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Revisión del 09:59 27 oct 2011
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Martín (Hache) es una película dirigida por Adolfo Aristarain. Fue estrenada en 1997 y coproducida por Argentina y España. Está protagonizada por Federico Luppi, Juan Diego Botto, Eusebio Poncela y Cecilia Roth. La película nos sitúa en el complejo mundo de la adolescencia. Al mismo tiempo nos hace ver el mundo interior de los adultos (con sus amores, desamores, complejos, éxitos, fracasos) sin ningún tipo de artificios. Ellos (los adultos) tienen tantas incógnitas e inseguridades como aquellos a los que tratan de proteger y aconsejar. Martín Hache es una película tierna y dura a la vez, pero sobre todo, valiente.
Sumario
Ficha técnica
- Título original: Martín (Hache)
- Nacionalidad: España, Argentina
- Año de producción: 1997
- Duración: 134 minutos
- Director: Adolfo Aristarain
- Producción: Adolfo Aristarain, Gerardo Herrero y Javier López Blanco
- Guionistas: Adolfo Aristarain y Cati Salavedra
- Género: Drama
- Fotografía: Porfirio Enríquez
- Montaje: Fernando Pardo
- Escenografía: Abel Facello
- Vestuario: Félix Sánchez Plaza
- Música: Fito Páez
- Sonido: Daniel Goldstein, Ricardo Steimberg, Carlos Garrido, Ángel Gallardo
- Productora Adolfo Aristarain, Canal+ España, Televisión Española (TVE), Tornasol Films S.A.
- Distribución Alta Films S.A. (España), Líder Films S.A. (Argentina)
- Presupuesto 200.000.000 pts aprox.
Sinopsis
Martín Echenique (Federico Lupi), es un cineasta argentino, natural de Buenos Aires, que lleva más de veinte años viviendo en Madrid. Detesta su país, se niega a recrearse en la nostalgia y no se permite un reencuentro con su pasado. A punto de iniciar una nueva película en España, recibe una llamada desde su patria. Su hijo de 19 años, Martín, al que lleva cinco años sin ver, ha estado a punto de morir por una sobredosis de drogas. Siguiendo la tradición familiar, su hijo también se llama Martín, pero todos le llaman Hache, por esa letra (H) entre paréntesis que le distingue de su padre y que ha provocado el efecto contrario, al negarle nominalmente una identidad propia. Hache (Botto) tiene 19 años y vive en Buenos Aires con su madre. Ni estudia ni trabaja, está en su propia búsqueda. Callejea y toca rock con su guitarra eléctrica. Han pasado cinco años desde la última vez que vio a su padre, pero vuelven a encontrarse cuando, al sufrir Hache un accidente que le pone a las puertas de la muerte quizá deseada, Martín acude de inmediato al lado de su hijo superando el terror a los aviones y su propósito de no volver a Buenos Aires. Su ex mujer ha formado una nueva familia en la que no parece haber un espacio ni físico ni afectivo para Hache. La propuesta de ella es que Hache viva con Martín. En Madrid les esperan Alicia (Cecilia Roth), la amante de Martín, una mujer mucho más joven que él y deseosa de derribar las firmes defensas que él ha levantado para no asumir un compromiso de pareja con ella, y Dante (Eusebio Poncela), el mejor y casi único amigo de Martín. Dante es actor, pero su verdadero oficio es vivir de acuerdo con lo que piensa. Su mayor placer es vivir en la cuerda floja. Martín comparte su vida con gente apasionada, pero él no se permite sentir. El que ama está expuesto al dolor y eso le da pánico.
