió sus obras con regularidad a certámenes y exposiciones oficiales tanto nacionales como internacionales. En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1864 obtuvo una segunda medalla gracias a su lienzo de historia La heroína de Perelada, obra que fue adquirida por el Estado español. Décadas más tarde, obtuvo la medalla de oro en la Exposición Universal de Barcelona de 1888.
Fuentes
- Caba y Casamitjana, Antonio en la Enciclopedia del Museo Nacional del Prado
- Fontbona, Francesc. Història de l'art català: Del neoclassicisme a la restauració (1808-1888). Tomo VI. Barcelona: Edicions 62, 1983.