Intérpretes
- Federico Luppi (Martín)
- Cecilia Roth (Alicia)
- Juan Diego Botto (Hache)
- Eusebio Poncela (Dante)
Personajes
Principales
- Martín (padre):
Principal protagonista de la película. Persona culta, es director de cine y le gusta la buena vida. Es, no obstante una persona dura y reservada, no cuida los detalles. Teme al compromiso y le molesta cambiar, por ello, su forma de vida. No le gusta la idea de que su hijo vaya a vivir en su casa ya que supone un trastorno en su vida diaria. Es un hombre que quiere a su hijo pero no es cariñoso ni afectivo. No demuestra públicamente sus emociones por lo que podríamos decir que es un personaje considerablemente frío y brusco. Busca lo que cree mejor para su hijo e intenta darle todas las soluciones sin dejar que su hijo pueda caer en el error. Es un buen amigo, a pesar de que por la dureza de su personaje y la impasibilidad de su personalidad no le gusta dejar que los demás vean que en el fondo tiene “corazón” y por lo tanto sentimientos positivos. Es una persona rígida pero flexible en el tema de las drogas ya que tanto su pareja como su amigo Dante consumen heroína. Es un personaje alterable; le gusta la buena música, el silencio y la bebida. No por ello es un mal padre; quiere llevar a su hijo Hache por el mejor camino; intenta buscar remedio al problema del suicidio de su hijo e intenta que tenga un futuro. Quiere que sea alguien en la vida; por ello opina que aquel que no tiene una meta no tiene lugar en la sociedad. Su personalidad hace que diga realmente todo aquello contradictorio a lo que realmente piensa, por ello pierde a Alicia; y después no se da cuenta de que pierde a su hijo; cuando se va a Buenos Aires, se da cuenta de que le quiere. Martín hace alusiones a la dictadura militar argentina y al provincialismo argentino;(en esto se refleja la trayectoria vital del director Aristarain)
- Alicia:
Novia de Martín y montadora de películas. Es una persona liberal y no rencorosa. Es muy tolerante. Consume drogas, al igual que Dante, por placer. Mantiene una relación de hecho con Martín, aunque no viven juntos. Le gustaría vivir con él, y, aunque no lo parezca hasta el final, está profundamente enamorada de él. Aparenta ser feliz, aunque, realmente no lo es, sufre por dentro. Es sin embargo, alegre y jovial. Odia que Martín le trate como si no fuera nada. Ella sabe que es una chica fácil pero por ese motivo no es razón para sentirse como le hace sentir Martín: humillada. Corta con Martín, no porque no le quiera (porque siempre ha estado dispuesta a hacer lo que el quería), sino porque no puede aguantar más aquella situación. Quiere olvidarlo, por ello busca durante un instante refugio en Hache, se da cuenta de que se ha equivocado y se siente muy arrepentida. No encuentra una solución a sus problemas ni una salida a su vida. Por ello decide quitársela. Es un personaje que transmite confianza y optimismo, lo que es totalmente contrario a lo que ella lleva consigo. Su interpretación es bastante buena, sobretodo en sus arranques de ira, que sin ser menos fuertes son duros y decisivos, al igual que ella. Es una persona muy falta de cariño, lo único que Martín no ha conseguido darle.
Secundarios
- Martín Hache:
Adolescente de diecinueve años; hijo de un productor de cine y de una madre que se ha vuelto a casar y lo hecha de casa, por lo que tiene que irse a vivir a Madrid. Es un chico desorientado, no sabe lo que quiere ser ni hacer en la vida. Por un desengaño amoroso en Buenos Aires se toma una sobredosis de droga, por lo que esta cerca de la muerte. Es adicto a las drogas pero no tiene mono; podría vivir sin ellas. Entabla una especial amistad con Dante, el cual le ayuda mucho. Le gusta mucho la música. Es la sombra de su padre, de ahí “hache” de “hijo”; todo el mundo lo conoce por ese nombre. Es un personaje, en mi opinión, falto de afecto. Necesita que cuiden de él, aunque se cree que ya es una persona adulta y responsable. No comprende el hecho de que haya de tener que hacer algo para ser algo en la vida. Su relación con Alicia es puramente amistad; creo que no esta enamorado de ella simplemente lo veo como una muestra de cariño y comprensión por ambas partes. Le gusta Madrid y vivir en casa de su padre, aunque se siente como si no encajara en ningún lado. Su madre le hecha de casa y siente que no tiene ningún lugar a donde ir. Finalmente vuelve a Buenos Aires ya que supongo que no se siente cómodo en Madrid o mejor dicho, como el menciona, no se siente adaptado dentro de la sociedad. Vuelve sin despedirse de su padre ni de su amigo Dante, por ello graba una cinta dándoles sus razones, ya que teme que le convenzan para quedarse. Además de esto, en mi opinión creo que no quiere demostrarles el dolor que sentiría en la despedida ya que les ha cogido cariño a ambos. Sabe que en el fondo su padre es una buena persona.
- Dante:
Es un personaje de una personalidad bastante interesante. Es bisexual, drogadicto y recurre a un paraíso por lo tanto artificial. Es hedonista ya que le gusta el placer físico y el placer que le comunica la expansión del cuerpo y la mente mediante la heroína. Ha probado todo tipo de drogas pero controla su consumo. Es una persona extremadamente liberal y extremadamente sincera (la mayoría de veces es una sinceridad dolorosa). Esto le acarrea muchos problemas tanto en el trabajo como en la sociedad. No solo es sincero con los demás, ya que dice lo que piensa sino que es sincero con sigo mismo. Es una persona que vive el momento con plenitud. Dante no vive como esperan de él: vive como quiere, hace lo que quiere, viste como quiere y no deja que las diversas opiniones de los demás influyan remotamente en su forma y estilo de vida. Su inclinación sexual y las drogas es su principal problema. Trabaja como actor, nadie le quiere contratar por miedo a que en cualquier momento les pueda dejar colgados. Es un buen amigo, no quiere que Hache tenga problemas de droga por su culpa. Intenta que tenga más atención por parte de su padre, por ello se inventa el hecho de que Hache haya vuelto a intentar suicidarse con una sobredosis. Tiene una especial amistad con Alicia. Verla muerta le supone un tremendo dolor, por ello opina que realmente a sido Martín quién la ha matado, por hacer que sea una infeliz. La interpretación de este personaje es excepcional ya que está relacionado directamente con la vida real del actor (Eusebio Poncela) ya que tuvo que marcharse a Argentina por los rumores de que consumía heroína; (junto con el director Iban Zurueta en la película “Arrebato”).
Temas
- Lo provinciano y lo Universal: lo pequeño y lo grande, Madrid y Buenos Aires; distintas formas de vida.
- Las relaciones entre un padre y un hijo: el modo en el que los padres tratan de solucionar los problemas y acercarse a los hijos, sin a veces darse cuenta que lo que más se necesita es cariño y comprensión.
- Las drogas como medio de huir de la realidad y buscarse un mundo artificial de paz, placer y felicidad lejos de los problemas y la vida real.
- Crisis de los adolescentes; los desengaños amorosos, las drogas como recurso a los problemas, la familia, la planificación del futuro: la Vida.
- La dura realidad de la importancia que dan las personas a lo que somos y lo que hacemos, y lo difícil que es vivir con la “etiqueta” colgada de la espalda.
- Las amistades: lo importante que pueden ser en la vida de un adolescente y la influencia que pueden tener en el futuro del mismo. (A Martín no le gusta la idea de que Dante esté junto a Hache ya que opina que no es el mejor “ambiente” para él)
- Como vivir la propia vida: sin que los demás te digan que debes hacer y que no, como debes ser o que papel debes llevar en nuestra actual sociedad. Intentar ser nosotros mismos sin ser influidos por las opiniones ajenas.
- El amor verdadero: el amor de la juventud y el amor en la plenitud. Lo que el ser humano es capaz de hacer en algunas ocasiones por amor.
- El mundo del cine: un mundo complicado de intereses en el que cada uno busca lo mejor para él y para sus proyectos y su fama. Un mundo en el que existe mucha combatividad por lo ya anteriormente citado: todo lo que conlleva el hecho de ser famoso y tener infinidad de puertas abiertas.
- La muerte, el suicidio: por no encontrar una salida a los problemas y no encontrar ninguna razón por la que se pueda ser feliz en el caso de Alicia.
- El rechazo: por ser como eres y no poder cambiarlo, por la vida (en el caso de Dante) que lleva en la que tan solo intenta ser lo que es y no aparentar lo que no.
Valores
A estas alturas, nadie puede negarle a Adolfo Aristarain la facultad de profundizar hasta los rincones más íntimos de los personajes que describe y de destaparnos sus almas con la sutileza de un artista, pero es en sus películas de la última década y quizás especialmente en “Martín (Hache)” donde ese ahondamiento se hace más patente, más productivo. Es en este film, curiosamente irreverente y educado al mismo tiempo, dónde sus personajes se desnudan por fin para mostrarnos el drama humano, singular y a la vez colectivo, de aquéllos que están infinitamente solos a pesar de estar rodeados de gente. “Martín (Hache)” es una auténtica autopsia realizada antes de la muerte y ante ella, en torno a unos seres marginados aunque no marginales, con serias dificultades para vivir y convivir y dispuestos, a veces incluso decididos, a llegar a un fin que se anuncia desde la primera imagen. Es, en cierto grado, una película sobre la soledad, el amor y la culpa, con solamente un agujero minúsculo abierto a la esperanza, y también una fábula casi perfecta sobre el problema de hacerse mayor o de serlo, el problema de asumir una personalidad propia y dejar de ser Hache para ser Martín... o cualquier otra cosa que se desee, dejar, en definitiva, el camino marcado para seguir el de uno mismo. Y también es, seguramente, un film de la palabra y para la palabra, con diálogos fluidos, completos, claros, una película en la que se habla mucho y bien... o mal, según lo miremos, pero siempre sin tapujos, destrozando los tabúes limitadores que la sociedad impone. Quizás por eso, simplemente por eso, podamos afirmar que Martín (Hache) es, además de una película de crítica social y un magnífico estudio psicológico de las relaciones humanas, una obra de arte irrepetible, inimitable y única, valoración que ni siquiera sus momentos menos logrados – entre los que quizás destaque un final demasiado sensiblero aunque agradable para el espectador - pueden desmejorar. El director, en un acto de generosidad extraño dado los tiempos que corren, entrega la creación final de la película a tres actores superdotados, auténticos genios de su oficio, como lo son Federico Luppi, Eusebio Poncela y Cecilia Roth, un trío de colosos insuperable que da lugar a uno de los cruces de rostros, réplicas, contrarréplicas, actitudes, comportamientos, gestos y miradas más exactos, ricos y emocionantes que se recuerdan. Y a su lado un Juan Diego Botto de 22 años que, aunque con evidente inferioridad de recursos frente a estos colegas inmensos, es capaz de salir vivo en la comparación, lo que es indicio de gran instinto interpretativo y de coraje. Los cuatro son personajes tan reales, tan vivos, que dan miedo. Entre ellos forman un tejido emocional que parece fácil de lograr, pero cuya dificultad es extrema. Luppi es un director de cine amargado y retirado, Poncela un actor de carácter promiscuo y drogadicto, Roth una montadora de cine y televisión cocainómana y romántica, y Botto es el hijo del primero, un muchacho sin rumbo, o precisamente por ello libre y sin ataduras. Se sigue a estos magníficos personajes a través de sus dudas y sus pasiones y sentimos que no hay el menor fingimiento ni ficción. Al contrario, que están tan vivos, o aún más, que nosotros mismos. ¿Puede una película en la que los diálogos son tantos y tan abundantes ser tan cinematográfica como otras en las que prima lo visual? Puede, ‘Martin (Hache)’ es buena prueba de ello. En el cine ha de primar lo visual, porque es un medio eminentemente visual y sonoro. Sin embargo, con este filme se olvidan las necesidades estéticas ya que aquí son los actores los que sustituyen una a menudo búsqueda retórica de lo visual por sus rostros y cuerpos. No hay en la cámara de Aristarain el menor divismo o formalización aparente de la cámara y los planos. Todo es frontal, seco, directo, la cámara a la altura de la mirada del actor, escasos movimientos de travelling, ninguno de grúa. ¿Es, por ello, un filme estático o teatral? De ningún modo. Al contrario: es eléctrico y dinámico, de alguna extraña manera. La forma está encerrada en el trabajo interpretativo y de diálogos escritos por Aristarain y su habitual Kathy Saavedra. Y así, nos introducimos con total naturalidad en la difícil relación de un padre que hace años que no ve a su hijo, que quiere tenerlo cerca, pero que está tan amargado y habituado a la soledad que sabe que terminarán mal. Esta relación, a su vez, altera y expone las carencias de la que mantiene con su amante, Roth, una mujer que ha perdido el sentido de la realidad consigo misma y con ese padre primerizo. Y radicaliza y potencia la que mantiene con su amigo actor, un hombre profundamente amoral pero increíblemente leal al mismo tiempo, interpretado por un Poncela en estado de gracia, verdadero motor de la película, con las mejores frases además, cuyo Dante es una de las más preciosas creaciones de los años 90. La secuencia, irrepetible, en la que Dante decide cortar la obra de teatro y comienza a hablar con el público asistente, exponiéndoles su hipocresía y su bajeza moral, no tiene precedentes de ninguna clase en el cine de ninguna nacionalidad. Es puro cine subversivo, pura poesía convertida en mazazo de verdad. Sólo Poncela podía lograr algo tan sincero. A su lado, Luppi, con un papel mucho menos agradecido, sigue demostrando por qué es uno de los grandes actores sudamericanos, y Roth borda su frágil y dificilísimo papel, y por cierto que pocas veces ha estado tan sexy y luminosa. Al final nos quedamos con los hombres, que se reconocen a sí mismos, dos amigos muy diferentes entre sí, pero que se soportan. Muchos espectadores sentirán tedio, cuando no rechazo, ante un cine tan verbal, tan lleno de ideas y verdades. Martín (Hache) espera de los otros, los que no tienen miedo a las palabras y al vacío, que no se olviden de sus imágenes.
Música
La banda sonora de la película fue compuesta por Fito Páez, aunque en una secuencia aparece Caetano Veloso interpretando una hermosa canción.
Premios
- La película recibió 4 nominaciones a los Premios Goya 1997 a la mejor película, director y sonido, ganando el Goya a la mejor actriz principal, Cecilia Roth.
- Festival Internacional de Cine de Donostia-San Sebastián 1997
- Concha de Plata al mejor actor para Federico Luppi
- Premios Ondas 1997 mejor actriz (Cecilia Roth).
- Premio Coral del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana 1997:
- Mejor película de ficción
- Mejor director
- Mejor actriz (Cecilia Roth)
- Premio Glauber Rocha de la prensa extranjera
- Premio Soleil d’Or del Festival de Biarritz 1997 al Mejor actor (Eusebio Poncela)
- Candidata a los premios 1997 del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC) a:
- Mejor película
- Mejor actriz
- Guión original
- Premios Cóndor de Plata de la Asociación de cronistas cinematográficos de Argentina 1998:
- Mejor actor (Federico Luppi)
- Mejor actriz (Cecilia Roth)
- Mejor director
- Mejor actor de reparto (Eusebio Poncela).
- Premios Sant Jordi 1998:
- Mejor actor español (Eusebio Poncela)
- Mejor actriz española (Cecilia Roth)
- Premios de la audiencia del Festival de cine de Oslo 1998 y Festival internacional de cine de Valdivia 1998.
Fuente
- Artículo Hache. Disponible en "alipso.com". Consultado el 19 de septiembre de 2011
- Artículo Martin Hache de padres e hijos. Disponible en "blogdecine.com". Consultado el 19 de septiembre de 2011
- Artículo Martín (Hache). Disponible en "cineol.net". Consultado el 19 de septiembre de 2011
- Artículo Martín (Hache). Disponible en "filmaffinity.com". Consultado el 19 de septiembre de 2011
- Artículo Martín Hache. Disponible en "rincondelvago.com". Consultado el 19 de septiembre de 2011
